Costa-Gavras

Costa-Gavras

Costa-Gavras-loquesomosCarlos Olalla*. LQSomos. Marzo 2016

Konstantinos Gavras, Costa-Gavras, es un cineasta comprometido como pocos con el tiempo que le ha tocado vivir. Sus películas tienen su sello inconfundible y suponen una de las mayores denuncias del sinsentido de nuestra sociedad que se ha hecho desde el cine. Denunció los crímenes de Estado con “Z”, las dictaduras latinoamericanas y la injerencia norteamericana con “Estado de sitio” o “Missing”, el totalitarismo estalinista con “La confesión”, la barbarie nazi con “La caja de música” o “Amen”, el conflicto palestino con “Hanna K”, el fascismo latente en la Norteamérica profunda con “El sendero de la traición” y la crisis financiera que estamos sufriendo con “El capital”. En todas ellas deja ver su punto de vista valiente y comprometido, es un cineasta que no se arredra, que no tiene miedo o si lo tiene lo vence, una persona que toma partido, que no se queda al margen, que ha elegido una profesión para poder denunciar las injusticias que ve. No busca oropeles, aunque sus películas han ganado los principales premios del cine y él ha recibido multitud de reconocimientos como el doctorado honoris causa que la Complutense de Madrid le ha dado esta semana. Tiene 83 años y sigue amando la vida y el cine como a los 23. Tiene 83 años y es joven, mucho más joven que la mayoría de sus compañeros de profesión. Tiene 83 años y es idealista, tan idealista como lo ha sido siempre. Personas como Costa-Gavras son las que engrandecen esta profesión.

A lo largo de su carrera se ha rodeado siempre de sus amigos para hacer sus películas: Ives Montand o Jorge Semprún han sido dos de sus más fieles colaboradores. Ha trabajado con los más grandes: Jean-Louis Trintignant, Jessica Lange, Jack Lemmon… A estas alturas de su vida ya no cree en Europa, esa Europa que muere de egoísmo y falta de valores. Sabe que la nueva Europa, la de la troika y los recortes, no es más que un nuevo Titanic que avanza con paso firme a toda máquina hacia su inevitable destino final: el naufragio de una civilización, de un modo de entender y de vivir la vida. El iceberg que la hundirá no es de hielo, sino de billetes y activos financieros. Costa-Gavras es un incansable buscador de historias, y la de esta Europa podrida y moribunda que se enriquece vendiendo armas en Siria y se empobrece cerrando sus fronteras a los millones de víctimas de esa y todas las otras guerras detrás de las que está, podría ser una más, aunque todavía no ha encontrado la metáfora que lo refleje para crear su próxima película.

Nacido en el seno de una familia humilde en Grecia, pronto entendió que allí no le esperaba ningún futuro y se planteó abandonar su país. Tenía tres alternativas: EEUU donde prometían riqueza automática, Alemania, donde el trabajo estaba asegurado, o Francia, donde los estudios eran gratuitos. Eligió Francia. Se matriculó en literatura en la Sorbona porque veía su futuro como escritor y quería aprender a escribir. Sin embargo, una tarde en el cine viendo la película “Avaricia” de Erich Von Stroheim entendió que lo que verdaderamente quería hacer era cine. Y se matriculó en el Instituto de Altos Estudios Cinematográficos. Su primer rodaje, como ayudante de dirección, fue en España. En él conoció a los que ya serían sus amigos de por vida: Simone Signoret e Ives Montand. Fue con Montand con quien hizo su primera película, “Z”. No fue fácil hacerla ya que no encontró financiación hasta que otro amigo, Jacques Perrin, se entusiasma con el proyecto y decide montar una productora para llevarlo adelante. Aprovechando sus contactos en Argelia la rueda allí. “Z” ganó el premio del jurado en el Festival de Cannes y los Oscars a mejor película en habla no inglesa y al mejor montaje. El éxito fue arrollador. El público aplaudía durante minutos el final de cada proyección.

Su carrera no pudo empezar con mejor pie y él supo consolidarla apoyándose siempre en lo que creía y en las personas a las que quería. Muy meticuloso en los rodajes, siempre ha tenido muy claro lo que quería. Por ejemplo, para hacer “Hanna K”, la película que dedicó al conflicto palestino, se fijó en un actor irlandés poco conocido que llevaba un año en Londres buscando trabajo: Gabriel Byrne. Byrne acababa de ver “Missing” con su mujer y a la salida del cine le dijo que su sueño sería trabajar con aquel director. Una semana después recibió la llamada de Costa-Gavras para proponerle trabajar en la película. En esta bendita profesión estas cosas, a veces, pasan. Es una de las cosas que la hacen tan mágica e irresistible. Tras verse en París y hablar de todo lo humano y lo divino empezó entre ellos una amistad que, como la mayoría de las de Costa-Gavras, se ha mantenido durante décadas. De hecho le volvió a llamar para rodar con él “El capital”.

Ama su Grecia natal y siente pasión por una Francia que le abrió las puertas y le acogió como uno de los suyos. No pretende dar lecciones de nada, sino simplemente contar las historias que a él le interesan y que le hubiera gustado ver como espectador. Es consciente de que una película no puede cambiar el mundo, pero también lo es de que solo la cultura y la educación podrán salvarlo. Por eso ha dedicado su vida a ellas. Amigo de sus amigos y firme defensor de sus ideas políticas y sociales, Costa-Gavras nunca ha renunciado a ser Costa-Gavras. Esa es su grandeza. Ha rodado en Estados Unidos y en Europa, ha elegido las historias que quería contar, las ha rodado rodeado por las personas que él quería, y ha demostrado que sin renunciar al espectáculo que es el cine se puede hacer cine político. ¿Cómo lo ha hecho? Quizá el secreto esté, precisamente, en no haber renunciado jamás a ser quien él quería ser. Ser coherente en un mundo dominado por las urgencias y la economía es cada día más difícil, pero ver que hay personas que lo consiguen es algo verdaderamente alentador que invita a seguir en el camino.

Para acompañar esta entrada podía haber optado por seleccionar vídeos de todas sus películas, pero he preferido hacerlo solo de una, “Estado de sitio”, porque, para mí, es quizá la que mejor refleja lo que es la esencia y el mundo de Costa-Gavras. Aquí tienes la película completa ¡Disfrútala!

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One thought on “Costa-Gavras

  1. Toda mi admiración para este realizador que nos mostró la cara más cruel del capitalismo. Grecia se engrandece con su solo apellido

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