Un retrato de Carlos II fue el precursor del cubismo

El aspecto de Carlos II era trágico, según las descripciones de quienes lo conocieron. Bajo de estatura, tan débil que necesitaba apoyarse en las paredes para poder andar, de cara estrecha como aplastada, larga nariz, un acusado prognatismo que prolongaba exageradamente el mentó inferior, por lo que le resultaba imposible juntar la dentadura superior con la inferior

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