Carlos Olalla*. LQS. Junio 2018 Nos han lavado el cerebro desde nuestra más tierna infancia educándonos no para ser personas libres, sino para ser sumisos productores y consumidores compulsivos. Y ese lavado de cerebro se autoalimenta cada día con la manipulación de la que somos objeto por parte de los medios de comunicación Vivimos en un sistema que nos hace ser esclavos de la ignorancia, prisioneros de la indiferencia y yonkis de la seguridad. Esa es nuestra tragedia, la tragedia del ser humano del siglo XXI: ser esclavos que se creen libres a los que el miedo y la ignorancia…
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