Entre abstenerse y votar

hidra-capitalista-EZLN-LQSElio Henríquez*. LQSomos. Mayo 2015

“Batallas electorales deben minimizar daño que inflige la derecha”

San Cristóbal de Las Casas, Chis. El sociólogo e historiador estadunidense, Immanuel Wallerstein, afirmó que se deben de “usar defensivamente las tácticas electorales” y aunque “es claro que las victorias” en las votaciones “no transforman el mundo, también es verdad que no deben de ser menospreciadas porque pueden ser un mecanismo esencial para proteger las necesidades inmediatas de las poblaciones de todo el mundo en contra de la pérdida de los beneficios ya adquiridos”.

Esas “batallas electorales”, dijo, “deben de ser desarrolladas en la lógica de minimizar el daño que pueda aún infligir la derecha global por la vía del control de los gobiernos de todo el planeta”.

En una ponencia que envió por escrito al seminario titulado El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista, organizado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que se lleva a cabo en esta ciudad, sostuvo que “no debemos de despreciar este tipo batallas porque todos vivimos y sobrevivimos en el presente y ningún movimiento puede decirle a la gente que la sobrevivencia en el corto plazo no es relevante”.

Aclaró que ello implica que “esas tácticas electorales sean asumidas exclusivamente como un asunto pragmático”, pues “ninguno de nosotros debe de pensar que conquistar el poder del Estado es un modo de transformar realmente el mundo; pero la decisión de cuál es en cada caso la opción menos mala, debe de ser analizada caso por caso y momento por momento”.

En su ponencia titulada Los movimientos antisistémicos y el futuro del capitalismo, leída y traducida por el científico social Carlos Antonio Aguirre Rojas, investigar de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dijo que “esta decisión depende en gran parte del sistema electoral de que se trate. Un sistema en el que el vencedor se queda con todo debe de ser confrontado de manera diferente a un sistema en el que existen dos vueltas o a un sistema de representación proporcional”.

Además de esto, añadió, “hay muchas diferentes tradiciones partidarias o subpartidarias dentro de la izquierda global y aunque la mayoría de las tradiciones son reliquias de una era anterior, mucha gente sigue todavía votando de acuerdo con esas tradiciones”.

Subrayó: “Entonces, si las elecciones estatales son sólo un asunto pragmático es crucial crear alianzas que respeten estas tradiciones buscando 51 por ciento que pragmáticamente hablando cuenta mucho. Pero es muy claro que no saldremos nunca a brincar de gusto en las calles cuando logremos vencer en esas elecciones estatales, pues la victoria electoral no es otra cosa que una simple táctica defensiva”.

Considerado uno de los intelectuales de izquierda más importantes de Estados Unidos, Wallerstein reconoció que existen personas y movimiento que piensan que los procesos electorales “son cruciales”, pero otra parte “considera que son totalmente irrelevantes”.

Luego de aseverar que se debe de “presionar incesantemente hacia una mayor democratización”, manifestó que “por lo menos durante los dos últimos siglos, lo que los movimientos de izquierda y el pueblo han demandado más clamorosamente de los Estados puede ser resumido en la palabra ‘más’, es decir, más educación, más salud, más ingresos que garanticen un cierto nivel de vida, y estas demandas no sólo son populares sino inmediatamente útiles en la vida cotidiana en la mayoría del pueblo”.

Expuso que “la conquista de esos ‘más’ reduce también las posibilidades de la acumulación incesante del capital, por lo que “estas demandas deben de ser sostenidas continuamente, pues aquí nunca se alcanzará el punto del ‘demasiado”.
Al analista estadounidense afirmó que “aunque es claro que expandir todas estas funciones del Estado de ‘bienestar’ siempre planteará las preguntas sobre la eficiencia en el gasto, la corrupción o la creación de burocracias omnipotentes o irresponsables, preguntas que debemos resolver, eso no debe impedirnos continuar con esas básicas demandas de más’, mucho más”.
En este sentido, subrayó, “es crucial que los movimientos populares frente a los gobiernos de centro, centro izquierda, a veces llamados progresistas que ellos mismos han elegido, no les perdonen la satisfacción de estas mismas demandas por más salud, más educación, más ingreso, porque el hecho de que se trate de un gobierno amistoso y no de un gobierno abiertamente de derecha, no significa que debemos bajar los brazos y detener nuestro combate de siempre”.

Muy al contrario, continuó, ya que “presionando a esos gobiernos amistosos o amigos obligamos a las fuerzas de oposición de la derecha a verse hacia una posición de centro izquierda, mientras que si no los presionamos empujamos a esos gobiernos de centro izquierda hacia posiciones de centro derecha”.

Enfatizó que “si bien es claro que podrían llegar a darse ciertas circunstancias especiales en las que tendríamos que ignorar estas afirmaciones, las reglas generales respecto de la democratización son claramente las de ver siempre por más, por mucho más”.

De 84 años de edad, Wallesterein también dijo que “los movimientos antisistémicos se encuentran ahora en medio de una feroz lucha en torno de lo que puede ser nuestro futuro”, pues el sistema mundo capitalista se encuentra en la fase de sus “crisis estructural”.
En su opinión, “existe un verdadero parteaguas en los programas de los partidos de izquierda y los movimientos sociales de todo el mundo en el período que abarca de 1960 del siglo pasado hasta hoy”.
En los años 60, indicó, los programas de los movimientos de la vieja izquierda ponían el énfasis en el cambio de las estructuras económicas y hasta cierto punto la socialización o nacionalización de los medios de producción, pero decían muy poco y a veces nada respecto de las desigualdades que no tuviesen un fundamento de clase.

“En cambio hoy, casi todos esos partidos y movimientos o sus respectivos herederos ponen por delante propuestas que se refieren a las desigualdades de género, de raza y étnicas. Muchos de esos programas son terriblemente inadecuados, pero por lo menos estos movimientos sienten ahora que es necesario decir algo respecto de estas desigualdades”.

Manifestó que por otra parte, “no existe hoy virtualmente ningún partido o movimiento que se considere a sí mismo como de izquierda y que siga defendiendo o la socialización o la nacionalización de los medios de producción y un gran número de ellos está proponiendo moverse hacia otros horizontes. Y este es un viraje saludable que algunos saludan y otros rechazan pero que la mayoría acepta”.

Consideró que “que desde 1968 hasta hoy se ha ido acumulando una enorme cantidad de intentos de crear estrategias alternativas planteadas por los diferentes movimientos, viejos y nuevos, que además ha creado un saludable cambio en las relaciones que entre sí guardan ese conjunto de diferentes movimientos antisistémicos en el sentido de que las denuncias mutuas y las viciosas luchas del pasado han sido considerablemente abatidas, lo que es un desarrollo positivo que creo que hemos subestimado”.

* Corresponsal de “La Jornada”
– Imagen: Seminario “El pensamiento critico frente a la hidra capitalista», organizado por el EZLN y que se llevó a cabo en las instalaciones del CIDECI. Foto de Víctor Camacho

3 comentarios sobre “Entre abstenerse y votar

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  • el 24 mayo, 2015 a las 12:50
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    Por respeto a la Democracia, no votaré.
    La Democracia es otra cosa y reconocer la que nos venden como tal, es menospreciarla. La Democracia o es participativa o es una farsa, y resumir toda esa participación a unas urnas cada cuatro años es una entelequia. Reformar un sistema que no queremos, que no es el nuestro, no hace sino apuntalarlo y perpetuarlo. Si las grandes victorias populares a lo largo de la historia se han conseguido rompiéndose el brazo en la calle, apostar por unas migajas electorales, no es si no tirar por tierra todo ese sufrimiento y alegría que nos llevó a la victoria cuando quemamos las naves y lo dimos todo.
    La Democracia es otra cosa, y las conquistas sociales, también son otra cosa.
    Este Sistema -con todo su aparato de medios- consigue que la gente se resigne a perder cada vez más una mínima calidad de vida, a renunciar, a mantener y mejorar nuestros derechos, y a aceptar como mal menor, unas pocas reformas con tintes sociales.
    Hay quienes prefieren vivir una vida de ruindad, antes que enfrentarse un sólo día a sus problemas y darlo todo por acabar con ellos. Luchar… puede resultar agotador, y llegado ese momento es cuando la esclava, renuncia a ser libre, se acostumbra a la esclavitud y la vive como un mal menor. Así sucede con muchas personas que en vez de enfrentarse directamente a la causa de sus problemas, prefieren mirar para otro lado. Se levantan ya aceptando su esclavitud y deambulando como almas en pena. Pero cada noche se sientan en su cama y van envolviendo uno a uno en algodón, cada eslabón de sus cadenas para que su ruido ensordecedor se atenúe… y puedan dormir… tranquil@s… aguardando el próximo día sin gloria.
    No contéis conmigo para mancillar lo que tanto nos ha costado y cuesta. Después de las elecciones, seguiré con el único camino que me da dignidad: la lucha.

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