Un día negro

Nònimo Lustre*. LQS. Febrero 2020

A finales de enero 2020, hubo un par de días durante los cuales sufrimos varias agresiones psíquicas y políticas. Repuestos a duras penas de tantas injusticias, observemos algunas de ellas:

Deportista impune

Fatal accidente de helicóptero: mueren el famoso baloncestista Kobe Bryant (KB) y otros. Los medios tienen carnaza para una semana. Pero, entre la avalancha de glucosa, elogios fúnebres y publicidad apenitas encubierta, al narrar la brillante biografía del deportista se les olvida un ‘pequeño detalle’ que nos apresuramos a reseñar:

Julio 2003: KB viola a Katelyn Faber, 19 años, recepcionista de un hotel en Eagle, Colorado. Es procesado por ‘felonía’, un delito castigado con entre 4 años de cárcel y prisión perpetua. Quizá convenga precisar que KB no proviene de ningún ghetto para marginados sino de una familia negra pero acomodada. Desde muy joven, se hizo jugador profesional. Sus primeros patrocinadores fueron Nike, Sprite y McDonald’s. Según el sumario, KB agarró por el cuello a Katelyn, la violó y quiso eyacular en su cara, kinky sex especialmente humillante al que la joven consiguió oponerse. El desenlace del juicio era previsible… hasta que entraron en liza los (muchos) millones de dólares y de amistades políticas y los abogados del deportista superestrella.

Como es habitual en los casos de violación, los opulentos picapleitos no se centraron en el delito sino en humillar a la víctima. Mejor dicho, en insultar y en desprestigiar a la violada: si les creemos (craso error), Katelyn era una joven promiscua y desequilibrada mental que tomaba anti-sicóticos y que, según una compañera de piso, se había intentado suicidar dos veces. Y que, para colmo morboso y dudoso, se atrevió a llegar al examen médico con las bragas sucias de vellos púbicos ajenos y con semen de a-saber-quién (matasanos morbosos). Tras sufrir dos amenazas de muerte y una feroz campaña mediática, la violada desistió de seguir con el juicio pero, aun así, fue obligada a ingresar en un centro de rehabilitación. Pocos años después, se rumoreó que KB la había silenciado mediante un ‘donativo’ de 2,5 millones de US$. Indemnizada o no, el “caso KB” es el enésimo ejemplo de la misoginia rampante en el deporte profesional, en los medios de corrupción informativa y, en general, en los EEUU –por no añadir, y en el resto del mundo.

¿Alguien quiere más machismo-deportivismo? Pues lo encontrarán enseguida: el ‘caso Faber vs KB’ sólo fue recordado por Felicia Sonmez, periodista del Washington Post. Como es público y notorio, Sonmez fue despedida fulminantemente.

La escueta noticia

<<Madrid, 27/01/2020. Erly Quizhpe.- Gloria Susana Flores, víctima de violencia machista, ha entrado este lunes a una prisión madrileña tras ser condenada a tres años y medio por defenderse de las agresiones de su maltratador y ex pareja. Su hijo, de 19 años, afirma que “Mi madre lo único que hizo el día de los hechos fue evitar ser asesinada”, y lo defiende en la carta dirigida al ministro de Justicia Juan Carlos Campo. La sentencia, que se emitió en 2016, le fue notificada el 14 de enero. La agresión se produjo en enero de 2014, durante el cumpleaños de la hija que tiene en común con su agresor. Ambos bebieron y él comenzó a llamarla “puta” y “zorra”, según declaró la mujer a la Policía. J. C. rompió su móvil y el de su hijo —de una relación anterior—. Tras empujarla, escupirla y lanzarla a una mesa, Gloria Susana cogió “el mango roto de la botella de cristal para defenderse” y le “llega a herir la cara”, según su relato. Éste le amenaza, le da puñetazos y patadas. También intentó asfixiarla con una almohada. Todo ello en presencia de Joan y su hermana —que por entonces tenían 14 y cuatro años respectivamente—. El agresor, J. C. fue condenado a nueve meses y un día de prisión por violencia de género. El agresor solicitaba cuatro años y medio de cárcel para la agredida y una indemnización de 3.550 euros por lesiones.>>

Resultado final: J.C, agresor protegido tras esas iniciales, nunca pisó la cárcel. Hoy, tras seis años de tortura judicial, la mujer agredida hace frente a 42 meses de tortura penitenciaria. No hay más preguntas, Señoría.

Monjas robando bebés

También en ese día negrísimo se emitió por una televisión pública la (digamos) película Un día perdido, un panfleto franquista, beatorro… y delictivo porque promueve y absuelve el robo de bebés. Veamos su ficha técnica: en 1954, se estrenó en Madrid ese bodrio en blanco/negro dirigido por J.Mª. Forqué. Fue clasificado como “comedia” aunque es un drama tristísimo –pero real como la vida misma bajo el franquismo. La sinopsis oficial reza: “Tres monjas de paso por Madrid deben pernoctar en el convento de su orden. Al recoger sus maletas, descubren un cesto con un niño recién nacido y, aunque piensan entregarlo a la Beneficencia, deciden primero localizar a sus padres; para ello cuentan con la complicidad de Paco (Pepe Isbert), el mejor taxista que podían imaginar.”

Eso de que piensan entregarlo a la Beneficencia es un adorno inventado por el plumilla cinematográfico porque, en la peli, las tres monjas que roban al bebé no sólo no dicen nada de Inclusa ni de hospitales ni siquiera de buscar a los padres de la criatura sino que, más aún, desoyen a dos mozos de cuerda de la estación del tren cuando éstos las sugieren que vean al Jefe de Estación como representante de la Autoridad. Ni cortas ni perezosas, este trío se lleva al bebé con cesta y todo y se disponen a pasear por Madrid (¡oh, la Cibeles!, ¡oh El Retiro!) en un taxi que utilizan como coartada para sus aviesos designios. Al final, se descubre que el tiernísimo infante es varón –ojo al detalle- y que es hijo de una cabaretera medio puta -como todas las que se dedican al espectáculo- pero medio buena.

Evidentísimamente, el trío monjil encabezado por Ana Mariscal (actriz importante en Raza, la cosa-esa-con-celuloide que Franco dirigió en 1942) como Madre Superiora, es un claro precursor de la tristemente famosa Sor María (María Florencia Gómez Valbuena, 1925-2013; Hija de la Caridad de San Vicente de Paúl), la monja que falleció de muerte ¿natural? cuando estaba a punto de ser juzgada por robo de bebés. La instrucción de su proceso concluyó en el año 2011 que Sor María había dominado varias lujosas clínicas de maternidad en el Madrid de los años 1980’s (y seguro que también en las décadas anteriores) vendiendo bebés a toda familia ultra-católica que pudiera pagar el regalo.

Pero lo que nos da una mejor idea del inmenso poder de Sor María (o de su congregación, da igual) es un dato escalofriante: durante más de 15 años, estuvo acusada por el delito de secuestro y tráfico de bebés pero hubo que esperar al susodicho año de 2011 para que un juez enjuiciara a la religiosa. Y eso porque se efectuaron 14 exhumaciones que aportaron miles de pruebas incontrovertibles del delito masivo. En ese contexto de horror y de genocidio impune, las asociaciones de afectados por el sistemático robo de bebés durante el franquismo -y, peor aún, durante la dizque democracia-, cifraron entre 200.000 y 300.000 los niños secuestrados y vendidos en España durante la segunda mitad del siglo XX.

Por increíble que parezca, Sor María (o sor Ana Mariscal) fue la cómplice necesaria del secuestrador y traficante de bebés Dr. Eduardo Vela quien, en declaraciones a La Gaceta, diario neofranquista, alegó que tanto él como sor María eran inocentes porque “no se pueden juzgar actos de dicha época con las leyes vigentes hoy día”. Sofisma estúpido o embuste gordo que hemos oído mil veces pero aplicado a la Invasión de las Yndias, nunca a hechos contemporáneos.

Que una asquerosidad como Un día perdido, horra de todo mérito artístico y rebosante de inmoralidad franquista, sea emitida por una tele pública es una muestra más de que el fascismo a la española no sólo no ha desaparecido en este año 2020 sino que la (des)educación totalitaria, vieja de 80 años, continúa ejerciéndose a través de los medios estatales.

Colofón con corona y cenizas

Es poco lo que podemos comentar de la visita a Auschwitz de Felipe+Leticia (Letizia con zeta es ortografía incorrecta) Dicho de otra manera, es poco lo que nos dejan comentar; si nos salimos del redil, nos penitenciarían con horrorosas inquisiciones civiles, militares, religiosas y culturales. Por lo tanto, zape gato. Pero… nuestra inconsciencia nos lleva a insinuar -sólo insinuar-, que los herederos de Franco, por muy coronados que estén o precisamente por eso, se venden a la moda del sionismo light. No more palestinian people, please, we’re european.

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