A Julian Assange !Te saludamos!

A Julian Assange !Te saludamos!

Por Jorge Izquierdo*. LQSomos.

Se cumplen 40 años del mítico album  For those about to rock (We salute you) de la legendaria banda australiana de rock AC/DC. Un título, el de For those about to rock, muy original y que según parece está inspirado en un libro que Angus Young leyó, titulado For Those About To Die, We Salute You, (A aquellos que van a morir, os saludamos). Un libro sobre gladiadores romanos. Se refiere a esas, también míticas palabras que pronunciaban los gladiadores antes de luchar: morituri te salutant (los que van a morir te saludan). El problema, ¡Ay! es que los gladiadores nunca  dijeron tal cosa, parece ser que la frase de marras  no se halla registrada en ningún documento histórico de Roma. En el mejor de los casos se trató de algo  aislado y pronunciado en forma de lamento por algún prisionero condenado a muerte.

A buen seguro que a Angus Young no le hubiera importado mucho la ausencia de rigor histórico. Y poco importa. For Thouse about to rock es una canción épica, repleta de riffs y de cañonazos, un homenaje a los rockeros que ha pasado a la historia de la música en general y a la del rock en particular. We ain’t no legend, ain’t no cause (No somos leyendas, no tenemos causa), dice una de las estrofas de la canción. Parece evidente que AC/DC es efectivamente una leyenda siendo su causa «simplemente» el rock. ¿O es que hay mejores causas? Y los lectores de Loquesomos, espero, que estén pensando que sí: que hay más y mejores causas. Causas mucho más importantes, humanitarias, solidarias, incluso revolucionarias. Lo cierto es que en aquellos años ochenta siempre eché en falta en AC/DC algo  de contenido político, social… Las letras de la banda australiana eran poperas comparadas con el rock español de hace también cuarenta años. Estoy pensando en, por ejemplo, Leño. Sí, el nacimiento de la banda de rock urbano Leño también cumplió cuarenta años recientemente y pese a tener una vida musical muy corta (cinco años) sus temas son completamente vigentes.  Por decirlo en palabras de Rosendo: «Oyes una canción de Leño y podría haberse escrito ayer».

Ayer. El ayer de España es el mismo de hoy. Mismo o más desempleo, misma o más corrupción, mismo o igual modelo industrial; todo ello regado con pequeñas trufas sociales: antes la ley del divorcio y del aborto,  hoy la del matriomonio  gay. ¿Y en el resto del mundo? ¿El ayer del mundo es también  el mismo de hoy? Unos dirán que antes había una guerra fría entre dos bloques antagonicos. Otros dirán que fue una época en la que todavía cabia alguna esperanza. Otros dirán que esos mismos antagonismos impedían excesos sanguinarios «puestos a que prevalezca el imperialismo, que al menos se contraresten». Otros recordarán que en el mundo existía algo llamado Países No alieanados ….El caso es que a la mayoría no le falta razón: La guerra de las Malvinas, la invasión de Granada, incluso la guerra de Afganistán,  son juegos de niños comparadas con las salvajadas de millones de muertos que se han venido produciendo desde la caida del Muro. En aquellas desgraciadas guerras todavía quedaba un toque, seguramente no de humanidad, sino de miedo al otro bloque y muy especialmente al cuarto poder. Era— y digo bien, era—, precisamente ese cuarto poder el que nos diferenciaba en gran medida del otro bloque. Aquí había libertad de prensa. Siendo «aquí» muy pocos paises pero que servían de espejo útopico donde poder mirarse.

Hoy. Hoy no queda nada de eso. No hay bloques, más bien un edificio común—el capitalismo—que tiene a inquilinos y propietarios peleandose por ver quién de ellos se queda los mejores apartamentos y el ático. No hay espacio para el cuarto poder. ¿Quién necesita diferenciarse? Todos coinciden, desde Estados Unidos a China pasando por Rusia y no digamos España, en la importancia de controlar a los medios de comunicación. Unos medios, un poder que con la llegada de Internet se convirtieron en una herramienta posible de cambio: algo así como un nuevo bloque. Una suerte de conciencia. Julian Assange representaba y siempre representará ese intento por dotar de conciencia al Mundo. Wikileaks era una grieta en el sistema por el podían achicarse  las aguas sucias de nuestro edificio. Hoy, tapado y bien tapado el mundo apesta y las aguas sucias inundan la mayoría de los pisos. Mientras tanto Julian Assange se pudre en una cárcel esperando ser extraditado a  Estados Unidos y la desfasada Wikileaks hace buena una frase  de Yourcemar en sus memorias de Adriano.

Llegará el día en el que le contaremos a nuestros nietos que hubo un momento en el que el mundo tuvo una nueva imprenta, que los seres humanos eran libres de volver a expresar y denunciar lo que les venía en gana. Les hablaremos de los incunables, aquellas millones de páginas web que se creaban libremente desde la cuna de la gran telaraña mundial. Y les hablaremos claro está de Julian Assange y de la muerte del periodismo libre mientras con añoranza gritamos:

A Julian Assange !Te saludamos!

Vuelvo a pensar en ti y te vuelvo a olvidar.

* Bracero del funcionamiento y mantenimiento de esta web, parte del Colectivo LoQueSomos. Miembro de Wikimedia. Más artículos del autor

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