Un Zeppelin en llamas hizo arder Londres

Mariano Muniesa*. LQS. Junio 2020

Tras abrir cada noche con “Rock´n´Roll”, una variada selección de grandes canciones de la banda entre las que destacaban «The Song Remains the Same», «Tangerine», «Dazed and Confused», «Stairway to Heaven», «Whole Lotta Love» o «Black Dog»

Se decía que la potencia de luz que se utilizó durante esa serie de conciertos podía iluminar una ciudad entera

Se han cumplido el pasado mes de mayo 45 años de uno de los eventos más recordados de la historia del rock en la década de los años 70 del siglo XX: los conciertos de Led Zeppelin en el Earl´s Court de Londres. Unos shows en los que la banda liderada por Robert Plant y Jimmy Page hizo probablemente las actuaciones más apoteósicas de toda su historia y que marcaron el punto más alto de popularidad, poder de convocatoria y prestigio del grupo a lo largo de su trayectoria.

En ese momento, la banda estaba sin duda entre las más grandes del planeta. En su gira por Estados Unidos de 1973, batieron los récords de asistencia establecidos por los Beatles una década antes y la gira más reciente de 1975 también por los USA, que tuvo lugar dos meses antes de las fechas de Earls Court, se convirtió en una de las más rentables de la historia en términos de venta de tickets. 1975 también vio a Led Zeppelin lanzar su excelente sexto álbum de estudio, «Physical Graffiti», que debutó en el número 1 en las listas del Reino Unido y Estados Unidos al mismo tiempo que sus seis álbumes anteriores reingresaban en las listas del Top 200 UK.

En principio el manager de Led Zeppelin, Peter Grant, programó solamente dos conciertos el 24 y el 25 de mayo de 1975, pero al agotarse todas las entradas en un tiempo récord, reservó una tercera noche que agotó de nuevo el papel en cuestión de horas. Sucedió lo mismo con una cuarta noche y finalmente, se programaron 5 conciertos para los días 17, 18, 23, 24, y 25 mayo, presenciados por un total de 85.000 personas. Ningún otro grupo de rock había atraído a tal audiencia en Gran Bretaña, según declaró en el diario The Observer el destacado crítico y director de cine Tony Palmer, hasta que los Rolling Stones lo superaron con 6 actuaciones en el mismo recinto en su «Tour of Europe 76» el año siguiente.

Estos conciertos tuvieron lugar menos de dos meses después de la conclusión de la gran gira norteamericana de Led Zeppelin anteriormente mencionada y su planteamiento no pudo ser más ambicioso. Todo el espectáculo de luces, sonido y escenario usado en ese periplo americano, de 40 toneladas de peso, fue transportado en avión desde América para los conciertos. Una gran pantalla de video Eidophor valorada en 10.000 libras de la época que retransmitía el show mientras se filmaba también se erigió sobre el escenario, siendo esta una de las primeras ocasiones en que tal dispositivo se usó para un concierto de rock en Inglaterra. La potencia de luz era de tal magnitud que se dijo que una ciudad entera podría iluminarse con la energía consumida en un solo concierto. Y para que todo saliera a la perfección, se realizaron tres días de ensayos intensivos para solucionar todos los posibles problemas y para que la banda, aunque venía rodada de una gira de tres meses por América, funcionase como un reloj.

El promotor de las actuaciones, Mel Bush, en una entrevista varios años después del evento, explicó: “En ese momento Led Zeppelin eran una atracción inmensa y sabía que Peter Grant quería presentarlos en el mejor y más grande escenario posible en Inglaterra ese año en particular. Fui el primer promotor de conciertos en usar Earl’s Court un par de años antes con David Bowie y Slade, con lo cual cuando Peter estaba considerando diferentes recintos donde hacer los conciertos, se puso en contacto conmigo. Una vez que todo estuvo organizado, llegamos a un buen acuerdo sobre los precios de las entradas, que Peter siempre estuvo dispuesto a mantener a un nivel razonable”. Para publicitar los conciertos, Bush y Grant usaron un póster muy atractivo –de hecho, tuve una copia de ese cartel en mi habitación muchísimos años, y todavía lo guardo en mi trastero- que mostraba un ferrocarril denominado «Zeppelin Express», vinculado a Earl’s Court a través de los servicios ferroviarios InterCity de British Rail, con la idea de transmitir el mensaje de que a pesar de que todos los conciertos se realizaban en un solo lugar, serían fácilmente accesibles para los fanáticos de Led Zeppelin de todas las ciudades del país. Los carteles, junto con el diseño para el programa del concierto, fueron obra de Martine Grainey, de la empresa Peter Grainey Graphics de Bournemouth.

Cada noche, la banda fue presentada por diferentes DJ´s de rock, incluidos Bob Harris, Johnnie Walker, Kid Jensen, Nicky Hornby y Alan Freeman. Y en cuanto a la banda, cualquiera que haya visto el DVD que se editó en 2003 con una selección de los mejores momentos de aquel concierto, puede corroborarlo: los Led Zeppelin más apoteósicos sobre un escenario que nadie hubiera visto nunca antes. Fuertes, intensos, haciendo esas legendarias actuaciones de tres o tres horas y media, yendo del más demoledor heavy metal al más emocionante y desgarrado blues o mostrando su sensibilidad más íntima en los momentos acústicos.

Tras abrir cada noche con “Rock´n´Roll”, una variada selección de grandes canciones de la banda entre las que destacaban «The Song Remains the Same», «Tangerine», «Dazed and Confused», «Stairway to Heaven», «Whole Lotta Love» o «Black Dog», componían el set de unos shows que toda la prensa musical de la época señaló como un acontecimiento único y como la consagración de Led Zeppelin como leyendas del rock totales y absolutas. Se recuerda que cuando tocaban “Moby Dick”, el instrumental basado en el mítico solo de batería de John Bonham, en directo ese solo llegó a alargarse alguna noche hasta los 30 minutos. Un periodista de la revista New Musical Express comentó que durante uno de estos solos épicos de Bonham, salió a un pub local, tomó una pinta, regresó y Bonham seguía, como en una suerte de trance, haciendo el solo de “Moby Dick”. El último concierto del 25 de mayo, se considera el mejor de todos los que hizo el grupo en esa serie de shows de Earl´s Court. Si bien cada noche el set duraba alrededor de tres horas, este último concierto sobrepasó las cuatro horas. «Creo sinceramente que son los mejores espectáculos que hemos presentado nunca en Inglaterra», declaró el batería John Bonham días después a Tommy Vance en su “Friday Rock Show” de la BBC Radio 1.

Pasaron cuatro años hasta que la banda volvió a tocar en vivo en el Reino Unido, en el Festival de Knebworth en agosto de 1979, pero la iniciática experiencia que se vivió en las noches de Earl´s Court ya no se repitió. Y poco más de un año más tarde, la muerte de John Bonham acabó con la historia de Led Zeppelin, que se separaron oficialmente en diciembre de 1980. La esencia pura de la magia que eran capaces de crear encima de un escenario, en muy pocos momentos de su historia se recogió con tal intensidad como en aquellos shows, cuyo visionado les recomiendo con toda sinceridad. Una experiencia irrepetible.

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* Nota original del diario “La Región”

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