Ahorrar con o sin familia irreal

Arturo del Villar*. LQS. Mayo 2021

Todos los gastos derivados del mantenimiento de la casa irreal, con sus servidores variados, secretarios, mayordomos, criados, cocineros, jardineros, chóferes, la Guardia Real, los escoltas, los cuidadores de los automóviles y barcos, el coste de los viajes oficiales, la atención a los otros palacios que están a disposición de la familia para sus vacaciones y descansos, etcétera, todos esos gastos los cubren los diversos ministerios con cargo a los Presupuestos Generales del Estado

La auditoría realizada por la Intervención General de la Administración del Estado a la familia más irreal del reino, que es la borbónica, con relación al año 2020, hecha pública este 27 de mayo de 2021, demuestra que gastó más de lo presupuestado, pese a haber debido rebajar sus actividades públicas a consecuencia de la pandemia, quedándose en su palaciega casa para evitar posibles contagios con sus compis yoguis.

Según este informe, el presupuesto acordado para el año 2020 ascendía a 7.887.150 euros, de lo cuales 679.818 correspondían a los sueldos pagaderos a la familia por sus incansables trabajos. A estos efectos presupuestarios la familia irreal española está compuesta por el rey Felipe, la reina Letizia y la reina decrépita Sofía, ya que el refundador de la dinastía por decisión del dictadorísimo fascista, el rey decrépito Juan Carlos I, fue repudiado por su hijo y sucesor el 15 de marzo de 2019, quitándole el sueldo cobrado hasta entonces con cargo a los presupuestos, al considerar que ya se había beneficiado excesivamente de su cargo para cobrar comisiones por las operaciones económicas llevadas a cabo en el reino con su aprobación.

De manera que a partir de esa fecha los vasallos nos ahorramos el sueldo que estábamos abonando al rey decrépito. Pensemos en lo que podríamos economizar si el resto de la familia irreal siguiera su ejemplo, y se exiliara también en algún paraíso fiscal para disfrutar cómodamente de sus ahorros, sin tener que fingir que hacen algún trabajo al recibir audiencias o presidir reuniones, poniendo en lo posible buena cara, algo difícil en la Leti.

Téngase en cuenta que las cantidades abonadas con cargo al presupuesto de la llamada oficialmente Casa de su Majestad son la calderilla que les damos para que lleven algo en los bolsillos. Todos los gastos derivados del mantenimiento de la casa irreal, con sus servidores variados, secretarios, mayordomos, criados, cocineros, jardineros, chóferes, la Guardia Real, los escoltas, los cuidadores de los automóviles y barcos, el coste de los viajes oficiales, la atención a los otros palacios que están a disposición de la familia para sus vacaciones y descansos, etcétera, todos esos gastos los cubren los diversos ministerios con cargo a los Presupuestos Generales del Estado. Es natural: una monarquía supone un derroche de dinero nada más que en apariencias para encubrir su futilidad insignificante.

Si además los monarcas son caprichosos, el despilfarro se dispara. Los armarios letízicos parecen cajas fuertes, debido al valor de los variados trajes y complementos que guardan, como es lógico, porque una reina tiene que ser la mejor vestida en todos los lugares a los que acude, incluso cuando coincide con otras realezas. Y su marido posee un gusto tan exquisito para los vinos que se hace traer arenas “de una playa del Índico porque tiene las condiciones perfectas para mantener la humedad”, según le explicó al primo predilecto de su mujer, David Rocasolano, quien nos ha transmitido el secreto en su documentada biografía Adiós, Princesa, publicada en 2013 por Akal, página 207. Seguro que no es el único capricho que se permite con cargo a los Presupuestos Generales del Estado. Para eso reina.

Así se entiende que a pesar de no figurar el rey decrépito exiliado en el presupuesto destinado a la familia irreal, según el informe de la Intervención General de la Administración del Estado, los tres miembros actuales que componen la irreal familia gastaron el año pasado 8.535.669,66 euros, lo que representa la cantidad de 648.519,66 euros más de lo presupuestado, que se financió con las reservas generadas en ejercicios anteriores.

Es difícil imaginar en qué habrán dilapidado ese dinero, precisamente en el año en que tuvimos que permanecer encerrados en casa para evitar en lo posible contagiarnos con el virus. La real pareja se comunicaba con sus vasallos por medio de videoconferencias, sin salir de su palacio. ¿Habrán incrementado la importación de arena del Índico? ¿O la de licores exóticos dedicados a los exquisitos paladares reales, desconocidos para los vulgares vasallos? Existen tantas posibilidades para malgastar el dinero recibido sin ganarlo que no es fácil una respuesta.

De modo que lo ahorrado por no abonarle nada al rey decrépito exiliado entre sus amigos los jeques tiránicos del Golfo, lo hemos perdido a consecuencia del déficit acumulado por los tres miembros restantes de la familia irreal. Un juego bonito puede consistir en ir acumulando cantidades para llegar al ahorro total, si no tuviéramos que mantener a la familia irreal. No se solucionaría la tremenda Deuda Pública, pero se gastaría menos.

* Presidente del Colectivo Republicano Tercer Milenio
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