90 años de Rodolfo Walsh

Daniel Alberto Chiarenza. LQSomos. Enero 2017

9 de enero de 1927: nacimiento del gran periodista Rodolfo Walsh.

Nació en el “Pueblo Nuevo de la Colonia de Choele Choel” (así se llamaba entonces y hasta 1942), actualmente Lamarque, Río Negro (qué curiosidad -en la misma provincia del traidor, fascista de Miguel Ángel Pichetto- la antípodas ética de Rodolfo). Hijo de Miguel Esteban Walsh y Dora Gil, eran de ascendencia irlandesa, Rodolfo es el mejor ejemplo de intelectual comprometido y ético que dio el país, un modelo a imitar, no sólo por su compromiso con la verdad, sino también por su valentía como periodista, investigador, escritor, crítico y militante revolucionario.

En su juventud no fue Walsh ese hombre político comprometido firmemente con la causa nacional, popular y revolucionaria. Fue, en su ingenuidad, un integrante más en contra del proyecto nacional y antiimperialista que expresó en los hechos el peronismo. Walsh se refería a éste como un régimen violento y corrupto.

A los 17 años inició su trabajo en la Editorial Hachette como traductor y corrector de pruebas. A los 20, comenzó a publicar sus primeros textos periodísticos. En 1950 conoció a Elina Tejerina en la Facultad de Filosofía y Letras, ella sería la madre de sus dos únicas hijas. En La Plata, criaron a María Victoria y Patricia. En 1953 publicó su primer libro “Variaciones en Rojo”.

A fines del verano del 72 declarará: “[…] Lo que importa es el proceso que ha pasado por mí, la historia de cómo yo cambié y cambiaron los demás y cambió el país”. Insistirá en anotaciones personales recopiladas en “Ese Hombre y otros papeles personales”. Ese cambio comenzó a producirse en el mismo momento que investigó y escribió “Operación Masacre”, a través de su pesquisa, ayudado por la periodista Enriqueta Muñiz, la perversidad y la deshumanización que representaba la “Revolución Libertadora”. En el 58 publicó las 32 notas que dieron vida al “Caso Satanowsky” (revela el funcionamiento de los servicios de información y su conexión con la gran prensa, sólo faltaba que años después apareciera Magnetto para perfeccionarlo).

En 1959, acompañado de Poupée Blanchard, su entonces compañera, emigró a Cuba. Permaneció dos años. Fue fundador de la agencia de noticias “Prensa Latina” junto a Jorge Masetti, “la primera agencia latinoamericana que consigue inquietar a los monopolios yanquis”, será jefe de Servicios Especiales en la oficina central de La Habana. Conoce la realidad latinoamericana y la acción del imperialismo. Descifró mensajes secretos que mostraban el proyecto de Estados Unidos de invadir Cuba por Playa Girón en abril de 1961. Regresa a Argentina marcado con la experiencia revolucionaria cubana.

Walsh ya tiene un perfil definido, decide que su vocación es “el violento oficio de escritor que es el que más le conviene”. Realiza obras de teatro: “La Batalla” y “La Granada”. Publica “Los oficios terrestres” (1966), donde incluye el cuento “Esa mujer”, es como la consagración profesional. Lanza “Un kilo de oro”. Llega a ser tan gran cuentista que algunos lo consideran superior a Borges.

En 1967 se produce una quiebra en su vida de escritor que él explica; “Mi relación con la literatura se da en dos etapas: de sobrevaloración y mitificación hasta 1967 […], de desvalorización y paulatino rechazo a partir de 1968, cuando la tarea política se vuelve una alternativa”.

Como resultado de una nueva investigación escribe “¿Quién mató a Rosendo?” (1969). Da a conocer al gran público la interna sindical entre el vandorismo, representativo de las grandes empresas nacionales y extranjeras y la otra corriente que defiende genuinamente a los intereses del pueblo trabajador. Se transforma, en contacto con Perón, en uno de los más importantes colaboradores del periódico de la CGT de los Argentinos que lidera Raimundo Ongaro. Se trata del “Semanario CGT”.

En 1970 militó en el Peronismo de Base, hasta que en 1973 decidió unirse a la organización político-militar Montoneros.

Después del golpe del 24 de marzo de 1976 intuye que su vida va llegando a su fin y que se precipita por los mismos errores que él termina de hacer notorios a su organización, sus textos políticos escritos a fines del 76 y comienzos del 77 son premonitorios: “La política de Montoneros lleva al exterminio de sus cuadros y a una derrota política total del proyecto revolucionario, más dura que la militar”. Sin embargo no es escuchado. Poco tiempo después, una partida de la marina lo intercepta y lo hiere mortalmente al intentar resistirse al secuestro en Entre Ríos y Humberto Primo (CABA), un 25 de marzo de 1977, justo cuando había decidido llevar adelante una retirada que lo alejaría del cerco de la muerte que las FF.AA. habían estado construyendo en ese tiempo, y que él vio con claridad y denunció a su organización en sus últimos escritos políticos. Su cuerpo, nunca recuperado, llegó sin vida a la ESMA.

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