Uganda: mueren miles de mujeres al año por abortos inseguros

Por lo menos cinco mujeres llegan a diario a la sala de ginecología del Hospital Nacional de Mulago, en esta ciudad capital de Uganda, por complicaciones derivadas de intentos caseros de poner fin a su embarazo.

Según el director del departamento de ginecología, Charles Kiggundu, algunas pacientes beben gasolina o una combinación de hierbas y fármacos con la intención de provocarse un aborto. Otras incluso se introducen palos en la vagina.

Las mujeres que llegan en esas condiciones al Hospital de Mulago son una pequeña proporción de las 150 mil al año que se estima sufren complicaciones por abortos en malas condiciones en este país, donde mueren mil 200 por esa causa, un cuarto de las muertes maternas registradas en Uganda.

“La falta de información sobre los anticonceptivos” eleva la tasa de abortos inseguros, en especial entre mujeres jóvenes, dijo Kiggundu. Menos de un tercio de las ugandesas usan algún método de control de la natalidad, según la Encuesta de Demografía y Salud de 2011.

Algunas pacientes atendidas por Kiggundu son estudiantes solteras, y muchas fueron abandonadas por sus parejas, indicó.

El informe sobre el estado de la población mundial 2012, del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), señala que los abortos practicados en condiciones inseguras son casi la mitad del total mundial.

El estudio “Sí a la opción, no al azar: Planificación de la familia, Derechos Humanos y desarrollo”, divulgado el pasado miércoles 14, señala que casi todos los abortos inseguros ocurren en los países en desarrollo, con una mayor concentración en los de África subsahariana.

Los últimos datos indican que las adolescentes y las jóvenes representan 40 por ciento de las que se practican abortos en malas condiciones.

Alto índice de embarazos prematuros

“En África subsahariana, cada año las tasas de alumbramiento son, en promedio, 120 por mil adolescentes de 15 a 19 años de edad, y oscilan desde un máximo de 199 por mil en Níger, hasta un mínimo de 43 por mil en Ruanda”, señala el informe.

Además, “más de la mitad de las jóvenes dan a luz antes de los 20 años, y la tasa de fecundidad adolescente en la mayoría de los países de África subsahariana disminuyó muy poco desde 1990”, añade.

El director ejecutivo del Centro de Salud, Derechos Humanos y Desarrollo, Moses Mulumba, dijo que la cuestión de los abortos inseguros en jóvenes es motivo de creciente preocupación. “La mayoría de las personas afectadas son estudiantes de secundaria o universitarias”. “No hay duda, es un problema de la juventud”, apuntó.

Los abortos en malas condiciones podrían haberse evitado si las mujeres conocieran la política destinada a ampliar el derecho a este procedimiento médico en condiciones legales.

Existe la percepción de que los abortos son ilegales en el país, explicó Elisa Slattery, directora de la división para África del Centro de Derechos Reproductivos.

El Ministerio de Salud legalizó el aborto en 2006 para los casos en que hay serios riesgos para la vida o la salud mental de la madre, graves anomalías fetales, problemas médicos como cáncer de cuello de útero o VIH/Sida, o cuando el embarazo es resultado de una violación o de un incesto.

Un mayor conocimiento sobre la ley podría contribuir a reducir la cantidad de abortos inseguros, no sólo de las mujeres amparadas por la norma, sino disminuyendo el estigma asociado a este asunto.

De hecho, la reglamentación, hecha este año por el gobierno, afirma que todas las mujeres tienen derecho a atención médica tras un aborto, aun si fue realizado de forma ilegal.

Pero Mulumba dijo que las autoridades no han explicado a las mujeres cuáles son las condiciones en que tienen derecho a practicarse un aborto seguro y legal.

Estigma

“Históricamente, la gente considera al aborto una mala práctica”, indicó Mulumba. “Muchas personas no quieren hablar del tema”, añadió. Entre ellas médicos y otros profesionales de la salud que podrían ofrecer sus servicios si se sintieran moralmente cómodos.

Kiggundu sostuvo que algunos profesionales son renuentes a realizar el procedimiento quirúrgico por una cuestión de estigma. Muchos tampoco están bien informados sobre la política nacional al respecto o sienten rechazo, y es poco probable que lo recomienden cuando es necesario.

Para reducir los abortos en malas condiciones en Uganda es necesario superar la cuestión del estigma y educar a las mujeres y a los médicos sobre la legislación actual, remarcó Slattery.

Disminuir el estigma no sólo facilitará el acceso al procedimiento quirúrgico a las mujeres amparadas por la ley, sino que también alentará a otras que lo están considerando a consultar primero con un profesional, opinó Joy Asasira, asistente de programa del Centro de Salud, Derechos Humanos y Desarrollo.

“No se trata de decirles que si quieren tienen derecho a abortar y dejemos que lo hagan”. Pero al “dejar que fluya la información” hay más probabilidades de que las mujeres hablen primero con un profesional y conozcan los riesgos de hacerse un aborto en malas condiciones, puntualizó.

Eso no resolverá el problema de la gran cantidad de abortos inseguros de mujeres jóvenes, pobres y sin educación con dificultad de acceder a los servicios médicos, puntualizó Slattery.

Seguirá habiendo mujeres que quieran terminar su embarazo, pero que no cumplan con las condiciones para hacerlo de forma legal ni tengan recursos para pagar una atención segura, aunque ilegal, añadió.

Sin acceso a anticonceptivos

Una respuesta al problema, según Asasira, es ofrecer un mejor acceso a métodos anticonceptivos y de planificación familiar. “Las personas se vuelven sexualmente activas cada vez más jóvenes, lo que se suma a la gran cantidad de necesidades no satisfechas en materia de anticoncepción y a la carencia de información sobre salud reproductiva”, indicó.

“Si se capacita en planificación familiar y en cómo usar los servicios, disminuiremos en forma drástica la incidencia de abortos inseguros”, añadió. Asasira dijo que la creciente cantidad de muertes obligó a las autoridades a reevaluar la cuestión.

Las nuevas pautas del Ministerio de Salud incluyeron de forma integral la atención post-aborto a los servicios de salud sexual y reproductiva. Esto incluye emergencia y asesoramiento a mujeres sobre cómo prevenir embarazos no deseados.

Con suerte, indicó Asasira, esta apertura aliente a los trabajadores de la salud a difundir información en forma más sistemática sobre la anticoncepción, pero también sobre dónde realizarse un aborto legal y seguro para las mujeres amparadas por la ley.

 * Publicado en  por la Agencia Internacional IPS 

 

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