Ucrania: la confusión

Por Nònimo Lustre. LQSomos.

Entre los (no muchos) lemas que se han coreado en las manifestaciones sobre la guerra en Ucrania, el que más me convenció fue el Ni Putin ni Otan enarbolado en Madrid-Puerta del Sol por un millar de resistentes que, previsiblemente, no tendrían ninguna ‘suerte’ mediática. Por ello, en la noche del viernes y la mañana del sábado seguí en los telediarios la repercusión que tuvo en los medios: ninguna. Muchos planos de las protestas de los más de 100.000 ucranianos residentes en España y, sólo en casos aislados, un atisbo de los tenaces. Peor aún, los montajes de las teles mezclaban ambas manifas con la clara intención de confundir al espectador haciéndole creer que eran del mismo signo. Y lo eran… pero sólo en parte. Evidentemente, mencionar la OTAN era anatema. Pero, ¿cómo hablar de esta guerra sin señalar su causa principal? Pues los medios lo hacen sin rubor alguno. ¿Consigna y censura generalizadas?: obvio. Por todo ello, redacto las siguientes notas con la única intención de aclarar algunos puntos cruciales.

Hablando de mercancías inútiles, en todo el planeta prosperan dos instituciones ubicuas que desvían la producción hacia la destrucción: los Ejércitos y las Iglesias

No a la Guerra

Somos pacifistas pero no ‘por naturaleza’ puesto que nadie es pacifista ni belicista ‘de natural’. Somos pacifistas por experiencia histórica, porque hemos perdido todas las guerras, incluyendo esas que, dicen, hemos ganado. Somos pacifistas porque, en el eterno debate entre altruismo y egoísmo, preferimos las razones paleontológicas que demuestran que la Ayuda Mutua ha sido la llave de la evolución humana mientras que la agresividad y la competitividad han sido sus frenos. Somos pacifistas convencidos de que es necesaria esa Eutopía que, ay!, está cada día más alejada porque el egoísmo hegemoniza las relaciones internacionales y cada minuto se recurre más a la guerra. ¿Porque el planeta no crece pero la Humanidad, sí? No exactamente. Precisemos: el crecimiento demográfico es problemático pero es neutral y, desde luego, infinitamente menos dañino que la desigualdad social. La capacidad de carga de la Tierra depende de la producción humana y ésta del tipo de la mercancía –útil o inútil- pero, por encima dellas, es más cardinal su redistribución equitativa. Lamentablemente, la producción y el consumo se decantan por el Geocidio –simultáneo al Genocidio. La suprema irracionalidad de morder la mano que nos mantiene vivos ejemplifica el suicidio de la especie Homo –de lo que, mutatis mutandis, se deduce que la irracionalidad es consustancial al (mal) llamado Progreso.

La ignota manifestación de los irredentos

Hablando de mercancías inútiles, en todo el planeta prosperan dos instituciones ubicuas que desvían la producción hacia la destrucción: los Ejércitos y las Iglesias. Los primeros son destructivos de natural mortífero y las segundas destruyen las almas –y, si pueden, también violan o queman los cuerpos. Los ejércitos fomentan la agresividad de manada y las iglesias, el individualismo egoísta disfrazado de salvífico. Son complementarios. Sin embargo, la deseducación formal y la propaganda les representa bajo signos opuestos: el Ejército es humanitario y la Iglesia, colectiva. Ni siquiera esta grosera manipulación puede evitar el hecho palmario de que, en puridad, son Estados paralelos. Dicho sea para reafirmarme en mi pacifismo.

En este marco conceptual es alarmante que sólo se hable de Paz para Ucrania cuando están en curso docenas de otras guerras que, desde el mezquino punto de vista cuantitativo, son más letales. Hasta la fecha, el número de víctimas mortales causadas en Ucrania y el Donbas oscila alrededor de pocos centenares mientras que el gobierno ucraniano cifra en miles los soldados rusos ‘neutralizados’ –nunca sabremos la verdad de una u otra versión; uno de los ejercicios más estúpidos que se vierten sobra las guerras es cuantificar los muertos. Pero, ¿cuántos afganos, sirios o irakíes murieron durante los primeros cuatro días de sus respectivas guerras? Probablemente, muchos más. Léase, que sería más racional gritar No a las Guerras. Un plural del que hoy recordaremos sólo los casos tabú: Yemen, Sudán del Sur, Etiopía, Cachemira, etc.

La confusión

Si tuviera que escoger un solo término para caracterizar esta guerra, escogería confusión. Veamos: todos sabemos que Rusia comenzó en el siglo IX cuando se consolidó en Kiev el Kanato de Rus. Además del origen común, Ucrania y Rusia son países eslavos que escriben en alfabeto cirílico, capitalistas, cristianos ortodoxos y autoritarios expansionistas. Pero, además, hablan la misma lengua con distintos dialectos. Ejemplo: el actual presidente de Ucrania –quien, por cierto, habla mejor ruso que ucraniano-, se llama Volodímir Oleksándrovich Zelenski en ucraniano y Vladímir Aleksándrovich Zelenski, en ruso.

Brigada Carlos Palomino en el Donbas

Dejando atrás al Kanato, partimos del golpe de Estado promovido por la OTAN en el año 2014. Pues bien, la confusión que se manifestó desde aquel primer día, se ha incrementado. En ese año fatídico, el galimatías ideológico se hizo patente en las milicias de voluntarios que acudieron al Donbas: allí llegaron a la misma trinchera desde los españoles antifascistas de la Brigada Carlos Palomino (el chaval de 16 años asesinado en 2007 por el milico neo-nazi Josué Estébanez) hasta neo-nazis rusos que estudian las tesis euroasiáticas de Alexander Duguin como Centuria Negra o Unidad Nacional Rusa.

Actualmente, la confusión internacional es escandalosa: Putin no sólo cuenta con algunos paisitos latinoamericanos dizque izquierdistas sino también con personalidades ultra-derechistas aparentemente insólitas como Bolsonaro, el húngaro Urban, Marine Le Pen o algunos tories británicos –beneficiarios ella y todos ellos de sustanciosos préstamos de los bancos rusos. Si lo pintamos con el color patrio, es curioso que unos comunistas españoles vitoreen al que les persigue en Rusia y otros le repudien, quizá de cara a la galería. Claro que la ceremonia de la confusión se transforma en grotesca astracanada cuando hay gentes antediluvianas que ¡todavía creen que Putin es comunista!

No hay ejercicio más imbécil que creer en los parte de guerra, de cualquier guerra. Y menos aún creer en los Héroes bélicos. Para construir uno dellos

Ucrania nazi

En una nota de hace pocos días, asegurábamos que Ucrania está dominada por una mafia neo-nazi apenas encubierta. Su buque insignia más militarmente conspicuo es el Batallón Azov que ilustré con dos fotos. Hoy, es preciso añadir que los refugiados que huyen a los países fronterizos son seguramente clase media en la que no todos son extremistas autoritarios. Aclarado este punto, subrayamos lo antes dicho: es manifiesta la deriva nazi propiciada por el golpe de Estado de 2014. Por ejemplo, desde 2015 Ucrania ha prohibido a los artistas rusos y a cualquier residuo de la cultura rusa. Item más, es aún más grave que, en un país diverso con un 25% de rusófonos, haya prohibido las lenguas que llama minoritarias.

Y hay más: desde el primer minuto del Golpe de 2014, la crueldad consustancial al neo-nazismo (del que sabemos mucho en España), se manifestó en las matanzas contra el Donbas que degeneraron en el terrorismo de los coches bomba contra las ciudades rebeldes a Kiev. Y contra Odessa, donde los ultras golpistas encerraron en la Casa de los Sindicatos y quemaron vivos a 46 sindicalistas. Odessa es tan arquetípicamente rusa como para que la recordemos a través de una de las primeras obras maestras que construyeron el cine -la secuencia de la matanza en las escaleras de su puerto, en el Potemkin de Eisenstein 1926. Crimea no es menos rusa, de ahí que, hace pocos días, las tropas rusas tomaran la ciudad de Kherson para reabrir el acueducto que surtía agua a Crimea pero que había sido cerrado desde 2014 por Kiev.

En el plano institucional local, el presidente Zelenski ha declarado continuamente que “Stepan Bandera fue un héroe para cierta parte de los ucranianos, y esto es algo normal y genial. Fue uno de los que defendió la libertad de Ucrania.” (ver RBK-Ucrania, abril 2019) Suponemos que Zelenski se excusa en que Bandera, títere de Hitler durante la II Guerra Mundial, fue internado durante un ratito en un campo de concentración nazi –no campo de exterminio. Paradójica casualidad que ahora utiliza la propaganda para ‘demostrar’ que aquel asesino era “demócrata-de-toda-la-vida”. Y, en el plano internacional, el 16.XII.2021, la ONU emitió una resolución para combatir la “glorification of Nazism, neo-Nazism and other practices that contribute to fuelling contemporary forms of racism”. Los únicos Estados que votaron en contra fueron EEUU y Ucrania.

Como el saludo nazi está prohibido en Alemania, los milicos españoles lo perpetúan disimuladamente con tres dedos de la mano

El problema se agrava cuando de lo institucional local o internacional pasamos al campo militar. Ahora ya no son los shows con micrófonos sino con cobetes. Sería superfluo señalar las psicopatías autoritarias de cualquier ejército o las raíces fascistas del ejército español pero es más incómodo recordar que sus mandos son también mandos de la OTAN: Eurodiputados piden a la UE investigar al capitán neonazi que es jefe de Inteligencia de los cazabombarderos españoles en Ucrania (alude al capitán Antonio Meroño Giménez; Público, 23.febrero)

En sus primeras declaraciones tras los bombardeos rusos, Zelenski declaró: «Nos dejaron solos en la defensa de nuestro Estado. ¿Quién está preparado para luchar a nuestro lado? No veo a nadie. ¿Quién está preparado para garantizar la adhesión de Ucrania a la OTAN? Todos tienen miedo”. Quejumbrosa mentira porque la OTAN le puso en el trono y allí lo sigue manteniendo. Y lapsus retórico nazi porque pone a su Estado antes que a su pueblo. Le apoya Occidente nada indirecta sino directamente militar [una noticia de ayer: L’Allemagne va livrer à l’Ukraine 1 000 lance-roquettes et 500 missiles sol-air] Además de la ayuda humanitaria y del inagotable suministro militar, ¿qué más quiere Zelenski? Pues la excusa para armar al pueblo que, dado su lenguaje, debemos traducir como armar todavía más a los neo-nazis. Sobra decir que la OTAN no va a controlar rigurosamente la entrega de sus armas.

Por otra parte, ‘armar al pueblo’ solamente es revolucionario cuando es el pueblo quien se arma pero, cuando es apertrechado por el Estado y no digamos por la OTAN –engendro letal como ningún otro-, el resultado suele ser trágico. Caso de que Rusia se retire de Ucrania, ¿qué panorama les espera a los ucranianos? Fácil, quien dice fusiles dice narcotráfico, bandidaje, mafias, saqueos, etc. Tan espectacular decisión ha llegado al extremo de propagandear desde la Presidencia la fabricación casera de cócteles molotov. Me ha recordado a los niños-soldados que defendieron el búnker de Hitler: una carnicería innoble. El gobierno ucraniano debería reconocer que los molotovs ‘arrojados desde los balcones’ no sólo son absolutamente inútiles contra los blindados sino que su lanzador se expone a un ametrallamiento inmediato como se comprobó en Hungría 1956 y en Checoslovaquia 1968. Comprendo que Zelenski estaba obligado a dictar ese disparate pero un Presidente debe resistir las insinuaciones cuando son suicidas y, en definitiva, no debe recurrir a los mitos de la guerra fría.

La propaganda

Insisto: no hay ejercicio más imbécil que creer en los parte de guerra, de cualquier guerra. Y menos aún creer en los Héroes bélicos. Para construir uno dellos, Zelenski dice que un anónimo aviador ucraniano abatió seis aviones enemigos durante el primer día. Otrosí, las ubicuas fake news se ponen las botas con imágenes que nadie puede demostrar ni el lugar ni la hora ni siquiera el bando perjudicado –el archivo de fotos de Gaza se repite sin cuidado alguno. Por ello, recomendamos en el anterior trabajito que, con internet, es sencillísimo consultar a las agencias rusas pero pocos se molestan en estudiar las dos caras de la moneda. Si lo hicieran, podrían evaluar este otro caso: además del as anónimo de la aviación, Kiev ha fabricado (o no) un Héroe colectivo: los 13 soldados que defendían el islote Zmiinyi (Isla de las Serpientes) fueron amenazados por un buque de guerra ruso al que respondieron con un sonoro “Iros a la mierda” similar pero menos florido que cuando los cosacos zaporogos –antecesores del gran Majnó- enviaron en 1676 una carta al Sultán en la que, amén de cubrirle de insultos divertidísimos, se despendían del turco ordenándole que les besara el culo. Pero la marina rusa pulverizó a los 13 Héroes nacionales. Pero la versión rusa difiere absolutamente; según ella, apresaron a los 82 soldados de Zmiinyi y les dejaron libres en tierra firme –los he visto en un telediario español. Hasta aquí, lo normal. La gracia de este asunto estriba en que ninguna de las dos versiones nos informa de que el susodicho islote tiene gas y que Rumanía-ExxonMobil planeaban adueñárselo. También lo normal: tras las cuentas de víctimas o de liberados, un vulgar incidente bélico oculta el dato fundamental.

Las sanciones económicas

Para un antropólogo, este enunciado es interesante porque demuestra el grado de eurocentrismo que pervive en nuestras relaciones con los magnates rusos (perdón, oligarcas) Veamos: las sanciones económicas son posteriores a los contratos firmados por las partes. Ninguna regala nada a la otra parte, son bisnes. Si sanciono a mi socio, renuncio a mis beneficios. A pesar de esta perogrullesca reflexión, Occidente nos inyecta en vena que ya no va a regalar nada a Rusia. Enésima versión de aquel Kipling que escribió un poema quejándose de la ‘enorme carga’ que, por su bonhomía, acarreaba el Imperio Británico en su colonización…

Cuando aplazan sus protestas caritativas, los imperialistas saben por su veterana práctica que la única manera que existe para sancionar económicamente a alguien es por la fuerza. Ya están en ello: Francia secuestra en el Canal de la Mancha al mercante ruso Baltic Leader que transportaba vehículos civiles (26.feb) Regreso triunfal a su querida piratería.

Soberanía, integridad territorial y autodeterminación

Occidente OTAN presume que en Ucrania defiende valores supremos universales como son la soberanía y la integridad territorial. Muy bien, es lo que proclaman la leyes internacionales; lástima que esas mismas leyes también defiendan la autodeterminación de los pueblos. La contradicción es obvia y La Ley (inconfesa) se decanta habitualmente por lo primero y se olvida de la autodeterminación –clave en la independencia del Donbas. Pero, a poco que raspemos con la uña la fina película de la soberanía e integridad territorial, encontraremos un montón de casos recientes en los que Occidente, con o sin la OTAN, con o sin moral, ha desmembrado países antes estables. Ejemplos: Orientes Medio y Próximo, Altos del Golán, Eritrea, Sudán del Sur (tiene hidrocarburos, como bien saben las empresas de Felipex Gonzalex), Timor Este-Lorosae, seccionada de Indonesia no para homenajear el sacrificio de sus resistentes sino para beneficio estratégico de Australia e incluso el que, por graciosa merced de la OTAN, prepara Marruecos sobre la República Saharaui. Pero, obviamente, sin necesidad de salir de Europa, el caso más flagrante es el de Yugoslavia cuya destrucción tiene un asesino evidente: la OTAN. Y, dentro de la infamia yugoslava, el crimen más próximo al del Donbas-Ucrania es el de Kosovo.

Kosovo (10.000 kms 2, 2 millones de habitantes) es hoy un narcoestado protegido por Camp Bondsteel, el mayor cuartel gringo en Europa. En 1999, el entonces secretario general de la OTAN, Javier Solana –huelga añadir, previo vº bº de los EEUU- anunció que comenzarían a bombardear lo que quedaba de Yugoslavia (reducida a Serbia y Montenegro) y cumplió su promesa durante 77 días -¿llegará Rusia a ese plazo?-. Al poco rato, un avión de la OTAN atacó un convoy de refugiados albaneses dizque ‘creyendo’ que era un convoy militar yugoslavo –más de 50 víctimas mortales. En mayo, la OTAN bombardeó la embajada china en Belgrado asesinando a tres periodistas chinos. Los EEUU+OTAN adujeron que había sido un error pero un informe conjunto de los periódicos The Observer (Reino Unido) y Politiken (Dinamarca) demostró que la OTAN bombardeó intencionalmente la embajada. Además, salvando obvias distancias, Kosovo se parece al Kanato Rus de Ucrania en que los albano-kosovares creen que son el corazón de Serbia.

Putin ha declarado que su intención es detener el genocidio del Donbas y desmilitarizar y desnazificar Ucrania. Eximio proyecto que debería implantarse en todo el planeta. Lamentablemente, no recuerdo ninguna guerra que no haya comenzado para evitar el genocidio. Y, peor, Rusia es un Estado militar articulado por un régimen autoritario y personalista que sólo difiere del régimen ucraniano en que la simbología nazi está fomentada en Kiev y prohibida en Moscú. En 2014, el neo-nazismo banderista llegó al Poder gracias a un golpe de Estado fabricado y financiado por la OTAN. Hoy, Rusia y sus aliados ucranianos contraatacan con otro golpe de Estado -manifiestamente más militar que el de hace 8 años pero igual en procedimiento.

[Esta es nuestra tercera nota sobre Ucrania. Las anteriores fueron: sobre las peleas entre cristianos romanos y cristianos ortodoxos, 31.I.2022; y sobre una nueva guerra fría sin ideología, 20.II.2022]

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