Destrucción mutua asegurada

Por Nònimo Lustre. LQSomos.

Los temerosos de dios y los temerosos del diablo se preguntan: ¿habrá guerra nuclear? Los primeros, se apresuran a creer que, de haberla, se emplearán armas nucleares sólo tácticas –un eufemismo porque táctico no es sinónimo de corto alcance sino de menor radiactividad. Los segundos, los auténticamente apocalípticos, vaticinan que se usarán bombas estratégicas y que nadie sobrevivirá, ni personas ni ningún tipo de vida. Ante tan lúgubre tesitura, nos convendría aventurar algunos antecedentes:

La industria farmacéutica, la Big Pharma, ha pasado el testigo del terrorismo biológico a la industria de la Muerte –de las armas o belicista. Antes de la pandemia Covid 19, quizá llegaron a uno de esos acuerdos característico del bipartidismo: “Big Pharma –yo preparo a la plebe psicológicamente y luego te paso el testigo. La Muerte –gracias, en nuestra jerga lo llamamos ‘bombardeo de ablandamiento’. Como es seguro que habrá muertes de civiles, serán atribuidas inconscientemente a una variante rara del covid; verán las masacres como otra clase de pandemia. No repararán en nosotros, como tampoco han reparado en vosotros”. Pero, como ambas mafias desconfían del monocultivo del Terror, quieren asegurar la continuidad de sus dividendos y, a tal efecto, preparan desde antiguo la diversificación de su mercancía.

Otras guerras son posibles

Esta diversificación significa que existe la Guerra Nuclear pero también que “otras guerras son posibles”. Ejemplos: desde la provocada por los EEUU+Europa so pretexto de unas inasibles ‘armas de destrucción masiva’ (WMD, en inglés) que nunca aparecieron en el Irak del asesinado Saddam Hussein hasta otras guerras que sí cuentan con armas reales aunque en ‘fase de experimentación’ –léase, que sólo se han ensayado contra pobres de solemnidad. Con las nucleares ancladas en un independiente trono de honor, los milicos clasifican las demás armas en convencionales y convencionales pero censuradas. Ambos segmentos, a su vez, se subdividen en,

a) Convencionales: metereológicas y/o ionosféricas [HAARP, Aurora Activa de Alta Frecuencia, High Frequency Active Auroral Research Program, un semi-secreto proyecto militar de guerra climática que, desde 1992, tuvo su cuartel en Gokona, Alaska, y que desde 2013, se sumió en el mayor de los secretos], étnico-genéticas (en el instituto Nes Tzyona, lo intentaron los sionistas contra los palestinos pero fracasaron por la contigüidad genética entre ambos pueblos), agrarias (Monsanto Round-Up Ultra), cerebro-neurológicas (uso del LSD en el programa MK-Ultra), corporales (desde anfetaminas e hígado de luciopercas hasta plutonio), anti-homosexualidad (laboratorios Wright, Ohio 1994), para-psicológicas (programas ESP) y ya con la fantasía desbocada, incluso armas ‘ideológicas’ (vacuna contra el virus del pacifismo) Y, de propina, las cibernéticas, las químicas y las biológicas [en 1978, una prestigiosa revista científica publicó que una desagradable ‘nueva’ forma de guerra, la biológica. A veces, obstaculizando la erradicación de plagas; cf. “Biological Warfare Fears May Impede Last Goal of Smallpox Eradicators”, Science, 28.VII.1978] Desde entonces, la viruela parece oficialmente desaparecida pero han crecido las pandemias artificiales –antropogénicas. Algunas dellas no son son particularmente peligrosas pero eso no importa a los mamporreros que contrata la Big Pharma para que mantengan viva la llama del espanto social.

b) Convencionales pero censuradas: DIME (Dense Inert Metal Explosive, habitual en los ataques sionistas a Gaza) y el uranio empobrecido (decaído, depleted, appauvri) que merece párrafo aparte.

El uranio empobrecido (UEM)

El UEM es uranio con una baja carga de isótopos fisibles. Civilmente, se emplea en la aeronáutica y las radiografías médicas. Militarmente, se usa en blindajes y en su contrario, los proyectiles perforantes. Se almacena en enormes cantidades bajo la etiqueta hexafluorido de uranio. Hace veinte años, sobre un total mundial de 1,3 millones de toneladas, los EEUU amontonaban medio millón de tns. de estos cristales ultra-tóxicos. Hoy, no es sencillo hacer cuentas, ni de éste ni de cualquier otro subproducto del enriquecimiento o del empobrecimiento del uranio. Los legos sólo conocemos (vagamente) algunos datos sueltos.

Desde 1991, fue disparado contra Mesopotamia. Evidentemente, su uso se incrementó desde que, en marzo del 2003, los Tres Cerditos y Medio (G.W. Bush, el laborista Blair y el neofranquista Aznar, agasajados por su anfitrión, J.M. Durao Barroso) se arrejuntaron en las Azores para escenificar el genocidio de los pueblos kurdo e irakí. Al parecer, en el Irak martirizado del 2003, se dispararon por los EEUU y Reino Unido unas 300.000 granadas UEM equivalentes a 2.000 toneladas. Desde entonces, en la ONU no termina de cuajar una declaración de moratoria; a ella, se oponen “los sospechosos habituales”, entre los que destaca Países Bajos quien adujo que no estaba demostrado por “conclusive scientific studies conducted by relevant international organizations” que el UEM fuera potencialmente peligroso para la salud. Suponemos que esa monarquía estaba esperando los informes técnicos del Vaticano y del arzobispo de Canterbury.

Gaza es el paradigma de la letalidad del UEM. En 2009, se calculó que hospedaba –bien a su pesar-, unas 75 toneladas de desechos de los explosivos UEM… cantidad en perpetuo aumento. Estos obuses, no son sólo radiactivos simples sino que, según el consultor de la ONU, J.M. Fechino, además del uranio, el vuelo-suelo-subsuelo y sus aguas están infectadas de cesio, amianto, wolframio y óxido de aluminio. Consecuencia obvia: el cáncer es la segunda causa de muerte en la Franja y es un genocidio premeditado por los sionistas al no permitir la asistencia médica en general y la oncológica en particular –la radioterapia está prohibida.

También es relativamente conocido el caso de los veteranos gringos de la guerras del Golfo 1991, de ex Yugoslavia y, especialmente, en la del hoy narcoestado de Kosovo. Se ha comprobado que, en la cuarta parte de estos colectivos, se ha deteriorado el sistema inmune al mismo tiempo que se han detectado incrementos en dolor crónico, astenias y amnesias malformaciones congénitas (heredadas) Y eso que el UEM fue disparado con obuses ‘pequeños’ –sólo de 25 y 30 mm.

Recientemente, vuelve a usarse uno de los más grotescos eufemismos belicistas: las “bombas sucias” -¿cuáles serán las bombas limpias, las de los triquitraques y las matasuegras? Adjetivos calificativos aparte, mucho más nos preocupa una cuestión: ¿incluyen al sucísimo UEM? Sea como fuere, mientras existan innumerables toneladas de UEM listas para matar de inmediato-corto-mediano plazo, seguirá prevaleciendo la Guerra Nuclear.

Las trampas de la Fe y la MAD (Destrucción Mutua Asegurada)

Desde ‘tiempos inmemoriales’, se ha cultivado una de las ideas más cretinas que contradicen a la Razón: rezan sus rezanderos que “sería bueno inventar armas tan modernas que, por su hiper-letalidad, impedirían futuras guerras. Lo mismo se dijo de la dinamita Nobel, la ametralladora, los colosales obuses, etc., y así se salmodió al final de todas las guerras -“Nunca más”. Y así culminó el apogeo de la MAD –término acuñado en 1962- y, en el fondo, su advertencia (ignorada) de que los refugios anti-atómicos serían inútiles ante esta nueva conceptualización de la guerra nuclear. Pese al sentido común, desde antaño hubo y hay grupos de preparacionistas, survivalistas (survival, sobrevivir) que construyen refugios de hormigón y almacenan provisiones para años. Buscando la autosuficiencia rural, una fracción de estos ingenuos ignaros, militan desde los años 1930’s en la política de ‘vuelta a la Tierra’. Otra parte, desgraciadamente más numerosa, son supremacistas que optan por armarse hasta los dientes -¿contra los marcianos? No, salvo que, en los EEUU, entiendan como enanitos verdosos a los hispanos, los negros y los marginados en general.

Sin embargo, el tópico de la Guerra Nuclear concluía otrora con alguna sesuda disquisición sobre la doctrina de la MAD. Nos sorprende (poco) que ahora, apenas se mencione la Mutual Assured Destruction (a veces Mutually) Pero este menosprecio coyuntural se compensa con el trabajo sordo de una cáfila de publicistas al estilo de D.W. Davenport y E. Vicenti quienes, en fecha tan remota como 1979, publicaron en Milán el libro “2000 a.C.: Distruzioni atómica”, una especulación barnizada con arqueología que achacaba la destrucción de la famosa cultura de Mohenjo-Daro (valle del río Indo) ¡a una explosión nuclear! Pasado el tiempo, aquellas fantasías se ‘racionalizaron’ con las aportaciones de lingüistas del sánscrito, mitólogos y críticos literarios. Y, además de la consabida intervención de ‘extraterrestres’, se llegó al extremo de insinuar que la explosión atómica fue debida a que “once mujeres parieron dioses y demonios y vivieron tres milenios con ellos”… hasta que se pelearon –las deidades, masculinas y femeninas, tienen fama de irascibles pero, carajo, ¿tanto como para llegar a la MAD?

Obviamente, la lectura maquinal de estas no-tan-inocuas imaginaciones tiene un propósito criminal: minimizar los efectos escatológicos de lo nuclear. La bruta ciudadanía se tranquiliza: ‘si la opulencia de Mohenjo-Daro no desapareció puesto que se pudo reconstruir, caso de MAD, podemos esperar que ocurra lo mismo con el mundo actual’. Los brutos, animales incluidos, son reacios a entender el Apocalipsis; por mucho que se describa en las Sagradas Escrituras –o precisamente por ello. En este mismo sentido de propaganda subliminal punible, podríamos añadir los 16 reactores naturales de fisión nuclear de Oklo (Gabón) Descubiertos en 1972, se cree que fueron formados hace 1.700 millones de años. Su mena se compone de uranio 235 ‘empobrecido’. Oficialmente, su explotación industrial está prohibida.

Galería

Es curioso que, en plena época de propaganda MAD, el público se consolaba con chistes por los que ramoneaban desde una supuesta broma hasta la irresponsabilidad que reinaba en la experimentación (ver esa segunda foto que, desde 2011, hemos reproducido en varias ocasiones):

Año 1953: Cuando la bomba de hidrógeno era la niña mimada de la mafia nuclear.

Mismo año 1953: ilustración del reportaje “Nevada Learns to Live with the Atom. While Blasts Teach Civilians and Soldiers Survival in Atomic War, the Sagebrush State Takes the Spectacular Tests in Stride” [Nevada aprende a vivir con el átomo. Mientras que las explosiones enseñan a civiles y soldados cómo sobrevivir en la guerra atómica, el Estado de la Artemisa se toma con tranquilidad las espectaculares pruebas] pp.. 839-850 en National Geographic, junio 1953. En septiembre del 2010, The New York Times publicó esta foto… 63 años después de que los fotógrafos obtuvieran permiso para asistir a las detonaciones nucleares. Estos camarógrafos se encuentran a menos de tres kilómetros de la explosión; la mayoría murió de cáncer pocos años después. De las 6.000 películas que filmaron a lo largo de dieciséis años (entre 1947 y 1963), hoy sólo pueden verse oficialmente dos: Countdown to zero y Nuclear tipping point.

El siglo americano. Sospechamos que la hamburguesa gringa causa más muertes que las secuelas de los experimentos atómicos.Parece un disparate de la Guerra Fría pero el turismo ‘de catástrofes’ es una realidad, infame pero muy lucrativa.Nunca nos olvidamos de recomendar una visita al Dr. Strangelove (Kubrick, 1964)En la actualidad, Alerta Roja: USA, Israel y Europa compinchados contra la posibilidad de que Irán progrese en el campo nuclear.

Final de la Tragicomedia

En el reyno español, por ahora no prospera el preparacionismo quién sabe si por la desproporcionada carestía de los refugios o porque padecemos a un rey que es el Preparado por antonomasia. O porque nuestros Próceres nos tranquilizan. Ejemplo: Javier Solana, ex pluri-ministro, secretario gral. de la OTAN 1995-1999 (cuando se ganó a pulso el alias Carnicerito de Belgrado) ha declarado recientemente sobre la invasión de Ucrania que, durante la Revolución de 2014 –en puridad un Golpe de Estado claramente fascista para sustituir al electo presidente Yanucóvich por el títere Yúshchenko -, “la Unión Europea estaba débil pero ahora es fuerte”. Nuestra traducción: la UE no era tan sumisa a los EEUU así que permitió que los muertos de la inminente guerra fueran todos europeos, ucranianos y/o rusos. Léase, la UE avaló desde 2014 que los USA desencadenaran una guerra proxy (muertes de terceros), nueva doctrina de Biden, exvicepresidente de Obama quien, al llegar a la Casa Blanca, se percató de que las numerosas guerras desatadas por el Premio Nobel de la Paz, no habían conseguido los golosos botines esperados razón por la cual había que subcontratarlas.

Y continuó el ilustre psoecialista patrio con más opiniones narcóticas y analgésicas: “Los servicios de inteligencia global sabrán con antelación si se apretará [sic] el botón. Si esto sucede, la respuesta de Occidente se llevará a cabo con armas convencionales, pero de forma muy contundente” (Solana, en la Fundación Tellus, 24.X.2022) ¿Qué entiende el (presunto) Carnicerito por armas convencionales?, ¿escopetas contra el hongo atómico, refugios ad hoc o el UEM? En cuanto a su absoluta confianza en los agentes secretos, ¿debemos entenderla como una prueba de que fueron esos sagaces espías quienes articularon y financiaron el Golpe del 2014? Aunque, mejor pensado, si tan sagaces son, ¿por qué no impidieron con sus ingentes fondos reservados que Rusia invadiera Ucrania?, ¿quizá porque su tarea era, precisamente, espolearla para que hubiera una guerra larga? Seguramente, tal fue la propuesta de las multinacionales de la energía, la agroindustria y los bancos.

Inmersos en semejante cúmulo de conspiraciones, los Solanas y sus combos están ahora (presuntamente) diversificando los beneficios de las multinacionales. Incluso han obsequiado a Big Pharma con un premio de consolación: la venta planetaria de pastillas de yodo. Hasta ayer, disponían de talismanes contra la radiactividad como del azul prusiano o radiogardase, pócimas mágicas a las que se unía el yoduro de potasio (I-131) en dosis de 130 mgrs. dizque ‘eficaz’ contra el hipotiroidismo. Pero el yodo vulgaris de las farmacias vulgaris, tiene menos de 0,3 mgrs. Por lo que el infeliz ‘radiactivado’ necesitaría más de mil comprimidos diarios para calmar su ansiedad… a costa de intoxicarse gravemente. Sea como fuere, la UE acumula yodo: a la fecha, Alemania posee 200 millones de pastillas, Finlandia las recomienda, Bélgica las regala a los vecinos de sus centrales nucleares, Francia no quiere oír nada sobre el yodo y, en España, los boticarios militares dicen tener 2 m. de dosis pero no sabemos de cuántos miligramos c/u. Resumiendo: Big Pharma no pierde ocasión para asegurarnos que el cáncer se puede curar con aspirinas.

En 1935, Jean Giradoux estrenó su drama La guerre de Troie n’aura pas lieu. So pretexto de la guerra de Troya, aludía a la inminente II Guerra Mundial que, pese al título, sabía que estallaría –y la llegó a sufrir pues murió en 1944, poco antes de la derrota del Eje. Hoy, la guerra nuclear, (repetimos) con su uranio “empobrecido”, inminente o remota, con letras minúsculas o mayúsculas, sigue activa aunque disimule ser sólo materia prospectiva de la literatura de ciencia-ficción. Aderezada, si acaso, con subproductos repletos de datos públicos como los de esta nota precautoria.

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