Nicaragua. Comisión de la Verdad, Justicia y Paz presentó informe sobre crisis

Giorgio Trucchi*. LQS. Febrero 2019

Desde un inicio, la participación de la conferencia episcopal estuvo marcada por el manejo ambiguo de dos conceptos y realidades: iglesia católica – obispos de la iglesia y por la falta de definición rigurosa de dos conceptos determinantes: mesa de diálogo nacional y la función de mediación

Nuevos datos sobre fallecidos, incidencia de las redes sociales y rol de la iglesia católica

El último informe -el tercero- presentado recientemente por la Comisión de la Verdad, Justicia y Paz, CVJP, instancia creada por el parlamento nicaragüense con el objetivo de «conocer, analizar y esclarecer los hechos violentos y las muertes ocurridas en Nicaragua a partir del 18 de abril del 2018», presenta nuevos elementos de suma importancia, entre otros, una actualización de cifras de personas fallecidas, la incidencia de las redes sociales en la crisis, su impacto psicosocial y el rol de la iglesia católica.

De acuerdo al documento, «tras un proceso riguroso de investigación, análisis y verificación» se determinó que el número de personas fallecidas asciende a 253, en su mayoría hombres (243) y menores de 35 años (175).

Del total de muertes, 220 se encuentran directamente relacionadas al conflicto, 27 en fuego cruzado y 6 de forma indirecta.

Al menos 9 nombres retomados de listas publicadas por organismos de derechos humanos, incluso el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la OEA, no existen. También hay una diferencia de 14 fallecidos entre las dos listas (CVJP y GIEI/OEA).

Otro dato importante, que desmonta en parte de la teoria de la «masacre de opositores pacíficos y desarmados» planteada por grupos de oposición, organizaciones internacionales de derechos humanos y retomada por la OEA y la OACNUDH, es que del total de fallecidos, 31 pertenecen a «grupos autoconvocados», 48 tienen supuesta afiliación sandinista, 22 son policías y para los restantes 152 no hay información cierta (pag. 6).

Los tranques de la muerte

140 personas fallecieron a consecuencia de los tranques (barricadas) -centenares en todo el país- levantados por los grupos de oposición, 31 en protestas por la reforma de la Seguridad Social, 27 en fuego cruzado, 13 fueron asesinados (causas ajenas a la protesta) y 11 resguardando bienes públicos y privados.

El 56% de las muertes (141) ocurrió entre mayo y junio de 2018, al anunciarse la instalación de la Mesa de Diálogo y al multiplcarse los tranques «como forma de coacción contra el gobierno».

La inmensa mayoría de fallecidos eran obreros (60), trabajadores por cuenta propia (57) y desempleados (40). También fallecieron 7 estudiantes de secundaria y 8 estudiantes universitarios.

Ese último dato -8 estudiantes fallecidos- contradice la postura de los medios ‘mainstream’ y los ‘medios independientes’ de la oposición, que durante meses han posicionado nacional e internacionalmente la ‘noticia’ de que en Nicaragua hubo un gigantesco levantamiento estudiantil «pacífico, autoconvocado y desarmado», que luego fue reprimido con violencia por las fuerzas policiales y paramilitares, provocando una «masacre de estudiantes».

Detenidos judicializados

Contrariamente a los datos que manejan organismos y medios de la oposición, en diciembre pasado la CVJP detectó la presencia en las principales cárceles del país de 438 privados de libertad en el contexto de los hechos violentos del 2018. Nuevas visitas realizadas en enero del nuevo año confirmaron que 76 personas ya fueron declaradas no culpables, quedando un total de 362 privados de libertad (pag. 15).

El informe también brinda detalles sobre acceso a comunicación y relación con familiares, atención médica y otros servicios brindados, como actividades culturales y deportivas.

«Entre las y los privados de libertad, ninguno presentaba evidencia de lesiones corporales, y ninguno expresó haber sido objeto de torturas, tratos crueles o inhumanos», se lee en el documento.

También en ese caso, el informe contradice la información brindada por organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales, así como las cifras que circulan por la red acerca de casi mil o más detenidos, en su mayoría considerados por la oposición como ‘presos políticos’.

Tampoco se detecta la existencia de desaparecidos, otro de los temas con que los activistas opositores llenan las redes sociales.

Secuestros, torturas y vejámenes

La Comisión, con la cual recordamos ninguna de las organizaciones de derechos humanos internacionales que han visitado y han organizado misiones en el país quiso reunirse para cotejar datos y cifras, dijo estar sumamente preocupada por las múltiples denuncias de ciudadanos y ciudadanas que fueron víctimas de secuestros, torturas, vejámenes, tratos inhumanos en el marco de la crisis socio-política.

El documento contiene un amplio análisis de estos eventos (pag. 17), así como testimonios de afectados y sobrevivientes, el impacto de los tranques donde ocurrió la mayor parte de muertes y que fueron utilizados para «actividades ilícitas y el uso excesivo de violencia como herir, abusar, robar, humillar, ultrajar, dominar, torturar, destruir o causar la muerte» (pag. 21).

Daños a la propiedad, redes sociales e impactos psicosociales

El 55% de municipios (84 de 153) sufrió daños severos a las infraestructuras públicas (pag. 31) por un monto total de casi 28 millones de dólares. Los municipios más afectados por grupos delincuenciales fueron Masaya (27% del total de daños), Managua (19%) y Matagalpa (17%).

En cuanto a las redes sociales (pag. 40), si bien solamente un 10% de las y los nicaragüenses posee una computadora, más del 80% tiene acceso a internet, en su mayoría a través de dispositivos moviles. Las aplicaciones más usadas son Whatsapp (88%), Facebook (86.4%), Instagram (68%), Youtube (63%) y Twitter (55%).

«El comportamiento de las redes sociales durante las protestas de abril de 2018 fue determinante para viralizar, a través de aplicaciones como Facebook y Twitter, contenido creado con premeditación y alevosía, cuyo objetivo perseguía conectar con los sentimientos y emociones de la gente que generaran conducta enardecida y violenta en contra, no solo del gobierno, sino de simpatizantes del partido de gobierno, y hasta se condenó de manera insistente a quienes sostenían posiciones neutrales», escibe la CVJP.

«Las noticias falsas y su rápida viralización a través de las redes sociales asestaron un golpe certero que animó la protesta (…) Se abrió un espacio ideal a la noticia falsa de un joven estudiante de la Universidad Centroamericana (UCA) asesinado (…) La consecuencia fue la generación de sentimientos negativos extremos», continúa el informe.

A ese proposito, el estudio de la Comisión advierte sobre la existencia en Nicaragua de organizaciones que se han dedicado a «formar y capacitar durante años a centenares de actores de diferentes sectores para el manejo de las redes sociales y la promoción de campañas, las cuales estuvieron dirigidas particularmente contra el partido de gobierno, su liderazgo y simpatizantes, así como en contra del quehacer gubernamental y sus autoridades».

También se analizan los impactos psicosociales de la crisis en la población (pag.47) y el rol de la iglesia católica (pag. 54).

«Desde un inicio, la participación de la conferencia episcopal estuvo marcada por el manejo ambiguo de dos conceptos y realidades: iglesia católica – obispos de la iglesia y por la falta de definición rigurosa de dos conceptos determinantes: mesa de diálogo nacional y la función de mediación».

En este sentido se analiza la falta de condiciones mínimas (serias limitaciones, ambigüedades y confusiones) para que la mesa de diálogo nacional, donde los obispos eran ‘mediadores y testigos’, pudiese garantizar algún tipo de resultado (pag. 57).

«A lo largo de todo el proceso, ciertos obispos sostuvieron que podían asumir al mismo tiempo dos funciones, la de mediadores y la de defensores y promotores del sector opositor al gobierno (…) Este error tuvo graves consecuencias. El lenguaje de algunos obispos radicalizó los ánimos (…) y hasta provocó fuertes contradicciones en la comunidad católica», se lee en el informe.

Para la CVJP, existe un consenso nacional y universal de que la crisis en Nicaragua tiene que resolverse por medio del diálogo.

«Acabamos de vivir una experiencia fracasada de intento de capitulación. La única conclusión es que todos los actores tenemos que revisar nuestros comportamientos, para discernir mejores estrategias que permitan superar la crisis e impedir daños inmensos e irreparabes para las y los nicaragüenses.» concluye el informe.

Leer y descargar (PDF) el Tercer Informe de la CVJP

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Nicaragua. Publican análisis comparativo de listas de fallecidos

Giorgio Trucchi*. LQS. Agosto 2018

«La verdad es difícil buscarla, porque cuando sale a luz pública no le gusta a mucha gente»

Comisión de la Verdad, Justicia y Paz publica análisis comparativo de listas de fallecidos. Errores e inconsistencias en los informes de la CIDH y la ANPDH

La Comisión de la Verdad, Justicia y Paz (CVJP) hizo un análisis comparativo entre su informe preliminar (18/4 – 15/8), donde se señala un total de 269 fallecidos como consecuencia de la crisis, y los informes presentados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), donde se incluyeron personas sin nombres, nombres duplicados y fallecidos fuera del contexto de las protestas. (Leer o descargue AQUÍ el documento completo)

Cairo Amador, miembro de la CVJP, explicó que el comparativo se hizo tomando en cuenta la iniciativa del Cardenal Leopoldo Brenes, de solicitar que delegados del gobierno, de la Comisión de la Verdad y de organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales se reunieran para cotejar los datos, y buscar un consenso alrededor de la cantidad de personas fallecidas en el marco de la crisis socio-política.

El comisionado Jaime López Lowery dio a conocer que existen datos que son coincidentes, sin embargo, explicó que existe información que todavía puede ser mejorada.

«La verdad es difícil buscarla, porque cuando sale a luz pública no le gusta a mucha gente» , dijo Adolfo Jarquín, integrante de la CVJP.

«Tarde o temprano debemos todos llegar a la realidad. Decía Mark Twain que hay tres tipos de mentiras: mentiras, grandes mentiras y estadísticas. La única forma de que esto exprese una situación real es confrontando la metodología y los criterios usados por las diferentes organizaciones», agregó Amador.

Datos inflados

El informe de la CIDH registra (19/4 – 19/6) 212 fallecidos, 155 de los cuales coinciden con la lista de la CVJP, mientras que 34 habrían fallecido fuera del contexto del conflicto: 9 víctimas de robo con intimidación seguido de homicidio, 6 por enfrentamientos entre pandillas, 5 víctimas de homicidio por riñas personales, 5 muertes accidentales, 3 en accidentes de tránsito, 2 por problemas de propiedad, 1 debido a discriminación por orientación sexual, 1 que fue lesionado y no falleció, 1 por causa natural y 1 suicidio.
13 personas no aparecen en los registros de medicina legal y otras 10 son nombres de víctimas duplicados.

Esto significa que el 27% de las muertes reportadas en el informe de la Cidh no tendría nada que ver con el contexto de crisis y los enfrentamientos.

El informe de la ANPDH reporta (19/4 – 25/7) 448 fallecidos, 233 de los cuales coinciden con la lista de la CVJP, mientras que 105 habrían fallecido fuera del contexto del conflicto: 34 víctimas de robo con intimidación seguido de homicidio, 33 víctimas de homicidio por riñas personales, 10 debido a problemas de propiead, 7 por enfrentamientos entre pandillas, 6 muertes accidentales, 6 en accidentes de tránsito, 3 por causa natural, 2 autores de robo con intimidación, 1 víctima de incendio, 1 debido a discriminación por orientación sexual, 1 víctima de violación y abuso sexual y 1 lesionada por arma de fuego.
57 personas no aparecen en los registros de medicina legal, 49 tienen identidad desconocida y 4 son nombres de víctimas duplicados.

En este caso, casi el 48% de las muertes registradas por la Anpdh no tendría nada que ver con la crisis y los enfrentamientos.

En el caso del CENIDH, la Comisión de la Verdad dijo que su último reporte fue en los primeros días del mes de mayo. Además, no se ha podido establecer comunicación debido a su negativa y falta de cooperación.

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Los Somoza en Nicaragua: «unos tipos de los nuestros»

Mikel Itulain*. LQS. Julio 2018

El temor de EE.UU. a una posible victoria del FSLN hizo que aconsejaran a Somoza más mano izquierda, con el propósito de ganarse a buena parte de la población que la había perdido, especialmente de la clase media

El matrimonio Somoza con Nelson Rockefeller

A mediados del siglo XIX se hizo importante una ruta para acceder al Pacífico a través de Nicaragua. Fue importante porque en California se había desatado la fiebre del oro y era un modo relativamente rápido de acceder desde el Atlántico a la costa oeste. Esta ruta la controlaba un norteamericano, Cornelius Vanderbilt. Eran numerosos los estadounidenses que se aventuraban en Centroamérica con el propósito de hacer buenos negocios y con el fin también de conseguir objetivos políticos para su país. Uno de ellos fue William Walker, que incluso llegó a ser presidente de Nicaragua. Pero como vieron que este tenía como fin el que esta tierra fuese parte de Estados Unidos, lo combatieron mediante una unión de los diferentes países centroamericanos, derrotando finalmente a los mercenarios de Walker, los filibusteros. El nombre de filibustero fue dado también en Centroamérica a los aventureros norteamericanos que utilizaban métodos similares a los piratas en sus objetivos políticos y económicos.
El dominio de Nicaragua era un objetivo fundamental para la élite norteamericana, por el hecho de que la forma de pasar de un océano a otro era bien por Nicaragua o por la provincia colombiana llamada Panamá. Por eso fueron a controlar a ambos, así tampoco ninguna otra potencia europea podría ser rival. Las intervenciones, invasiones y ataques militares fueron continuas a comienzos del siglo XX, justificándolas como defensa de los ciudadanos estadounidenses o de sus intereses. Piénsese por ejemplo si eso hubiese hecho Italia, China o Alemania en EE.UU., también con la excusa de defender a los ciudadanos procedentes de esos países, lo que nos puede servir para ver el sesgo, parcialidad y el componente de propaganda que había en tales justificaciones. Consecuencia de estas invasiones fue la aparición de organizaciones de resistencia, como la encabezada por Augusto Nicolas Calderón Sandino: un revolucionario que combatió al invasor mediante una guerra de guerrillas y que se convirtió en un símbolo en Nicaragua y en Latinoamérica para futuras luchas contra las intromisiones de Estados Unidos. Los marines trataron de capturarlo y de matarlo, pero sin éxito.
La potencia norteamericana se retiraría en 1933 colocando un régimen acorde a sus intereses, fundando la Guardia Nacional, que quedaba bajo el mando de oficiales estadounidenses.

Nicaragua era a todas luces una nación ocupada por su propio ejército,… uno de los estamentos militares más corruptos del mundo. (1)

En unas negociaciones entre el presidente nicaragüense Juan Bautista Sacasa y Sandino, este fue traicionado, atrapado y asesinado por orden del general Somoza en 1934. Se llevó a cabo en las afueras de Managua por parte de la Guarda Nacional. Somoza solicitó ver los cadáveres antes de enterrarlos en la fosa del baldío donde fueron acribillados, tanto del líder sandinista como de sus generales; para asegurarse de su muerte, mientras él estaba en un recital poético. La poesía y la barbarie, como ven, pueden ir de la mano. El asesinato de Sandino fue algo que había aprobado EE.UU., con su embajador Arthur Bliss Lane tutelándolo. También Somoza mandó matar a varios miembros de la masonería, ya que tanto él mismo como Sandino pertenecían a ella, y la masonería no permite hacer daño a otros miembros de la organización. En los siguientes días esa Guardia Nacional masacró a los habitantes de las cooperativas creadas por el movimiento sandinista. Un típico método de terror empleado en toda Latinoamérica y en el mundo entero contra los disidentes del tercer mundo.
La influencia de Sandino sirvió de inspiración para la creación del Frente de Liberación Nacional Sandinista, que terminaría derrocando a la dictadura de Somoza. Asimismo, ejerció gran influencia en Cuba y también es un referente en la Venezuela actual tras la llegada de Hugo Chávez. (2), (3)
Dos años después Somoza daba un golpe de Estado y se hacía con el poder en Nicaragua. Se convertiría en el hombre más rico de su nación y en el quinto del mundo a su muerte. Poseía el 50% de las tierras de cultivo y todo tipo de riquezas y lujos, tanto dentro como fuera del país. Su régimen fue despiadado y criminal en extremo, lo que originó un importante movimiento de resistencia. Creo “estabilidad” para los intereses de las compañías estadounidenses y enorme pobreza y miseria en la mayor parte de la población nicaragüense. De acuerdo al modelo que tanto ha promovido y apoyado Washington. Debido a ello gozó de protección y apoyo económico y militar por parte de la potencia norteamericana. Teniendo presente que en los Estados Unidos estaba entonces el mejor presidente de su historia, Franklin Delano Roosevelt.

La gran ola de brutalidad y corrupción que se abalanzaba sobre Nicaragua pasó desapercibida para los medios de comunicación del primer mundo.
La familia Somoza se hizo dueña del la nación, ya que casó a sus hijos con otras familias ricas, y siguió los dictados de EE.UU. De este modo, tras el ataque a Pearl Harbour, Nicaragua se unió a los aliados, algo que les vino muy bien también a los Somoza, porque lo aprovecharon para expropiar y quedarse con las tierras de ricos nicaragüenses de origen germano. Todo esto no impidió que en 1945 Nicaragua fuese el primero en firmar la Carta de Naciones Unidas. Lo que también indica el valor de esa institución y la gran hipocresía de las relaciones internacionales.
La amistad con EE.UU. le proveía al tirano grandes ganancias, como las importantes comisiones por garantizar concesiones. Además se enriquecía con operaciones ilícitas: el contrabando, el soborno, el juego ilegal, la prostitución…
El 17 de septiembre de 1956 celebrando una fiesta, de las que el dictador Anastasio era gran amante, recibió varios disparos por parte de un poeta llamado Rigoberto López Pérez, que había pensado que la forma de acabar con la dictadura era acabando con el dictador. Lo hizo ver en una carta que dejaba escrita a su madre, pues él sería acribillado después de disparar a Somoza.

...yo siempre he andado tomando parte en todo lo que se refiere a atacar al régimen funesto de nuestra patria y en vista de que todos los esfuerzos han sido inútiles para tratar de lograr que Nicaragua vuelva a ser (o sea por primera vez) una patria libre, sin afrenta y sin mancha, he decidido, aunque mis compañeros no querían aceptarlo, el tratar de ser yo el que inicie el principio del fin de esa tiranía... (4)

Somoza recibió la ayuda inmediata de Eisenhower, que hizo que lo trasladaran a un hospital de Panamá, y le envió un equipo médico. Anastasio Somoza murió en realidad por un error médico, al aplicarle una anestesia general que le hizo entrar en coma y morir. La Iglesia católica, una fiel aliada del régimen, dio misas y demostraciones de apoyo, rogando por su recuperación y condenando al comunismo por lo ocurrido. (5)
La muerte de Anastasio Somoza, “Tacho”, como era conocido, no acabó con la dictadura, ni con la dinastía familiar, aunque significó un importante revés.

Una campaña brutal de represión incluyendo torturas, encarcelamiento, ejecuciones, censura de prensa, y suspensión de las libertades civiles siguió a la muerte de Somoza. (6)

Le sucedió su hijo mayor, Luis Somoza Debayle, que en colaboración con su hermano, Anastasio, que controlaba la Guardia Nacional, dirigieron el país. Durante su mandato permitió que las tropas entrenadas por la CIA se embarcasen desde Puerto Cabezas para la invasión a Cuba de Bahía Cochinos en 1963. También fue cuando los sandinistas comenzaron su lucha para derrocar al régimen somocista.
Debido al deterioro en la salud de Luis Somoza, su hermano Anastasio Somoza tomó el poder. A la muerte de su hermano Anastasio se convirtió en el jefe de la Guardia Nacional, teniendo de este formar el poder político y el militar. 6 Anastasio hijo llegaría a la presidencia en mayo de 1967 y la dejaría definitivamente tras la victoria de la revolución sandinista en 1979. Él también sería muerto, como su padre, por quienes luchaban contra la dictadura, en este caso por un comando guerrillero argentino, aunque con apoyo sandinista. Tuvo lugar cuando fue a su exilio en Paraguay bajo la dictadura de Alfredo Stroessner, otro sanguinario al servicio de EE.UU., el 17 de septiembre de 1980 en la Avenida de Franco en Asunción. El comando indicó lo siguiente:

No podemos tolerar la existencia de playboys millonarios mientras miles de latinoamericanos están muriendo de hambre. (7)

Cabe recordar que el papel de la dictadura en Nicaragua no solo era el someter a su población mediante el terror, sino también el control, invasión y dominio de Centroamérica o el Caribe, al servicio de un poder mayor, como hemos visto en el caso del ataque a Cuba.
Bajo la Alianza para el Progreso se septuplicó la ayuda militar a Somoza y se dobló la ayuda económica. “La energía que los Estados Unidos inyectaron al país –en forma de apoyo moral, ayuda económica, y asistencia militar a su ejército- desanimó a los opositores al régimen, enriqueció a los hermanos Somoza y aumentó tanto su capacidad de cooperación ante los Estados Unidos como la de represión a sus compatriotas”

Nicaragua contribuyó a ello [en el Consejo de Defensa Centroamericano constituido por EE.UU] sirviendo de base para el ataque a Cuba en 1961 (hizo lo mismo con ocasión del golpe a Guatemala en 1954), enviando tropas de ayuda a la invasión estadounidense de la República Dominicana en 1965, e interviniendo (junto a las fuerzas guatemaltecas) en apoyo del abortamiento del golpe reformista en El Salvador que se produjo cuando los militares robaron las elecciones en 1972. (8)

Pocas de estas informaciones salieron en la prensa estadounidense en aquel momento, y no por falta de información y conocimiento.
En 1961 se formó el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) por parte de un grupo de estudiantes de la Universidad Autónoma Nacional de Nicaragua. Al inicio sufrieron fuertes reveses por las detenciones y persecuciones que les obligaron a buscar el exilio. Pero a comienzos de los años 70 fueron ganando adeptos en los sectores más marginados y dañados por el régimen, como eran los campesinos. Llevaron a cabo una guerra de guerrillas y en 1974 tuvieron un éxito notorio tras tomar como rehenes a un grupo de oficiales, llegando a un acuerdo por el que se liberarían prisioneros sandinistas. Esto dio prestigio a la guerrilla. Conforme esto ocurría también aumentaba más la represión. Ya para el año 1977 la guerrilla era tan poderosa que suponía una amenaza real para el sistema de Anastasio. Ante esta situación el gobierno estadounidense actuó una vez más de forma secreta.

La Administración Carter entonces envió armas a Somoza de forma encubierta para evitar acusaciones de apoyar a un gobierno que viola regularmente los derechos humanos de sus ciudadanos. (6)

El temor de EE.UU. a una posible victoria del FSLN hizo que aconsejaran a Somoza más mano izquierda, con el propósito de ganarse a buena parte de la población que la había perdido, especialmente de la clase media. No obstante, continuó con su modo habitual, incrementando todavía más la violencia. Las armas ya las recibía por países que actuaban a modo de mercenarios de EE.UU., como Israel o Brasil. Nicaragua había ayudado a la imposición violenta del Estado de Israel en Palestina en 1948, al estar ya entonces bajo la influencia y órdenes de EE.UU. Israel fue una ayuda clave en el suministro de las armas más sofisticadas, que posibilitaron la enorme espiral de represión y muerte que dejaron los Somoza antes de abandonar el poder.

Aunque la mayoría de los líderes latinoamericanos estaban esperando su caída, Somoza sobrevivió el desafío de septiembre [1978]. “Armas fabricadas en Israel ayudaron a salvar a la dinastía Somoza”. (9)

Las armas que vendió Israel a Somoza pasarían luego mediante la Guardia Nacional a la contra, a la que también suministrarían material bélico.
Cuando el mantenimiento de los Somoza era ya imposible, se buscó mantener el régimen con un “somozismo sin Somoza”, con ayuda de la Guardia Nacional. Caso prácticamente similar al de Haití con un “duvalierismo sin Duvalier” o al de España, con un “franquismo sin Franco”. Pero no funcionó, no se pudo excluir al FSLN, ya que tenía un enorme apoyo popular, como también ocurría en el caso de Aristide en Haití. Mientras la Guardia Nacional cometía atrocidades en los barrios de Managua, la Administración estadounidense trataba de mantener a toda costa al régimen. Ante el rechazo de la Organización de los Estados Americanos, pese a la presión de EE.UU., a mantener un “somozismo sin Somoza”, el déspota huyó del país con su enorme riqueza a Miami. Como ya lo hicieran también los dictadores de Cuba.

Somoza voló a Miami [en 1979] con lo que quedaba del tesoro nacional de Nicaragua, y la Guardia colapsó.La Administración Carter sacó del país a los comandantes de la Guardia Nacional en aviones con la Cruz Roja (un crimen de guerra), y comenzó a organizar la Guardia en las fronteras de Nicaragua. Además usaron a Argentina como un aliado. (En ese tiempo, Argentina estaba bajo el control de generales neonazis, pero tuvieron tiempo además de para torturar y asesinar a su población para ayudar a reorganizarse a la Guardia –pronto con el nuevo nombre de Los Contras, o “luchadores por la libertad”). (10)

Una vez más el papel de EE.UU. era escandaloso, ayudaba a escapar a otro dictador, como ya hiciera con Duvalier, llevándose el tesoro nacional. Cometiendo un crimen de guerra al usar el símbolo de la Cruz Roja para sacar a criminales del país, y no conforme con ello empieza a reorganizar a este grupo terrorista con la ayuda de una dictadura criminal como la Argentina. Desde luego hay récords de indecencia difícilmente superables. Pero esto no era todo, para completar el cuadro de esa gran obra de hipocresía y maldad que interpretaban esos círculos de poder estaba también el papel de los medios de comunicación.

No fue solo El Salvador el que fue ignorado por los principales medios de comunicación de EE.UU. durante los 70. En los 10 años anteriores al derrocamiento del dictador Anastasio Somoza en 1979, todas las cadenas de TV de EE.UU. le dedicaron exactamente una hora a Nicaragua, y fue completamente sobre el terremoto de 1972 en Managua.

De 1960 a 1978, el New York Times dedicó tres editoriales sobre Nicaragua. No es que no sucediese nada allí, es que lo que sucedía era algo corriente. Nicaragua no era ninguna preocupación en absoluto, mientras el gobierno tiránico de Somoza no fuese desafiado. (8)

Lo que vuelve a enseñar y mostrar como funcionan los grandes medios de comunicación estadounidenses, y su nulo interés por una defensa real y sincera de las libertades, la democracia y los derechos humanos. Solamente hay una supuesta preocupación, cargada de hipocresía, cuando están en juego los intereses de la élite que los dirige. Precisamente esta enorme hipocresía se vio cuando tuvo lugar la caída de la dictadura de Somoza. De repente, como hicieron también en Haití, los medios sintieron un inusitado interés por los derechos humanos en el país, cuando antes habían callado una y otra vez ante las atrocidades cometidas. Y ahora buscaban algún posible motivo humanitario para denunciar al nuevo gobierno. Este patrón de conducta hipócrita e inmoral de los medios de comunicación se aplica una y otra vez que hay algún gobierno por el mundo que no es cómodo para los intereses de las grandes corporaciones. Pero por si no fuera suficiente, y tras esta manipulación mediática, EE.UU. quería imponer al nuevo gobierno de Nicaragua el pago de una deuda, cuando habían sido ellos quienes habían estado robando durante todo el siglo al pueblo nicaragüense; permitiendo enriquecerse de una forma realmente escandalosa a la familia Somoza y a la élite rica, e incluso ayudándole a escapar con el tesoro nacional a Miami cuando las cosas se pusieron feas y la gente había dicho que ya era suficiente. Era el castigo a Nicaragua por atreverse a tener dignidad, castigo también impuesto a Haití en la revuelta de liberación protagonizada por los esclavos.

El esfuerzo para saldar la deuda con los bancos estadounidenses, por preservar el orden tradicional en América Central, y por evitar que el nuevo gobierno pudiera emplear sus recursos para cubrir las necesidades de los menesterosos, se describe hoy en día como una prueba de la magnanimidad de los Estados Unidos… (8)

Referencias-Notas:
1. Richard Mollet. Guardians of the dynasty. Orbis. 1977.
2. Ramírez, Sergio and Conrad, Robert Edgar trans., Sandino: The Testimony of a Nicaraguan Patriot 1921-1934 Princeton University Press (1990).
3. Wünderich, Volker. Sandino: Una biografía política. Editorial Nueva Nicaragua (1995).
4. Rigoberto López. Carta Testamento de Rigoberto López a su madre. San Salvador, 4 de septiembre de 1956.
5. LIFE. 8 octubre 1956.
6. David Model. Lying for Empire. How to Commit War Crimes With A Straight Face, by Common Courage Press, 2005
7. Colección de documentos históricos.
http://www.manfut.org/cronologia/tachohijo.html
8. Noam Chomsky. La quinta libertad. Barcelona. Ed. Crítica, 1988: (Original: Turning the Tide, 1985).
9. Israel, Nicaragua and the Contras. Third World Traveler.
10. Noam Chomsky. What Uncle Sam Really Wants (Teaching Nicaragua a Lesson). Odonian Press, 1993

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Nicaragua. Aciertos, desaciertos y manipulación en los informes sobre represión y muertos

Redacción*. LQS. julio 2018

Entre el 18 de abril y el 25 de junio 2018 habrían muerto 293 personas por la represión gubernamental. Sin embargo, el estudio revela que el 21% (60) fue a manos de la oposición, el 20% (59) fueron manifestantes, el 17% (51) fueron muertes no relacionadas directamente con las protestas, el 16% (46) fueron transeuntes no involucrados, el 26% (77) fueron muertes donde los datos son incompletos, inexactos o inexistentes, cuyo contexto no se pudo determinar

Estudio de los tres principales informes sobre las muertes ocurridas durante la crisis política y social en Nicaragua

Casi todos en Nicaragua coinciden en que el acontecimiento que conmocionó a la población e hizo estallar la protesta el 18 de abril fue la muerte de varias personas durante los enfrentamientos entre unidades policiales especiales y manifestantes.

Organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales se han dado a la tarea de redactar informes sobre la «represión y violencia gubernamental» y la cantidad de víctimas producto de dicha violencia.

Un atento y profundo estudio comparado de los informes presentados por el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) y la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (Anpdh) evidencia que las cosas no son siempre lo que parecen.

Entre el 18 de abril y el 25 de junio 2018 habrían muerto 293 personas por la represión gubernamental. Sin embargo, el estudio revela que el 21% (60) fue a manos de la oposición, el 20% (59) fueron manifestantes, el 17% (51) fueron muertes no relacionadas directamente con las protestas, el 16% (46) fueron transeuntes no involucrados, el 26% (77) fueron muertes donde los datos son incompletos, inexactos o inexistentes, cuyo contexto no se pudo determinar.

Finalmente, los informes presentan un promedio estimado de inflación del 53% con respecto al número real de víctimas de las protestas (3% de nombres repetidos, 20% de muertes no relacionadas directamente con las protestas, 30% de muertos con datos incompletos, inexactos o inexistentes).

Para el autor, la necesidad de incrementar los muertos e incluirlos dentro del contexto de las protestas está relacionada al objetivo específico de azuzar las emociones de la población, para así crear discordia y procurar la deslegitimación
de un gobierno.

Descargar el estudio completo, click aquí

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Nicaragua: una revolución frustrada y traicionada

Marcos Roitman Rosenmann*. LQS. Junio 2018

Nicaragua torció la historia: una de las tiranías más longevas del continente, los Somoza, entró en crisis. El pueblo entero se amotinó, las armas volvieron a marcar el ritmo de los procesos democráticos

Los años 70 del siglo pasado fueron convulsos. Chile cerraba la vía pacífica al socialismo. Un golpe de Estado daba al traste con la experiencia democrática encabezada por Salvador Allende. Las burguesías latinoamericanas no aceptaban su derrota electoral. La vía insurreccional, triunfante en Cuba, subsistía bajo la amenaza de Estados Unidos, el bloqueo económico y el boicot internacional. En medio de una sensación de pesimismo, una región plagada de intervenciones, tiranos y golpes de Estado entraba en el escenario: Centroamérica. Con la excepción de Costa Rica; Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua sufrían los embates de las fuerzas armadas, las invasiones o el control de su territorio, como lo era la zona del canal de Panamá. Pero sucedió lo impensado. Nicaragua torció la historia: una de las tiranías más longevas del continente, los Somoza, entró en crisis. El pueblo entero se amotinó, las armas volvieron a marcar el ritmo de los procesos democráticos. El Frente Sandinista de Liberación Nacional, creado en 1961, tomó el nombre del héroe nacional, que resistió entre 1927-1933 el gobierno cipayo de Adolfo Diaz y la invasión de los marines estadunidenses. Augusto César Sandino infringió una dura derrota a las tropas de Estados Unidos. Un año más tarde, el 21 de febrero de 1934, fue asesinado a traición, cumpliendo la orden del director de la Guardia Nacional, Anastasio Somoza García.

El Frente Sandinista, en esos años, fue la suma de todos los valores democráticos, las ansias de libertad, independencia económica y soberanía política del pueblo nicaragüense, de ahí su fuerza. Poetas, intelectuales, escritores, académicos, hombres y mujeres dieron vida al proyecto. Entre 1974, asalto a la casa de Chema Castillo, el 27 de diciembre de 1974, en plena fiesta con la asistencia de autoridades del régimen y el embajador de Estados Unidos, y el 19 de julio de 1979, fecha del triunfo de la revolución, la dictadura sufrió derrota tras derrota.

Tras dos décadas entraron en Managua los guerrilleros. Los pueblos de América Latina celebraron el triunfo. Nombres como Ernesto Cardenal, Sergio Ramírez y Gioconda Belli se asociaron al proyecto. Cantantes, como Carlos Mejía Godoy; guerrilleras, como Mónica Baltodano y Dora María Téllez, engrosaron las filas del FSLN. Los hermanos Daniel y Humberto Ortega, Tomas Borge, Víctor Tirado, Jaime Wheelock, Luis Carrión, Bayardo Arce, Carlos Núñez y Henry Ruiz, la comandancia del FSLN, tomó cuerpo. No todos llegan a la victoria. El fundador del FSLN, Carlos Fonseca Amador, cayó en combate. Otros murieron en las sesiones de tortura. La esperanza renació. La lucha antimperialista, nacional, democrática, popular, asentada en los principios de la economía mixta, fueron las banderas del FSLN. El proyecto sumó. Cupieron todos los luchadores contra la tiranía. La propuesta levantada por el Movimiento del Pueblo Unido y el Frente Patriótico Nacional triunfó a los intentos de imponer un gobierno títere, somocismo sin Somoza, y su vocero, el cardenal Ovando y Bravo. Se formó la Junta Gobierno de Reconstrucción Nacional y el Consejo de Estado.

Sergio Ramírez, Violeta Chamorro, Daniel Ortega, Alfonso Robledo y Moisés Hassan integraron la junta. La felicidad duró poco. A los primeros logros y avances en todos los terrenos se desataron las hostilidades. Los acuerdos se rompieron. En las primeras elecciones libres y democráticas celebradas en Nicaragua, después de décadas, 1984, el FSLN ganó con 64 por ciento de votos. Pero el escenario no fue el mismo. El triunfo de Ronald Reagan en Estados Unidos (1981-1989), el desarrollo de la guerra en El Salvador y Guatemala y la invasión de la isla de Granada trasformó a Nicaragua en campo de batalla. Asediada, bombardeada, la revolución se enrocó. La desestabilización, la crisis económica y una derecha recompuesta, con un ejército mercenario financiado desde Estados Unidos, provocó miles de muertos. Las guerras de baja intensidad se generalizaron en la región. Años de agresiones y desgaste culminaron estrangulando la revolución. Estados Unidos invadió Panamá el 20 de diciembre de 1989. El 26 de febrero de 1990, en Nicaragua, se celebraron elecciones. Violeta Chamorro ganó la presidencia. Los sandinistas, en medio de la guerra, fueron derrotados. La derecha recuperó el poder. El FSLN nunca fue el mismo. La piñata, el enriquecimiento de la familia Ortega, la corrupción, dieron al traste con el proyecto. Se inició la descomposición sandinista.

* La Jornada
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Nicaragua ¿Cómo salir del caos?

Redacción*. LQS. Junio 2018

La crisis inició hace menos de dos meses, el 18 de abril, debido al recorte en las pensiones del INSS. Las protestas se masificaron debido a los ataques de la Policía Nacional y de fuerzas progubernamentales. Cuando se empezaron a contar muertos, las protestas dejaron de ser por las pensiones, y se dirigieron contra la represión estatal

El 16 de abril, tras los anuncios por parte del presidente nicaragüense Daniel Ortega de reformas al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) que suponían nuevas tasas de aportes al seguro social, cientos de personas salieron a las calles para manifestarse en contra de la medida. La represión policial causó la muerte de varios estudiantes y se profundizó una crisis sin precedentes para los tiempos de este gobierno sandinista. Ya se cuentan más de 170 personas asesinadas, tanto de los opositores como de quienes apoyan al oficialismo.

El periodista aseguró que este clima de desestabilización se fue preparando desde, por lo menos, las quejas que tuvieron lugar en Managua ante lo que consideraron como un mal accionar de las autoridades frente al incendio de la Reserva Biológica Indio Maíz, a comienzos de abril.

Para Giorgio Trucchi, “la forma de gobernar de Ortega ha sido autoritaria, pero la sociedad se aguantaba porque en paralelo se daban avances de bienestar”, pero los conservadores aprovecharon esta especie de “malestar en la sociedad” por las represiones de los primeros días a las manifestaciones contra la reforma de la seguridad social para capitalizarlo a su favor, y hacer mediante fuertes campañas en redes sociales un “bombardeo mediático” contra el gobierno.

“La sociedad está quebrada”, lamentó el corresponsal, quien sostuvo que es necesario retomar el diálogo y, para eso, “ambas partes tienen que dar un paso atrás” y entender que, hoy por hoy, “los muertos los pone la población”, no los sectores acomodados ni quienes discuten en las altas jerarquías.

Giorgio Trucchi, periodista italiano radicado en Nicaragua desde hace 20 años, corresponsal en Centroamérica y Caribe para distintas agencias, editor de la lista Informativa Nicaragua y Más, analizó la situación entrevistado para el programa radiofónico «Mano a Mano» de Radio Mundo Real.

Escucha el programa con un clic aquí

* Radio Mundo Real
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¿Quién ganó y quién perdió?… Nicaragua

Marcelo Colussi*. LQS. Mayo 2018

Aquí es donde se evidencia la verdadera cara del llamado «progresismo» latinoamericano. Gobiernos que alardean de revolucionarios y chacharean de «socialismo», pero que en la práctica no pasan los límites del sistema capitalista. La crisis del progresismo en todo el continente es la crisis del reformismo burgués, incapaz de verdaderas medidas socialistas en un momento de crisis sistémica y caída de precios de las materias primas

Estos días Nicaragua se puso al rojo vivo. Las noticias llegaron alarmantes, y un país que ahora habitualmente no ocupa titulares en la prensa –como sí lo hizo décadas atrás, durante la Revolución Sandinista–, estuvo de nuevo ante los ojos del mundo. Desde el Papa al Secretario General de Naciones Unidas, desde distintas posiciones de izquierda como desde las más recalcitrantes declaraciones de derecha, todo el mundo tuvo algo que decir sobre el país de Sandino. ¡Y no era para menos! La violencia fue generalizada, con un saldo de alrededor de 30 muertos.

¿Qué pasó? ¿Por qué se desató ese vendaval? ¿Qué consecuencias tuvo todo esto?

Ya se ha escrito y hablado copiosamente sobre lo sucedido. Hubo de todo un poco, desde análisis serios y sopesados hasta reacciones viscerales, desde encendidas defensas al Comandante de la Revolución Daniel Ortega hasta las más encarnizadas críticas al violador de su hijastra Zoilamérica Narváez. El presente opúsculo no pretende decir nada nuevo (seguramente no lo dice), sino que, modestamente, intenta hacer un balance de lo ya expresado por tanta gente, buscando alguna conclusión posible.

Sin dudas, lo sucedido movió pasiones. Las movió, porque Nicaragua aún sigue despertando pasiones. De hecho, fuera de Cuba, fue el primer país en territorio latinoamericano que produjo una revolución socialista. Aquel 19 de julio de 1979, ya muy lejano –lamentablemente no solo en el tiempo–, para muchos sigue siendo una referencia, una antorcha que marca camino: la Revolución Sandinista mostró que sí era posible enfrentarse a una dictadura, al imperio estadounidense… ¡y vencer! Pero para muchos, también, esa imagen gloriosa de un pueblo en armas construyendo su socialismo es el recordatorio oprobioso de una traición. El sandinismo victorioso de la década de los 80 del siglo pasado fue convirtiéndose con el tiempo, luego de salir del poder en 1990, de la mano del empresario Daniel Ortega y de su esposa Rosario Murillo, en un reformismo tibio, de corte capitalista con «rostro humano», manejado discrecionalmente por ese binomio todopoderoso. De ahí que muchos integrantes históricos del Frente Sandinista de Liberación Nacional –FSLN– terminaron distanciándose del orteguismo y de este perfil que consideran una traicionera entrega.

Personajes como Ernesto Cardenal, Dora María Téllez, Víctor Hugo Tinoco, Mónica Baltodano, Jaime Wheelock, Alejandro Bendaña, Sergio Ramírez o Henry Ruiz, para nombrar algunos, todos comprometidos con el sandinismo revolucionario de aquel momento épico, fustigan la política vigente en Nicaragua al día de hoy. «El actual gobierno de Nicaragua usa algunas veces un discurso izquierdista, una estridencia en la palabra que nada tiene que ver con su práctica real, muy distante con un proyecto de izquierda. Por el contrario, en Nicaragua se fortalecen y enriquecen los banqueros y la oligarquía tradicional y grupos económicos de ex revolucionarios convertidos en inversionistas, en comerciantes y especuladores. Se fortalecen los sectores más reaccionarios de la jerarquía católica, se eliminan derechos humanos esenciales como el de las mujeres al aborto terapéutico», caracterizaba la otrora comandante guerrillera Mónica Baltodano al actual gobierno sandinista.

Junto a esa visión, muy crítica por cierto (obviamente de izquierda), para la geopolítica de Estados Unidos (obviamente de derecha), un gobierno no totalmente alineado con Washington es siempre una molestia. La actual Nicaragua no es, ni por asomo, aquel disturbio insoportable que resultara el sandinismo revolucionario de los 80, con Ronald Reagan en la Casa Blanca y su obsesión anticomunista. Pero no es la administración dócil que desearía (como lo van siendo ahora la gran mayoría de países latinoamericanos, con políticas disciplinadamente neoliberales y obediencia ciega a los dictados imperiales). La actual administración nicaragüense le abrió la puerta a la República Popular China con la construcción de un nuevo canal interoceánico, y es parte del ALBA –Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América–, resultando un aliado estratégico de Venezuela (la nueva obsesión de la geopolítica estadounidense, país poseedor de las mayores reservas petrolíferas que la economía imperial no quiere perder de ningún modo).

Daniel Ortega no es ahora el guerrillero revolucionario que participó en la rebelión antisomocista; por el contrario, es un empresario «nuevo rico» con gran poder político, que ha negociado todo con todos los sectores y maneja todo (¿remembranzas de un tal Somoza?). Pero es también un líder carismático con innegable base social, con muchísimos seguidores, llevando adelante una política asistencial que, sin ningún lugar a dudas, favorece a los sectores más postergados del país. Es, en realidad, un exponente más de los presidentes que, sin dejar el modelo capitalista, en estos últimos años gobernaron varias repúblicas latinoamericanas con propuestas de algún modo populares, asistenciales, clientelares. Todo lo cual, para la lógica ultra conservadora y neoliberal de Washington, es mala palabra.

¿Qué pasó entonces en Nicaragua en estos días? El gobierno anunció en forma sorpresiva, con una medida unilateral no negociada con ningún sector, un importante aumento en los aportes a la Seguridad Social del 3.5% para la patronal (llevando el aporte del 19% al 22.5%) y del 0.75% para la clase asalariada (aumentando del 6.25% al 7%), recortando en 5% las pensiones de los jubilados (que, según el gobierno, «seguían siendo los que menos aportaban», y a cambio del aumento recibirían mejor cobertura en salud y otros beneficios), en tanto que las pensiones futuras disminuirían alrededor de un 12%. La medida fue explosiva, y tanto empresariado como población trabajadora reaccionaron en forma furiosa. Pero ahí viene lo complicado de analizar, de situar políticamente.

Para algunas visiones, la reacción virulenta, con población enardecida en las calles, barricadas y furibunda protesta popular, fue un montaje, una manipulación. Sin dudas, la medida fue desafortunada, porque el mismo gobierno luego de los violentos sucesos que provocó, la retiró, llamando al diálogo «para mantener la paz». Según el orteguismo y algunos sectores que analizaron la situación, incluso fuera de Nicaragua, –lectura que, sin dudas, tiene asidero– la explosión de furia popular tuvo una agenda preparada. De hecho, se la compara con las «guarimbas» venezolanas del 2017, que dejaron como saldo más de 100 personas muertas. Es significativo (igual a lo sucedido en Venezuela) que al unísono explotó, muy coordinadamente, una protesta generalizada en todas las ciudades del país, que luego derivó en saqueos y actos vandálicos, siempre encabezados por jóvenes. Eso podría hacer pensar en cierta «mano oculta», dado que la oposición política de los partidos de derecha no tiene ese poder de convocatoria ni logístico-organizativo. Según denuncias de medios oficiales del orteguismo, muchos de los «estudiantes» no eran tales (igual que sucedía en Venezuela), sino provocadores, agitadores contratados. La derecha oligárquica –heredera histórica del somocismo– podría estar aprovechando la coyuntura para tomar distancia y deshacerse de un gobierno que ve como demasiado «populista». Y Washington estaría frotándose las manos de alegría. Las «revoluciones de colores», o «golpes de Estado suave» (¡no tan suaves para el caso, con 30 muertos!), propiciadas supuestamente por población civil que «ejerce sus derechos ciudadanos», por jóvenes estudiantes que reclaman (pero con agendas ocultas de las usinas ideológico-mediáticas del imperio), parecen estar funcionando a todo vapor. Tener un nuevo «canal de Panamá» en el patio trasero, seguramente con futura presencia militar china, es un desafío insoportable para la geopolítica hemisférica de Estados Unidos. La consigna sería «sacar de una vez por todas estas molestias de Venezuela, Bolivia, Nicaragua, y por supuesto: Cuba». Para ello, según esta pérfida agenda, estas supuestas «revueltas ciudadanas espontáneas» serían el camino a transitar. Insistir con la corrupción como nueva plaga bíblica a atacar es un efectivo «caballo de batalla». Por cierto, según comunicado del Frente Sandinista, «Vale la pena destacar que las universidades más beligerantes fueron: la Universidad Centroamericana (UCA), de los jesuitas; y la Universidad Politécnica (UPOLI), propiedad de una iglesia protestante con sede en Estados Unidos.»

Pero también puede proponerse otra lectura de lo acontecido: el orteguismo, como expresión extrema de un bonapartismo desaforado, nepotista y corrupto, es cuestionado. La población en la calle sería una muestra de un descontento generalizado tras largos años de presidencialismo y corrupción. La represión violenta que llevaron adelante policía y ejército es un insulto a los valores revolucionarios que alguna vez levantara el Frente Sandinista. De ahí que, por ejemplo, un sandinista histórico como Jaime Wheelock le dijera al presidente Ortega en una misiva pública que «El decreto que reformó el INSS [Instituto Nicaragüense de Seguridad Social] por su contenido y forma fue un grave error político, técnico y legal del gobierno [pues] se afectaron los derechos económicos adquiridos y los ahorros de un millón de cabezas de familia, sin dar solución práctica a la grave situación financiera del INSS», pidiendo así la pronta derogación del decreto de marras.

¿Por qué propuso esta medida el presidente Daniel Ortega? Según un comunicado que emitió el FSLN en estos días explicando las razones del proceder: «La cantidad de beneficios de los asegurados y la cobertura de dichos beneficios a la población aumentaron exponencialmente con el regreso del sandinismo al poder en 2007, lo que ocasionó una situación económica crítica en el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), que es la institución estatal a cargo de este tema. Ante tal situación, el FMI y le empresa privada organizada en el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), pidieron aplicar las típicas medidas neoliberales en este tema: subir la edad de jubilación (en Nicaragua es de 60 años) y la cantidad de semanas necesarias para acceder a ella (750 para pensión normal y 250 para quienes en edad de jubilación no hayan alcanzado la primera cantidad, lo cual no existía antes del regreso al poder del sandinismo en 2007; incluso en este caso, el planteamiento de los más radicales neoliberales era eliminar por completo la pensión). Ante ello, nuestro gobierno respondió con un rotundo rechazo tanto al FMI como al COSEP. En cambio, la opción escogida fue aumentar los aportes de trabajadores y empresarios, y establecer un aporte para los jubilados, incluyendo a los que reciben la pensión reducida.»

El progresismo (en Nicaragua y en otras latitudes) criticó severamente el aumento en los aportes, así como la represión desatada contra la población que protestaba. Obviamente que debe condenarse la violencia contra el pueblo trabajador: 30 muertes representan una catástrofe absolutamente intolerable. Pero objetivamente analizados todos los sucesos, no terminan de quedar claras algunas cosas. Es evidente que este Frente Sandinista, manejado discrecionalmente por Daniel Ortega y Rosario Murillo, ya no levanta las banderas revolucionarias de otrora. Citando al panameño Olmedo Beluche: «Aquí es donde se evidencia la verdadera cara del llamado «progresismo» latinoamericano. Gobiernos que alardean de revolucionarios y chacharean de «socialismo», pero que en la práctica no pasan los límites del sistema capitalista. La crisis del progresismo en todo el continente es la crisis del reformismo burgués, incapaz de verdaderas medidas socialistas en un momento de crisis sistémica y caída de precios de las materias primas.» Al mismo tiempo, sin embargo, puede verse el proceso de monstruosa derechización y retroceso en avances populares que sufre el continente, o el mundo: un gobierno tibiamente reformista, que trabaja codo a codo con la empresa privada y no se pelea con la oligarquía conservadora como el actual orteguismo, para la lógica imperialista y voraz de Estados Unidos no deja de ser «una piedra en el zapato». Hablar de justicia social (que no es lo mismo que revolución socialista), pertenecer a una alianza donde no está Washington como es el ALBA y abrirle las puertas a China es casi un «peligro comunista» en el mundo neoliberal y ultraconservador que vivimos.

¿Quién ganó y quién perdió con este movimiento en Nicaragua? La población de a pie, seguro que no ganó nada.

* https://mcolussi.blogspot.com/
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Nicaragua: trabajadoras de la maquila exigen solución

Giorgio Trucchi*. LQS. Abril 2018

En cada familia se necesitan por lo menos dos personas que trabajan para cubrir el costo de la canasta básica, y no siempre se logra. Necesitamos que se eleven los incentivos y que se les dé fundamento jurídico. Además, las empresas deben dejar de violentar el acuerdo tripartito que regula el uso de las metas de producción

Propuestas con enfoque de género

Las organizaciones sindicales afiliadas a cuatro confederaciones (1) firmantes de los acuerdos tripartitos de zona franca y la Comisión de Género de la Maquila, han presentado varias propuestas que pretenden resolver problemáticas que se han venido arrastrando desde hace muchos años.

En particular, las trabajadoras de las maquilas señalan la falta de servicios de cuidado infantil para sus hijos e hijas -que limita la incorporación plena de la mujer al mercado laboral-, así como dificultades estructurales de acceso a la atención y a los servicios de salud.

Eso incluye, entre otros, la gran distancia entre las empresas y las clínicas médicas previsionales, una deficiente e insuficiente calidad de la atención médica, la falta de especialidades como médicina del trabajo y de género, y la falta de reconocimiento del tiempo de trayecto entre la empresa y las clínicas.
También abordaron la problemática relacionada a la vinculación del salario con los sistemas de incentivos y metas de producción, ya que en cada empresa existen diferentes formas de negociar el pago de incentivos, bonos y metas.

En particular, los sistemas de incentivos no tienen fundamentos jurídicos, son usados de forma discrecional por las empresas y están vinculados a medidas de castigo, mientras que las metas de producción se aumentan automáticamente cuando hay reajuste salarial, lo cual violenta abiertamente el contenido de los acuerdos tripartitos.

De acuerdo con las organizaciones que impulsan las propuestas, el 56% de la población que trabaja en el sector textil es femenino, el 93% de las mujeres son también madres y, de ellas, el 87% son madres de niños y niñas que necesitan de cuidado infantil. Cada mujer trabajadora paga apróximadamente un 25% de su salario en servicios relacionados con el cuidado de sus hijos e hijas.

Actualmente, el salario mínimo nacional para las y los trabajadores de zona franca es de 5400 córdobas (180 dólares), y alcanza un aproximado di 7500-8000 córdobas (260 dólares) con los incentivos. El costo promedio anual de la canasta básica en 2017 fue de 13000 córdobas (420 dólares). El acuerdo tripartito de zona franca estableció un reajuste salarial del 8.25% anual para el próximo quinquenio (2018-2022).

«En cada familia se necesitan por lo menos dos personas que trabajan para cubrir el costo de la canasta básica, y no siempre se logra. Necesitamos que se eleven los incentivos y que se les dé fundamento jurídico. Además, las empresas deben dejar de violentar el acuerdo tripartito que regula el uso de las metas de producción», dijo Wrechin Sotelo, secretaria de Asuntos laborales del sindicato de la empresa New Holland.

Ante esta situación las organizaciones sindicales y la Comisión de Género de Maquila prepararon una serie de propuestas y alternativas de solución que han sido construidas y consensuadas con sus bases, y que próximamente serán presentadas ante la Comisión Nacional de Zona Franca (CNZF).

«En los años 90 y a inicio del nuevo siglo las violaciones de nuestros derechos eran bastante dramáticas. Los cuatro acuerdos tripartitos que hasta el momento hemos firmado no cabe duda que nos han beneficiado, tanto por el aumento salarial como para cierto respeto de los derechos laborales y sindicales.
Sin embargo aún falta mucho camino por recorrer, hasta en el cumplimiento de los mismos acuerdos que hemos firmado. El cuidado infantil, las viviendas, el acceso real a la salud y un salario digno»
, manifestó Sotelo quien tiene más de 16 años trabajando en la maquila.

La dirigente sindical reafirmó también la importancia de darle un enfoque de género al tema sindical en la maquila.

«Hay que romper ese hielo que hay hacia la mujer sindicalista en las organizaciones sindicales de la maquila. Hay que romper ese mito de que las mujeres no podemos negociar, ni estar como líderes en representación de la organización. Y sí hemos venido dando pasos importantes, incrementando más la presencia de mujeres», concluyó Sotelo.

Notas:
1.- Confederación Sindical de Trabajadores de Zona Franca (CST-ZF), Confederación Sindical de Trabajadores «José Benito Escobar» (CST-JBE), Confederación de Unificación Sindical (CUS) y Confederación Unitaria de Trabajadores (CUT)
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Nicaragua. Fuerza de trabajo desechable

Giorgio Trucchi*. LQSomos. Noviembre 2017

El calvario de una camarera de piso en un gran hotel de Managua, Nicaragua, afectada por dos accidentes laborales que le han cambiado la vida. Mientras, la empresa, contraviniendo lo fijado en el convenio colectivo, trata de deshacerse de ella.

María Luisa tiene 40 años. Comenzó a trabajar muy joven. A los 18 años ya se desempeñaba como empacadora en una empresa líder del sector de cereales. Cambió varias veces de empleo, siempre buscando cómo mejorar las condiciones de vida de su familia y sus dos hijos. Impulsadora en una fábrica de embutidos, oficinista en la maquila, nuevamente empacadora y pesadora en otra empresa de cereales.

En 2010 le ofrecieron la posibilidad de entrar en el sector hotelero. Después de una semana de entrenamiento comenzó a trabajar como camarera de piso en uno de los grandes hoteles de Managua. Muy pronto se dio cuenta que la realidad no siempre es como la pintan. «Nuestro horario era de 8 horas, durante las cuales se nos exigía arreglar de 12 a 14 habitaciones. Pero en temporada alta o cuando había eventos especiales –y eso era a menudo– nos pedían quedarnos hasta dos o tres horas más, y arreglar entre 17 y 18 habitaciones. No estábamos obligadas…pero la presión era muy fuerte. Te sentías como entre la espada y la pared, y al final uno aceptaba quedarse para no tener problemas y por temor a perder el trabajo», explicó María Luisa a Alba Sud.

Cuando comenzó a trabajar en el hotel ni siquiera le pagaban las horas extra que hacía. Fue solamente gracias al trabajo de la nueva dirección del sindicato en el hotel que, poco a poco, las y los trabajadores fueron recuperando parte de los derechos que se habían perdido, y que estaban plasmados en el convenio colectivo.

A veces, cuando las trabajadoras mostraban cierta renuencia ante las continuas exigencias de las jefas de áreas, se les “castigaba” mandándolas a hacer labores que nada tenían que ver con las tareas y funciones por las cuales habían sido contratadas.

El accidente que le cambió la vida

María Luisa está convencida que justamente fue ese tipo de medidas de represalia lo que ocasionó el accidente que le dio un giro completo a su vida. «Fue en junio de 2010. Yo estaba desempeñando mi trabajo normalmente cuando llegó la supervisora y me dijo que fuera al lobby y que limpiara la entrada del hotel, ya que estaba lloviendo y no había llegado el aseador. Le dije que nunca había hecho este trabajo, pero no le importó y dijo que dejara de quejarme. Ni siquiera me dieron los zapatos antideslizantes, ni el uniforme de aseador. Mientras estaba limpiando me resbalé y me fracturé el codo”, recordó con angustia. Así comenzó su odisea.

En el hospital la enyesaron y pasó un año recuperándose del accidente laboral. El dolor era muy intenso y no le dejaba dormir. Le ardía todo el brazo. «Sentía como que se estaba quemando y tomaba analgésicos, pero no era suficiente. Para calmar el dolor y la quemazón me practicaron el bloqueo del ganglio estrellado. Finalmente, los médicos me dijeron que había una lesión de los nervios y me diagnosticaron el síndrome de dolor regional complejo [1], algo irreversible que me dejó incapacitada de por vida. Ya no puedo estirar el codo y he perdido la sensibilidad y el movimiento en mi antebrazo y mano izquierda”, dijo María Luisa.

Tras presentar toda la documentación, la trabajadora logró que el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) le reconociera una incapacidad permanente parcial. Un año después del accidente volvió al trabajo. «Pero ya no podía desempeñarme como camarera y la administración me reubicó por medio tiempo como auxiliar de lencería. Alistaba los uniformes y la ropa que se utiliza en el hotel, la acomodaba en un carrito y con una mano lo empujaba y lo subía a las bodegas de piso. Pero con el pasar del tiempo sentí que el hotel ya no soportaba mi presencia. Me ponían apodos y decían que ya no servía para nada. Mi jefa hasta llegó a poner en duda mi enfermedad. Fue muy humillante”, manifestó María Luisa Alba Sud.

A veces la mandaban con otra trabajadora que también tenía incapacidad parcial a lavar y ordenar el sótano. «Con la mano sana me ponía a lavar, y nos ayudábamos la una a la otra para cumplir con la tarea. De vez en cuando un compañero que se desempeñaba como aseador nos apoyaba, así podíamos descansar un poco. Siempre nos decía que no lo comentáramos con nadie porque los jefes no querían que nadie nos ayudara», dijo.

Con el tiempo comenzó a tener problemas serios también en el brazo sano y la comisión médica del INSS le reconoció una segunda incapacidad permanente parcial. Fue entonces cuando el hotel decidió recortar su salario aduciendo que ya estaba recibiendo su pensión por incapacidad. Actualmente está recibiendo menos de 40 dólares la quincena.

Fuerza de trabajo desechable

El 17 de marzo de este año, la vida de María Luisa dio otro giro inesperado. «Se había terminado el receso y mientras subía al ascensor las puertas de repente se cerraron con fuerza y me prensaron el hombro derecho, fracturándome el húmero. En repetidas ocasiones habíamos reportado este problema del ascensor, pero nunca lo habían reparado” dijo.

En esta ocasión María Luisa sufrió una lesión nerviosa que la dejó incapacitada, y los médicos le diagnosticaron el mismo síndrome de dolor regional complejo que ya le había afectado el brazo izquierdo. En su casa necesita el apoyo de su hija para bañarse, peinarse, vestirse, y ya no se atreve a subirse a un bus por temor a caerse. «Prácticamente me quedé sin poder usar ambos brazos. La comisión médica del Seguro Social deberá revisar mi caso y ver si me reconoce una incapacidad permanente total. Mi temor ahora es perder el trabajo, porque la empresa ya se deshizo de otros compañeros con enfermedades laborales o que sufrieron accidentes laborales… ¿qué voy a hacer?», se preguntó María Luisa.

Con el apoyo del sindicato, está luchando para que la empresa respete sus derechos como trabajadora víctima de accidentes laborales. «Espero –continuó la trabajadora- que no sean tan insensibles y que no se deshagan de mi solamente porque ya no les sirvo. Espero que respeten lo que el convenio colectivo establece en casos como el mío. Espero que respeten mi dignidad como persona y como trabajadora. Yo no me enfermé porque quise, yo aquí entré sana y voy a salir sin poder mover mis brazos”, concluyó con indignación María Luisa.

Notas:
1.- El CRPS, por sus siglas en inglés, es un trastorno de dolor crónico que se cree es el resultado de un disfuncionamiento en el sistema nervioso central o periférico. Las características típicas incluyen cambios dramáticos en el color y la temperatura de la piel en la extremidad o parte del cuerpo afectada, acompañados por un dolor candente severo, sensibilidad de la piel, sudoración e inflamación.
* ALBA SUD
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Este artículo se publica en el marco del proyecto «El Objectius de Desenvolupament Sostenible i el turisme: estratègia d’educació per al desenvolupament», ejecutado por Alba Sud con el apoyo de la Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament» (convocatoria 2017).

El FSLN arrasa en comicios en Nicaragua

Redacción*. LQSomos. Noviembre 2017

Controlaría 138 de las 153 alcaldías del país

Con prácticamente la totalidad de las Juntas Receptoras de Votos (JRV) escrutadas, el Frente Sandinista de Liberación Nacional se asegura una aplastante victoria en las elecciones municipales del pasado domingo, manteniendo su hegemonía sobre un total de 135 alcaldías a nivel nacional.

Tras conocerse el tercer informe del Consejo Supremo Electoral (CSE), con 98.76% de las Juntas Receptoras de Votos (JRV) escrutadas y una participación del 51.74% del padrón electoral de más de 3.8 millones de ciudadanos, el Frente Sandinista y su coalición «Unida, Nicaragua Triunfa» se imponen con 68.23% de los votos.

Los porcentajes obtenidos a nivel nacional son los siguientes:
FSLN: 68.23%
PLC: 16.33%
CXL: 9.52%
PC: 1.32%
YATAMA: 1.30%
PRD: 1.20%
ALN: 1.08%
PLI: 0.80%
APRE: 0.20%

De esta manera, la distribución de alcaldías entre los distintos partidos sería la siguiente:
FSLN: 135 Alcaldías
PLC: 11 Alcaldías
CXL: 6 Alcaldías
ALN: 1 Alcaldía

El panorama por departamentos y regiones del país es hasta el momento el siguiente:

La Alianza Unida, Nicaragua Triunfa, obtuvo una contundente victoria en los 9 municipios del Departamento de Managua: El Crucero, Ticuantepe, San Francisco Libre, Mateare, Tipitapa, Villa El Carmen, San Rafael del Sur, Managua y Ciudad Sandino.

El FSLN arrasó con todos los municipios del departamento de Chinandega por tercera elección municipal consecutiva, con más del 68% de los votos. El FSLN seguirá gobernando San Pedro del Norte, Santo Tomás del Norte, San Francisco del Norte, San Juan de Cinco Pinos, Somotillo, Villa Nueva, Puerto Morazán, El Viejo, la ciudad de Chinandega, El Realejo, Corinto, Chichigalpa y Posoltega.

Por primera vez en las últimas 5 elecciones municipales, el Frente Sandinista perdió el municipio El Jicaral, en el departamento de León, según el informe oficial del CSE. El PLC logró arrebatar esa alcaldía, con el 51.13% de los votos. En cambio, el FSLN arrasó en todos los otros nueve municipios: Santa Rosa del Peñón, Achuapa, El Sauce, Malpaisillo, Telica, Quezalguaque, la ciudad de León, La Paz Centro y Nagarote.

En Boaco el FSLN lidera el conteo de votos en Boaco municipio, San Lorenzo, Santa Lucía y Teustepe; el PLC lleva la ventaja en el municipio de Camoapa.

En el departamento de Matagalpa, el FSLN por primera vez ganó en todos los 14 municipios, y estrenará alcaldías en Waslala y Río Blanco, que nunca las había ganado. Sin embargo, en ambos municipios el FSLN deberá tejer alianzas en el Consejo Municipal, pues las dos facciones liberales, PLC y CxL, suman juntas la mayoría. Además, logró conservar los gobiernos de Rancho Grande, Tuma La Dalia, San Ramón, la ciudad de Matagalpa, Muy Muy, Matiguás, Esquipulas, San Dionisio, Terrabona, Ciudad Darío, Sébaco y San Isidro.

En el departamento de Jinotega, según resultados oficiales del CSE, el FSLN perdió tres de las 6 alcaldías que gobernaba, Yalí, El Cuá y Wiwilí, y no pudo ganar Pantasma y San José de Bocay. En Yalí, Bocay, El Cuá y Pantasma, se alzó con el triunfo el partido CxL, y en Wiwilí, el PLC. En cambio, el FSLN conserva las alcaldías de la ciudad de Jinotega, La Concordia y San Rafael del Norte.

De la misma forma se alza con la mayoría de las alcaldías del Departamento de Río San Juan. En este sentido, encabeza los conteos en San Carlos, San Miguelito, San Juan de Nicaragua, y El Almendro.

Cuando aún quedan pendientes de computar varias JRV en el municipio de San Miguelito, departamento de Río San Juan, el FSLN aventaja por solo 14 votos a CxL. En El Almendro el FSLN no pudo retener el gobierno que se lo ganó CxL con amplia ventaja. En cambio, el FSLN retuvo con casi el 79% de los votos la alcaldía de San Carlos, y ganó también Morrito, El Castillo y San Juan de Nicaragua.

En el Departamento de Carazo, la Alianza Unida Nicaragua Triunfa, se alzó con respecto a las otras fuerzas políticas en los municipios de Diriamba, Dolores, El Rosario, Jinotepe, La Conquista, La Paz, San Marcos y Santa Teresa.

El FSLN también salió victorioso en los municipios del Departamento de Masaya: Catarina, Masatepe, Masaya municipio, Nandasmo, Nindirí, Niquinohomo y Tisma.

En el Departamento de Estelí, el FSLN con un alto porcentaje de sus JRV ya escrutadas, mantiene con un amplísimo respaldo las alcaldías de Condega, La Trinidad, Estelí, Pueblo Nuevo, San Nicolás, San Juan de Limay.

En Nueva Segovia, también el FSLN mantiene la delantera con altos porcentajes en los municipios de Dipilto, Ciudad Antigua, El Jícaro, Jalapa, Mozonte, Murra, Ocotal, Quilalí, San Fernando, Santa María y Wiwilí.

Según el primer informe preliminar del CSE, en el Departamento de Rivas, la Alianza Unida, Nicaragua Triunfa, va con amplia ventaja en los municipios de Belén, Buenos Aires, Cárdenas, Potosí, Rivas, San Jorge, San Juan del Sur y Tola.

Mientras tanto, en Granada, el presidente del CSE, Roberto Rivas, brindó los datos de los municipios de Granada y Nandaime, donde el FSLN estaba también en amplia ventaja.

Por primera vez desde 1984, el FSLN gobernará el municipio de Villa Sandino, en el departamento de Chontales, con el 43.5% de los votos. Sin embargo, perdió el municipio de El Coral, a manos de CxL, y otra vez no pudo ganar en San Pedro de Lóvago, Santo Domingo, Muelle de los Bueyes, los tres ganados por el PLC y Cuapa, que la retuvo ALN. Así, el FSLN gobernará 9 de los 14 municipios de Chontales: Comalapa, Juigalpa (donde ganó con más del 80% de los votos), Acoyapa, Villa Sandino, Santo Tomás, La Libertad, El Rama, Nueva Guinea y El Ayote. En este último, no tendrá mayoría en el Consejo Municipal.

Yatama perdió las únicas tres alcaldías que gobernaba en el Caribe Norte y las tres las ganó ampliamente el FSLN. Así, el FSLN recupera Waspam, Prinzapolka y Puerto Cabezas, con lo cual ahora gobernará todas las cabeceras departamentales del país. Además, el FSLN ganó los tres municipios mineros, Siuna, Rosita y Bonanza, y no pudo ganar Mulukukú, que el PLC ganó cómodamente. De esta forma, el FSLN gobernará 6 de los 7 municipios.

En el Caribe Sur, el FSLN ganó 7 de los 9 municipios: Bluefields, Corn Island, Desembocadura de Río Grande, Kukra Hill, Laguna de Perlas, La Cruz de Río Grande. En El Tortuguero y en Bocana de Paiwas ganó el PLC. La victoria en Bluefields de casi el 67% de los votos.

En el Departamento de Madriz, el FSLN aparece victorioso en los municipios de La Sabana, Palacagüina, San José de Cusmapa, Río Coco, San Lucas, Somoto, Telpaneca, Totogalpa y Yalagüina.

* Radio La Primerísima
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