Carta de Oriol Junqueras a l@s republicanos madrileñ@s

Redacción. LQS. Abril 2019

Hoy, como ayer, creo que la República simboliza y aglutina a todas las gentes con voluntad transformadora, a la inmensa mayoría de los demócratas y en buena medida a la izquierda

Este sábado en el tradicional cocido republicano de Carabanchel, pretexto perfecto para encontramos l@s republicanos madrilñ@s, dos cartas cargadas de solidaridad y fraternidad han sido leídas, una del preso político y presidente de Esquerra Republicana de Catalunya, la otra del colectivo de padres y madres Altsasu Gurasoak.

Oriol Junqueras en su carta describe un acertado repaso a la historia reciente del republicanismo español y el papel tan importante jugado siempre desde Cataluña. no podía ser menos viniendo de un historiador y de un político comprometido con su mandato.

La solidaridad es la ternura de los pueblos, nos recordó para siempre la poetisa nicaragüense Gioconda Belli.

Gracias de verdad, ha sido emocionantes hoy estas palabras leidas en el corazón del madrileño barrio de Carabanchel…

Compañeros republicanos y republicanas,

Gentes de Madrid. Siempre he dicho que soy republicano. Para nadie puede ser una sorpresa. El partido que presido se llama Esquerra Republicana de Catalunya y nosotros sí seguimos teniendo apego, tal vez ahora más que nunca, a lo que significan y a la tradición histórica que representamos. Digo que nosotros sí porque resulta muy evidente que el grueso de la izquierda española, por lo menos la que representa buena parte del PSOE, es monárquica hasta la médula. Eso es respetable, por supuesto. Aunque no por eso nos vamos a resignar, para nada. La República es nuestra meta. Y no lo digo como expresión romántica. Lo escribo con convicción, con voluntad de hacer todo lo democráticamente posible para lograr recuperar una forma de estado que a mi parecer se ajusta muchísimo mejor a lo que demanda y necesita Catalunya y, si esa es la voluntad de sus gentes, también para España.

Hay una crisis de valores, evidente, a la que la izquierda tradicional tiene dificultades para dar respuesta. Y de eso se aprovecha la derecha, una derecha que en España ha mantenido una correa de transmisión con unas ideologías totalitarias que apoyaron incondicionalmente las dictaduras de Primo de Rivera y Francisco Franco, feroces dictaduras nacionalistas. Se ha visto en Andalucía, con la irrupción de VOX, una extrema derecha sin complejos que convive con una derecha extrema con tintes del Siglo XX español, en el que la democracia llegó tarde y por la puerta de atrás. Si a eso le añadimos que amplios sectores del PSOE se asemejan como dos gotas de agua a lo que dicen y hacen esas derechas, poco debería extrañar el desasosiego y el desconcierto del electorado de izquierdas.

La conciencia de clase de antaño hoy aparece más vaporosa. En este contexto, el republicanismo como concepto clásico emerge como un valor a la alza en una escala de valores tan deteriorada. Hoy, el republicanismo, cobra fuerza como sinónimo de un despertar de conciencias aletargadas. Toda vez que vivimos en un Reino, una forma de estado tan legítima como cualquier otra, pero que en España viene lastrada por un vicio de origen, perfectamente conocido por sus carencias democráticas gestadas en una transición que sólo fue modélica para aquellos que deseaban legitimar la Ley de Sucesión franquista, cuya autoría es notoria y cuya voluntad rotunda fue dar continuidad, en un contexto de modernización, a 40 años de franquismo. Y al olvido de todo aquello que reseña tan concienzudamente Paul Preston en ‘El holocausto español’.

Esquerra Republicana nació para la República y con la República. Catalana, sí. Pero dispuestos a tender todos los lazos de fraternidad, cuantos más mejor, con toda España. De hecho, Francesc Macià, proclamó el 14 de abril de 1931, tras ganar ERC holgadamente las elecciones, la República Catalana ‘estado integrante de la Federación Ibérica’ según el texto que leyó ese día.

Esa Esquerra Republicana me atrae. No por esa Declaración en concreto. Me atrae por su capacidad de interpretar la izquierda y de integrar un sinfín de tradiciones políticas y de convivir con contradicciones. Por ejemplo, muchísimas de sus bases (y de sus dirigentes) eran profundamente católicos y a su vez estaban afiliados a la CNT, sindicato que fue mayoritario en Catalunya. En esas elecciones, pocos recuerdan que ERC concurrió aliada con la Unió Socialista de Catalunya. Y que sus dos principales dirigentes eren la síntesis de tradiciones dispares. Macià fue un militar de carrera y había sido miembro de la Lliga Catalana Regionalista. El president Lluís Companys, capturado por la Gestapo y fusilado por Franco, era un abogado laboralista y provenía del sindicalismo. La fundación de ERC fue el resultado de la confluencia de muchas y diversas sensibilidades, no todas independentistas, ni mucho menos. Y sí todas profundamente republicanas. Desde el humanismo cristiano, que siempre me ha inspirado, a las corrientes libertarias y socialistas tan arraigadas en Catalunya.

Hoy, como ayer, creo que la República simboliza y aglutina a todas las gentes con voluntad transformadora, a la inmensa mayoría de los demócratas y en buena medida a la izquierda, por lo menos en Catalunya. La República es hoy, de nuevo, un ideal que entronca con los mejores valores de la ilustración: fraternidad, igualdad y libertad. Altero el orden tradicional de esos valores porqué creo que hoy más que nunca nuestra aspiración es una sociedad parar vivir y convivir, todos, ante los intentos del peor nacionalismo que encarna la derecha española que pretende resquebrajar la convivencia, fracturando la sociedad.

Seguimos y seguiremos, siempre. Por eso suelo decir que soy demócrata y republicano y que ‘estoy’ independentista. Porqué este debe ser un estado transitorio mientras que luego seguiré siendo siempre demócrata y republicano por este orden. Al final, como dice mi buen amigo Domingo Alfonso, hijo de Huelva, ‘los catalanes nacemos donde nos da la gana y vamos a ser lo que nos de la gana’.

Un abrazo, amigos y amigas

13 de abril, 2019
Oriol Junqueras i Vies

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República Catalana y República Española, la misma lucha

LinuxEro. Lqs. Noviembre 2018

El escenario político republicano debe seguir avanzado y eso no será posible sin un mayor entendimiento entre las diferentes sensibilidades. Debemos aprender de errores del pasado

Vivimos un momento confuso, en el que hay republicanos que se sienten representados por la bandera tricolor, que creen que no es el momento de hablar de República porque primero hay que solucionar «lo de Catalunya», porque para ellos debe quedar claro que su republicanismo no es el de la República Catalana. Y de la misma forma, hay republicanos catalanes que dicen que «los españoles» ya construirán su república, porque ellos ya tienen la suya. Sin embargo, ambos sectores republicanos se equivocan al autoexcluirse.

Primeramente se equivocan porque sin unidad de acción republicana en todo el estado no se sumarán las fuerzas suficientes como para suponer una alternativa real al régimen del 78, que está vigente en toda España, incluida por supuesto Catalunya, tal y como se se pudo comprobar con la aplicación del artículo 155, a pesar de las múltiples dudas legales sobre cómo se aplicó. Sin unidad de acción ni Catalunya ni ninguna otra nación o región de España podrán tener nunca derecho a decidir o elegir otro orden constitucional, y queda claro que en el actual modelo tampoco está asegurada la autonomía regional, dado que depende del criterio de los partidos que gobiernen en cada momento. Independientemente de lo que pensemos de la idea de una República Catalana lo cierto es que hoy por hoy el Estado español no ha permitido su materialización, por lo que se puede decir que es un proyecto a construir, igual que la República Española de carácter federal.

Pero este no es el primer proyecto de República Catalana que existió. Quitando proyectos anteriores, la primera idea relativamente reciente de crear un Estado catalán se puso en marcha un mes después de proclamarse la I República Española, en 1873. La proclamación no se produjo finalmente al llegarse a un acuerdo con el gobierno republicano para la disolución del Ejército regular en Catalunya y su sustitución por un ejército de voluntarios. Los defensores del Estado catalán, representados por una bandera roja con seis estrellas y un triángulo con la palabra democracia, querían asegurar que la República Española que se estaba construyendo fuese de carácter federal. Sin embargo, el federalismo no llegó a asentarse nunca, pues la falta de entendimiento entre republicanos dio paso a la rebelión cantonal y a la larga eso impidió aprobar la Constitución de carácter federal, dando paso finalmente a la dictadura de Primo de Rivera.

Algo similar ocurrió en la II República. Tras unas elecciones municipales con una victoria abrumadora de las candidaturas republicanas en las capitales de provincia, el 14 de abril de 1931 se proclamó la II República Española primero en Eibar (Euskadi), y luego en otras localidades. Sin embargo, en Barcelona se proclamó «L’Estat Català», en forma de «República Catalana», que proponían integrar en una «Federació de Repúbliques Ibèriques» primero y en una «Confederació de Pobles Ibèrics» después. Tras las negociaciones con Madrid Catalunya renunciaba a su república con la promesa de que la República Española sería «federable» en un futuro, y que Catalunya mientras tanto contaría con su propio estatuto de autonomía, se constituiría la Generalitat, se lograba la oficialidad de la lengua catalana, etc. Catalunya representaba también los anhelos federalistas de Euskadi y Galiza que empezaron a trabajar por sus propios estatutos de autonomía.

Tampoco podemos olvidar la proclamación en 1934 del Estado catalán «dentro de la República Federal Española», que sucedió en un contexto de crisis por la suspensión por parte del Tribunal de Garantías Constitucionales de la ley de reforma agraria aprobada por el Parlament de Catalunya. Esta nueva proclamación pretendía renovar la idea de una relación federal de Catalunya con el resto de pueblos de España y al igual que la Revolución de Asturias fue duramente reprimida por el gobierno radical-cedista de Alejandro Lerroux. También en aquel momento se bloqueó el estatuto vasco, casi ya terminado, que solo pudo retomarse tras la victoria del Frente Popular en 1936.

Ya una vez caída la II República, desde el exilio, el ideólogo nacionalista gallego Castelao defendió una futura III República Federal Española, siempre como una alianza de federalistas y nacionalistas. A su juicio, la II República fracasó por no haber sido federal desde un primer momento, y como una de las pruebas de dicha afirmación mostraba el hecho de que la República resistiera más tiempo en aquellas regiones que contaban con mayor autonomía, principalmente Catalunya, pero también Euskadi, contando ambas con sendos estatutos de autonomía, mientras que el de Galiza había sido retrasado y finalmente impedida su aprobación por el golpe de estado franquista y la posterior guerra civil. Una vez más, la falta de entendimiento entre sensibilidades republicanas sería, pues, una de las razones de la caída de la II República.

Ya en 1977 en plena Transición se recuperaron instituciones republicanas como la Generalitat de Catalunya, antes incluso de firmarse la Constitución de 1978. Aunque aquello tuvo mucho de chantaje por parte del régimen para que se aceptase la Monarquía y sus símbolos, la disposición al pacto dentro de las fuerzas democráticas conseguiría avanzar en las libertades y derechos. También permitió que se aprobasen estatutos de autonomía similares a los de la II República, pero esta vez no hubo intención desde el gobierno central de ir hacia un modelo de estado federal y se adoptó como modelo el «estado autonómico», un estado unitario con regiones cuya autonomía y competencias ya no dependerían de un orden federal estable acordado por todos los españoles que fuese respetuoso con todas las identidades y sensibilidades nacionales, sino de los pactos entre partidos políticos estatales y regionales según conviniese en cada momento. Ello impidió por un lado afianzar una autonomía real de las nacionalidades históricas y por el otro impidió también la creación de una nueva identidad española compartida por todos los pueblos.

Y con esto llegamos a la actualidad. La impugnación del Estatut catalán por el Tribunal Constitucional, a instancias del PP, derivó en una crisis constitucional profunda. Los artículos derogados tenían que ver en varios casos con la oficialidad de la lengua catalana, que la equiparaba al castellano en algunos casos en el ámbito estatal, propuestas que deberían servir para ir hacia un modelo federal de una España plurinacional, en la que no hubiese una hegemonía cultural castellana. Ello, sumado a la crisis económica y de régimen y al empuje de las fuerzas políticas soberanistas permitió que el descontento derivase en aspiraciones constituyentes. Aquello culminó finalmente en la victoria del independentismo en las urnas y en la celebración del referéndum el 1-O, una cita en la que no participó al menos la mitad del electorado, debido a que fue declarado ilegal por el Tribunal Constitucional, pero que arrojó un altísimo nivel de participación de personas dispuestas a desobedecer el orden constitucional.

Pero que nadie se equivoque. En Catalunya no hubo una DUI (Declaración Unilateral de Independencia), en tanto que esta no se hizo efectiva y ni siquiera apareció publicada en ningún documento público. Aunque buena parte de la base social del independentismo aspiraba a algo más efectivo, la República Catalana es, igual que en 1873 y en 1931, una propuesta que parte desde Catalunya y que esperaba a un interlocutor dispuesto a acuerdos en Madrid. Sin embargo, la respuesta en forma de judicialización, con las conocidas conexiones del poder judicial con el poder político, la prisión preventiva incluso a líderes sociales y la negativa a aplicar la justicia europea a los dirigentes catalanes que no confían en un juicio justo en España, son los que nos deben permitir hablar claramente de presos políticos sin ningún matiz. No solo no se abordaron los problemas que se plantearon con el Estatut de Catalunya y las aspiraciones soberanistas de la sociedad catalana, en una clara dejación de funciones por parte de los poderes centrales del Estado, sino que ahora se pretende reprimir brutalmente las consecuencias de su inacción. Tampoco desde las fuerzas políticas de ámbito estatal se apoyó con total claridad un proyecto federalista concreto, más allá de pura retórica.

Sin embargo todo el conflicto en Catalunya está pasando factura a las instituciones del régimen del 78. Los varios varapalos judiciales de la justicia europea dejan en evidencia al poder judicial de España, también en entredicho por su papel en otros casos como la investigación de corrupción en los que se inhabilitó a los jueces, el juicio al Franquismo que se saldó con la inhabilitación del magistrado que lo impulsaba, el juicio por el caso Nóos en el que la infanta salió indemne o el cambio de criterio por la presión de los bancos respecto a quien debe asumir el pago de impuestos de las hipotecas. Y de forma especial la sociedad valora de manera negativa el papel de Felipe VI en el conflicto catalán tras su discurso del 3 de octubre, en el que justificó la represión y la brutalidad que sufrieron multitud de ciudadanos que acudían a votar a los colegios electorales. De la misma forma, se puede vislumbrar un bloque centralista y regresivo formado de manera clara por PP, C’s y Vox, y en la práctica también por el PSOE-PSC, a pesar de su retórica federalista.

Hoy el escenario político republicano debe seguir avanzado y eso no será posible sin un mayor entendimiento entre las diferentes sensibilidades. Debemos aprender de errores del pasado. En Catalunya parece haber diferencias dentro del independentismo, en el que hay sectores que defienden hacer efectiva la República Catalana, aún sin tener realmente el poder para imponer su modelo. En España, en cambio, se abren varias reivindicaciones federalistas, pero algunas de ellas únicamente como contraposición al independentismo catalán y solo suponen un parche al modelo autonómico, sin cambios sustanciales de fondo, llegando incluso a no cuestionar a la propia Monarquía ni al centralismo cultural castellano.

Urge superar estas divisiones y construir unidad de acción republicana frente el régimen del 78 y el primer paso para ello es entender dos puntos muy concretos:

· Apoyar la República Catalana o más concretamente el republicanismo catalán no implica necesariamente apoyar el independentismo. Al contrario, apoyar desde posiciones federalistas ayuda a ampliar el movimiento y a construir republicanismo en todo el estado, que a la larga evolucionaría hacia un modelo federal si hay voluntad de las partes.
· Apoyar la República Española no implica necesariamente rechazar el derecho a decidir de Catalunya. Muy al contrario, si se reconoce el derecho de autodeterminación y se defiende la adhesión voluntaria de los pueblos de España entonces todos tenemos cabida.

Es una buena noticia que partidos de diferentes tendencias estén apoyando iniciativas solicitando la abolición de la monarquía, en ayuntamientos como Barcelona o Iruña/Pamplona. También es buena noticia que haya bastante unanimidad en denunciar la existencia de presos políticos, aunque falta más claridad y acción en su denuncia por parte de las fuerzas de ámbito estatal. Las múltiples iniciativas en la sociedad civil que reclaman la convocatoria de un referéndum sobre el modelo de estado (Vallekas 23J, Vicálvaro 24N, UAM el 29N, distritos y pueblos de Madrid el 2D, Gure Esku Dago en Euskadi), iniciativas que son similares a las consultas no vinculantes que precedieron al 1-O catalán, evidencian que hay una voluntad amplia en la sociedad de cuestionar el modelo de estado actual y que esta no es una reivindicación aislada de determinados territorios o partidos políticos, sino una aspiración compartida en los diferentes pueblos de España y que debe coordinarse para poder llegar a buen puerto.

También es positivo el Encuentro Estatal Republicano, que se celebrará mañana 10 de noviembre en Madrid, que puede ayudar a construir un referente realmente amplio y plural para la República Española. En ese sentido es positivo el amplio número de adhesiones que ha tenido.

Entendámonos pues, entre republicanas y republicanos.

Mp3 – LoQueSomos

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Som el 80 %

Redacción. LQS. Noviembre 2018

Opinar diferente no constituye ningún riesgo para la convivencia, sino la base imprescindible para garantizarla, siempre que se respeten la libertad de expresión y los valores democráticos

Jordi Cuixart, líder de Omnium y preso político en el estado español, es el impulsor de una plataforma «transversal» que quiere representar el sentimiento mayoritario del 80% de la población que apuesta por una «solución política». Según Cuixart, ante la «injusticia» no es momento de renuncias ni victimismo y asegura que no se trata de una causa independentista sino «un juicio a la democracia». Por ello es necesario, según el presidente de Òmnium, una «respuesta transversal» que busque un mínimo común denominador en los grandes consensos de país.

En el artículo bajo el título ‘En la defensa de la democracia, no pasarán!’, publicado en el diario La Vanguardia, Cuixart considera que se mantiene inalterable la demanda mayoritaria y permanente de la ciudadanía de Cataluña para resolver en las urnas el conflicto político. Y cita una encuesta que apuntaba que el 80% de la población catalana rechaza la situación de prisión preventiva de los líderes independentistas.

Según el manifiesto de la Plataforma Som 80% se quiere poner en valor que una mayoría de los ciudadanos de Cataluña mantiene grandes consensos de país. Y se busca una unidad en la diversidad basada en :
• La defensa de los derechos y las libertades democráticas y fundamentales.
• El rechazo a la represión y a la judicialización de la política como herramienta para resolver los conflictos políticos.
• La defensa de una solución política que siempre tiene que pasar porque los ciudadanos de Cataluña puedan decidir y ejercer democráticamente su futuro político.

Cuixart defiende que no podemos permanecer «impasibles» ante «el abuso de poder» y apela a una respuesta que exprese el sentimiento mayoritario de la sociedad catalana que rechaza este «juicio» a la democracia.

Plataforma Som el 80 %
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Catalunya como ejemplo

El Financial Times comenta la manifestación organizada ante la Borsa de Barcelona

Arturo del Villar*. LQS. Octubre 2018

Hay que participar en una manifestación republicana en Barcelona, como la de este 1 de octubre de 2018, en conmemoración del referéndum celebrado el año anterior, para comprender que el llamado problema catalán solamente tiene una salida. Alrededor de doscientas mil personas, en su inmensa mayoría catalanas, pero también españolas, no han reclamado la independencia, como cuentan los medios de comunicación españolistas, sino el derecho a votar su situación en Europa.
Pero los gobiernos españolistas no se lo permiten. El régimen español actual es una monarquía borbónica instaurada por el dictadorísimo genocida que se sublevó contra el Gobierno constitucional en 1936, dirigió una guerra criminal, y mantuvo durante 36 años sometido al país a su organización fascista. Para evitar que el régimen desapareciese tras su muerte, instauró la que llamó monarquía del 18 de julio, con la misión de perpetuar la dictadura con nueva apariencia. Este régimen se niega a reconocer el derecho de los catalanes a decidir su futuro.

La inmensa mayoría de los catalanes no acepta continuar bajo ese régimen fascista heredado. Por eso reclama el derecho a votar, inherente a todos los pueblos libres. Rechaza soportar la monarquía instaurada por el mayor genocida de la historia de España, y exige un referéndum vinculante. El régimen no lo acepta, por saber cuál será su resultado: la proclamación de la República Catalana.
Es inútil pretender convencer a los catalanes de que son españoles. Lleva al fracaso inevitable, como en su tiempo se frustró la intención de hacer españoles a los portugueses y a los belgas, holandeses, hispanoamericanos, filipinos y africanos colonizados por el imperialismo español. Hubo que concederles la independencia, después de una aberración de guerras infames sucedidas durante cinco siglos, que culminaron desastrosamente para el ejército colonial español, porque es imposible dominar por la fuerza de las armas el afán de independencia de los pueblos.

El referéndum necesario

Los catalanes no se sienten españoles, y por eso se han sublevado contumazmente contra el régimen colonial en exigencia de libertad. Hasta ahora han sido derrotados por la superioridad de las armas coloniales, pero con ello lo único logrado ha sido reforzar su aspiración a la independencia. Poseen una historia propia, unas costumbres autóctonas, una lengua original, una literatura espléndida y unas artes admirables. Los reyes de España primero, el dictadorísimo español después, y el régimen instaurado por él ahora les impiden disfrutar de una libertad a la que tienen derecho.
Solamente existe una solución para resolver el perpetuo conflicto catalán: permitirles repetir con todas las garantías proporcionadas por la potencia colonial el referéndum celebrado ya el 1 de octubre de 2017, con un resultado inequívoco a favor de la República Catalana.
La monarquía del 18 de julio es ilegal, por haberla instaurado un militar golpista y genocida, sin consentir que el pueblo español manifestara sus preferencias. Por eso, además de reclamar un referéndum en Catalunya debemos reivindicarlo también en España, como se hizo en Italia y en Grecia con respecto a sus monarquías fascistas, y ahora son repúblicas.
Es verdad que existen partidos políticos ultraderechistas, como los que se autodenominan impropiamente populares y socialistas sin serlo, y con su alternancia en el poder impiden la posibilidad de celebrar un referéndum sobre la forma de Estado preferida. Por eso es preciso alcanzar urgentemente un pacto entre las varias organizaciones republicanas ahora disgregadas, con el fin de oponer un frente poderoso a los sucesores de la dictadura. Así se proclamará la República Federal Ibérica, en la que además de la Española, la Catalana, la Gallega y la de Euskadi estará integrada también la Portuguesa. Todas unidas voluntariamente para defender las libertades y los derechos de sus ciudadanos.
Es compresible que el régimen impuesto por el dictadorísimo criminal se niegue a admitirlo. El rey no querrá desprenderse de las prerrogativas que le regaló el dictadorísimo sobre sus forzosos vasallos. Hay que demostrarle nuestra resolución, frente a la represión de sus militares y policías. En Catalunya está el modelo de resistencia. El trono se regala, la libertad hay que conquistarla.

* Presidente del Colectivo Republicano Tercer Milenio.
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Revoluciones con cita previa

Lilith Rojo*. LQS. Septiembre 2018

A veces sucede que la democracia no la trae la mayoría, hay ocasiones en que hay que derrocar desde los postulados de la no violencia a quienes la ejercen de manera gratuita desde su monopolio de la represión y no esperar quimeras de mayorías absolutas

Cuando quieres cambiar cualquier cosa, a pequeña que sea, buscando algo mejor en contra de lo establecido se produce una revolución aunque sea en miniatura. No siempre puede hacerse aprovechando los huecos del sistema, que te impone la injusticia en sus múltiples caras, a veces hay que correr el riesgo de saltarse la ley para obtener justicia. Los avances en materia social por desgracia no han venido envueltos en una urna, ni en papel de celofán, han sido forzados e incluso impuestos contra la opresión y la tiranía. Mejoras y ventajas que solo cuestionan quienes hipócritamente defienden el modelo neoliberal, pero que acuden a los amorosos brazos de los estados cuando les sube la fiebre de su ambición ciega y no pueden sostenerse sobre sus cuerpos corruptos.

A la vista de las últimas noticias sobre el llamado Procés creo que este no es un país para revoluciones desde arriba empujadas desde abajo, puesto que los que se hallan en el vértice de la pirámide política no siempre tienen el valor y la determinación para llegar al final del camino y cómo no, tratándose de Catalunya, lo disfrazan de seny y de consenso, porque han descubierto que las revoluciones a coste 0 no existen. Mientras, el pueblo que marcó la senda paga el precio de la candidez, de la ignorancia o de la cobardía de cierta clase política.

Siempre he defendido el Procés como un proceso revolucionario desde abajo para derrocar el franquismo que corroe las estructuras del estado español. Ahora somos muchos más los que en Catalunya compartimos que Franco no es que esté vivo, es que ordena y manda desde su mausoleo a través de los convencidos y de los que aun le tienen miedo. Esto no es una anécdota, es más bien lo cotidiano. Lo hace cómodamente instalado en el mastodóntico edificio construido por esclavos defensores de la República, mientras los descendientes de los antifascistas represaliados seguimos pagando las costosas reparaciones de las goteras. Mientras tanto un Pedro caprichoso deshoja la margarita del futuro del esperpento franquista, que algunos quieren vender como escenario de la reconciliación nacional. Así el fascismo español camuflado de democracia en siglas ladronas sigue rigiendo nuestros destinos universalmente aceptado por demasiados súbditos, que no son conscientes de que la podredumbre del sistema viene de no haber saneado y seccionado lo putrefacto con el bisturí de la ruptura democrática.

Ahora se ve que la materialización de la República necesita de los permisos y bendiciones, que nunca le serán concedidos, de quienes conforman el estatus quo de la política vivendi en las españas. Ya no valen las victorias en las urnas porque la aritmética es elásticamente interpretable, ahora no hay suficiente quórum social y se hizo la luz con la llegada del verano, aunque ya se les veía transitar por la sumisión antes de las elecciones del 21-D. Cuando llega el momento de la verdad, que en estos últimos meses se han dado muchos y variados, no ha habido valentía para asumir la responsabilidad que se les había otorgado escudándose en la protección de un pueblo, que les votó precisamente para llevar a buen puerto sus reivindicaciones desde su mayoría de edad.

Si para hacer una revolución democrática que ponga en jaque al régimen monárquico parto de un golpe de estado allá por julio de 1936, una revolución que sea punta de lanza de la democratización del estado español en forma de república, hay que pedir cita previa a quienes te niegan el pan y la sal, bajémonos todos de ese tren y cojamos otro con fogoneros dispuestos a respirar hollín.

A veces sucede que la democracia no la trae la mayoría, hay ocasiones en que hay que derrocar desde los postulados de la no violencia a quienes la ejercen de manera gratuita desde su monopolio de la represión y no esperar quimeras de mayorías absolutas que secunden la escrupulosa defensa de los derechos humanos y de las libertades, porque hay momentos para soñar revoluciones y otros para arriesgarse a hacerlas realidad.

Ahora quieren volver al modus soñemos que algún día será posible, pero acompañados de quienes han sido artífices de la traición al pueblo de Catalunya desde su triste patriotismo en defensa de la unidad de una España ya inexistente. De ese imperio que ya se lloró en 1898 y cuyo orgullo vacuo se sigue reclamando desde las tonadillas más casposas de los que apadrinaron el 155 y negaron a los presos políticos, bailadores al son que les toca la columna vertebral del Estado. También acompañados de los de hoy sí y mañana no, veletas giratorias al viento de las encuestas. Porque se ve que ahora toca ensanchar horizontes aunque sean lejanos, aunque sean espejismos fruto de la desolación en el desierto del coraje.

Si lo que nos queda es un Govern para ser tutelados y llamados al orden vía intervención cuando estimen oportuno los constitucionalistas, esos que tanto mancillan su libro sagrado. Si no se ve más salida que firmar las capitulaciones y volver a la senda de lo que dicten los que secuestran la democracia y la justicia, pues que salgan a cara descubierta y lo digan claramente. Sin subterfugios, sin excusas, con toda la verdad por delante, renunciando a la República ahora y asumiendo un más que posible coste electoral. Y si les queda dignidad y palabra, que nos dejen decidir, sin chantajes emocionales, sin tanto teatro.

Hay trenes que pasan pocas veces en la historia y aun menos maquinistas heroicos que asuman la responsabilidad de llevar a cabo los designios de los pueblos humillados. Por eso capitular en nombre de quienes no quieren hacerlo, rendirse sin admitirlo con valentía, sin llamar a las cosas por su nombre como si el patio electoral fuera una guardería, es un verdadero insulto a quienes un Uno de octubre se emanciparon como defensores de la democracia anteponiendo sus propios cuerpos para defender urnas y votos de los golpes del poder perpetuo. Menos cantos de sirena y más verdades aunque duelan, pero sin insultar, no somos estúpidos.

A veces cuando se ha perdido tanto, el único camino para avanzar es recuperarlo luchando por ello, no arrodillarse ante quien te lo roba todo. Si cuando tiendes la mano te escupen a la cara porque te menosprecian o te minusvaloran, sino te ven como a un interlocutor sino como a un vencido, no es el momento de pedir día y hora para decir basta. Y de eso sabemos mucho los que todavía arrastramos el estigma de perdedores pero no nos resignamos a agachar la cabeza.

Feliz Diada a todas y todos, este año compartida con 600 antidisturbios llegados desde diferentes punto del estado español.

Por las repúblicas, las perdidas, las soñadas y las que debemos conquistar.

Llibertat preses i presos polítics!

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Barcelona: Pasillo por la libertad

Redacción. LQS. Julio 2018

En Barcelona miles de personas han llenado la Via Laietana formando un gran pasillo por la libertad y contra la represión

Miles de personas han reclamado este mércoles 11 de julio la libertad de los presos políticos, el retorno de los exiliados, al mismo tiempo que se denunciaba por todos los represaliados por el Estado español en estos últimos meses. La iniciativa, que contaba con el apoyo de la ANC, Òmnium, los familiares de los presos y de otras entidades soberanistas, ha cortado toda la Via Laietana de Barcelona formando un largo pasillo.

El objetivo de l@s organizador@s era denunciar la situación de l@s 1.171 represaliad@s por el estado español, pasando por los presos, los exiliados hasta llegar a los encausados, a los alcaldes investigados o los cargos cesados por la aplicación del 155. Con el fin de denunciar la diferentes situaciones, un total de 1.171 se han enfundado unos carteles con la situación exacto de todos los afectados.

#PassadisXLaLlibertat #LlibertatPresosPolítics #RetornExiliats #ProuRepressió #RepúblicaÉsLlibertat

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De Campoamor a Quim Torra

Arturo del Villar*. LQS. Junio 2018

Los españolistas furibundos, que constituyen la inmensa mayoría de los vasallos de su majestad el rey católico, y además controlan los medios de comunicación a escala nazional, tienen en marcha una incansable campaña de desprestigio contra Quim Torra, el presidente de la Generalitat de Catalunya, como contra todo lo catalán. Se saben muy seguros y fuertes, al estar azuzados por el rey católico nuestro señor, según lo manifestó en el inolvidable discurso del 3 de octubre de 2017. Para que sea inolvidable lo tiene colgado permanentemente en su página web la Casa de Su Majestad el Rey, como advertencia a quienes intenten opinar libremente en el reino. Aquí las consignas se cumplen, o la mazmorra está abierta, o expedito el camino del exilio. Siempre fue así en la historia de España, desde los reyes godos.

Una de las peores acusaciones que echan en cara a Torra es un comentario sobre los idiomas que publicó en un diario catalán, El Singular. Apareció en 2008, es decir, hace diez años, porque el fascismo tiene sus informes presentes en todo momento, como el discurso del rey. En un párrafo decía: “Ahora miras a tu país y vuelves a ver hablar a las bestias”, lo que interpretan los españolistas como una alusión a quienes nos expresamos habitualmente en castellano. Se indignan mucho y reclaman la cabeza de Torra, como si todavía siguiera Barcelona ocupada por el exgeneral Yagüe, que es lo que les gustaría.
Claman contra él porque entienden que se refería al castellano como el habla de las bestias, y lo consideran un gravísimo insulto intolerable. Los extremistas de derechas son muy brutos, no conocen otra jerga que la dialéctica de los puños, la única que les sirve para comunicarse, y la aplican con total impunidad, puesto que su majestad el rey católico nuestro señor piensa, si eso es pensar, como ellos. Mataron a la inteligencia para que no les estorbara, por lo cual actúan con libertad total para impedir la libertad de los demás.

Campoamor lo escribió

Sería inútil intentar explicarles que Torra no hizo más que seguir una idea expuesta en verso por Ramón de Campoamor. Son ignorantes en verso y en prosa. De Campoamor saben únicamente que da nombre a un teatro de Oviedo, en el que se celebra la mascarada de entregar los premios Princesa de Asturias. Y eso que fue un acérrimo partidario de la golfísima Isabel II, consejero del reino, diputado a Cortes, senador, conservador a ultranza, y se batió en duelo a espada con el republicano almirante Juan Bautista Topete, al que venció. Claro que será mejor no preguntar a sus majestades los reyes nuestros señores si han leído alguno de los muchos libros escritos por Campoamor.

Yo sí los he leído, y he encontrado en ellos la inspiración de Torra para referirse a la lengua de las bestias. La copla número cclxxiii de las “Humoradas, Primera parte”, en la edición de Humoradas, cantares y fábulas, volumen impreso en Madrid por cuenta del autor, sin otra indicación bibliográfica que “Administración, Fuencarral, 119 primero”, y sin fecha, dice así:

Lengua de Dios, la poesía es cosa
que oye siempre cual música enojosa
mucho hombre superior en lo mediano,
y en cambio escucha con placer la prosa,
que es la jerga animal del ser humano.

Campoamor no hizo distingos entre los diversos idiomas hablados en el mundo en su tiempo, que serían aproximadamente los mismos que en el nuestro. En su opinión todos los que se expresan en prosa utilizan la jerga animal, y por lo común fuera de los teatros todos nos comunicamos en prosa, como descubrió Monsieur Jourdain con gran sorpresa. (Aclaración para los extremistas de derechas: se trata del protagonista de Le Bourgeois gentilhomme; para más información consulten la Wikipedia, en el improbable supuesto de que quieran culturizarse un poco)

Clases de jergas

De modo que para Campoamor la prosa “es la jerga animal del ser humano”, en castellano, catalán, inglés y hasta en bable. Ya advirtió Gonzalo de Berceo en los orígenes del castellano: “Quiero fer una prosa en roman paladino, / en qual suele el pueblo fablar a su vezino”, y desde hace ocho siglos les parece un propósito excelente a todos los historiadores de la literatura, incluida la reina Leti, que es muy versada en poesía medieval, según ella dice, y se comprende que le interese, porque sólo como residuo medieval se explica la monarquía en nuestro siglo.
Por lo tanto, Quim Torra no hizo otra cosa que actualizar una idea de Campoamor cuando escribió que en su nación se escuchaba hablar a las bestias, lo mismo que en España y en Colombia, por poner un ejemplo de bien hablantes. Los extremistas de derechas son muy ignorantes, no saben quiénes fueron Berceo ni Campoamor, ni falta que les hace para expresarse con la dialéctica de los puños. Sin embargo, a los periodistas se les supone una cierta cultura, puesto que han pasado por la Universidad, y debieran saber que el comentario de Torra no fue más que una adaptación del pensamiento de Campoamor, por lo que están fuera de tono las críticas que le hacen, obedeciendo órdenes superiores. Deben respeto a Campoamor, una personalidad literaria indiscutible, y por ende a Torra, su adaptador.
Bien es vedad que ninguno de ellos es capaz de utilizar con propiedad la lengua divina de la poesía; a lo más se les escapa un ripio de vez en cuando. Yo también escribo ripios, pero lo hago conscientemente, ya que el ripio permite la burla del retratado con mayor eficacia que si se hace en la jerga animal. Habría que organizar unos cursillos de educación para adultos, destinados a los extremistas de derechas. Pero a ver quién les ordenaba acudir a seguirlos.

* Presidente del Colectivo Republicano Tercer Milenio.
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KMS per la Llibertat en Madrid. Primavera de los Pueblos

Redacción. LQS. Abril 2018

Tres días en carrera y con 862 kilómetros en las piernas de una larguísima lista de participantes, la iniciativa ‘KMS per la Llibertat’ llegaba a primera hora de la mañana a las prisiones de Estremera y Soto del Real. Una carrera para unir caminos desde casa a las lejanas prisiones que encierran a Carme Forcadell, Dolors Bassa, Jordi Turull, Jordi Cuixart, Jordi Sànchez, Raül Romeva, Oriol Junqueras, Joaquim Forn i Josep Rull. Una metáfora a la libertad, recorrer caminos, unir puntos, volver a casa.

A las 15h30 la carrera llegaba a la prisión de Alcalá-Meco, cerrando esta última jornada de ‘KMS per la Llibertat’ que en este tramo final, unía las tres prisiones madrileñas donde se da CASTIGO al “Derecho a decidir”, a la “Democracia”, a la “Llibertat”, con el añadido de la separación kilométrica a l@s pres@s de sus familias.

¡De nuestro corazón a vuestra celda!

“Solidaridad, justicia, esfuerzo, cooperación, constancia y perseverancia son los pilares que sostienen a KMS POR LA LIBERTAD.

Este proyecto tiene como objetivo transmitir nuestro apoyo incondicional a todas aquellas personas que, injustamente, se han visto privadas de libertad por defender de forma pacífica sus ideas.

KMS POR LA LIBERTAD es un importante reto deportivo; solidario, paritario y reivindicativo. Consiste en recorrer a pie, dándonos el relevo cada 10 kilómetros, una distancia ligeramente superior a 700 kilómetros que pretende llegar hasta los centros penitenciarios donde se hallan reclusos nuestros presos políticos.

La finalidad es acompañarlos, hacerles llegar de forma simbólica nuestros anhelos de libertad, hacer bien visible que no es normal la situación que estamos viviendo y exigir Democracia, Diálogo y Justicia.

¡Ven! ¡Súmate! ¿Hasta dónde quieres llegar para conseguir la libertad?”

Con estos párrafos se presentaba la iniciativa de ‘KMS per la Llibertat’, que en poco tiempo tomó cuerpo, se llenó de voluntari@s y no tardó en ponerse en marcha.

El recorrido se ha dividido en 16 sectores que, a su vez, constaban de cinco tramos de 10 a 13 kilómetros. Este lunes 30 de abril, hacían llegar su mensaje a l@s pres@s politic@s catalanes.

La carrera era recibida en las puertas de las cárceles, por amigos y familiares de l@s correder@s, catalanes residentes en Madrid y varios vecinos capitalinos acompañados de la iniciativa de Madrileñ@s por el Derecho a Decidir. También acudían a primera hora a la cárcel de Estremera la diputada de ERC, Ester Capella y el exconseller Francesc Homs, del PDeCAT, que después hacían llegar a los consellers y activistas encarcelados unos libros que los participantes han hecho para la ocasión.

El ambiente a las puertas de las cárceles era festivo y combativo, de cariñoso hermanamiento, besos, abrazos, saludos.
La gran concentración y fiesta de la democracia, sería después, a las 15h30 en las puertas de Alcalá-Meco, donde finalizaba la marcha y se unían las dos comitivas de Soto y Estremera, además de más vecin@s madrileñ@s que acudían a expresar su solidaridad. Allí también se encontraban l@s diputad@s de ERC Ester Capella y Gabriel Rufián, así como la periodista Beatriz Talegón. Gritos de “Llibertat pres@s politics”, se oían entre pancartas, esteladas, senyeras gigantes y la bandera tricolor.

KMS per la Llibertat ha sembrado la solidaridad y esparcido dignidad en mucho más espacio que la línea de 800 kilómetros, muestra de apoyo, reivindicación y valentía.

Gracias por la iniciativa a Lluçanès, a tod@s l@s participantes y acompañantes. Hoy en Madrid vivimos con más fuerza la primavera de los pueblos. Gràcies a tots i a totes! Seguim!

Urnas son amores. Derecho a decidir

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¿Y ahora qué?

Arturo del Villar*. LQS. Abril 2018

Hemos celebrado alegremente otro aniversario de la proclamación de la II República, con una manifestación que siguió el recorrido callejero de costumbre, gritando los lemas de siempre, y completamos la jornada histórica con la cena de confraternización habitual, en la que hemos brindado con cava catalán por la III y cantado el Himno de Riego. Así ha sucedido en Madrid, y probablemente en el resto del reino. Igual que en los años anteriores. Andamos mucho, gritamos más, cenamos bien, bebemos mejor, pero no actuamos. ¿Y ahora que? Ahora a esperar al 14 de abril de 2019, para repetir lo mismo. Estamos atrapados en el año de la marmota, desde hace tanto tiempo que prefiero no echar la cuenta. Y así un año tras otro, sintiéndonos importantes por haber contribuido con manifestación, lemas, cena y brindis a la que consideramos inminente proclamación de la III República Española.

A este paso no la veremos nunca. A pesar de la colaboración que en este sentido nos presta la familia irreal, por medio de la biografía no apta para menores del rey emérito, la actuación del otro rey (ya dice el refrán que las desgracias nunca vienen solas) enviando a su policía y sus marines a golpear a sus vasallos para apuntalar el desvencijado trono, las dos reinas consortes protagonizando escenas de película cómica, una princesa cargada de títulos y condecoraciones que abultan más que ella demostrando sus modos tiránicos al exigir a sus compañeras de clase que le hagan reverencias, una infanta de pocas luces dando motivos para el cotilleo a las revistas de color rosa, un hijo de ella portándose como un chulo de barrio bajo, otra infanta dirigiendo una banda de ladrones con su marido al frente, y los demás enriqueciéndose a costa de los sacrificios de un pueblo obligado a echarse a la calle reclamando trabajo para todos, pensiones dignas, sanidad universal, y en primer lugar libertad de expresión, para que los jueces servilones dejen de secuestrar libros y revistas y de encarcelar a cantantes por decir en público y con música lo que todos contamos en privado y con sigilo por miedo de ser oídos. La corrupción de la familia irreal sirve de ejemplo a algunos partidos políticos para imitar sus costumbres. Así es el reino de España en 2018, a los 87 años de la proclamación legítima y pacífica de la II República.

La gran traición a España

En estos 43 años de monarquía fascista impuesta por decisión del dictadorísimo geno-cida, los vasallos hemos soportado de todo, mientras el régimen se enquistaba en un mal crónico al que la desidia generalizada nos ha hecho acostumbrarnos como algo inevitable. Se lo debemos a la gran traición de unos políticos supuestamente izquierdistas, Santiago Carrillo al frente del partido que se decía Comunista y Felipe González del apodado Socialista, que pactaron con la extrema derecha del llamado Movimiento Nazional la aceptación de la monarquía en la persona designada por el dictadorísimo como su sucesor a título de rey, una vez que juró por duplicado guardar y hacer guardar los conocidos como Principios Fundamentales del Movimiento fascista.
Por eso la monarquía es indiscutible e incuestionable. Los presuntos comunistas y socialistas se encargaron de hacérselo saber a sus correligionarios europeos. No era necesario celebrar un referéndum, como se había hecho en Italia y en Grecia para decidir la forma del Estado, porque ellos aseguraban ser los representantes genuinos de la voluntad popular. Los dos son tan traidores al pueblo como los militares rebeldes de 1936.
Debido a esos errores el Partido Comunista se ha escindido en varios grupos, algunos fieles al marxismo—leninismo—estalinismo, pero los más revisionistas, y el Socialista es una mafia dedicada al crimen, el robo y la extorsión. El caudillo general sociata González privó al partido de sus señas de identidad: republicano, marxista y ateo, según lo fundaron Pablo Iglesias y sus compañeros el 2 de mayo de 1879. Hoy es su caricatura.
El pasado día 13, víspera de la conmemoración republicana, las Juventudes Socialistas de España publicaron un manifiesto, en el que llamaban a luchar para que este desdi-chado país recupere la legitimidad republicana que le arrebataron en 1939 los militares monárquicos sublevados. Inmediatamente el siniestro secretario de Organización del supuesto Partido Socialista, José Luis Ábalos, aseguró durante una rueda de Prensa organizada en la sede central, que esa idea era absurda, porque “España tiene en la actualidad problemas más importantes que decidir la forma del Estado”, y recomendó a los jóvenes “que sean responsables”. Si lo son se habrán dado de baja ya de la organización todos a una.
Los problemas tan importantes que, en efecto, tiene planteados ahora mismo el reino de España, empezando por el más grave, el de Catalunya, los puede resolver la República, jamás la monarquía, como lo demuestra el hecho de que se arrastran desde hace años. El régimen monárquico fascista que limita todas las libertades públicas, secuestra publicaciones, encarcela a los disidentes y obliga a exiliarse a quienes pretenden expresar en público sus opiniones, es una dictadura, como lo era aquel régimen tiránico fascista prolongado durante 36 trágicos años, hasta concluir en la instauración de la llamada monarquía del 18 de julio.

Los republicanos de posguerra

Desgraciadamente los republicanos ahora estamos solos y escindidos en más de 200 grupúsculos registrados en el Ministerio del Interior. Así es lógico que nos mantengamos en el año de la marmota. Lo terrible es que todos sabemos cómo pudo proclamarse la República aquel gozoso 14 de abril de 1931, y no hagamos nada por imitar aquella realidad. Se materializó gracias al acuerdo firmado para presentar una candidatura unitaria en las elecciones municipales del domingo 12. De esa manera se consolidó una con-junción republicano—socialista, que derrotó ampliamente al bloque monárquico unido también.
Los republicanos se hallaban entonces escindidos en varios partidos, pero eran pocos y verdaderos partidos políticos, no grupos y aun grupúsculos como lo estamos en la actualidad. Lo mismo sucedía en el Partido Socialista, divido en dos líneas ideológicas, pero unido a la hora de tomar decisiones. Por eso fue posible firmar el pacto de San Sebastián el 17 de agosto de 1930, en el que se designó al Gobierno provisional que tomaría el poder el 14 de abril del año siguiente. Todos conocemos los nombres ya históricos de aquellos líderes, no es necesario citarlos. Pero ignoramos quiénes pudieran ser sus equivalentes actuales. Será porque no existen, ni entre los 200 grupúsculos republicanos ni en esa caricatura de Partido Socialista que es una mafia desideologizada al servicio de la dinastía borbónica.
¿Y ahora qué? Pues lo dicho: ahora a esperar al 14 de abril de 2019, que será domingo, lo que permitirá una mayor participación en la manifestación que seguirá el camino habitual, en la que repetiremos los lemas acostumbrados, y después nos reuniremos en una cena de confraternización para cantar el Himno de Riego y brindar con cava catalán por la III República Española que ninguno de nosotros verá. Porque no lo merecemos.

Llibertat presos polítics!

* Presidente del Colectivo Republicano Tercer Milenio.
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