Boicot y Sabotaje

Solo una respuesta es posible ante el deterioro creciente de nuestras vidas: boicot y sabotaje a la producción y a los servicios.

Suena radical –¡Boicot y Sabotaje!– pero cualquier medida de corte revolucionario suena así: tan acostumbradxs nos tienen a la docilidad y a la cabeza gacha que cualquier cosa que se salga de la sumisión de los sindicatos subvencionados suena así de extravagante. Hay que hacer frente a las medidas que el capital emplea contra nosotros y no lo haremos con las cobardes perspectivas de los sindicatos subvencionados. Con esta consigna no quiero decir que tengamos que hacer nada radical: poner bombas y quemar cajeros ni cosas por el estilo. Quiero decir que no solo no hay que colaborar sino más bien, poner impedimentos al funcionamiento de un sistema que no es el nuestro. Y no solo no es nuestro: es un sistema que está contra nosotrxs. Nada nos pertenece, somos meros peones, marionetas de un estado que nos da y quita a su antojo. Da y quita arbitrariamente el trabajo, la vivienda, el futuro. Lo “público” es un mero eufemismo que justifica la existencia de lo privado, verdadero fundamento de la democracia, de esta falsa democracia. No debemos tener remordimientos en hacer funcionar mal “lo público”. No es nuestro. No es éste nuestro sistema de enseñanza, un sistema destinado a perpetuar las diferencias de clase, de sexo, de conocimientos. Una enseñanza destinada a seleccionar lxs mejores: mejores médicxs, arquitectxs, ingenierxs, economistas, etc, que luego servirán al capital y al aparato del estado. Los no seleccionadxs quedan fuera, sin apenas formación ni perspectivas de futuro. No es éste nuestro sistema sanitario, un sistema obsoleto, inútil, destinado a favorecer los intereses de la sanidad privada, al vil negocio de la enfermedad. No es ésta nuestra administración ni son nuestras las fábricas ni los grandes almacenes… Nada es nuestro pero todo está en nuestras manos. Debemos revolvernos contra el sistema con pequeñas cosas, en una acción individual y de pequeños grupos, en tanto que la acción colectiva brilla por su ausencia. No tenemos organización ni la habrá a corto plazo, pero se hace necesario no solo resistir indignados sino, fundamentalmente, responder a las agresiones de los gobiernos al servicio del capital. Con pequeñas “cosas”.

“Cosas” que salen mal: un papel que se pierde, un servidor que se cae, una red que va lenta, un mecanismo que se estropea, una impresora que engancha el papel…Todos sabemos mil cosas que se pueden hacer sin riesgo para que todo marche mal, para que todo se atasque. Socavar el sistema desde dentro, ésta es la consigna. Los gobiernos deben constatar que el poder es de los trabajadores y trabajadoras, que los sindicatos subvencionados no nos representan ni tampoco nos representan los políticos colaboracionistas. Y que nos tienen que tomar en cuenta. Todo lo demás, lo que hasta ahora hemos dado como respuesta, lo asume el sistema con total naturalidad: huelgas “democráticas”, concentraciones “democráticas”, manifestaciones “democráticas”, acampadas “democráticas”, elecciones “democráticas”… Nada ha servido. Al contrario, ellos están más crecidos que nunca y nosotros más débiles que nunca. Una respuesta al sistema: ¡qué nada funcione!

* http://www.tpellicer.com/

Viñeta del Roto

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