Un rey vivo, un yerno vivales y un elefante muerto

Las encuestan señalan que la monarquía ha perdido respaldo popular, es entonces cuando a la oligarquía que la sostiene, por pura conveniencia, se le ocurre montar una campaña de renovación de imagen del monarca. El batacazo de Botswana fue lo último de lo último que los españoles esperaban del jefe del Estado. La hazaña de Juan Carlos I significó la maldición del elefante muerto que ha desatado toda una serie de calamidades que ni siquiera tienen comparación con las vicisitudes de la familia real inglesa en su “annus horribilis”. La foto, al margen, con el pobre elefante abatido y el Rey con el rifle en mano es para enmarcar, y para acabar de joderla sólo faltaba conocer la vida y milagros de su yerno Iñaki Urdangarin que como pecado capital fue el de imitar a su real suegro al montar una sucursal de negocios reales. “Allí donde fueres haz lo que vieres” y el tal Iñaki y la Infanta Cristina como el sueldo de La Caixa no era suficiente para comprar un palacete en la zona más distinguida de Barcelona se lo tuvieron que montar a imagen y semejanza. Para “ser alguien”, es decir, para ser ricos y vivir a cuerpo de rey se copia el negocio del monarca titular, el negocio es fácil: “Hola soy Iñaki le puedo preparar un evento deportivo y le paso una estupenda factura” El complaciente interlocutor: “Majestad ya puede ir preparando la estupenda factura” De tal palo tal astilla. La familia real ha tenido un tratamiento exquisito. La cara bonita de la Zarzuela y del palacio de Marivent, pontifican a una realeza de cuento de hadas. La prensa comercial ha tenido en la Casa Real uno de sus tabús más gloriosos, solo se hablaba y escribía bien del Rey, o no se habla. El populacho no está enterado del todo de las andanzas del monarca en este periodo de silencio y ometa al más puro estilo siciliano se extendió por los medios de comunicación. Nadie sabe, sólo se intuye, cuál es la razón para mantener al monarca bunquerizado en un palacio de cristal.

Las pifias del Rey, incluida la relación con la princesa Corinna, y los avatares de la familia real se han traducido en una campaña de imagen que se puede comprobar en la portada de la revista del corazón ¡HOLA! donde Juan Carlos I aparece con una vestimenta informal y con un retoque que lo transforma de chapa y pintura listo para prestar servicio a España.La oligarquía que defiende al Rey a capa y espada, lo defiende como jefe del Estado que estampa su firma en los Reales Decretos Ley que se legitiman al publicarse en el BOE como si fuera la Biblia. Se supone que el Rey sabe leer ¿Antes de firmar lee lo que le ponen por delante? Esa España que sustenta a la monarquía es la misma que tiene asido el poder del Estado, la misma que dice sin parar que la economía “va bien” con un exceso de optimismo que les aleja de la realidad. Va bien para ellos, para esa élite que se ha hecho con el poder del Estado y gobierne quien gobierne poco les importa ya que esa oligarquía está por encima del bien o del mal. El monarca es un títere que presta sus servicios legitimando los robos que ha sufrido la ciudadanía a escala estratosferita sin decir ni una palabra en busca de una equidad en lo ocurrido. En el fondo, aparte de las pifias reales, el populacho se siente resentido con una monarquía que no levanta la voz, amparándose en la debida neutralidad, de las penurias que sufre una gran parte de la población. Al Rey se le ve aliado con los clanes oligárquicos que siempre lo han rodeado en un intercambio de favores. Juan Carlos I ha sido el mejor embajador de las supuestas empresas españolas en el extranjero y favor con favor se paga: Endesa que tiene en su consejo de administración a Miquel Roca, el defensor de la Infanta Cristina, le ha encargado un asunto, que la minuta sube un pastón, del que no se ofrecen detalles. Si es el pago por los servicios prestados en defensa de la Infanta quizás algún día lo sabremos de cierto. De momento una legión de cortesanos cuidan, entre algodones, al monarca. A continuación dejo una pincelada de variados asuntos en los que el monarca es protagonista.

El Rey, la cuarta fortuna del Estado

Durante muchos años no fueron conocidas las andanzas de Juan Carlos I por esa extraña condición aceptada por los medios de comunicación en que el Rey y la familia real eran materia reservada. Si algo se conocía del monarca español lo era por la prensa extranjera, fue la publicación británica EuroBusiness que citó al Rey como el cuarto hombre más rico de España. La publicación le atribuía, en los ochenta, una fortuna de 284.000 millones de las antiguas pesetas. Una fortuna que le permitía codearse con los ricos de postín y los ricos de tradición familiar. La fortuna que se atribuye al borbón nadie sabe como se ha generado. Lo que si se conoce, es que la familia real en el exilio portugués de Estoril, tuvo que ser sostenida por una legión de monárquicos. La llegada al trono de Juan Carlos I, con una mano delante y la otra detrás, se dejo en manos del diplomático Manuel Prado y Colon de Carbajal, para recomponer la situación de ausencia de patrimonio del monarca. La vista gorda, de todo lo que hacia Manual Prado, llegó al esperpento y a las situaciones mas paradójicas que se puedan dar. Los sablazos a otros monarcas, y los negocios turbios acabaron por empañar la figura del monarca. La propaganda oficial trabaja denodadamente para mostrar una Casa Real idílica. Si la mitad de todo lo que se ha tapado sobre el monarca español, saliera a la luz pública, el reinado de Juan Carlos I tendría los días difíciles. Mientras tanto la monarquía española disfruta de ser un tabú de silencio y complicidad. Partiendo de la carencia  más absoluta de patrimonio, el monarca ha sido capaz de codearse con los más ricos de España. Salvado el parapeto mediático todavía quedan los artículos 56 y 64 de la Constitución Española: “la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”.

Un sablazo monárquico de 100 millones de dólares.

Una sórdida historia que afectó al monarca español ha corrido de boca en boca sin llegar nunca o los medios de comunicación. Se trata del asunto de un ”sablazo” practicado por el que fuera embajador oficioso del monarca, Manuel Prado y Colon de Carvajal –fallecido en 2009- tiene todos los ingredientes de un feo asunto. Manuel Prado, al parecer en el nombre del rey, se dedicó a pedir dinero a diferentes monarquías reinantes. Entre las misivas que remitió, tuvo respuesta del rey de Arabia Saudí que atendió la petición en la variante de otorgar un préstamo al monarca español de 100 millones de dólares. El préstamo que recibió el monarca español era sin intereses, según mandan los cánones islámicos, con devolución pactada en 10 años. Transcurrido este plazo, no fue posible su devolución. Manuel Prado, el gestor de tan significada cuantía había evaporado el dinero, o esto al menos era lo que se dijo. El préstamo saudí se convirtió en un problema real. Para solucionar esta insolvencia provisional, Manuel Prado metió al rey en otro problema de mayor calado. Los apuros que paso el monarca para hacer frente al retorno del préstamo del rey de Arabia Saudí, movilizaron todos los resortes. Mario Conde aportó su contribución otorgando un préstamo, al parecer simulado, a Jerez Castillo de los Garciagos, un proyecto urbanístico impulsado por Manuel Prado. El importe del préstamo ascendió a 3.500 millones de pesetas, una contribución más que aceptable para superar el trance del angustioso momento del requerimiento de pago por parte del hermano árabe.

Entre pillos anda el juego: Otros 15.000 millones

La ocasión para solventar las problemas económicos originados por la devolución del préstamo del rey de Arabia Saudí, se presentó con otro asunto en el que los ”hermanos” árabes eran protagonistas. La invasión de Kuwaí por el ejército de Sadam Hussein movilizó a los EE.UU. La llamada Guerra del Golfo bautizó su ofensiva con el nombre de Tormenta del Desierto. Para llevarla a cabo, los norteamericanos precisaban de las bases militares españolas. Y es aquí donde el monarca español entra en la escena de los acontecimientos. Javier De la Rosa, en aquellas momentos el hombre de KIO en España, enchufó la manguera de petrodólares kuwaitíes entre influyentes personajes de la vida política española, y según De la Rosa, entre ellas el rey. 15.000 millones de pesetas acabaron en manos del embajador oficioso del monarca. Manuel Prado reconoció tal aportación dineraria, aunque disentía en la aplicación del pago de la misma. Aseguró que la astronómica cantidad percibida de los árabes, vía De la Rosa, era por asesoramiento legal. La fantasiosa respuesta fue asumida por los medios de comunicación como veraz y se presentó el litigio como una  ”trifulca entre financieros”. El rey siempre permaneció a buen recaudo. Así y todo, la fortuna del monarca español, en otros foros, se cuantifica como abundante.

Bajel que llaman por su fortuna El Fortuna

Una de las pasiones del Rey Juan Carlos I es la mar. Una tradición familiar ya fomentada por su padre el Conde de Barcelona. La supuesta necesidad de un nuevo Fortuna se costeó por las aportaciones de grandes empresas españolas y entidades financieras. No podía ser de otra manera, este es un fiel reflejo de a quien interesa mantener a cuerpo de rey al Rey. No todas estas aportaciones fueron trigo 1impio, ni tampoco se vio la necesidad de financiar la embarcación por una vía tan singular. Durante el “reinado” de Mario Conde en la presidencia de Banesto, confraternizó con el monarca español, como uno de sus íntimos. La influencia de Mario Conde con el rey es sobradamente conocida, tal es así, que el anterior Jefe de la Casa Real, Fernando Almansa fue promocionado por Conde en sustitución de Sabino Fernández. Mientras esa relación se mantuvo Conde fue el banquero personal del monarca. Al parecer existe un vínculo entre el monarca y Mario Conde, se centra en el asunto del nuevo yate del rey, El Fortuna. El desmesurado coste de la embarcación llevo a que se recolectaran aportaciones dinerarias para su construcción. Una de las aportaciones parece estar vinculada a los 1.300 millones de pesetas que se debatieron en el juicio Banesto. Estos episodios en la vida del monarca no trasmiten ejemplaridad ni nada por el estilo. Han sido los medios de comunicación los que han silenciado los desaguisados del Rey empantanado en millonarios asuntos de dinero. Los medios mostraban, indefectiblemente, un monarca alegre como persona afable y de gustos austeros. La realidad parece ser otra, la fortuna que se le atribuye al Rey de España, que la revista Forbes también confirma, pasa de puntillas por los medios de comunicación españoles.

Un lío de faldas

El affaire con la princesa Corinna Sayn-Wittgenstein lo dejo aparte ya que es suficientemente conocido y por esta razón lo omito, pero sirve para conectar con uno de los asuntos que se trataron con más oscurantismo derivado de un lío de faldas de los que el monarca frecuentaba. La prensa del corazón ha tenido en su Majestad el personaje para decorar sus páginas de papel couche. Un episodio que ha corrido de boca en boca, los medios de comunicación lo han llevado al cajón de lo impublicable. La historia, de haberse publicado mostraría una cara oculta del borbón, como juerguista y mujeriego. La aventura amorosa con la vedette se inició al parecer a finales de los años setenta, y transcurrió placenteramente hasta junio de 1994, según señala Jesús Cacho en su libro El negocio de  la Libertad. Todo tiene un final y el borbón creyó que el asunto había concluido y así se lo comunicó a la estupenda señora. A ella, la ruptura sentimental por vía unilateral le supuso una afrenta. Teniendo en cuenta los derechos adquiridos durante largos años de idilio, la vedette se puso de los nervios y consideró que el asunto no podía quedar así. La señora estupenda estaba convencida que no tenía porqué limitar su tren de vida por la decisión unilateral del monarca, y se dispuso a tomar la solución por la tremenda. Aunque el nombre de la vedette va de boca en boca ni Jesús Cacho en su libro lo facilita. En la red hay varias referencias a Bárbara Rey pero no son explicitas, dejo este nombre aquí porque me parece absurdo ir haciendo referencias cuando el asunto es vox populi. Lo que parece cierto es que el asunto se le fue de las manos al monarca y tuvo que intervenir los servicios secretos. Toda esta “historia” ha quedado en el limbo como otras que le atribuyen una hija como antecedente del afaire con la princesa Corinna.

Si tu interés por este asunto real no ha quedado satisfecho a continuación hay más detalle.Se aparta a Urdangarin por “conducta poco ejemplar” ¿Y la del Rey?: Averígualo por ti mismoSigue leyendo →Además tienes la oportunidad de contrastar la versión oficial que emitió TVE sobre la vida del monarca y la biografía no autorizada editada por Ardi/Belza.

En el documental de TVE con el titulo Juan Carlos I, Rey Constitucional nada dice de la otra cara del monarca, la otra cara de la Luna no existe. No hay mención a los pasajes que en el blog se relatan y los que el libro Un Rey golpe a golpe da a conocer en el transcurso de sus páginas. El documental, dirigido por Pedro Erquicia, tiene la valoración de recorrer la vida del monarca de la niñez hasta los 70 años sin un pero o una falta. (Duración 1h.27min.45 seg. Cuando aparezcan los anuncios te puedes saltar hasta 53min. 50seg.)

Un Rey golpe a golpe, un libro que hay que leer para contrarrestar la versión oficial. En la contraportada del libro se pueden apreciar estas líneas:

Un Rey golpe a golpe es el primer intento de aproximación critica a la figura de Juan Carlos de Borbón y Borbón, actual rey de España y el mayor tabú informativo del reino. Con inmunidad penal ante cualquier acto delictivo que pudiera cometer, y protegido por los medios de comunicación convencionales como si fuera una especie en peligro de extinción, son muy pocas las cosas que se han publicado sobre su persona y sobre sus actuaciones políticas con un mínimo de objetividad. En esta biografía no autorizada se le presenta como un personaje atraído por el poder desde muy joven, que ha basado su trayectoria vital en salvar los escollos que se fueron presentando ante el, con el único objetivo de ser rey. Los grandes hitos en su carrera de monarca, golpe a golpe, han sido: la muerte de su hermano, la traición a su padre, el golpe de Estado del 23 F la construcción de una importante fortuna personal, varias batallas campales para evitar que sus escándalos sexuales vieran la luz, otras tantas para impedir que los problemas de sus “íntimos” se trataran con independencia en los tribunales…Todo ello configura un curriculum lo suficientemente azaroso que nada tiene que ver con ese personaje mitificado al que, como gran mérito, se le atribuye haber liderado el pacifico proceso de transición democrática.

* Ataque al poder

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