Voluntariado, Sociedad Anónima

Por Iñaki Alrui. LQSomos.

Un aviso urgente me llega por una red social, sin lugar a dudas cargado de buenas intenciones.

La solidaridad es necesaria y en muchísimas ocasiones la única herramienta de ayuda de la que disponen las personas desfavorecidas y no tengo nada en contra del compromiso honrado de muchas de las personas trabajadoras y voluntarias. ¿Pero qué pasa cuando esa “supuesta” solidaridad la dispone la administración o una ONG…? Pues hay de todo y sería peligroso generalizar, pero el abuso de peticiones de voluntarias es bastante llamativo para estructuras que cuentan con presupuestos de millones de euros.

El aviso que he recibido es una petición de traductores o traductoras voluntarias de pastún o farsi (1). Está claro que es un momento de solidaridad con el pueblo afgano, pero el cómo y de qué forma es otra cuestión. Sobre todo para una supuesta ONG que recibe dinero por centenares de fuentes a cambio de suplir obligaciones de las diversas administraciones locales, provinciales y estales, y repito: suplir obligaciones de la administración, o sea que no es solidaridad, es un intercambio económico por servicios, una privatización más, encubierta, de lo que deberían ser los servicios públicos.

¿Alguien le pide a Florentino Pérez (ACS) que construya el hospital Zendal por solidaridad?
¿Ser traductor no es un trabajo? Es el medio de ganarse la vida de muchas personas.
¿Para que sirven los presupuestos millonarios de una ONG? (2)

Son muchos años ya de falsos voluntariados, que lo único que hacen es suplir puestos de trabajo necesarios. No hay ninguna duda de que las personas que ejerzan como traductoras de pastún o farsi, además de ser remuneradas, deberán aportar muchos valores humanos ante situaciones dramáticas.

No, no se puede seguir pidiendo trabajo voluntario bajo la falsa bandera de la solidaridad mal interpretada, un trabajo es un servicio que se presta, es un servicio que se paga, al igual que todas las gestiones que hacen las ONGs que reciben su peculio correspondiente por esas privatizaciones escondidas de asistencia pública.

Un ejemplo reciente es la administración, por parte de Cruz Roja, del campamento Canarias 50 (3), de donde fueron expulsadas 67 personas acogidas en febrero de este año. La concesión de la administración de un campamento de acogida cuenta con una dotación presupuestaria, por parte del estado, para la administración del centro y para los traslados correspondientes. Repito: dinero a cambio de un trabajo, algo asumido en nuestro sistema capitalista. Sin embargo esas 67 personas expulsadas sí que tuvieron que ser atendidas por la verdadera solidaridad, tan necesaria para las personas expulsadas de todo (4).

Traductores, psicólogos, actores… son profesiones, y deben ser remuneradas, no podemos seguir consintiendo las estafas con el voluntariado, con la solidaridad.

Y ya metido en harina y como colofón, no puedo evitar mencionar, y así lo hago, la vergonzosa participación de la Cruz Roja en la privatización de la sanidad pública madrileña. Hablo del servicio de extracción de sangre, un servicio que fue privatizado por la Comunidad de Madrid en 2013, eliminando el personal público y cediendo los autobuses propios a la concesionaria, además de rebajar considerablemente las condiciones laborales del personal que prestaría el servicio. Un ¿servicio? por el que la Comunidad de Madrid abona a Cruz Roja 67€ por bolsa extraída (5). Cruz Roja siempre se ha apresurado a decir que no gana dinero con esto, me da igual, era algo que funcionaba en el sistema público, el de todas, y ahora es algo privado por culpa de la Comunidad de Madrid, pero también de la complicidad de Cruz Roja S.A., que sirve para camuflar la privatización bajo el disfraz de la solidaridad.

Conozco decenas de personas que ejercen el voluntariado solidario a puertas de CIEs, en cárceles, en la Borromeo… no me cansaré de agradecerles su quehacer diario. Pero no confundamos la solidaridad con el ejercicio de puestos de trabajo necesarios en un estado de derecho.
Si cobran por suplir en sus obligaciones al estado, que cambien el nombre: Voluntariado, Sociedad Anónima.

Notas:
1.- «TRADUCTOR DE PASTUN O FARSI: Voluntario/a de acompañamiento.Traducción en los dialectos de Pastur o Farsi de los y las usuarios/as Afganos atendidos por Cruz Roja»
2.- Cruz Roja. Presupuestos 2021
3.- Así son los campamentos de migrantes instalados en Canarias
4.- El día a día de la nueva red solidaria en Canarias
5.- Cruz Roja no «vende la sangre a la sanidad privada» en la Comunidad de Madrid (¡Leer hasta final!)

Más artículos del autor. Miembro del Colectivo LoQueSomos. En Twitter: @IkaiAlo

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