La modélica transición. Sangres de Enero 1976-1981

Redacción. LQS. Diciembre 2018

Para comprender bien el presente, es necesario conocer el contexto en el que se produjo la transición, y los límites que se impusieron a sangre y fuego. Porque esta transición, esta constitución, está teñida de sangre y no se fraguó en un clima de verdadera libertad

Esta nota es la continuación de una serie de publicaciones recopilatorias que recogemos en La transición ensangrentada, una introducción para el recuerdo de l@s asesinados y represaliados en esa época que nos han impuesto como ejemplo de democracia… a golpe de tortura, detenciones y 159 vidas segadas. Y es que en este 2018 se cumplen cuarenta años de Constitución (¿In?)

Ninguno de los crímenes aquí recordados han tenido su merecido castigo, ni siquiera han sido juzgados penal o políticamente como lo que son: asesinatos. Asesinatos de Estado o amparados por el Estado.

1977

23 DE ENERO. MADRID

Arturo Ruiz García. 19 años. Albañil y estudiante. Se había convocado una manifestación en la Plaza de España, en demanda de la amnistía de los presos políticos. El gobierno civil la había prohibido e hizo un extraordinario despliegue policial por la zona. Las cargas fueron violentísimas y los grupos de manifestantes se dispersaron. Algunos llegaron a las calles adyacentes a Callao. Un grupo de cuatro fascistas apareció dando gritos de “Viva Cristo Rey”. Un hombre de unos 50 años, con un abrigo Loden verde, empuñaba una pistola. Dio algún tiro al aire. Junto a él, otro individuo más joven, con un guantelete de hierro en la mano, cogió el arma y disparó directamente al grupo de jóvenes manifestantes que trataban de escapar. Una bala entró por la espalda de Arturo Ruiz y le atravesó el corazón. La policía retuvo a otro grupo de Guerrilleros de Cristo Rey para soltarlos en el acto; en realidad les protegió de los jóvenes que les gritaban “asesinos”.
Las declaraciones de los numerosos testigos permitieron identificar como asesino de Arturo a José Ignacio Fernández Guaza, un matón de 29 años, que hacía trabajos sucios para las fuerzas de seguridad, y huyó sin que hasta el día de hoy haya sido detenido. Su delito, además, ha prescrito. Su pareja de entonces y algunos otros familiares, en declaración ante el juez en 1977 afirmaron que trabajaba para la Guardia Civil o la Policía. “Realizaba funciones que la policía no podía hacer”, dijo su hermana, que añadió que iba con frecuencia al País Vasco” a ayudar a la Guardia Civil con los jaleos de ETA».

24 DE ENERO. MADRID

María Luz Nájera Julián. 20 años. Estudiante universitaria. Se convocaron en Madrid numerosas manifestaciones y acciones de protesta, sobre todo universitarias, contra el asesinato, el día anterior, de Arturo Ruiz. Unas 115.000 personas participaron en ellas. El paro en las universidades madrileñas fue prácticamente total, más de 100.000 estudiantes la secundaron y más de 30.000 participaron en asambleas y concentraciones.
La Policía desalojó la facultad de Derecho con bombas de humo lanzadas al interior del centro. Los estudiantes se dirigieron en manifestación hacia Moncloa y la Plaza de España. Individuos de paisano, armados, agreden a los manifestantes. En la Gran Vía un bote de humo disparado por la Policía alcanzó directamente en la cabeza a Mari Luz y le provocó un traumatismo craneal en la región parieto-occipital derecha, con fractura múltiple de la bóveda craneal. Una herida mortal.

24 DE ENERO. MADRID

Luis Javier Benavides Orgaz (26 años), Francisco Javier Sauquillo Pérez del Arco (29 años), Serafín Holgado de Antonio (27 años), Enrique Valdelvira Ibáñez (34 años) y Ángel Rodríguez Leal (26 años). Calle Atocha 55. Despacho de abogados laboralistas de CC.OO. y militantes del PCE. Un comando ultraderechista, vinculado al sindicato vertical del Transporte y a Falange, entra en el despacho y dispara sobre todos cuantos se encontraban allí. Resultan muertos Luis Javier, Francisco Javier, Serafín, Enrique y Ángel, y quedan gravemente heridos Miguel Sarabia Gil, Alejandro Ruiz-Huerta Carbonell, Luis Ramos Pardo y Lola González Ruiz, esposa de Francisco Javier Sauquillo.

Al entierro de los abogados asistieron más de 100.000 personas. La acumulación de 7 asesinados en 2 días hacía temer al gobierno una respuesta popular radical contra el fascismo. El PCE jugó su papel e hizo demostración de su capacidad de control de las movilizaciones, trabajando codo con codo con la Policía Nacional. Son muchos los que opinan que fue en ese momento y con ese comportamiento cuando el PCE “se ganó” su legalización, que tuvo lugar tres meses después.

La Audiencia Nacional condenó a los acusados a un total de 464 años de cárcel. A los autores materiales, José Fernández Cerrá y a Carlos García Juliá, se les condenó a 193 años cada uno, y a Francisco Albadalejo Corredera, a 63. Ninguno cumplió más de 15 años y alguno de ellos trabajó posteriormente para los servicios de seguridad del Estado. El juez Gómez Chaparro, del Tribunal de Orden Público, se negó a profundizar las investigaciones, de manera que según denunció la acusación particular: “Faltan las cabezas pensantes. No nos dejaron investigar. Entre los acusados falta Fernando Lerdo de Tejada a quien este juez concedió un permiso, antes del juicio, que aprovechó para escaparse. No se ha sabido más de él. Era de una familia “influyente” del franquismo. Hizo labores de vigilancia.

Para nosotros, las investigaciones apuntaban hacia los servicios secretos”. En 1990, el primer ministro italiano Giulio Andreotti declaró que en este atentado había participado Carlo Ciccuttini, miembro de la organización secreta anticomunista Gladio, dependiente de la CIA.

Nota: García Juliá es al que han localizado recientemente (dicen detenido pero no se ha vuelto a saber nada) en Brasil. Se escapó durante un permiso penitenciario sin haber cumplido la condena.

1978

4 DE ENERO. SEVILLA

Francisco Rodríguez Ledesma (54 años). Albañil en paro. El 9 de julio de 1977, se realizaba una asamblea ante el expediente de crisis de la fábrica textil de Hytasa, que amenazaba 2.000 puestos de trabajo. Llevaban varios meses de acciones y protesta. A cada asamblea o concentración acudía siempre el mismo Seat 1500, color crema, con agentes de la Brigada Político Social. Los trabajadores les conocían de sobra. Aquel día, “un tipo con gafas” bajó del coche policial y disparó 5 veces sobre un grupo de unos 100 trabajadores que les insultaban. Una bala alcanza a Francisco, le estalla el bazo y le perfora el colon… Tras seis meses de agonía, el 4 de enero moría. A nadie se identificó y juzgó como responsable de aquel crimen.

11 DE ENERO. PAMPLONA

Jokin Pérez de Viñaspre Txurruka y Ceferino Sarasola Arregi. Miembros de ETA. A las cuatro menos diez de la tarde un grupo de miembros del Cuerpo Nacional de Policía están apostados alrededor del número 77 de la avenida de San Jorge, de Pamplona. En el 1ºB de esa finca, han descubierto un piso franco de ETA. Dos jóvenes salen del portal y la policía emboscada dispara inmediatamente sobre ellos sin mediar aviso. Uno cae muerto en el acto, junto al portal. Otro se refugia tras una furgoneta y es tiroteado y muerto allí mismo. De un coche R-8 situado enfrente, sale un joven corriendo y disparando sobre la policía, abate a un inspector, José Manuel Baena, y consigue huir.

24 DE ENERO. ARRIGORRIAGA (VIZCAYA)

Efrén Torres Abrisketa. La Guardia Civil había dispuesto un control de carretera entre La Peña y Arrigorriaga. Un coche que circula con tres jóvenes se salta dicho control y los guardias civiles abren fuego contra ellos. Práctica habitual y de trágicas consecuencias en aquellos años. Efrén Torres aparece dentro del coche gravemente herido y muere horas después. Roberto Hernando Herrero y Pablo Ramírez Lizarri se presentaron después en el hospital con heridas de bala. Roberto declaró que acompañaba a Efrén en el coche tiroteado. Su pronóstico era muy grave. Pablo Ramírez tenía un pronóstico reservado.

1979

6 DE ENERO. GALDAMES (VIZCAYA)

Felipe Baz González (19 años). Militante de CC.OO. Día de Reyes. Felipe y cuatro amigos más circulan en un vehículo. Un control de carreteras de la Guardia Civil les para. Ellos obedecen. Les hacen bajar del coche y los separan, a punta de fusil y a gritos. Un agente amenaza con un culatazo, Felipe se tapa instintivamente la cara con las manos y, en respuesta, recibe dos disparos a bocajarro, uno en la cabeza y otro en el pecho. Muere en el acto. Ninguna consecuencia penal. Es sólo “un lamentable error”.

26 DE ENERO. BARCELONA

Martí Marcó Bardella (20 años). Independentista catalán, militante de Joventuts d’Esquerra Republicana de Catalunya, fundador de la Agrupació Unitària d’Esquerres (AUE), el Exèrcit d’Alliberament Català (EAC) y Terra Lliure. Fue herido por la Policía al intentar huir en un coche tras ser interceptado casualmente por un control policial en pleno centro del Ensanche. Murió en el hospital, dos días después.

1980

9 DE ENERO. LOIU (VIZCAYA)

Ana Teresa Berroeta Álvarez (19 años). Su cuerpo aparece semidesnudo, con decenas de puñaladas en cara, cuello y tórax, y signos evidentes de violación. La acción criminal es reivindicada una vez más por el Batallón Vasco Español, protagonista de la guerra sucia del Estado contra la izquierda abertzale.

15 DE ENERO. LEZO (GUIPÚZCOA)

Carlos Saldise Korta (33 años). Simpatizante de Herri Batasuna, miembro activo de las Gestoras Pro-Amnistía. Fue tiroteado en la puerta de su domicilio. El atentado fue reivindicado por una de las bandas parapoliciales que actuaban impunemente en Euskadi, denominada Grupos Armados Españoles (GAE).

20 DE ENERO. ALONSÓTEGI (VIZCAYA)

Liborio Arana Gómez (54 años), Manuel Santacoloma Velasco (57 años), María Paz Armiño (38 años) y Pacífico Fika Zuloaga (39 años). Todavía Alonsótegui formaba parte del municipio de Barakaldo, cuyo alcalde era miembro del PNV. Activa militante de ese partido era la dueña del bar Aldana. Allí habían quedado un grupo de amigos para celebrar el éxito en la organización de la Cabalgata de Reyes. Dentro del bar había unas 15 personas. En la puerta, alguien había dejado una caja de cartón. Al moverla Liborio Arana, se produjo una enorme explosión: 6 kilos de Goma-2, destinados a provocar una masacre. Liborio quedó completamente destrozado y sus restos esparcidos a varios metros; Manuel, María Paz y Pacífico murieron. El techo se derrumbó, el segundo piso entero se desplomó, los tanques de gas del bar explotaron, el edificio hubo de ser derribado por completo.
Al día siguiente, una llamada a Diario Vasco reivindicaba el criminal atentado en nombre de los GAE, señalando que luchaba por la unidad de España respondiendo a los «focos de violencia» en el País Vasco, y concluyendo con la amenaza de volver a atentar en «una población conflictiva de Guipúzcoa».
El oficial de policía al frente de la investigación fue precisamente el subcomisario José Amedo, jefe del Servicio de Información de la Policía en Euskadi. (No es necesario recordar su participación en crímenes de terrorismo de Estado en nombre del GAL.) El juzgado número 4 de Bilbao archivó rápidamente la causa por el atentado. Según el abogado Txema Montero se pusieron en conocimiento de las autoridades pistas fiables que señalaban a dos policías de la misma comisaría de Barakaldo como presuntos responsables. El hijo de Liborio Arana afirma, haciéndose eco de la opinión generalizada en el pueblo: “Yo estoy seguro de que fue la Policía. Lo tengo clarísimo. Sin ninguna duda”. Declaraciones más recientes del mismo Amedo lo ratifican: “Después de las primeras informaciones que yo había aportado, fue el entonces jefe superior de Policía, Santos Anechina, quien me ordenó que paralizase las investigaciones. Desde Madrid le habían sugerido que no se diese más publicidad a aquello”.

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La modélica transición. Sangres de Diciembre 1976-1981

Redacción. LQS. Diciembre 2018

Para comprender bien el presente, es necesario conocer el contexto en el que se produjo la transición, y los límites que se impusieron a sangre y fuego. Porque esta transición, esta constitución, está teñida de sangre y no se fraguó en un clima de verdadera libertad

Esta nota es la continuación de una serie de publicaciones recopilatorias que recogemos en La transición ensangrentada, una introducción para el recuerdo de l@s asesinados y represaliados en esa época que nos han impuesto como ejemplo de democracia… a golpe de tortura, detenciones y 159 vidas segadas. Y es que en este 2018 se cumplen cuarenta años de Constitución (¿In?)

Ninguno de los crímenes aquí recordados han tenido su merecido castigo, ni siquiera han sido juzgados penal o políticamente como lo que son: asesinatos. Asesinatos de Estado o amparados por el Estado.

1976

15 DE DICIEMBRE. MADRID

Ángel Almazán Luna. 18 años. Trabajador administrativo y estudiante. El gobierno de UCD había convocado un referéndum sobre el Proyecto de Ley para la Reforma Política, lo que sería el principio de la Transición. Martín Villa era ministro del Interior. El referéndum se celebraba con todos los partidos de oposición ilegalizados, con varias decenas de antifascistas asesinados en los escasos meses transcurridos desde la muerte de Franco, con decenas de presos políticos en las cárceles, sin ningún derecho democrático reconocido… Todo ello hacía que dicho referéndum fuera un gigantesco e ilegítimo fraude político… Todavía se apostaba masivamente en la calle por la “ruptura” con el franquismo. Eran muchas las organizaciones y colectivos de izquierda que promovían la abstención en esa mascarada continuista. Martín Villa había advertido que sería “beligerante” contra dicha abstención y fueron muchos los detenidos en todo el Estado por hacer propaganda en ese sentido.
El 15 de diciembre era el día en que tal referéndum tenía lugar. En paralelo, fueron convocadas muchas manifestaciones de denuncia y rechazo del mismo. Una de ellas, en Madrid, convocada por el PTE y la JGRE, es brutalmente disuelta por la Policía antidisturbios. El joven Ángel Almazán es detenido y apaleado en plena calle; con ensañamiento, le propinan culatazos, patadas y golpes en la cabeza y en todo el cuerpo. Las heridas eran mortales de necesidad. Los policías le arrastran hasta un portal, agónico. Posiblemente discuten qué hacer con Ángel, dada su crítica situación. La ambulancia tarda más de una hora en llegar, y le traslada al hospital La Paz.
Mientras los franquistas travestidos de demócratas celebraban a bombo y platillo el “éxito” de SU fraudulento referéndum y su “beligerancia” antiabstencionista, Ángel agonizaba hasta acabar muriendo el día 20 de diciembre.

1977

En diciembre de este año hubo 2 jóvenes asesinados por cuerpos represivos del Estado con apenas ocho días de diferencia: Manuel José García Caparrós (Málaga) y Javier Fernández Quesada (Tenerife). La escritora Rosa Burgos ha realizado, con extraordinarias tenacidad y exhaustividad, investigaciones sobre cada uno de estos casos, publicadas en dos libros imprescindibles: Las muertes de García Caparrós (Libros del Observador) y La bala que cayó del cielo. Crimen de Estado: el caso Fernández Quesada (El Garaje Ediciones).

4 DE DICIEMBRE. MÁLAGA

Manuel José García Caparrós. 17 años. Trabajador de Cervezas Victoria y militante de CC.OO. Ese día, una manifestación reivindicaba en Málaga la autonomía andaluza. Un joven, Manuel Trinidad Berlanga, trepó por la fachada del edificio de la Diputación de Málaga para colocar una bandera de Andalucía. A partir de ese momento, la Policía realizó un despliegue masivo por toda la ciudad. En las cargas que realizó para disolver a los manifestantes utilizó balas de goma y fuego real. Como consecuencia de ello, resultaron heridos una joven y un joven (ambos de 15 años), y Manuel José resultó muerto.
Hasta el funeral de García Caparrós la ciudad estuvo bajo el estado de excepción y se sucedieron las detenciones y malos tratos en las comisarías. El entierro fue una masiva manifestación popular de condena y, desde entonces, el joven asesinado es considerado un mártir y símbolo de la autonomía andaluza.
La escritora Rosa Burgos ha investigado durante más de 10 años este crimen. Señala que “a los pocos días [de la muerte] se incoa un sumario, se inicia una investigación gubernativa para identificar a los responsables. También se inicia por la Jurisdicción Militar un procedimiento para esclarecer los ultrajes a la bandera española y para investigar las lesiones e injurias a los miembros de la Policía Armada, y se crea un Comisión dentro del Congreso para analizar los sucesos ocurridos en Málaga durante esos tres días [manifestaciones, muerte de Manuel José y estado de excepción en la ciudad]”. El proceso judicial y la Comisión del Congreso se cerraron precipitadamente sin llegar a ninguna conclusión efectiva: nadie es responsable de esa muerte.
Rosa Burgos, en su libro “Las muertes de García Caparrós” hace públicos los documentos de los procesos incoados (que sorprendentemente siguen calificados como “Secretos” por la administración). En ellos, se cita un informe de balística del Ministerio del Interior que concluye que el arma de M.P.R, “puede haber disparado la bala ‘dubitada’, la extraída del cuerpo de García Caparrós”. Como si nada.

Favores envenenados en dos casos de la transición

12 DE DICIEMBRE. LA LAGUNA (TENERIFE)

Javier Fernández Quesada. 23 años. Estudiante de Biología. La Universidad tinerfeña de La Laguna es escenario de una masiva protesta estudiantil en solidaridad con la huelga general obrera que en ese momento tenían lugar en Tenerife. El gobernador civil, Luis Mardones (Cruz del Mérito de la Guardia Civil, en la Categoría Plata, entre otras), considera que todos esos conflictos tienen por objetivo “la desestabilización ácrata”. Varios destacamentos de la Guardia Civil entran en la universidad. Al menos seis guardias civiles armados con metralletas y pistolas irrumpieron por la entrada lateral disparando a todos lados. Muchos pensaron que eran balas de fogueo. No era así. Javier se agachó junto a un muro, en la escalinata del Paraninfo, para protegerse de los tiros. Una bala, posiblemente disparada a bocajarro, le atravesó el corazón. Contra toda lógica procesal, los casquillos aportados por diversos testigos no fueron depositados en el Juzgado civil ni en el militar al que se desvió la causa, sino que se enviaron directamente a una comisión creada en el Congreso para investigar las muertes de Manuel José y Javier. Esta comisión, según Rosa Burgos, no sirvió para nada efectivo; si acaso, apunta, «más bien para ocultar pruebas y encubrir a los culpables». El sumario fue sobreseído el 11 de marzo de 1978 “por falta de autor conocido”. Como en el caso del joven malagueño, nadie resultó ser responsable de esa muerte. Las balas caían del cielo.

Fernández Quesada, ¿crimen de Estado?
La bala que cayó del cielo. Crimen de Estado: el caso Fernández Quesada

1978

4 DE DICIEMBRE. ANGLET (FRANCIA)

José Miguel Beñarán Ordeñana “Argala”. 29 años. Miembro destacado de ETA en los últimos años del franquismo y primeros de la Transición. Participó en la Operación Ogro, con la que se eliminó al almirante Carrero Blanco, recién nombrado Presidente del Gobierno por Franco y destinado a suceder a éste al frente de la dictadura. Tuvo un importantísimo papel en la redefinición de la estrategia del movimiento abertzale tras la muerte de Franco, proponiendo el desarrollo de un frente político diferenciado de lo estrictamente militar, que quedaba reservado a ETA militar. Refugiado en el sur de Francia, el 4 de diciembre de 1978 murió al estallar una bomba que el Batallón Vasco Español había colocado en su coche.

1979

13 DE DICIEMBRE. MADRID

Emilio Martínez Menéndez (20 años) y José Luis Montañés Gil (23 años). Las centrales sindicales habían convocado una manifestación en Madrid contra el Estatuto de los Trabajadores que se elaboraba en esos momentos en el Congreso. Unas 300.000 personas participaron en ella. Centenares de jóvenes estudiantes se incorporan a la manifestación coreando: «Todos unidos, estudiantes y trabajadores» y «Universidad para los hijos de los obreros». La Policía aprovecha para cargar contra ellos. Los dirigentes de CC.OO. y el PCE –Tamames, Santiago Carrillo, Julián Ariza…– ven con desagrado y temor la incorporación de los grupos estudiantiles. Carrillo se esfuma. Tamames ondea pañuelos blancos entre el ruido de los pelotazos de goma y el humo de los botes disparados por la Policía. Los manifestantes se dispersan por las calles alrededor de la Glorieta de Embajadores, y hacen barricadas para protegerse. Empieza el fuego real. La dotación de un jeep de la policía dispara sobre los grupos de jóvenes. Más de 15 disparos. José Luis Montañés cae con un tiro en el cuello. Apenas a 5 metros, otro joven, Emilio Martínez, es alcanzado por un tiro en el corazón. Los manifestantes pintan en el suelo con una tiza blanca un cuadrado alrededor de la mancha de sangre que han dejado. Ellos y los vecinos depositan flores.
El juez que instruyó el caso, José Clemente, confirmó que la bala era de nueve milímetros y pertenecía a la policía. Nunca fueron dados a conocer los nombres de los cinco ocupantes del jeep, autores de los disparos.

1980

28 DE DICIEMBRE. VALENCIA

Francisco José Rodríguez López. 21 años. Junto con otros cuatro jóvenes se dirigía por la calle del Mar a recoger una furgoneta aparcada en la zona. A su paso, un grupo de diez o quince jóvenes situado en una de las aceras, les gritó: “Viva España”, “Arriba España”. Francisco José y sus compañeros continuaron su marcha, ignorándoles. El grupo de fascistas les siguió. De pronto, un individuo de entre ellos gritó: “Apartaos” y se abrió paso empuñando una pistola con la que empezó a disparar sobre los cinco, a corta distancia y sin mediar palabra. Ocho balas alcanzaron a Francisco José Rodríguez López y lo mataron. Resultaron heridos también Vicente Castro Llopis, Salvador Peiró y Benjamín Carracedo Ruiz. El autor de los disparos fue José Palazón Sánchez, de veinte años, miembro activo del entorno ultraderechista.

30 DE DICIEMBRE. BIARRITZ (FRANCIA)

José Martín Sagardía Zaldua. 29 años. También miembro de ETA, refugiado en el sur de Francia. Residía en Biarritz y trabajaba en una localidad cercana. Al poner en marcha su coche para ir al trabajo, una bomba de vibración instalada en el motor y compuesta por 3 kilos de goma-2, le hizo saltar en pedazos.

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La modélica transición. Sangres de Noviembre 1976-1981

Redacción. LQS. Noviembre 2018

Para comprender bien el presente, es necesario conocer el contexto en el que se produjo la transición, y los límites que se impusieron a sangre y fuego. Porque esta transición, esta constitución, está teñida de sangre y no se fraguó en un clima de verdadera libertad

Ilustración de J.Kalvellido

Esta nota es la continuación de una serie de publicaciones recopilatorias que recogemos en La transición ensangrentada, una introducción para el recuerdo de l@s asesinados y represaliados en esa época que nos han impuesto como ejemplo de democracia… a golpe de tortura, detenciones y 159 vidas segadas. Y es que en este 2018 se cumplen cuarenta años de Constitución (¿In?)

Ninguno de los crímenes aquí recordados han tenido su merecido castigo, ni siquiera han sido juzgados penal o políticamente como lo que son: asesinatos. Asesinatos de Estado o amparados por el Estado.

1976

28 DE NOVIEMBRE. SANTESTEBAN (NAVARRA)

Santiago Navas Aguirre (20 años) y José Javier Nuin Azcárate (19 años). En la sala de fiestas Bordatxo, de Santesteban, tiene lugar un altercado nocturno. Un guardia civil fuera de servicio y de paisano, José Roca Díaz, que acompaña al inductor de la riña, dispara sobre un grupo de 6 o 7 jóvenes. Santiago Navas recibe un balazo. José Javier Nuin, dos. Ambos mueren tras ser llevados al hospital provincial de Pamplona. También José Antonio Díaz Díaz, de 37 años, resulta herido de bala por el guardia civil.

1978

8 DE NOVIEMBRE. BILBAO (VIZCAYA)

Ricardo Gómez de Goikoetxea. 36 años. Un coche camuflado de la Policía le persigue a él y a otros jóvenes abertzales. En su huida, tropieza con un cable metálico y cae. Ya no se levanta. Dos disparos le alcanzan, uno de ellos en la cabeza, matándole en el acto.

15 DE NOVIEMBRE. MONDRAGÓN (GUIPÚZCOA)

José María Iturrioz Garmendia y Roberto Aramburu Uribarren. Un comando armado de los Comandos Autónomos Anticapitalistas ametralla el cuartel que el Cuerpo tiene en la villa de Arechavaleta. La guardia civil persigue a un R-12 que, según la nota oficial de la Comandancia, había ametrallado el cuartel con anterioridad. Al llegar a la entrada de Mondragón, coincidiendo con la salida de las fábricas, se topan con un atasco. Dos de los ocupantes del R-12, José María y Roberto, salen corriendo y los guardias civiles, sin mediar orden de alto ni tiroteo alguno según los testigos, les ametrallan y dan muerte en el acto. Después se dirigen al que quedaba dentro del coche, Kike Zurutuza Odriozola, y le disparan igualmente. Con una bala en el pulmón, es trasladado al hospital de Vitoria.

Emilia Larrea Sáez de Adacia. 54 años. Vecina de Mondragón. Tras el ametrallamiento de José María y Emilio, llegan al lugar más refuerzos de la Guardia Civil, de uniforme y de paisano, y vuelven a utilizar sus armas de fuego: una bala alcanza en el cuello y mata a Emilia Larrea, completamente ajena a los acontecimientos, que se encontraba en la puerta de su caserío, próximo al lugar del ametrallamiento. Hay, además, otros tres heridos de bala: Crescencia Vidaurreta García, herida en la ingle; Alberto Beltrán Heredia y Juan Martín Lorente.

1980

14 DE NOVIEMBRE. CARACAS (VENEZUELA)

Jokin Alfonso Etxeberría (32 años) y Esperanza Arana (19 años). Jokin era ingeniero y dirigente de Herri Batasuna. Esperanza era su pareja. Ambos residían en Caracas desde hacía 4 años por motivos profesionales, como representante de una cooperativa de Mondragón. Tenían un papel destacado en el movimiento de apoyo a presos y exiliados vascos y habían organizado la visita que hicieron a Venezuela los dirigentes de HB Telesforo Monzón y Francisco Letamendía durante la campaña electoral de ese año para el Parlamento Vasco.
Dos individuos jóvenes, armados con una metralleta y una pistola, entraron en su apartamento de la capital venezolana y los asesinaron. Todas las sospechas sobre la autoría recayeron en los servicios parapoliciales de la embajada española en Caracas, en la que, como denunció Txomin Ziluaga, estaba destinado Antonio González Pacheco, Billy el Niño: “Que no se acuse, pues, a mercenarios o incontrolados de este asesinato, sino a la policía de la Embajada”.

14 DE NOVIEMBRE. URNIETA (GUIPÚZCOA)

Joaquín Altimasbere Escoz (31 años) y Andrés Echeverría. El Batallón Vasco Español comunica en llamada al Diario Vasco que los cuerpos de dos etarras muertos serían hallados cerca de Andoáin. En la búsqueda, aparecen tiroteadas dos personas de etnia gitana, dedicadas al negocio de la chatarra y sin ninguna relación con ETA: Joaquín Antimasbere y su primo, Andrés Echeverría. El primero apareció muerto, con tres disparos en la cabeza, en una cuneta de la carretera Andoáin-Hernani. El segundo, gravemente herido, con disparos en cuello y espalda, moriría horas después.

23 DE NOVIEMBRE. HENDAYA (FRANCIA)

José Camio (52 años) y Jean Pierre Haramendi (68 años). Un comando, también del Batallón Vasco Español llega en coche a las inmediaciones del bar Hendayais, frecuentado por refugiados vascos, se acerca a la ventana del establecimiento y, sin mediar palabra, abre fuego antes de huir. Dos ráfagas de metralleta acaban con la vida de José y Jean Pierre, que estaban, como tantos otros ocupantes del bar, jugando a las cartas y charlando amistosamente. Resultan heridas otras 9 personas: Roger Garrigues, Pedro Tortosa, Juan Luis Humbert, Michel Imaza, León Iraoqui; Luis Berlani, Juan José Inciarte, Amil Muley y Manuel Sein Echeverría.

30 DE NOVIEMBRE. BARCELONA

Juana Caso (25 años) y José Muñoz (16 años). Salvador Durán, jefe comarcal en el Maresme (Barcelona) de Fuerza Joven, filial de Fuerza Nueva, y su amigo Cristóbal García, militante de la misma organización ultraderechista, proponen a unos jóvenes conocidos acompañarles a “dar un palo” a alguno de los camellos de la zona. Los jóvenes son Juana Caso, José Muñoz y Antonio Camacho (15). Les llevan en coche a una zona apartada y les disparan con una escopeta. José y Juana resultan muertos.

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– La transición ensangrentada

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La modélica transición. Sangres de Octubre 1976-1981

Redacción. LQS. Octubre 2018

Para comprender bien el presente, es necesario conocer el contexto en el que se produjo la transición, y los límites que se impusieron a sangre y fuego. Porque esta transición, esta constitución, está teñida de sangre y no se fraguó en un clima de verdadera libertad

Esta nota es la continuación de una serie de publicaciones recopilatorias que recogemos en La transición ensangrentada, una introducción para el recuerdo de l@s asesinados y represaliados en esa época que nos han impuesto como ejemplo de democracia… a golpe de tortura, detenciones y 159 vidas segadas. Y es que en este 2018 se cumplen cuarenta años de Constitución (¿In?)

Ninguno de los crímenes aquí recordados han tenido su merecido castigo, ni siquiera han sido juzgados penal o políticamente como lo que son: asesinatos. Asesinatos de Estado o amparados por el Estado.

1977

7 DE OCTUBRE. ANDOAIN (GUIPÚZCOA)

David Salvador Bernardo. 45 años. Taxista. Aparece asesinado de dos tiros en la nuca, efectuados desde el asiento trasero de su taxi, en las cercanías de la estación de Andoain. La organización fascista Triple A (Alianza Apostólica Anticomunista) reivindicó el asesinato “por confidente de ETA”.

14 DE OCTUBRE. BARACALDO (VIZCAYA)

Gonzalo Pequeño Moyano. 21 años. Viaja con su hermano en un coche. Según la Guardia Civil, se saltaron un control de carretera. Los agentes abrieron fuego y alcanzaron a Gonzalo, que falleció, y a su hermano, Luis Javier, que resultó herido. Los disparos en los controles eran muy habituales. El gatillo era fácil. La coartada era la posible pertenencia a ETA que, en este como en la mayoría de los casos, no era cierta. Baste señalar que ese mismo día, apenas un cuarto de hora después de la muerte de Gonzalo, una pareja de la Guardia Civil disparó sobre otro coche e hirió a José Antonio Igarza, su conductor, con idéntico argumento: se había saltado un control de carretera instalado en Sestao.

16 DE OCTUBRE. ALICANTE

Miquel Grau. 22 años. Militante del Moviment Comunista del País Valencià. El 6 de octubre pegaba carteles en las calles convocando a la manifestación del Día Nacional del País Valencià que se celebraba el 9 de ese mes. Iba acompañado de otros militantes de su organización: Llum Quiñonero (24 años), Miquel Grau (22), Juan Ángel Torregrosa (19) y Javier Álvarez (14). Un militante de Fuerza Nueva, Miguel Ángel Panadero Sandoval, le lanzó desde su balcón un ladrillo que golpeó en la cabeza a Miquel y lo dejó en coma. Diez días después, en el Hospital 20 de Noviembre (hoy Hospital General de Alicante), falleció.
En su entierro acompañaron al féretro más de 18.000 de personas. El gobernador civil ordenó a los antidisturbios que cortasen el paso a la comitiva. Una vez allí arrebataron por la fuerza el féretro a la comitiva y lo llevaron en coche al cementerio, para abortar el acto de protesta. Posteriormente, cargó contra quienes pretendían llegar al cementerio y los dispersaron.
En Valencia, entre 8.000 y 10.000 personas participaron en el funeral organizado por 18 organizaciones políticas y sindicales.

En memoria de Miquel Grau

1978

30 DE OCTUBRE. MADRID

José Andrés Fraguas Fernández. 19 años. Conserje de El País. Un comando ultraderechista del Frente de la Juventud, formado por Pedro Bel Fernández, Rafael Gómez Álvarez y Ramiro Alejandro Rodríguez, coloca un paquete bomba de goma2 en la sede del diario El País que, al estallar, mata a José Andrés Fraguas y deja heridos gravísimamente a Juan Antonio Sampedro Sánchez y Carlos Barranco Armenteros. Los tres acusados deberían haberse enfrentado a condenas de entre 80 y 110 años según lo establecido por la ley; sin embargo, fueron condenados a 30 y no cumplieron más de 12. Uno de ellos, Pedro Bel Fernández, se hizo funcionario de prisiones. Otros dos miembros del grupo fascista, un ex funcionario de prisiones y un ex legionario no fueron condenados. El ex legionario estaba en libertad a pesar de tener una condena anterior por haber participado en los asesinatos de los cinco abogados laboralistas de Atocha.

1980

16 DE OCTUBRE. BARACALDO (VIZCAYA)

José Luis Sancha Lasa. 17 años. Sobre las 12h de la noche, un grupo de inspectores y agentes de la Policía Nacional, entra en el bar Los Arcos y pide identificación a los clientes. Según la versión oficial, el propietario, Jerónimo Dosier Fontelo, y otros clientes increparon a los policías y arremetieron contra ellos amenazándoles con botellas que habían roto a tal efecto. La nota dice: “Cuando uno de los más agresivos intentó cortar la cara de un inspector, el policía Julio López desenfundó su revólver reglamentario, ante lo cual el citado individuo arrojó la botella al suelo y se abalanzó sobre él, intentando arrebatarle el revólver…. En el forcejeo se disparó accidentalmente la pistola, alcanzando un disparo al individuo que intentó arrebatar el revólver”.
Según todos los testigos, tal forcejeo no se produjo. Sólo hubo enfrentamientos verbales y José Luis Sancha ni siquiera participó en ellos.

¡No olvidamos!
#40AñosDeIncostitución #LaTransiciónFueSangrienta #impunidad #Transición #Yo también soy víctima

– La transición ensangrentada

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La modélica transición. Sangres de Septiembre 1976-1981

Redacción. LQS. Septiembre 2018

Para comprender bien el presente, es necesario conocer el contexto en el que se produjo la transición, y los límites que se impusieron a sangre y fuego. Porque esta transición, esta constitución, está teñida de sangre y no se fraguó en un clima de verdadera libertad

Esta nota es la continuación de una serie de publicaciones recopilatorias que recogemos en La transición ensangrentada, una introducción para el recuerdo de l@s asesinados y represaliados en esa época que nos han impuesto como ejemplo de democracia… a golpe de tortura, detenciones y 159 vidas segadas. Y es que en este 2018 se cumplen cuarenta años de Constitución (¿In?)

Ninguno de los crímenes aquí recordados han tenido su merecido castigo, ni siquiera han sido juzgados penal o políticamente como lo que son: asesinatos. Asesinatos de Estado o amparados por el Estado.

1976

8 DE SEPTIEMBRE. HONDARRIBIA (GUIPÚZCOA)

Josu Zabala Erasun. 24 años. La entonces alcaldesa Mercedes Iridoi recuerda: «En aquella época en todas las fiestas pasaba algo, y le pedí al gobernador que no viniera, y que tampoco mandara a la Guardia Civil, a nadie. Me prometió que así sería”, pero no cumplió su palabra. El 8 de septiembre es el Día Grande de las fiestas del pueblo, en el que se celebra el Alarde. Tras él, aquel año se inició una manifestación en la Marina para denunciar la desaparición del miembro de ETA Eduardo Moreno «Pertur”. La Guardia Civil la disolvió con pelotas de goma y balas, hiriendo con arma de fuego a varias personas. Dos tiros a bocajarro atravesaron a Josu en la calle San Pedro. El guardia civil que lo mató fue sentenciado y amnistiado en el 77. Jamás pisó la cárcel.
El día siguiente a su muerte, Hondarribia salió a la calle. La presencia policial fue enorme, incluso volvieron a cargar con pelotas de goma, causando más heridos.
Hubo huelgas, protestas y los comercios y bares también cerraron. Tras enterrarlo, la tumba estuvo custodiada de noche por cuatro guardias civiles. Y pese a la vigilancia, a la mañana siguiente una enorme ikurriña “que no se sabe quién la colocó, apareció entre las flores” custodiando el panteón.
El cuerpo de Josu fue trasladado a Donostia. A los médicos se les impidió realizar la autopsia. La hicieron los militares, que señalaron como causas de la muerte “una fractura de la columna vertebral” y un “gran hemiperitoneo”, sin mencionar siquiera las balas que le atravesaron el pecho.

22 DE SEPTIEMBRE. SANTA CRUZ DE TENERIFE

Bartolomé García Lorenzo. 21 años, estudiante, militante del MPAIAC. “En la madrugada del 22 de septiembre de 1976, seis policías españoles acudieron a la vivienda de Antonia Lorenzo en el barrio de Somosierra, en Santa Cruz de Tenerife, donde se encontraba su primo, el joven independentista Bartolomé García Lorenzo.
La acción policial fue una operación conjunta de las brigadas Político-Social y de Investigación Criminal, así como de la Policía Armada. Los seis policías, de paisano, se apostaron, de dos en dos, en los rellanos de la escalera y en el de la puerta del piso. Bartolomé García Lorenzo abrió la puerta y, al ver a unos pistoleros empuñando metralletas, cerró la puerta. En ese momento los policías hicieron fuego.
Más de 30 impactos de bala recibió la puerta, de los que cuatro dieron de llenó en el cuerpo del compañero Bartolomé García. Dos días después, y pese a ser intervenido quirúrgicamente, falleció. El parte médico indicó que recibió cuatro impactos de bala: “una, en el brazo; otra, en la arteria humeral, y dos, en el vientre, que le afectaron al hipocondrio, con desgarro del lóbulo del hígado como ascendente y transverso, con estallidos múltiples en la región rectoperitoneal, así como en la región epigástrica superior izquierda, que determinaron su fallecimiento”.
Los seis agentes que ocasionaron la muerte del joven Bartolomé García fueron procesados el 16 de octubre y separados de sus funciones. Al existir entonces el precepto del fuero policial, en virtud del cual los agentes no cumplían la prisión preventiva en cárceles, sino en dependencias policiales, los cuatro policías del Cuerpo Superior quedaron internados en la comisaría de Santa Cruz de Tenerife, y los dos de la Policía Armada, en su cuartel.
Cuatro días más tarde, los agentes fueron trasladados a Madrid, y en el aeropuerto fueron recibidos por dos centenares de policías españoles que mostraron así su solidaridad con los procesados. En los días posteriores al homicidio se sucedieron importantes manifestaciones en Santa Cruz de Tenerife en repulsa por el asesinato del compañero Bartolomé García.
En febrero de 1982, la Audiencia de Tenerife condenó a los agentes y el Tribunal Supremo ratificó esa sentencia a finales de ese año. Pero el 28 de enero de 1986, la Audiencia de Tenerife, mediante un auto, declaró extinguidas las responsabilidades de los policías en el homicidio de Bartolomé García.
Los seis asesinos continúan hoy en día en activo dentro de la policía española y han sido promocionados en distintas ocasiones.” (De Independencia y Socialismo)

27 DE SEPTIEMBRE. MADRID

Carlos González Martínez. 21 años, estudiante. Es el primer aniversario de los últimos fusilamientos del franquismo. Se convoca una manifestación en Madrid. Grupos de jóvenes se mueven por los alrededores de la calle Barquillo, organizan pequeños saltos y se dispersan escapando de la represión policial. Hay varias decenas de detenidos. Aparecen guerrilleros de Cristo Rey exhibiendo pistolas y disparando contra los manifestantes. Carlos recibe un tiro a bocajarro, de arriba abajo, en la zona lumbar. El riñón queda destrozado; pleura, pulmón e intestino grueso resultan afectados. Sufre una enorme hemorragia. Tras una intervención de urgencia, muere.
Un año y un día

1977

16 DE SEPTIEMBRE. BARCELONA

Carlos Gustavo Frecher Solana. 28 años. El 11 de Septiembre se celebra la Diada Nacional de Catalunya. Era un día histórico. Más de un millón de personas formaron la manifestación, que recorrió las calles durante más de 5 horas, encabezada por la senyera. A su finalización, la Policía interviene en Las Ramblas. Carlos Gustavo sufre un pelotazo de goma en la cabeza, a consecuencia del cual muere días después.
Unas 6.000 personas asistieron al funeral convocado por todas las centrales sindicales de Cataluña en la parroquia de San Andrés. El interior de la iglesia estaba completamente lleno, mientras varios miles de personas se encontraban en el exterior.

20 DE SEPTIEMBRE. BARCELONA

Juan Peñalver Sandoval. 60 años. Conserje de la revista satírica El Papus. Contra dicha revista iba dirigido el atentado. Le habían entregado un paquete, “del tamaño de una caja de zapatos”, para el Consejo de redacción. Estalló cuando lo subía en ascensor, entre la primera y la segunda planta del edificio. La onda expansiva alcanzó unos 40 metros, causando desperfectos en edificios y rotura de cristales de la calle de Tallera y plaza de Castilla.
La explosión destrozó de cintura para arriba a Juan, que murió en el acto. La telefonista, Rosa Loren, salió lanzada a la calle a través de la ventana por la violenta onda expansiva. Otra trabajadora, Rosa García, resultó también herida de gravedad. Aparte de ellas, hubo unos 15 heridos, la mayoría transeúntes alcanzados por cristales y pedazos de los edificios y coches reventados. La segunda planta quedó completamente destrozada.
El atentado fue reivindicado por la Triple A (Alianza Apostólica Anticomunista).

1978

11 DE SEPTIEMBRE. BARCELONA

Gustavo Muñoz de Bustillo. 16 años. Militante de la organización juvenil del PCE(i). Diada de Cataluña. El PCE(i) había convocado en la Plaza de Sant Jaume, bajo el lema “Fuera las fuerzas de ocupación”. Al final de la manifestación se producen cargas policiales con botes de humo y pelotas de goma contra un grupo de unas 2.000 personas. Los grupos de autodefensa lanzan cócteles molotov. Varios policías de paisano irrumpen en la Plaza de San Miguel, y disparan. Gustavo Muñoz es abatido por una bala de calibre 38. Otras dos personas resultaron heridas de gravedad, pese a que no participaban en los incidentes. Son Sergio Viso, residente en la calle de El Call, cercana al lugar de los incidentes, y Laura González Masip, de diecinueve años, militante de las juventudes de la Liga Comunista Revolucionaria, alcanzada por una bala de la policía. El primero de ellos fue golpeado por seis policías nacionales cuando intentaba llegar a su casa huyendo del tumulto.
En el funeral de Gustavo se produjeron más de 30 detenidos, incomunicados durante 7 días.

20 DE SEPTIEMBRE. SEVILLA

Manuel Medina Ayala. Militante del PCE acude a un concierto del grupo chileno Quilapayún, en la Plaza de América del parque María Luisa. Cuando iba a dar comienzo el concierto, un grupo de unos 100 paramilitares intenta entrar por la fuerza al recinto, coreando consignas anticomunistas. En medio del alboroto y las carreras que se producen, Manuel Medina muere apuñalado con un punzón por uno de los ultraderechistas.

1979

1 DE SEPTIEMBRE. SAN SEBASTIÁN (GUIPÚZCOA)

Iñaki Kijera. 18 años. Las Gestoras pro Amnistía convocaban unas jornadas de apoyo a los refugiados políticos vascos. El día anterior, más de 40 cargos electos se habían encerrado en la Diputación de Guipúzcoa con ese mismo objetivo.
La policía antidisturbios disuelve a los manifestantes en el Boulevard de San Sebastián. Iñaki trata de alcanzar los jardines de Alderdi Eder cuando un policía, a menos de 10 metros, le dispara con fusil. La bala le atraviesa de parte a parte, le perfora el pulmón y le fractura las costillas. Los policías impiden, con golpes y pelotas de goma, acercarse a las personas que tratan de auxiliar a Iñaki, entre ellos un médico y dos enfermeros de la Cruz Roja que se identificaron como personal sanitario. Cuando pudieron atender al herido, su situación era ya irreversible.
El autor del disparo, Salvador Méndez Villatoro, fue acusado de un delito de homicidio por imprudencia y tuvo una petición fiscal de 1 año. Su versión fue que ignoraba que hubiera un proyectil de fuego real entre los cartuchos con los que él mismo había cargado el arma.

13 DE SEPTIEMBRE. MADRID

José Luis Alcazo. 25 años. Seis terroristas de extrema derecha asaltaban a un joven en el madrileño parque del Retiro y le partían la cabeza con bates de béisbol. Horas más tarde, fallecía camino del hospital, con el parietal roto y un profundo derrame cerebral.
Los ultras procesados por matar al joven, llamados “Los Bateadores”, declararon que querían limpiar el Retiro de “gente sucia” y convertirlo en “zona nacional”. Asimismo, reconocieron que habían atacado a José Luis porque llevaba “melenas y barbas”. Todos los agresores eran hijos de militares de alta graduación. Entre ellos estaba Fernando Pita da Veiga y Corral, sobrino de Gabriel Pita da Veiga, almirante y ex ministro de Marina desde junio de 1973 hasta abril de 1977.
En el juicio se calificó el asesinato como “homicidio sólo con intención de lesionar”. Excepto dos, todos los acusados quedaron en libertad tras el juicio, puesto que se les impusieron penas menores.

20 DE SEPTIEMBRE. OVIEDO (ASTURIAS)

Valeriano Martínez Pérez. 44 años. Camionero. Formaba parte de un piquete en la huelga de transporte convocada en Asturias. La Guardia Civil interviene para disolverlos y, en el enfrentamiento, el cabo al mando dispara en el pecho a Valeriano Martínez. Tras su muerte los autobuses de Gijón y Oviedo pararon en señal de luto y los camioneros convocaron dos jornadas de paro como protesta.

1980

6 DE SEPTIEMBRE. DIRECCIÓN GENERAL DE SEGURIDAD. MADRID

José España Vivas. 25 años. Casado y con un hijo, pertenecía a la Junta de la Asociación de Vecinos del Barrio Venecia en Alcalá de Henares. La policía le detiene y procede a un registro de su casa en la noche del 4 al 5 de septiembre, sin mandamiento judicial. No encuentran nada sospechoso ni ilegal.
Es llevado a la Dirección General de Seguridad (hoy sede de la Comunidad de Madrid), en la Puerta del Sol. La familia trata de verle, pero les anuncian que está incomunicado. El día 6 le llevan a la sala de interrogatorios de la Brigada de Información. Apenas una hora más tarde sufre un desvanecimiento, con pérdida de consciencia, miosis, frialdad de miembros con acrocianosis, le sobreviene un estertor y fallece.

6 DE SEPTIEMBRE. BILBAO (VIZCAYA)

Luis Quintana Monasterio. 46 años. La indignante versión oficial habló de un enfrentamiento entre un policía nacional de paisano y unos delincuentes comunes. Todos los testigos presenciales la desmintieron. Según ellos, los hechos fueron éstos: un joven, de unos 23 años, abofeteó a una mujer mayor del barrio, frente al bar Corinto. Varios jóvenes le recriminaron. El joven de paisano, que resultó ser policía, les pidió la documentación; ellos le contestaron que antes se identificara con su placa de policía. En lugar de hacerlo, propinó varios golpes y puso una pistola en el cuello a una chica que estaba entre los que le increpaban. La gente trató de detenerle pero él realizó un disparo al aire y comenzó a gritar “Os mato a todos”. Salió huyendo por la calle La Laguna disparando a la gente que trataba de acercarse a él para reducirle.
Luis Quintana resultó muerto de un disparo en el pecho. Los otros heridos graves fueron: Manuel María Urbizu Ortuzar (26 años, montador, herida de bala en hombro); Rafael Carrasco González (25 años, herida de bala en el costado izquierdo), y Juan Diego Bernardo Mogado (24 años, herida de bala en pierna derecha, con fractura de tibia).

7 DE SEPTIEMBRE. HERNANI (GUIPÚZCOA)

Miguel María Arbelaiz Echevarría y Luis María Elizondo Arrieta. Simpatizantes de Herri Batasuna. Acudieron juntos a la despedida de soltero de un amigo. Ya de madrugada regresaban a su domicilio cuando fueron tiroteados. Según confirmó la autopsia, fueron rematados en el suelo con varios disparos de pistola. Los asesinatos fueron reivindicados por el Batallón Vasco Español.

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– La transición ensangrentada

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La modélica transición. Sangres de Agosto 1976-1981

Redacción. LQS. Agosto 2018

Para comprender bien el presente, es necesario conocer el contexto en el que se produjo la transición, y los límites que se impusieron a sangre y fuego. Porque esta transición, esta constitución, está teñida de sangre y no se fraguó en un clima de verdadera libertad

Esta nota es la continuación de una serie de publicaciones recopilatorias que recogemos en La transición ensangrentada, una introducción para el recuerdo de l@s asesinados y represaliados en esa época que nos han impuesto como ejemplo de democracia… a golpe de tortura, detenciones y 159 vidas segadas. Y es que en este 2018 se cumplen cuarenta años de Constitución (¿In?)

Ninguno de los crímenes aquí recordados han tenido su merecido castigo, ni siquiera han sido juzgados penal o políticamente como lo que son: asesinatos. Asesinatos de Estado o amparados por el Estado

1976

14 DE AGOSTO. ALMERÍA

Francisco Javier Verdejo Lucas. 19 años. Estudiante, militante de la Joven Guardia Roja. Junto a otros tres compañeros pintaba en una pared una consigna del momento: “Pan, trabajo y libertad”. Sólo pudo escribir “Pan, T”. Mientras lo hacía, una pareja de la Guardia Civil les sorprende. Tratan de huir. Un disparo de subfusil mata en el acto a Francisco Javier.
La versión oficial dice “»sobre las 24 horas del día 13, cuando una pareja de la Guardia Civil de vigilancia del puesto del Zapillo estaba de servicio, sorprendió a cuatro individuos que, al observar su presencia, salieron corriendo. Ante esta actitud sospechosa, la pareja les persiguió y dio repetidas veces la voz de ‘alto a la Guardia Civil’. Durante la persecución, uno de los guardias tropezó y el arma, un Z-62, se le disparó causando la muerte de uno de los que huían que resultó ser el joven de 19 años Francisco Javier Verdejo Lucas, soltero, estudiante. Posteriormente se comprobó la existencia de unas pintadas en el punto en que se inició la huida, y en poder del fallecido spray de idénticas características de los letreros».
Uno de los acompañantes de Javier señaló que “el alto no se dio más que una vez y no se oyó más que un disparo”. El informe forense puso de manifiesto que el disparo había entrado por la garganta y había salido por la región occipital lo que evidenciaba que había sido realizado de frente, a una distancia de unos 7 metros. Quedaba desmentida así la versión oficial del “tropezón” sostenida por el Gobierno Civil de Almería, dirigido en ese momento por Roberto García Calvo, quien posteriormente fue elegido diputado por Alianza Popular y, más adelante, nombrado nada menos que magistrado del Tribunal Constitucional, cargo que ostentó hasta su muerte en 2008.
El padre de Francisco Javier había sido alcalde franquista de Almería y la familia no interpuso ninguna denuncia. Se abrió una investigación militar pero no compareció nadie.
El poeta granadino Juan de Loxa escribió: Pan y Trabajo, siempre se escapa el tiro pa los de abajo, que mala pata no les saliera el tiro por la culata.

1979

2 DE AGOSTO. BIARRIZ (FRANCIA)

Jon Lopategi Carrasco. 36 años. El 20 de enero de 1972 fue detenido por organizar una huelga en la empresa donde trabajaba, Tarabusi, y fue despedido de ella. Posteriormente se vio forzado a exiliarse en Iparralde. En enero de 1979 es confinado en Valensole por el gobierno francés y se le prohíbe permanecer en los departamentos fronterizos. Jon rompe esa prohibición. El 2 de agosto se dirigía en coche a la playa junto a dos compañeros. Observaron que estaban siendo seguidos por otro coche. No pudieron despistarlo y fueron ametrallados. Jon Lopategi murió en el acto por un disparo en la cabeza.

13 DE AGOSTO. MONFORTE DE LEMOS (LUGO)

Emilio Fernández Castro. 36 años. Durante las fiestas patronales de Monforte se producen unos incidentes entre unas docenas de jóvenes y miembros de la Policía Nacional. Según algunos testigos, Emilio fue golpeado por varios policías, pese a ser ajeno a los enfrentamientos. Según la madre del fallecido, su cuerpo presentaba fuertes hematomas en espalda, brazos y cabeza. La versión oficial, sostenida por el alcalde de UCD, al que se hacía responsable de los incidentes, fue que la causa de la muerte fue la rotura de una válvula artificial que Emilio Fernández tenía implantada en su corazón.

14 DE AGOSTO. EL ESCORIAL (MADRID)

Pedro Tabanera Pérez. 20 años. Militante del PCE(r). La Policía Nacional le tiende una emboscada en la estación de El Escorial. No se sabe con exactitud qué ocurrió allí, pero se produjo un tiroteo en el que Pedro Tabanera resultó muerto. Presentaba herida con orificio en el omoplato derecho y orificio en el pectoral del mismo lado. En el hospital de La Alcaldesa, de San Lorenzo del Escorial, donde fue ingresado, manifestaron que “no podían facilitar el parte facultativo” que aclarase cuál de los dos orificios era el de entrada, es decir, si le habían disparado de frente o por la espalda.

25 DE AGOSTO. GASTEIZ (ÁLAVA)

Justo López Zubirian. 43 años. Félix Minguela Sanz. El policía nacional Antonio Macías Benítez, de paisano y borracho, provoca una riña en el restaurante Las Vegas, situado en el barrio industrial de Zaramaga. El encargado del local, Justo López, echa del establecimiento al grupo de alborotadores. El policía vuelve pasados unos minutos y pide una copa de whisky. Justo se niega a servirle alcohol. Acaba sirviéndole una tónica, que Antonio Macías consume en un extremo de la barra. Le dice a un camarero: “vete de aquí porque a las ocho a ése y a ése les va a pasar algo gordo”, señalando a Justo y otro empleado del restaurante. A continuación, sale del local, toma un taxi, se dirige a recoger su pistola y vuelve a Las Vegas. Allí dispara sobre Justo López y un cliente habitual, Félix Minguela, repartidor de butano, matando a los dos.

31 DE AGOSTO. ARGANDA DEL REY (MADRID)

José Prudencio García. 44 años. El día 19 de agosto se produjo un enfrentamiento entre un grupo de jóvenes que lucían símbolos fascistas y algunos chicos del pueblo. Desde ese día, el grupo fascista volvía todas las noches al pueblo en actitud provocadora: conducir coches por la avenida central a toda velocidad y amagando con atropellar a los viandantes, insultar y agredir a vecinos, romper una botella de coca-cola en la boca a un joven… El día 31, un grupo de argandeños, decididos a acabar con esas provocaciones diarias, identifica a los fascistas en el centro del pueblo y comienza a perseguirles. Uno de los perseguidos saca una pistola y dispara. Más vecinos se suman a la persecución. El de la pistola y otro que le acompaña roban un coche. Unas 30 personas les rodean y logran detener a Francisco Molina. El otro sigue disparando y huye. José Prudencio García resulta alcanzado por los disparos y muere.

1980

28 DE AGOSTO. IRÚN (GUIPÚZCOA)

Jesús María Etxebeste Toledo. 46 años. Cuando se dirigía a su trabajo, unos encapuchados abrieron fuego contra él y se dieron a la fuga en un coche robado. Le alcanzaron tres disparos en la columna vertebral, el abdomen y un brazo. Los asesinos eran miembros del Batallón Vasco Español.

29 DE AGOSTO. MADRID

Abelardo Collazo Araújo. 34 años. Militante del GRAPO. Se había fugado hacía poco tiempo, junto con otros cuatro compañeros, de la cárcel de Zamora. La Brigada de Información de la Policía Nacional montó un dispositivo de seguimiento. Le localizaron en la zona de Cuatro Caminos. Iba en compañía de José Luis Fernández González. Según la versión oficial del Ministerio del Interior, les dieron repetidamente el alto, Abelardo Collazo sacó un revólver y entonces los policías dispararon. Collazo Araújo cayó muerto en el acto y José Luis Fernández resultó gravemente herido por un impacto de bala en la columna vertebral. Sin embargo, numerosos testigos presenciales afirmaron que los dos grapos entraron en la calle Coruña seguidos por cuatro policías de paisano que, desde el centro de la calzada, les dieron gritos de “¡Policía, policía!” y dispararon inmediatamente matando a uno e hiriendo a otro, sin que Abelardo Collazo Araújo hiciera uso de ninguna pistola.

30 DE AGOSTO. ONDARROA (VIZCAYA)

Ángel Etxaniz Olabarría. 43 años. Había sido detenido repetidas veces por la Guardia Civil en pleno franquismo: 1964, 1968 y mayo de 1976. Presentó denuncia por torturas. Mientras estaba detenido, el Club 34, una sala de fiestas de la que era propietario, sufrió un atentado con explosivos, reivindicado por la Triple A. El 30 de agosto de 1980, un individuo entró en la sala, tomó una consumición, dio varias vueltas y salió. Al poco entró acompañado de otro individuo cubierto por un pasamontañas y, armado con una metralleta, se dirigió al punto donde se encontraba Ángel Etxaniz con su prima, Noelia Etxaniz, sobre los que disparó una ráfaga. Ocho balas alcanzaron a Ángel, dos de ellas en el corazón, por lo que resultó muerto en el acto. Su prima Noelia resultó herida muy grave, así como la taquillera del Club, Francisca Aurresti, con una bala alojada en la región lumbar.

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– La transición ensangrentada

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La modélica transición. Sangres de Julio 1976-1981

Redacción. LQS. Julio 2018

Para comprender bien el presente, es necesario conocer el contexto en el que se produjo la transición, y los límites que se impusieron a sangre y fuego. Porque esta transición, esta constitución, está teñida de sangre y no se fraguó en un clima de verdadera libertad

Pamplona, asalto a la plaza por la policía nacional, 08/07/1978, Foto de José Ramón Belzunce

Esta nota es la continuación de una serie de publicaciones recopilatorias que recogemos en La transición ensangrentada, una introducción para el recuerdo de l@s asesinados y represaliados en esa época que nos han impuesto como ejemplo de democracia… a golpe de tortura, detenciones y 159 vidas segadas. Y es que en este 2018 se cumplen cuarenta años de Constitución (¿In?)

Ninguno de los crímenes aquí recordados han tenido su merecido castigo, ni siquiera han sido juzgados penal o políticamente como lo que son: asesinatos. Asesinatos de Estado.

1976

9 DE JULIO. SANTURCE (VIZCAYA)

Norma Menchaca Gonzalo. 44 años. Celebraba en la calle con sus vecinos el Día de la sardina. En las cercanías se desarrollaba una manifestación a favor de la libertad de los presos políticos. Un grupo de guerrilleros de Cristo Rey, infiltrados entre los manifestantes y vestidos con la camisa de pescador y pañuelo al cuello, abrió fuego. Begoña recibe un tiro en la cabeza y muere. Otros dos vecinos, Sebastián Peña y José Unamuno, son heridos de gravedad.
Los autores del atentado son vecinos del pueblo, conocidos militantes de Cristo Rey. El hijo de la víctima acude al gobernador civil a denunciarles y, según declaró, es casi detenido él mismo. El juzgado de instrucción de Bilbao abre diligencias pero, apenas cinco meses después, las archiva “al no aparecer elementos suficientes para acusar a determinada persona como autor, cómplice o encubridor del delito perseguido”.

1978

2 DE JULIO. LAPURDI (FRANCIA)

Agurtzane Arregi Letamendi. 38 años, madre de 2 hijas. Rosario salía junto a su marido, el ex miembro de ETA Juan José Etxabe, del establecimiento Etxabe Enea, en el que solían reunirse refugiados vascos. Subieron a su coche. Conducía Rosario. Al instante, un coche con matrícula de París ocupado por una mujer y dos hombres, para a su lado y dispara varias ráfagas de metralleta. Más de veinte disparos alcanzan al matrimonio. El cuerpo de Rosario está prácticamente segado por la mitad, con 11 balas en el abdomen. Muere en el acto. Juan José Etxabe queda herido gravemente. El atentado es reivindicado por la Triple A.

8 DE JULIO. PAMPLONA (NAVARRA)

Germán Rodríguez Saiz. 27 años. Militante de LKI. Sábado de Sanfermines. El comandante al mando de la Policía Armada era Fernando Ávila. Procedente del tercio Juan de Austria, tercero de la Legión, en Fuerteventura, había solicitado voluntariamente su traslado a Pamplona en marzo de ese mismo año, y había prometido dar un escarmiento a esta ciudad porque «era muy rebelde». Ese día, 8 de julio, organizó un despliegue inusitado durante la corrida de toros. Al menos 200 policías armados con material antidisturbios se situaron alrededor de la plaza, dirigidos por el comisario Miguel Rubio. Cuarenta de ellos cargaron contra un centenar de peñistas del tendido de sol que, tras terminar la corrida, paseaban por el ruedo una pancarta con el lema ‘Amnistía Total Presoak Kalera. San Fermín sin presos’, bajo el pretexto de evitar altercados con los que desde el tendido de sombra, los adinerados, increpaban a los del ruedo. Tras ese primer asalto, repentinamente, otros 40 policías nacionales entraron en la plaza disparando pelotas de gomas, botes de humo y, finalmente, fuego real. Hubo siete heridos de bala en la plaza. Veinte mil espectadores son testigos de esa brutalidad. Como muchos otros, Germán sale a la calle a protestar y a hacer correr la noticia. La alegría de la fiesta sigue en algunos lugares, ignorantes de la tragedia que se estaba produciendo. La rabia y el dolor de los que saben, llenan las calles de manifestantes y se reproducen los enfrentamientos.
A las 22.15 horas, una ráfaga de metralleta hiere en la cabeza y mata a Germán Rodríguez. La voz del comandante Ávila está grabada: «Tirad con todas las fuerzas, tirad a matar.».
El balance final de víctimas, además de Germán, fue de once heridos de bala y otros 150 con diferentes lesiones. Según la misma policía se dispararon más de 150 balas de fuego real, 5.000 pelotas de goma, 1.000 botes de humo y otros 1.000 de gases lacrimógenos.
Sanfermines 78 en la Memoria

11 DE JULIO. SAN SEBASTIÁN (GUIPÚZCOA)

Joseba Barandiarán Urkiola. 18 años. En respuesta a la represión del 8 de julio en Pamplona, por toda Euskadi y Navarra se convoca una huelga general política. Hay manifestaciones en muchos pueblos, que son igualmente reprimidas con saña. En la celebrada en San Sebastián, un disparo en el pecho mata en el acto a Joseba Barandiarán. Las investigaciones judiciales que siguieron a este hecho demostraron que el disparo había sido realizado por la Policía, pero el caso fue sobreseído “al no poder ser identificado el autor de los disparos”.

1979

15 DE JULIO. MADRID

Salomé Alonso Varela. 28 años. El populoso barrio madrileño de Malasaña está repleto de jóvenes. Poco después de la medianoche, una tremenda explosión. Una bomba con varios kilos de Goma 2, colocada en un contenedor en el número 23 de la calle San Andrés, junto al bar El Parnasillo, frecuentado por abogados de CC.OO., estalla y mata a Salomé Alonso. Su marido, Jesús Cañedo, abogado laboralista, resulta herido de gravedad. Otras diez personas sufren lesiones a causa la explosión. Decenas de locales y edificios quedan afectados, incluido el Teatro Maravillas.
Los responsables del atentado son un grupo fascista vinculado a Fuerza Nueva. Posteriormente se supo que habían sido responsables también de una serie de atentados con bomba a resultas de los cuales resultó muerta otra persona.

1980

23 DE JULIO. BILBAO

María Contreras Gabarra. 17 años. Embarazada de 8 meses. Antonio Contreras Gabarra. 12 años. Ambos hermanos pasaban junto a la guardería Iturralde, propiedad de Antonio Artiñano, teniente alcalde de Ceberio, militante de Herri Batasuna y miembro de las Gestoras pro Amnistía. Un potente artefacto de Goma 2 colocado para atentar contra dicha guardería, estalla al tocarlo el hermano pequeño, Antonio. Los dos quedan destrozados. También el avanzado feto de María.

Anastasio Leal Cerradillo. 59 años. Empleado municipal de la limpieza. Es herido gravemente con politraumatismos en la misma explosión que María y Antonio Contreras. Trasladado al hospital de Cruces, en Barakaldo, es sometido a una intervención quirúrgica de urgencia pero fallece.

25 DE JULIO. LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

Belén María Sánchez Ojeda. 16 años. Jornadas históricas de lucha de los trabajadores del puerto de Las Palmas, entre los que estaba el padre de Belén María. Estaban en huelga por el primer convenio colectivo del sector, contra la privatización de los puertos, en defensa de los puestos de trabajo y del derecho mismo de huelga, amenazado por un decreto del gobierno Suárez.
Se está desarrollando una concentración pacífica de mujeres e hijos de estibadores a la entrada del puerto, cuando un coche arremete contra ellos y arrastra más de 150 metros a Belén María, pese a los gritos de los manifestantes pidiendo que parara. La joven fallece unas horas después.
Nunca se ha llevado a cabo una investigación sobre lo sucedido. El crimen, este también, ha quedado impune

1981

10 DE JULIO. BILBAO

Ovidio Ferreira Martín. 29 años. Repartidor de periódicos. Es herido de un disparo cuando la policía persigue por las calles, a tiros, a un presunto comando de ETA, en el Casco Viejo de Bilbao. Resulta también herida Aurora Múgica, de 48 años. La versión oficial hablaba de “intercambio de disparos”, pero, según denunció la Asociación de Vecinos Bihotzean, del Casco Viejo, y todos los testigos, la policía “había puesto en peligro la vida de los vecinos” y “los disparos procedieron únicamente de la policía, según demuestran las trayectorias e impactos de los proyectiles”.

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– La transición ensangrentada

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La modélica transición. Sangres de Junio 1976-1981

Redacción. LQS. Junio 2018

Para comprender bien el presente, es necesario conocer el contexto en el que se produjo la transición, y los límites que se impusieron a sangre y fuego. Porque esta transición, esta constitución, está teñida de sangre y no se fraguó en un clima de verdadera libertad

Esta nota es la continuación de una serie de publicaciones recopilatorias que recogemos en La transición ensangrentada, una introducción para el recuerdo de l@s asesinados y represaliados en esa época que nos han impuesto como ejemplo de democracia… a golpe de tortura, detenciones y 159 vidas segadas. Y es que en este 2018 se cumplen cuarenta años de Constitución(¿?)

Ninguno de los crímenes aquí recordados han tenido su merecido castigo, ni siquiera han sido juzgados penal o políticamente como lo que son: asesinatos. Asesinatos de Estado.

1976

12 DE JUNIO. ÉIBAR (GUIPÚZCOA)

Alberto Soliño Mazas. 33 años. Músico. Al finalizar el III Certamen de la Canción Vasca de la localidad, se disponía a volver a casa. En el aparcamiento, los coches estaban colapsados. Alberto trataba de meter los instrumentos musicales en el coche, pero otro que estaba aparcado a su lado se lo impedía. Era propiedad de Luis Carpintero Taravilla, guardia civil de paisano que pensaba que cuando las palabras no dan la razón, no hay nada mejor que una buena pistola. De un culatazo destrozó el cráneo de Alberto, y, a continuación, le dio un tiro de gracia.

1978

24 DE JUNIO. APATAMONASTERIO (VIZCAYA)

José Emilio Fernández Pérez. Acompañado de unos amigos, Félix Marías y Koldo Zenitagoia, viaja en coche en las cercanías de Elorrio. Junto a la carretera, ven unas señales e interpretan que se deben a unas obras en la calzada. Siguen camino y, de pronto, son tiroteados. Es un control de la Guardia Civil. José Emilio fallece a consecuencia de los disparos recibidos. Sus dos compañeros resultan heridos de gravedad. Félix Marías dice: “Nos dispararon sin previo aviso, sin más. Los periodistas me decían que no podían publicar lo que les había contado, por temor a lo que les podía pasar. Franco ya había muerto, pero las cosas todavía estaban mal. Pasados unos días pude comprobar que los medios de comunicación se limitaban a contar la versión oficial. La del control policial que no habíamos respetado”. Sigue contando que, a los dos o tres años del tiroteo, recibió una citación en el cuartel de la Guardia Civil. Allí, un alto mando del Cuerpo le dijo “que no hay que tener rencor”.

26 DE JUNIO. SESTAO (VIZCAYA)

Felipe Carro Flores. 16 años. En la madrugada, la dotación de un vehículo del Centro Operativo de Servicios de la Guardia Civil, de vigilancia en la plaza de Alfonso de Churruca, de Sestao abrió fuego contra tres jóvenes ocupantes de un coche que emprendieron la huida cuando iban a ser identificados. Felipe Carro fue alcanzado por los disparos, y murió casi instantáneamente.

1979

3 DE JUNIO. TUDELA (NAVARRA)

Gladys del Estal Ferreño. 23 años. El movimiento ecologista había convocado ese día la Jornada Internacional contra la Energía Nuclear. Se organizó una concentración en Tudela (Navarra) para protestar contra el Plan Energético Nacional, solicitar la paralización de la central de Lemóniz y protestar contra el Polígono de tiro de las Bardenas, cercano al lugar de la convocatoria. La concentración estaba autorizada y participaban en ella miles de personas pacíficamente cuando se produjo una violentísima carga de los antidisturbios, que expulsó a los concentrados al otro lado del puente sobre el Ebro. Eso era ya territorio de la Guardia Civil. Un grupo de jóvenes comenzó una sentada en el extremo del puente. Varios guardias civiles se acercaron y uno de ellos, José Martínez Sala, disparó un tiro en la nuca de Gladys a bocajarro.
El guardia civil autor del disparo mortal fue juzgado en diciembre de 1981 en Pamplona y condenado a dieciocho meses de prisión. El tribunal entendió probado que al guardia se le disparó el subfusil de “forma no intencionada”.

Gladys del Estal y el valor de las víctimas

10 DE JUNIO. RENTERÍA (GUIPÚZCOA)

Vicente Vadillo Santamaría “Francis”. 32 años. Travesti. Los hechos tuvieron lugar en la discoteca “Apolo”, cuando, al parecer, Vicente Vadillo y el policía nacional Antonio Cava charlaban en la barra de la sala de fiestas. El policía sacó su arma reglamentaria para exhibirla, a modo de atributo sexual, y dispara, alcanzando a Vicente Vadillo en plena cara.
Como homenaje a Francis, el día 12 de junio se organiza una gran manifestación en San Sebastián, la primera que visibiliza al colectivo de gays y lesbianas agrupado en torno a EHGAM en Guipúzcoa y consolida la presencia de EHGAM en el País Vasco.

22 DE JUNIO. BASAURI (VIZCAYA)

Diego Alfaro Orihuela. 50 años. Agente comercial, en circunstancias poco claras fue alcanzado en la cabeza por un disparo, a las once de la noche del viernes, cuando circulaba en coche por las inmediaciones del cuartel de la policía de Basauri, junto con otros dos compañeros.

25 DE JUNIO. BAYONA (FRANCIA)

Enrique Gómez Álvarez. 25 años. Frente al restaurante Udalaltz, en Bayona, varios individuos le ametrallaron desde un automóvil de matrícula francesa, que se dio a la fuga de inmediato. Gómez Alvarez se había refugiado en Francia en 1974, estaba casado, y su mujer se encontraba embarazada de ocho meses en el momento del atentado.

26 DE JUNIO. VALENCIA

Valentín González Ramírez. 20 años. Trabajador en la carga y descarga del Mercado de Abastos, afiliado al Sindicato de Transporte de CNT. Se convoca una huelga legal y pacífica, seguida masivamente, entre los asentadores del Mercado. De repente, la policía carga brutalmente con botes de humo y porras. Entre los apaleados está el padre de Valentín. Al ver esto, el joven se giró y dijo “ya está bien de pegar a mi padre”. Entonces, un policía le disparó a bocajarro una pelota de goma directa al pecho, que le reventó el corazón. Tendido en el suelo, y según los testigos, aun le pegaron con una porra. La conclusión de la autopsia fue que había muerto de “parada cardiaca”.
Dos días después, el 27 de junio, fue su entierro. Se convocó una huelga general, seguida en todo Valencia. Desde el Hospital Clínico hasta el cementerio, un recorrido de unos 10 kilómetros, entre 200.000 y 400.000 personas acompañaron el féretro del joven anarquista.

28 DE JUNIO. PARÍS (FRANCIA)

Francisco Javier Martín Eizaguirre. 42 años. Dirigente del PCE(r). Asesinado de cinco disparos por la espalda mientras comía en un restaurante por el Batallón Vasco Español. Sus familiares interpusieron una querella en París para conocer las circunstancias del asesinato, pero la policía francesa no investigó nada y los jueces cerraron el caso.
Después se supo que sus asesinos fueron Jean Pierre Cherid y Mohamed Talbi, pied noirs, antiguos mercenarios de la OAS acogidos por los servicios secretos españoles después de la liberación de Argelia y, tras la victoria del PSOE en 1982, sicarios de los GAL.

29 DE JUNIO. PARÍS (FRANCIA)

Aurelio Fernández Cario. 28 años. Militante del PCE(r) e impulsor de Socorro Rojo. Tiroteado delante de su domicilio por los mismos asesinos de Francisco Javier Martín Eizaguirre, y también bajo las siglas del Batallón Vasco Español.

29 DE JUNIO. RENTERÍA (GUIPÚZCOA)

Teodora Sánchez Ofretorio. 78 años. Atropellada por un coche de la Policía Nacional que circulaba a toda velocidad por las calles del centro, y en sentido contrario.

1980

30 DE JUNIO. HARO (RIOJA)

Manuel Luciano Pérez. Vecino de Labastida (Álava). Se encontraba con su hermano y varios amigos en la discoteca La Masía de Haro. Un guardia civil de paisano le mata de un tiro en el corazón. Según el Gobierno Militar de Logroño “se produjo un forcejeo y se disparó el arma reglamentaria”. Los testigos lo desmintieron indicando que tras una discusión en el interior del local el agente instó a Manuel Pérez a salir a la calle, donde tras tirotearlo amenazó a todos los presentes con su pistola. La familia no fue avisada del juicio, en el que el agente asesino fue condenado a 6 años de prisión.

1981

19 DE JUNIO. MADRID

Juan José Crespo Galende. 27 años. Militante del PCE(r). Muere en la ciudad sanitaria La Paz a consecuencia de una huelga de hambre de más de tres meses, en señal de protesta por el régimen penitenciario de la cárcel de Herrera de la Mancha, donde se encontraba recluido.

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La modélica transición. Sangres de Mayo 1976-1981

Redacción. LQS. Mayo 2018

Para comprender bien el presente, es necesario conocer el contexto en el que se produjo la transición, y los límites que se impusieron a sangre y fuego. Porque esta transición, esta constitución, está teñida de sangre y no se fraguó en un clima de verdadera libertad.

Esta nota es la continuación de una serie de publicaciones recopilatorias que recogemos en La transición ensangrentada, una introducción para el recuerdo de l@s asesinados y represaliados en esa época que nos han impuesto como ejemplo de democracia… a golpe de tortura, detenciones y 159 vidas segadas. Y es que en este 2018 se cumplen cuarenta años de Constitución(¿?)

Ninguno de los crímenes aquí recordados han tenido su merecido castigo, ni siquiera han sido juzgados penal o políticamente como lo que son: asesinatos. Asesinatos de Estado.

1976

9 DE MAYO. MONTEJURRA (NAVARRA)

Manuel Fraga Iribarne era ministro de Gobernación (actual Interior). Sus servicios secretos –la cloaca del estado que nunca ha dejado de actuar– organizaron la Operación Reconquista utilizando a grupos de ultraderecha. Su objetivo era dar un golpe a la reunión anual de los carlistas que, en el decurso de los años, había adquirido un marcado carácter antifranquista. Estaban también invitadas a ella una veintena de organizaciones de izquierda. El escenario de tal reunión fue Montejurra. Hubo dos muertos y varios heridos por bala, La versión oficial habló de un “enfrentamiento entre grupos carlistas rivales”. La realidad es que el crimen fue ejecutado por pistoleros españoles y extranjeros integrados en la Triple A, Batallón Vasco Español, Guerrilleros de Cristo Rey, etc. como Jean Pierre Cherid, posteriormente miembro de los GAL.

Aniano Jiménez Santos (45 años) y Ricardo García Pellejero  (20 años). José Luis Marín García-Verde, el Hombre de la Gabardina, disparó a bocajarro a Aniano Jiménez Santos. José Lázaro Ibáñez, testigo presencial de los hechos, señala: “los ultraderechistas vinieron en marcha militar y al llegar a Irache, en la zona de la bodega, empezaron a insultar, a pegar porrazos y a tirar piedras. Aniano, que estaba a metro y medio de mí, se adelantó y se enfrentó. Aquel canalla le disparó a quemarropa. La Guardia Civil estaba custodiándolos descaradamente. Les exigíamos que interviniesen y nos dijeron textualmente que tenían órdenes de no hacerlo. Y nos metieron el fusil en el estómago, a nosotros.”

1977

La semana proamnistía de mayo de 1977 respondió a una convocatoria de movilizaciones y huelgas entre los días 8 y 15 de mayo, en las provincias de Álava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra, en reivindicación de una amnistía completa para todos los presos antifascistas, incluidos los encarcelados por “delitos de sangre”. La brutal represión desplegada por la Policía y Guardia Civil provocó siete muertos y numerosos heridos por bala.

12 DE MAYO. RENTERÍA (GUIPÚZCOA)

Rafael Gómez Jáuregui. 68 años. La respuesta popular a las manifestaciones es masiva. La Guardia Civil carga con sus jeeps contra los manifestantes, y dispara fuego real. Cándido Peña cae gravemente herido de bala en el pecho. Rafael Gómez Jáuregui cae muerto, acribillado por una ráfaga de subfusil.

13 DE MAYO. PAMPLONA (NAVARRA)

José Luis Cano Pérez. 27 años. En un lugar próximo, en la confluencia de la calle Calderería del Casco Antiguo con la Bajada de Javier la Policía Armada atrapó a José Luis Cano, al que habían visto tirar una piedra, y lo introdujeron en el bar Manuel (actualmente bar Imanol), donde fue golpeado y pateado. El disparo a corta distancia en la nuca, efectuado por un cabo de la Policía Armada, lo remata. Alfredo García, entonces alcalde de Ansoáin, fue testigo de los hechos y declara que siguieron golpeándole una vez que se escuchó el disparo. El cabo fue reconocido posteriormente por varios testigos, pero nunca llegó a ser procesado.

13 DE MAYO. RENTERÍA (GUIPÚZCOA)

Clemente del Caño Ibáñez, trabajador de la autopista Bilbao-Behovia atropellado por un vehículo que circulaba a elevada velocidad cuando retiraba una barricada cerca de Rentería, obligado a ello por la Guardia Civil.

13 DE MAYO. ORTUELLA (VIZCAYA)

Manuel Fuentes Mesa (30 años). Sale de una despedida de soltero con unos amigos. Varios jeeps de la Guardia Civil les rodean, los agentes se abalanzan sobre los muchachos y golpean brutalmente a tres de ellos. Manuel intenta huir y un guardia le dispara en la cabeza, por la espalda. Los jeeps se van dejándolo en medio de un charco de sangre.

13 DE MAYO. PAMPLONA (NAVARRA)

Luis Santamaría Miquelena (72 años). Muere de un infarto a consecuencia del shock provocado por el impacto de una bala de goma en la pared de su balcón mientras era testigo de cómo golpeaba la Policía Armada a un muchacho en la calle San Nicolás.

24 DE MAYO. RENTERÍA (GUIPÚZCOA)

Gregorio Maritxalar Aiestaran (62 años). Diez días antes había sido alcanzado por una bala que le atravesó el pecho cuando se encontraba en el balcón de su casa, viendo la manifestación pro-amnistía y siendo testigo de la feroz represión policial.

29 DE MAYO. BILBAO (VIZCAYA)

Francisco Javier Núñez Fernández (38 años). Agonizó durante trece días: dolores terribles, vómitos de sangre, transfusiones… Todo comenzó el 15 de mayo, en plena semana pro-amnistía. Sale con su hija a comprar el periódico. De regreso a casa, se topan con una manifestación. Su hija cuenta: “Dos policías empezaron a golpearle brutalmente en la espalda y las piernas. Consiguió llegar al portal de casa. Los vecinos gritaban desde las ventanas, pedían que le dejaran en paz. Consiguió meterme en el portal, pero entraron detrás. Allí, sin testigos, siguieron dándole”. Francisco Javier acude a denunciar lo sucedido en los juzgados. Alguien avisó a los autores de la paliza. “Se presentaron en la puerta del juzgado en una furgoneta, vestidos de paisano pero con pistola, y le obligaron a subir al vehículo. Volvieron a golpearle, le ataron las manos, le pusieron un embudo en la boca y le obligaron a beber cerca de un litro de coñac y otro tanto de aceite de ricino”. Le dejaron tirado cerca de su casa. “Estaba totalmente reventado, el estómago, el esófago, el hígado…”

1978

4 DE MAYO. SORIA

José Luis Escribano. Miembro de Comisiones Obreras. Muerto a consecuencia de los disparos del policía armado en prácticas, Antonio López, en un bar.

1979

6 DE MAYO. ANDOAIN (GUIPÚZCOA)

José Ramón Ansa Echevarría. 17 años. Secuestrado de madrugada mientras regresaba a pie a casa de unas fiestas. Apareció muerto por un balazo en la cabeza en una cuneta de la carretera entre Andoain y Urnieta. Su muerte fue reivindicada por la Triple A y el Batallón Vasco Español.

12 DE MAYO. HENDAYA (FRANCIA)

Francisco Javier Larrañaga Juaristi. Refugiado político y presunto miembro de ETA. Murió en un hospital de Bayona (Francia) un día después de quedar en coma a consecuencia de un disparo en la frente.

1980

1 DE MAYO. MADRID

Arturo Pajuelo Rubio. 33 años. Fundador de la Asociación de Vecinos Guetaria, miembro activo de la Coordinadora de Barrios de la Zona Sur de Madrid y líder vecinal del barrio de Orcasitas, participa en la manifestación del 1º de Mayo convocada por CCOO y UGT. Grupos de fascistas han seguido el recorrido de ésta, con una pasividad absoluta por parte de la policía, que, por el contrario, se ocupa de reprimir a golpes la manifestación alternativa convocada por CNT. Arturo Pajuelo vuelve a casa junto a unos amigos, cuando un grupo se abalanza sobre ellos, alguien sujeta a Arturo por la espalda mientras otro le clava una bayoneta nueve veces en hígado y pulmones. Cae muerto allí mismo. Sus amigos Carlos y Joaquín reciben varias puñaladas que les causan heridas graves, pero consiguen sobrevivir. Los asesinos se van andando.
Testigos de la agresión y los propios agredidos identifican como autor del crimen al falangista Daniel Fernández de Landa y Roca. La instrucción se prolonga intencionadamente y, llegado el proceso, el asesino ha huido y está en paradero desconocido.

6 DE MAYO. MADRID

Juan Carlos García. 20 años. A los gritos de “¡Viva Cristo Rey!” y “¡Os vamos a matar!”, un grupo de fascistas irrumpe en el bar San Bao y golpea con cadenas y palos de béisbol a los jóvenes allí reunidos. Suenan cuatro disparos. Dos de ellos alcanzan por la espalda a Juan Carlos y lo matan. Las otras dos balan van a parar a Ramón Carlos Bornal (19 años) y Vicente Seoane (20 años). Los autores materiales del asesinato son identificados: Iñigo Guinea Pérez y el antes citado Daniel Fernández de Landa. También ahora, el juicio se demora y, cuando llega, ambos están huidos. Los otros procesados ven rebajada su pena a 2 años. El juez Hijas Palacios argumenta: “No existe alevosía en la muerte de Juan Carlos García a pesar de haber recibido el disparo por la espalda. No fue un ataque traidor, porque el condenado entró en el bar gritando ‘salid si tenéis cojones’ y el que avisa no es traidor”. Textual.

8 DE MAYO. SAN SEBASTIÁN (GUIPÚZCOA)

María José Bravo del Barrio. 16 años. Asesinada la tarde del 8 de mayo de 1980 en el barrio de Loyola de San Sebastián. Acompañaba a su novio, Javier Rueda. Un grupo de jóvenes fascistas les asaltó en el camino. A Javier Rueda le golpearon con un bate de béisbol y le dejaron sin sentido, con una fractura en el cráneo y hundimiento del parietal derecho. El cadáver de María José Bravo apareció un día después. La habían secuestrado, violado y asesinado. El crimen fue reivindicado por el Batallón Vasco Español.
No hubo ninguna investigación del crimen, y sí un completo abandono institucional a la familia. Alberto Bravo, hermano de María José, denuncia que no pudieron ni recuperar la ropa de su hermana que se llevó la policía para la investigación: «El gobernador, Pedro de Arístegui, nos dijo que había desaparecido».

1981

9 DE MAYO. ALMERÍA

Juan Mañas Morales. 24 años. Trabajador de FEVE
Luis Montero García. 33 años. Trabajador de FYESA y miembro del PCE
Luis Manuel Cobo Mier. 29años. Trabajador de ACERIASA

Tres jóvenes amigos se dirigen desde Santander a Almería, a la comunión del hermano de uno de ellos. El coche se avería en Manzanares y alquilan otro en esa localidad. Un vecino les confunde con las fotos de 3 miembros de ETA que aparecen en las noticias, y da el soplo a la Guardia Civil, que inicia la caza.
Los muchachos aparcan el coche en Roquetas de Mar y visitan las tiendas de souvenirs. En una de ellas son detenidos sin oponer resistencia. Al día siguiente, sus cadáveres aparecen dentro del coche alquilado, descuartizados, calcinados y tiroteados. El teniente coronel de la Guardia Civil Carlos Castillo Quero y más de una docena de guardias civiles a sus órdenes, torturaron a los tres jóvenes trabajadores durante toda la noche y les asesinaron en el cuartel abandonado de la Guardia Civil de Casafuerte. Cuando se dieron cuenta de su error, los descuartizaron, los metieron dentro del coche, lo tirotearon para fingir que habían sido víctimas de un enfrentamiento, despeñaron el coche por un barranco y lo prendieron fuego con gasolina comprada con el propio dinero de las víctimas.
Según la versión oficial de la Guardia Civil, repetida por el ministro del Interior, Juan José Rosón, en comparecencia parlamentaria, los detenidos como presuntos terroristas estaban armados e indocumentados y eran conducidos a Madrid en coche. Cuando intentaron agredir al conductor, los guardias civiles se vieron obligados a disparar contra las ruedas del vehículo en el que iban esposados.
Ante la evidencia del crimen, se inicia un proceso en la Audiencia Provincial de Almería. El abogado de la familia Mañas sufre un atentado con bomba en su coche. El que posteriormente representa a las tres familias, Darío Fernández, debe esconderse de las amenazas de muerte, y llega a vivir en una cueva.
Solo tres guardias civiles son procesados. Ingresan en prisiones militares, no ordinarias, y reciben un retiro millonario de los fondos reservados del estado. A los tres años reciben el tercer grado y, poco después, son puestos en libertad.

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3 de marzo, Gasteiz

Silvia Delgado*. LQSomos. Marzo 2017

El 3 de marzo asesinaron en Gasteiz a cinco trabajadores. A quemarropa.

Más de cien personas heridas, muchas de ellas de gravedad.

Se paró en seco la ciudad, los que no están acostumbrados a tener miedo lo tuvieron y sin temblarles la voz dieron la orden de los “mil tiros”, de “la mayor paliza de la historia”, de la masacre.

Los que luchaban pagaron con cinco vidas y la impunidad continuó su camino hasta nuestros días.

Hoy todo sigue atado y bien atado, la clase trabajadora desorientada, perdida en las colas del desempleo, detrás de los mostradores de las tiendas, de las barras de bar, re -esclavizada por las ETTs, mendiga en los comedores solidarios, desahuciada una y otra vez languidece en los barrios y en los pueblos tragando toda esta violencia.

Inmóvil y aislada parece que no tiene fuerza para responder a los latigazos que reciben.

Y van pasando los años y cada vez es más grande el abismo por donde son defenestrados los emputecidos. Cada vez son más los que caen en este empobrecimiento insostenible, donde el trabajo no da para comer, donde el trabajo es casi un espejismo.

En 1976, en Gasteiz, en toda Euskal Herria, en aquel tiempo en todo el Estado español se plantó cara a este destino fatal que quería condenarnos a la mansedumbre, a la ceguera, a la afonía.
Hoy la condena es firme.

Sentenciada a la miseria, la clase trabajadora no reacciona o lo hace aisladamente o se sienta a esperar que un mesías detenga los ataques.

Da tristeza pensar que tantas vidas tiroteadas por toda la geografía hoy no nos sirvan.
Sin conciencia, hambreados, esclavizados, aceptamos cabizbajos no salvarnos a nosotros mismos.

¿Hasta cuándo podremos resistirlo?

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