Silvia Delgado*. LQS. Febrero 2018 Supongo que las personas que leen poesía imaginan que nosotros, los poetas, somos seres que vivimos entre lo místico y lo terrenal. Mujeres y hombres sensibles y malditos, a veces atormentados, a veces narcisistas, espirituales, fracasados, amargados o estúpidamente amorosos. Una especie de minotauros vulnerables que caminan sin tomar nota de lo que les sucede a los otros. Yo no dudo de que haya poetas que quepan en este estereotipo, somos muchos haciendo este oficio. Algunos se lavan las manos antes de ponerse a escribir unos versos, (simbólica y reverencial manera de enfrentarse a la…
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