Batiburrillo de poemas VIII

Compañero
Compañero,
no somos furtivos
al acecho de mejores tiempos.
No estamos escondidos detrás de la maleza
con el fusil preparado para dar muerte a la vida.
No estamos bebiendo sagrados sarcasmos,
no estamos mirando los cuerpos que caen,
no estamos alegres porque también  sangramos,
porque a cada paso que damos hay un caudillo ordenando disparos,
hay un futuro de cadalsos,
hay un horror por todos los lados.
Compañero,
estamos aquí buscando un lugar
sin ruido de plomo,
sin tanta barbarie,
mirando a los ojos a quienes no tienen ni puta idea de qué es el amor,
ni qué es amar en momentos convulsos.
Compañero,
no estás solo,
mira cuantos de nosotros
rodeamos tu soledad y la espantamos
con furiosas manos,
con rabiosos corazones,
con alaridos hambrientos de pan y de abrazos.
Compañero,
estamos aquí,
tengo que decirlo:
Estamos aquí,
por si acaso.
.-.-.-.-.-.-.-.-
Desahucio
Redoble desentonado del martillo,
Temblor de parpados inquietos,
Ante los golpes violentos
Que se clavan como afilado cuchillo
Contra la puerta, contra la vida,
Lagrimas corren por las mejillas
Criminales uniformes entran sin pasión,
Imponen su fuerza mercenaria,
Sin impórtales las lágrimas…
Se ha cumplido la ley…
Contra el asfalto ha caído una esperanza,
Un asesinato, ha manchado las calles de sangre,
Ya no necesitara casa…
Las hienas miran sobres ensangrentados,
Guardan su parte, relamiéndose el hocico,
Sin importarle el hedor de la carroña…
No les importa la muerte,
Si con ello complacen a su rey…
No protesta la víctima, está muerta…
Se ha cumplido la ley.
.-.-.-.-.-.-.-.-
Capitalismo
El hombre seboso y trajeado se cuela en nuestra cama cada noche
después de follarse al universo viene a susurrarnos nanas
su obsesión por nosotros no descansa nunca
en nuestros sueños nos persigue
con su disfraz de perro, de vendedor, de cura
de espiga de trigo, de pistola en el bolsillo
su disfraz de muerte, su disfraz de vida
sé que tú le gustas con ojeras
yo le pongo cachondo cuando estoy cansada
me quiere flaca aunque me tienta con chucherías
y a ti elegante aunque te duelan los huesos

me empuja a emborracharme pero no por diversión
sino para olvidar
que mis horas de ocio se cierran siempre con balance negativo

cuando estamos a punto de enfermar por agotamiento
nos premia con unas vacaciones
y nos tiende los billetes como el cazador
lanza un hueso al galgo que ahorcará mañana

me instiga a desear cosas que no necesito
aunque él nunca tiene para mí un regalo

dice que mis enemigos son aquellos
que quieren lo mismo que yo
porque no hay bastante
nunca hay bastante para todos

y nos cobra por lo que no es de nadie
por el agua de lluvia
por el sol y la arena
por los claros del bosque
y los manantiales

secuestra a mi amor durante 10 horas cada día
y cada día me lo devuelve más viejo

con sus brazos lascivos abraza a mi hija
y yo grito ¡huye!
-he visto los primeros signos de rendición
en su rostro inocente-
pero no sé mostrarle la puerta de salida

y más que mi felicidad, lo que a él le preocupa
es atisbar en mi cara un rastro de consuelo
que me permita llegar hasta la próxima tregua

cada día me pone café en los labios
para que aguante, y luego una pastilla
que me aplaque los nervios para que descanse y duerma
mientras él sigue haciendo conmigo lo que le viene en gana

(a veces se tumba sobre mí y yo con los ojos abiertos
miro al techo, y si se da cuenta me dice
que ya va siendo hora de pintarlo)

envenena la comida con que me alimenta
me prohíbe fumar mientras engorda mi ansiedad
y me quita los chupetes que podrían consolarme

provoca mi llanto
y después me obliga a maquillar las señales de la tristeza

si me pongo rebelde, ríe paternalista
cuenta que él también pasó por esa época
y mi rebeldía la rebaja a moda
que luce en camisetas los sábados por la mañana
cuando sale a comprar los cruasanes y el periódico

él me da detalle de cada asesinato, de todas las guerras
de las violaciones y los golpes de estado

pero tanta información me deja sorda y ya no escucho
los crujidos ni los llantos en voz baja
las señales del desmoronamiento

y él calla que cada muerto, cada herido
las mujeres violadas y los que sufren torturas
todos recibieron su visita antes de convertirse en lo que son ahora

se zafa de las culpas con promesas
pero yo sé que una palabra suya
bastará para condenarnos

y si desaparece es para espiar a salvo y oculto
en los bares, en los hoteles, en los baños, en las celdas

tengo que darle las gracias porque
¡tú eres una mujer moderna!, grita animoso
de las que habla inglés, trabaja en casa y en la oficina
va al gimnasio y aparenta menos edad de la que dice el dni
tienes nociones de pedagogía aunque apenas veas a tus hijos

y además fuiste bendecida con una vocación
para que puedas sentirte mejor que otras
(y yo callo que yo no quiero ser artista

si eso va a convertirme en diferente
porque ya me siento lo bastante sola
y no quiero competir en más carreras)

si muestro debilidad, susurra, todos querrán aprovecharse
(como si él dejara algo para los otros)
mejor será que despliegue arrogancia
(con todos menos con él)

de todo me habla pero no de quién recogerá los restos del naufragio
ni en qué lugar nos reuniremos los náufragos para organizarnos
para hacer un fuego, compartir la comida y quitarnos el frío

aunque antes hay que hacer acopio de fuerzas
para no abandonarse cada uno en su rincón

Un día, no sé cuándo, yo le voy a cobrar
sus cadáveres, las humillaciones
el secuestro de la inocencia
el expolio de los sueños

yo le voy a cobrar, no sé cuándo

y la primera puñalada que le voy a meter
va a ser por las caricias que no nos dimos
por los polvos que no echamos
tú y yo
cada vez que se cuela en nuestra cama
y nos dice que mañana, mañana, mañana
mañana el despertador sonará a las 6.30

y veinte minutos más de sueño
nos harán mejores soldados a su servicio

Te lo juro, mi amor. Una puñalada
por cada polvo que nos robó
y luego ya el resto, por los presos, por los indigentes
por los que dejan atrás casa y familia
por el dolor que no merecemos sufrir ni ver
por los campos arrasados
por los animales que se hacinan
por los niños que trabajan
por los ojos que se cierran por el cansancio y la muerte
por el tiempo que no volverá
por la vida que nos robaron
por la vida
mi amor
por la vida.

.-.-.-.-.-.-.-.-
Al coronel Fernández Domínguez
¡Qué tentación colgaros en un mástil
y destinaros a saludar auroras!
¡Qué tentación elevaros al rango
del más insigne padre de la patria,
declararos cantar de los cantares,
investiros de prócer y de santo!
¡Qué tentación alzaros a la gloria
de otro ilustre varón en los altares,
coronaros de sándalos y lauros
más allá de la luz y de las sombras
donde guarda la historia sus alardes
y no pueda emplazarte la memoria!
Pero no, coronel, te quiero al lado,
palmatoria del sueño que aún llamea
por algunas acérrimas trincheras
en el pueblo que llevas de la mano.
Pero no, coronel, que yo te amo
como campana que repique el cielo
de ese beso de abril, de cualquier beso,
de carne y hueso urdido y entregado.
.-.-.-.-.-.-.-.-
Acta
En nombre de quienes lavan ropa ajena
(y expulsan de la blancura la mugre ajena).
En nombre de quienes cuidan hijos ajenos
(y venden su fuerza de trabajo
en forma de amor maternal y humillaciones).
En nombre de quienes habitan en vivienda ajena
(que ya no es vientre amable sino una tumba o cárcel).
En nombre de quienes comen mendrugos ajenos
(y aún los mastican con sentimiento de ladrón).
En nombre de quienes viven en un país ajeno
(las casas y las fábricas y los comercios
y las calles y las ciudades y los pueblos
y los ríos y los lagos y los volcanes y los montes
son siempre de otros
y por eso está allí la policía y la guardia
cuidándolos contra nosotros).
En nombre de quienes lo único que tienen
es hambre explotación enfermedades
sed de justicia y de agua
persecuciones condenas
soledad abandono opresión muerte.
Yo acuso a la propiedad privada
de privarnos de todo.
 Roque Dalton

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