12 de Octubre, que lo celebren ellos

No hay nada que celebrar. Nos quitaron todo. Nuestra cultura la pisotearon. Nuestra lengua. Nos impusieron una religión y la de nuestros antepasados la hicieron desaparecer. Violaron a nuestras mujeres. Murieron millones de personas en todo el continente por enfermedades que llevaron quienes invadieron nuestras tierras, y por medio de la espada sometieron y esclavizaron a nuestros antepasados, en ese continente que llamaron América. Saquearon nuestras riquezas naturales. Y el saqueo continúa.

Si hacemos una reflexión en este día, deberíamos de ver lo que teníamos, y lo que tenemos. Cómo se impuso un idioma, una cultura, y todavía hoy, algun@s de nuestra gente se cree que seguimos siendo inferiores a los europeos. El hombre blanco se impuso en nombre de un nuevo dios que despojaba y esquilmaba a los pueblos. Dijeron que nuestros antepasados no tenían alma, se inventaron una teología racista que validaba sus asesinatos y su religión. Por medio de ella se valieron para someter e imponer a los mayas, aztecas, incas, etc., su dios y su manera de hablar con él.

No debemos olvidar nunca lo que pasó con la llegada de los españoles a nuestras tierras. La memoria debe de seguir siempre, fresca. Porque si olvidamos nuestro pasado no comprenderemos nuestro presente, y sólo recordando a nuestros mártires indígenas, podemos construir nuestro futuro.

Debemos de recordar lo que hicieron con nuestros tatarabuelos, para que no se vuelvan a repetir, los mismos errores.

Por celebrar, no tenemos nada que celebrar. Sólo quien somete, quien esquilma, saquea, y masacra tienen algo que celebrar, ellos desfilan sobre los cuerpo de millones de indios en esta fecha. Sólo aquéllos que se sienten vencedores, tienen algo que celebrar. En América latina, no hay nada que celebrar.

Otros aires acarician a millones de indios de América del Sur. Bolivia, Ecuador, Venezuela… ese es el camino que debemos de seguir todo el continente. Porque tanto Bolivia y Ecuador, como Venezuela están dando la voz a aquellos que por cientos de años no se les ha escuchado. Más bien se silenciaban sus voces que son nuestras voces.

Es y tiene que ser desde nuestro punto de vista, una fecha para la solidaridad y el recuerdo de todos los que murieron por defender su identidad, su cultura, y no dejaron que; la espada y la cruz, les sometiera. A esos recordamos nosotros…, no tenemos nada que celebrar, que lo celebren ellos.

Articulo editado en 2007, la celebración sigue siendo igual

Ilustración de Kalvellido

Txamba Páyes

 

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