Una jam session espectacular

Por Mariano Muniesa*. LQSomos.

Según el propio Nicky Hopkins, el título del álbum, “Jamming With Edward!” surgió de un diálogo cruzado en el estudio entre él y el fundador de los Stones, Brian Jones

Fue una jam improvisada en los Olympic Studios con los Stones pero sin Keith Richards se convirtió en una rareza que ha envejecido muy bien y que por su sencillez y su transparencia, es una gozada escuchar, este ‘Jamming With Edward’, un álbum no planteado ni planificado previamente y que, por tanto, es casi un disco pirata de edición oficial.

Olympic Studios, Londres, 23 de abril de 1969. Los Rolling Stones están –supuestamente- inmersos en la grabación de su próximo álbum, “Let It Bleed”. Ese día, dentro de las sesiones habituales de grabación del disco, Keith Richards se marcha inesperadamente del estudio y el resto de la banda, así como el productor Jimmy Miller y el ingeniero de sonido Glyn Johns, deciden seguir grabando y alguien –se sospecha que Jimmy Miller– se queda con las cintas de las grabaciones, que pasado un tiempo, arregla, limpia, pule y se las ofrece a los propios Stones antes de filtrarlas al mercado de los discos piratas. Mick Jagger escucha las grabaciones y en ese momento, recién inaugurada la Rolling Stones Records, otoño de 1971, dice: “Ok. Saquemos un disco con esto. No es una maravilla, pero antes de que salga en malas condiciones y a precios astronómicos por un sello clandestino con sede en Luxemburgo, lo sacamos nosotros”.

Esas grabaciones improvisadas, propias y muy similares en efecto a los típicos bootlegs de tomas descartadas de estudio, conformaron un álbum de cuya edición el pasado viernes 7 de enero se cumplieron 50 años. Es el único álbum de relativo éxito de los Rolling Stones –entiéndase éxito en la industria discográfica de la época entrar en el Top 20, este disco llegó al nº25 en las listas oficiales de ventas en Inglaterra y al nº33 en Estados Unidos– en el que no intervino Keith Richards.

El disco se llamó “Jamming With Edward” y bien, es una extravaganza, es un álbum no planteado ni planificado previamente y que por tanto, es casi un disco pirata de edición oficial, pero que sin embargo, es una delicia escuchar en tanto en cuanto recupera a los Stones más arraigados en sus comienzos, a los Stones más enamorados del blues, en especial porque estas grabaciones están sin retocar apenas, no tienen nada que ver, por ejemplo con el más reciente “Blue And Lonesome”. Son los Stones sin Keith, improvisando, jugando, disfrutando de su música favorita, el blues, sin prisas ni presiones porque no se imaginan que esas jam-sessions van a ver la luz discográficamente algún día.

Ya, ya me lo estoy imaginando. Se preguntarán: ¿Por qué se marchó ese día Keith Richards de los Olympic Studios? Muy probablemente, por cualquiera de estas tres posibles hipótesis. La que siempre ha merecido más credibilidad, la que afirma que Keith, ya de por sí muy molesto por el hecho de que se hubiera invitado a colaborar como guitarrista en la grabación de este disco a Ry Cooder, según se dice para hacer el trabajo que Keith no podía hacer en condiciones por su adicción a la heroína, como pasó con Dave Mason en “Beggars Banquet”, y que ese día, tras una acalorada discusión con Ry Cooder y Glyn Johns por cuestiones técnicas relacionadas con la grabación del tema que estaban haciendo, se marchó del estudio dando un portazo y lanzando juramentos poco reproducibles.

La segunda teoría es que recibió una llamada telefónica de Anita Pallenberg, su pareja heroinómana, que le pidió que acudiera en su ayuda porque se encontraba, parece ser, en medio de una conversación poco amigable con algunos suministradores de sus milagrosos polvos blancos y la tercera, es que alguien, que se identificó en el teléfono como “Mr.Green”, le dijo a Keith que había conseguido “azúcar para el postre” y que ante tal anuncio el guitarrista, que parecía estar extrañamente torpe en la grabación de sus tomas, sudoroso, nervioso e irascible, salió despavorido en busca de su ansiada “azúcar para el postre” y ya no volvió al estudio ese día.

Sea como fuere, lo cierto es que el resto del grupo siguió grabando y lo que hicieron entre Mick Jagger, Brian Jones, Ry Cooder, Bill Wyman, Charlie Watts y el pianista Nicky Hopkins, ¡es lo que el 7 de enero de 1972 la Rolling Stones Records editó bajo el nombre de «Jamming With Edward!”.

“Fue simplemente algo fabuloso de hacer. No es realmente un disco de los Stones”, dijo Nicky Hopkins a Disc and Music Echo. “Usamos aproximadamente la mitad de la jam en el disco. Pensamos que a la gente le gustaría escuchar lo que ocurre en los intervalos de la grabación real propiamente dicha. Pero no es un álbum serio de ninguna manera, y odiaría que la gente dijera: ‘¿Es este el mejor Nicky Hopkins que puedo escuchar?”.

Álbum serio o no, “Jamming With Edward!” es una sesión de blues magnífica que para el fan de los Stones entiendo que tiene como principal atractivo, al margen de escuchar al grupo disfrutar en su salsa, haciendo puro blues, es poder intuir en esas sesiones como por ejemplo, “Blow With Ry” es claramente el antecedente del “Sister Morphine” que incluirán en “Sticky Fingers”, al mismo tiempo que en este tema, la transición instrumental, incluso la evolución de la propia pieza con la armónica de Mick Jagger y el piano de Nicky Hopkins, recuerda muchísimo a “Midnight Rambler”. Sin olvidar el magnífico blues rock de “The Budoir Stump” y el maravilloso blues de “It Hurts Me Too”, una magnífica versión del clásico de Elmore James, entre lo mejor de esta originalísima grabación.

Según el propio Nicky Hopkins, el título del álbum, “Jamming With Edward!” surgió de un diálogo cruzado en el estudio entre él y el fundador de los Stones, Brian Jones. “Estaba tocando el bajo, por alguna razón que no recuerdo, y yo estaba en el otro extremo de los estudios tocando el piano. Me gritó: ‘Dame una E, Nicky’, pero no pude oírle. Así que gritó de nuevo: “Dame una E de Edward”. Todo se desarrolló a partir de ahí”. Otras versiones de la historia del nombre apuntan a que “Edward” era el apodo que tenía en el entorno de los Stones el propio Nicky Hopkins.

Historias aparte, lo cierto es que ‘Jamming With Edward!’ a pesar de su corta duración, es un magnífico disco de blues que muestra a unos Stones en los que aunque no estuviera Keith Richards, la esencia más genuina del grupo se mantiene y que obviamente, les recomiendo su escucha si son aficionados al blues Made In Rolling Stones.

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