Hay una guerra contra Catalunya

José Ramón Blázquez*. LQSomos. Agosto 2017

Catalunya siempre anduvo diez pasos por delante. El dinamismo de su economía, su apertura intelectual y las prioridades de su clase dirigente, junto con su masa crítica territorial, han conferido a aquella nación mediterránea una proyección superior a la que España le proponía, hoy igual que siempre, lastrándola y sometiéndola a una unidad ficticia y empobrecedora. Antes la obligaron por la fuerza y ahora también, al modo teatral como se hacen hoy las cosas en la política del Estado. Sí, hay una guerra contra Catalunya, con el objetivo de humillarla y mantener a toda costa el triste canon democrático que se fijó en la Transición, tributario del franquismo.

La decidida voluntad de una amplia mayoría de catalanes de iniciar un futuro por su cuenta y riesgo se enfrenta, en desigual batalla, a todos los poderes imaginables, desde el poder judicial a las fuerzas policiales (y también las militares, más sutilmente), el control y extorsión sobre su economía, pasando por el oprobioso poder de la propaganda que ejercen los medios públicos y privados, desde donde los siervos del Estado disparan sus insultos, mentiras y tergiversaciones para repudiar y desprestigiar las aspiraciones legítimas de un pueblo que solo tiene razones democráticas. El espectáculo de España cargando contra Catalunya su arsenal de amenazas y vejaciones es digno de ser analizado. Nos esperan muchas jornadas de deshonra y coerción que se prolongarán hasta el mismo 1 de octubre y aún después. El otoño catalán será el preludio del invierno ético español con la plena exhibición de sus bajezas y sus ilegítimos orígenes, sea cual sea el resultado del heroico empeño del proyecto liderado por el president Puigdemont.

España está en campaña de humillación de Catalunya. Es tan débil su posición política que ni siquiera ha tenido el atrevimiento de usar la norma más canalla de su Constitución, el artículo 155, que faculta al Estado la ocupación institucional de una comunidad autónoma y la privación de sus derechos. La renuncia del uso de esta solución es táctica. Los estrategas han pensado en algo más cruel, desatando un procedimiento que tiene cinco áreas: la judicial, la económica, la policial y la opinión pública, además de la internacional. Cada una de ellas está actuando de forma autónoma, pero coordinada con las otras operaciones de sometimiento y extorsión en su formato más burdo. La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, dirige el gabinete de la guerra de Catalunya -de momento incruenta- del que forman parte la cúpula de Interior, los tribunales Constitucional y Supremo, los servicios de inteligencia y algunos expertos en comunicación social, junto con los altos poderes económicos del Estado y asesores sobre asuntos catalanes. De nuevo España, se va a la guerra, la guerra sucia. Ya lo hizo en Euskadi. Ahora cae sobre Catalunya.

La ley del más fuerte La humillación que se cierne sobre Catalunya pretende ganar la primera batalla, quizás la menos importante, pero más valorada por los dirigentes: la propaganda. El objetivo específico es que la derrota del proyecto independentista no salpique a la totalidad de la ciudadanía catalana y se concrete sobre la clase política nacionalista. El argumento de comunicación es el valor supremo de la ley sobre la voluntad del pueblo. Con esta cantinela nos vienen machacando desde hace meses: que lo legal es más que lo legítimo, que lo formal y lo limitado son más que el fondo y la libertad. No sé si están logrando ganar la batalla de la opinión pública más allá del amplio sector conservador de la sociedad española, heredero de la ignorancia y el vasallaje franquistas y que constituye hoy el electorado del PP y Ciudadanos, pero nadie que conozca el sentido de la historia y el imparable poder de los cambios sociales puede aceptar una razón tan insuficiente y mezquina. De hecho, quienes reclaman el acatamiento de la legalidad son los que, amparando la corrupción, despreciando el autogobierno vasco durante treinta años y negando la separación de los poderes, menos cumplen su propia legalidad. La ley es solo su pretexto arbitrario.

No es el valor de la ley lo que se invoca contra Catalunya: es la ley del más fuerte. Hay una escenificación de la fuerza que se transforma en judicialización de la política: España ha lanzado su arsenal judicial contra los que reclaman poder votar el 1 de octubre. Los tribunales, que en mayor o menor medida (como hemos visto en la bochornosa declaración de Rajoy en la Audiencia Nacional, protegido por el juez desde el estrado) están bajo control del gobierno central y, además, disponen casi a su antojo del manejo de los tiempos y un indiscutible poder de intervención sobre los parlamentos y los gobiernos, como ya conocimos en Euskadi con la inhabilitación de Atutxa, Knörr y Bilbao, víctimas del asalto político de los jueces a sueldo del Estado. Ahora se ha reeditado en Catalunya, aumentado y no corregido.

Inhabilitar es humillar

La humillación consiste en amenazar a los cargos institucionales y los empleos de los funcionarios colaboradores del referéndum, a quienes se acusaría de sedición, como en los mejores tiempos de la purga franquista tras el golpe de 1936. De momento, ya han depurado a Artur Mas, a las ex consejeras Irene Rigau y a Joana Ortega, además de al congresista Francesc Homs. Camino de igual muerte civil van el ex senador de ERC, Santiago Vidal; el director general de Comunicación de la Generalitat, Jaume Clotet; el ex coordinador del comité ejecutivo del Pacto Nacional por el Referéndum, Joan Ignasi Elena; el secretario general de Presidencia, Joaquim Nin, y el director general de Atención Ciudadana, Jordi Graells. Pueden ser decenas, cientos, miles, los catalanes ajusticiados por inhabilitación antes y después del 1-O. Ejecutados, en definitiva, porque la inhabilitación por causas democráticas aniquila a los condenados. Catalunya no necesita mártires para tener razón, porque suya es toda la libertad. Se supone que los represaliados asumirán con honor su sacrificio.

La Guardia Civil tiene un papel relevante en este conflicto, aún sin sangre y fuego. Hace unos días, sin ninguna excusa judicial, varios agentes verdes penetraron en el Parlament y en dependencias de la Generalitat para requerir información documental sobre los casos de presunta corrupción de la antigua CiU. Esta abrupta irrupción es de una gravedad extrema y muestra hasta qué punto el Estado estaría dispuesto a usar cualquier pretexto para configurar una nueva versión de Tejero, otro 23-F, que derribara al suelo a los representantes de la sociedad catalana.

Catalunya también tiene contra sí su propia Quinta Columna. La patronal ha hecho causa con el Estado. También la división de las fuerzas partidarias del derecho a decidir debilita la razón del 1 de octubre. La cobardía ha provocado dimisiones tácticas. La mayoría de los medios de comunicación infunden miedo al futuro y denigran el proceso. Y mucha gente se quiebra, víctima de sus vacilaciones. España es una máquina de disparar amenazas y ofensas contra funcionarios, empresas, pensionistas, trabajadores, ciudadanos. Es otra forma de terror. El bombardeo es insistente con la sinrazón de una legalidad que es preciso superar y vencer. España hace trampas y violenta la democracia. No tiene legitimidad alguna para machacar a Catalunya.

La lección catalana es que la estructura del Estado y el entramado político y jurídico que la sostiene han caducado. Demuestra que España miente bellacamente cuando afirma que todo es posible en democracia. Y como España no quiere cambiar, hay que forzar su estrecha y dudosa legalidad. Con la fuerza de la política. La historia está llena de ejemplos de heroicas rupturas que cambiaron y mejoraron las naciones. Sea lo que sea que vaya a ocurrir, Catalunya ya ha ganado esta guerra. Nunca hubo más razón para la sedición, gran virtud liberadora.

* Publicado en el diario “Deia”

Referéndum = Voto para decidir
#DerechoADecidir #Catalunya #ReferendumCAT #RepúblicaCatalana #1Oct

6 comentarios en “Hay una guerra contra Catalunya

  • el 24 agosto, 2017 a las 21:09
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    El 24 de diciembre 1624 el conde-duque de Olivares escribía a Felipe IV de Castilla (Felipe III en los territorios de la antigua Corona de Aragón, ya que el I de Castilla no fue nada en ellos) ?%9CTenga Vuestra Majestad por el negocio más importante de su Monarquía, el hacerse Rey de España (…) reduciendo estas reinos de que se compone España al estilo y leyes de Castilla?%9D. No lo consiguió. Años después. Felipe V, en los Decretos de Nueva Planta sí que redujo aquellos territorios, entre ellos Catalunya ?%9Da las leyes, usos y costumbres de Castilla?%9D. Quien quiera puede leer ambos documentos en internet.
    Y es paradójico como desde posturas que se dicen de izquierdas e internacionalistas, se hace una gran defensa tanto del modelo territorial como de las fronteras que hace siglos intentó construir uno, i que ?%9Cpor el justo derecho de las armas?? consiguió el otro. Y que el 1812 fueron consolidados precisamente por la burguesías, en aquel momento revolucionarias, construyendo su nación estado. Ahora en crisis.
    Más paradógico aún. En Catalunya, en donde en este momento los apellidos de claro origen castellano son francamente mayoritarios, los malditos ?%9Cnacionalistas catalanes?%9D pretenden hacer un referéndum en el que todos los ciudadanos sin excepción podrán votar. Se llamen Font Valls o se llamen López Pérez. O sea, se trata de hacer una acción absolutamente democrática. Pero resulta que coincidiendo con el PP y similares, los izquierdistas internacionalistas se oponen radicalmente a que se pongan urnas. Curioso, e interesante, verdad?

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  • el 13 agosto, 2017 a las 14:33
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    Soy una niña del exilio, que he pasado 57 años fuera del pueblo de Catalunya que me vio a nacer! Solo hace 22 años que he vuelto al punto de partida.

    Esta ultima información intitulada “Guerra contra Catalunya” es muy importante por varias razones: Soy anti-independentista, y anti nacionalista Catalana, ya que para mi que he vivido 2 guerras,la nuestra, el exilio el 6/02/ 1939, de Argelés a Normandia sept. 39, y la ocupación nazi que nos duro 4 años, los nacionalismos son el español con Franco, el alemán con Hitler, el portugués con Salazar, etc.. los nacionalismos son fascismo!

    Dado mi vivido soy catalana, española, ciudadana del mundo!! Nada más , pero nada menos! Pero soy luchadora anti-fascista, y pienso que los pueblos, al 3º milenario, ya se pueden gobernar solos, sin mordazas, ya que no necesitamos fascistas para dirigir nos! somos mayores de edad, después de 81 años de Franco y post Franco, con una transición/transacción, que ha permitido seguir a mandar los “mismos”

    Es porque, cuando hay Urnas, yo aprovecho de mi derecho de ciudadana, (en un país que sigue teniendo “súbditos” ya que NO tenemos estado de Derecho en nuestro país, sigue con la legalidad fascista, pero sin legitimidad jurídica- el ejercito español es el de Franco de 1939!) por esto el 9 N fue a votar, mi voto fue SI a la Autonomía Catalana, (que el gobierno del “tripartito” mejoro, pero fue ANULADO por el gobierno de Madrid, que sigue con las leyes fascistas) y NO a la independencia de Cat.!

    Dado el comportamiento del gobierno de Madrid, solo me queda un camino de salida, para hacerme oír: votar SI el 1´de Oct.! Lo siento mucho, ya que en mi exilio he vivido con Andaluces, Vascos, Valencianos, Asturianos, etc.. todos pasábamos hambre, y cuando comíamos, comíamos todos, y cuando poca cosa había, lo primero era para nosotros, los niños/niñas! Lo siento mucho, pero por todas la cosas que están tan bien explicado en vuestro articulo, NO me queda otro camino de salida, ya que entre REPUBLICA y seguir con el post franquismo actual del gobierno de RAJOY, sigo con mis origines, que me llenan de orgullo y honra!!!

    Gracias de nuevo

    Salud y III República lo más rápidamente posible

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  • el 12 agosto, 2017 a las 17:40
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    Gran artículo. Solo diré que durante muchos años el PSOE estuvo en el poder (con mayoría absoluta) y nunca hicieron nada para poder tener otra relación entre las comunidades de España, como podía ser el Federalismo, que teóricamente está en su ADN.
    Salut i República

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  • el 12 agosto, 2017 a las 12:38
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    ¿Una guerra a los victimistas?
    No me lo creo. La gente de la izquierda real no plantean nuevas fronteras, en primer lugar es que los rojos somos Internacionalistas, que para los que se han olvidado del término, son anti nacionalistas, y por lo mismo repudiamos las fronteras, todas, y por coherencia no queremos nuevas fronteras. Ya hay demasiadas.

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  • el 12 agosto, 2017 a las 10:33
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    Los trabajadores y la izquierda siempre hemos estado por la solidaridad, el internacionalismo y el federalismo, la independencia es una alternativa para los pueblos oprimidos y Cataluña no está en ese caso, se trata de un independentismo burgués como el de la Padania, o sea de los territorios ricos que no quieren compartir fiscalidad con territorios más pobres, así que no entiendo cómo gente de izquierdas se hace eco de semejante asunto. En todo caso deberíamos luchar por una solución dialogada y una reforma federal, lo que no debemos hacer es de corifeos del independentismo burgués.
    Un abrazo

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    • el 24 agosto, 2017 a las 19:14
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      Para Mariano- Federerarnos con quién? Ya estamos hartos de esperar y muy cansados de lo que hay que aguantar, incluso de una izquerda autista. Yo también soy de izquieras y no burguesa. Ya estoy harta de tanto tópico. Están todos los burgueses concentrados aquí?No hay burgueses en el resto de Espanya, no hay terratenientes y aristócratas que son una rémora peor que los burgueses? No estamos abducidos por nadie, simplemente nos cuestionamos/analizamos las cosas. Que és ser de izquierdas? Palabras, la conciencia tranquila, la etiqueta aceptable, el sentirse mejor o superior? I hablando de izquierdas vale a pena recordar que según Marx i Engels»la gente no es aquello que dice que es, ni tan siquiera aquello que cree que es sino que es aquello que hace» Y hablando de nacionalismos, también vale la pena leer lo que Lenin escribió en su debate con Rosa Luxemburg sobre los nacionalismos.En España no hay nacionalistas? El nacionalismo de los grandes es agresivo y el de los pequeños es defensivo (Lenin)

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