Batiburrillo de poemas IV

Sáhara dicho con nuestros labios libres
Sin entender cómo las mentiras
se rompen como la arena que pisan
pies desnudos de cuerpos delgados,
sin comprender que, al igual que sus granos,
el embuste se hace pequeño,
pero jamás desaparece,
hoy miro al infinito
buscando mi tierra,
esa que ayer fue de un pueblo
habitante libre de corazones nómadas.
Solo diviso dunas de telas viejísimas,
desgastadas velas de barcazas inexistentes,
dolor entretejido sin remedio
con el hilo grueso del silencio.
Ya no está, por detrás de la extensión
de un continente exhausto,
mi tierra apareciendo de la nada,
pues es la nada la que ocupa
el nombre que ayer nutría
la boca jubilosa de todos mis ancestros.
Quieren los halcones de muerte
que esta tierra sea morada
de los olvidados,
de esos que esperan
la muerte debajo de un sol con grilletes.
Ya han caído todos los relojes
y el tiempo es, cruelmente, demasiado:
vinieron con sus armas y tomaron
la silueta de mujeres como yo,
como mi hija y mis hermanas,
profanaron nuestros cuerpos
y la sangre tintó el suelo inválido.
Mutilaron nuestros brazos
para que jamás se abrieran o rozaran
más carne que la de la humillación
que trataron de tatuarnos.
Murieron la alegría y mil sonrisas
que todavía guardábamos en las copas
densas de las altas palmeras.
Nos ocuparon el cuerpo
como ocuparon nuestra tierra,
forcejeando en nuestra vida
casi muerta.
Pero encontramos un fusil en cada gesto,
el tesón que cubre las plantas encallecidas
de los pies doloridos que aún tenemos.
Jamás consiguieron que olvidásemos
pronunciar Sáhara con la voz de lo cierto.
Se caen las noches sin estrellas
como un manto que pesa demasiado
sobre nuestros hijos que lloran
al otro lado de su pueblo.
Pero como las hojas de té
que mi madre y su madre acariciaban,
como su verde color,
como su aroma intenso,
la libertad permanece latiendo en nuestros ojos,
latiendo para cuando tu nombre,
Sáhara,
sea dicho con nuestros libres labios.
.-.-.-.-.-.-.-.-
Eurovegas a Madrid y la Aguirre de madame
Lo que digo no es de chanza:
un burdel es cosa fina
y más si tiene cabina
y se va con Esperanza.
Si el burdel tiene casino,
no veo yo la objeción
a pagar al alimón
ser putero y Aladino.
Un burdel tiene madame
que gobierna a las gatitas
y soluciona las cuitas
del marqués o del gañán.
Son gatos los de Madrid
y es gata su presidenta,
profesional elementa
de gachos y de gachís
En asuntos del carajo
y con tan piadosa gente,
para atender a clientes,
hay que tener desparpajo.
Si el mon jules es un semita,
el socio es un mexicano,
el mon chou chou es un cristiano
y la mafia moscovita,
bien podemos concluir
que Madrid ha puesto en boga
cobrar en la sinagoga
y follar en Chamberí.
Si usted es antisemita
y no le mola el jugar,
le montan el lupanar
en una coqueta ermita.
Para vicios de sotanas
pederastas alegrías
y reales gollerías:
las domus carmelitanas.
Madrid es el centro de España
y España centro del mundo:
hasta el casto Segismundo
se va de putas y cañas.
Aqui se coge una tranca
Aqui el guiri no se apoca.
porque vendemos la coca
de la Costa Polvoranca.
Desde los tiempos de Adán,
los vicios de los piadosos
hacen ricos a mafiosos.
Que se lo cuente Strauss-Kahn.
.-.-.-.-.-.-.-.-
David contra globalTienen todas las bombas,
todos los tanques,
todas las pistolas,

todas las porras,
pero es a nosotros a quienes llaman radicales.
Tienen todas las multinacionales,
todos los bancos,
toda las pasta,
todos los políticos,
todas las universidades,
y sin embargo
es a nosotros a quienes llaman radicales.

Tienen a todas las radios,
todas las televisiones,
todas las imágenes,
todas las informaciones,
todos los periódicos,
todas las voluntades,

y

sin embargo

para ellos

nosotros somos los radicales.

Tienen una mentira que dice que todo es verdad
y aún dicen que somos nosotros
los que estamos de más,
los radicales.

De Antonio Orihuela

(Piedra, corazón del mundo. Germanía)
.-.-.-.-.-.-.-.-
El niño— Mamá, ¿ por que            — Maman, pourquoi
dicen que somos                     disent-ils que nous sommes
extranjeros ?                           Étrangers?

La luna y las                             La lune et les
Estrellas                                   Étoiles
Alumbran el                             Éclairent
Mundo entero                           Le monde entier

¿ Por que en la                           Pourquoi à l’école
escuela me hablan                      Me parle-t-on
de Dios y el                                De Dieu et du
Diablo ?                                      Diable ?
Yo no lo veo.                               Je ne les vois pas
¿ Por que hay pobres                 Pourquoi y a –t-il des pauvres
y ricos,                                        Et des riches,
guardias y serenos ?            Des gardiens et des vigiles ?

Mamá, ¿por que tú                   Maman, pourquoi
Trabajas tanto                           Travailles-tu tant
Y vivimos                                   Alors que nous vivons
En una barraca                          Dans une baraque
Llena de agujeros ?                     Remplie de trous ?

— Hijo mío, somos gitanos,            — Mon fils, nous sommes des gitans
tu padre murió                                  Ton père est mort
en la cárcel.                                       En prison
Era un hombre libre.                        C’était un homme libre

Gracias, mamá,                              Merci Maman,
Yo seré como                                Je serai comme
Mi padre : ¡ LIBRE !                    mon Père : LIBRE !
Manuel Lozano, (combatiente anarquista de la nueve libertador de París 24 de agosto de 1944) Aires libertarios poesías febrero 1986

.-.-.-.-.-.-.-.-
El sueño
Sueño un país que ignore el sufrimiento,
en el cual nadie de soledad padezca
y los corazones se atrevan a la esperanza
sin que un manto oscuro sus deseos ennegrezca.
Un país ignorando lágrimas y tristezas,
donde el bienestar desplace a los tormentos,
sueño un país que ignore el sufrimiento,
en el cual se pueda vivir con entereza.
Sueño un país en el que todo hedor de miseria
sea imposible; donde ni hambre ni frío
nadie deba sufrir; en el cual libre, plena,
brillante, la vida se pueda finalmente vivir.
Sueño un país donde la ciencia fecunda
genere en todos un deseo noble y hermoso:
el deseo de saber, sin que, pesado y gravoso,
ningún límite confine el vuelo de la mente.
Sueño un país donde sin diferencia alguna,
sin el fin grosero del oro y los honores,
bajo el único estímulo del acuerdo común
se vean cumplir las más diversas labores.
No es en el cielo donde ese país se encuentra.
Es en nuestro mundo, de errores y prejucios lleno,
y del que quisiéramos huir hacia otra meta,
es sobre este mundo amargo donde su fundación espera.
Es entre los cansados de demoras y enredos,
entre los decididos a actuar aquí y ahora
que brillará, radiante, el sol de nuestros sueños
siempre que nuestra voluntad se funda en una sola.
Sensibilidad
Prefiero temblar en fragor de batalla,
oír del cañón el rimbombante espanto
junto a moribundos segados por metralla
que ver, bien lo sabes, tus ojos humedecer en llanto.
Prefiero enfrentar un bandido que me asalte
de noche, en pleno bosque, ver cruzar por los cielos
estremecedores rayos. Pero no puedo resistir un instante
las perlas tristes que tallan tus ojos.
Y si otros opinan que es pura flaqueza,
que soy un niño que la emoción quiebra,
no debo responder, eso no me hiere.
No guardo rencor a los fríos de alma,
pero no comprendo quienes puedan ver llorando
a la mujer amada, insensibles y en calma.
¿Progreso o demencia?
Porque afiebrado él dice: «Soy capaz de ir más rápido,
y quiero elevarme más alto: Como sombrío prisionero
recorro la tierra que en todo sentido me es estrecha
para languidecer en ella. Ni siquiera ya acepto
los torrentes empedrando su idilio tan lento
y los trinos antiguos del ruiseñor galante
no son ya de mi tiempo. Quisiera algún invento
hacia lo nuevo, lo imprevisto… O encontrar en mí mismo
un rincón aún secreto. Montes, mares, llanuras,
ríos, desiertos, bosques, lagos, se han vuelto
tan comunes. Necesito extensiones futuras,
conocer los temblores aún vírgenes del azul infinito».
Porque él dice:»Quiero elevarme tan alto como el cóndor
hacia donde las ciudades huyan de mis ojos
y no ver más el amarillo de los campos segados
ni el ondular de las espigas a vientos caprichosos».
Porque él invade los dominios alados
y así penetra cada día más en los cielos,
ustedes imaginan destinos gloriosos
para el hombre, y deifican sus audaces gestos.
Deténganse, deliren, adoren la imprudencia,
ornen de flores el altar de este culto nuevo,
¿quién sabe si es progreso, retroceso o demencia?
Yo prefiero cantar a la tierra fértil y fragante.
No creo que nunca la áspera voz de los motores
valdrá la más tímida canción del trovador,
ni el pacífico refrán de fuentes cristalinas,
ni el sonido de la siega cuando abate las mieses.
De Emile Armand (1872-1962)
escritor y activista anarquista individualista francés

Deja un comentario

Nos obligan a molestarte con las "galletitas informáticas". Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar