Ecuador: a cien años del bautismo de sangre

Ecuador

Por Diego Farpón. LQSomos.

Implantación del modo de producción capitalista y lucha de clases.
I parte: la importancia del cacao en la historia del Ecuador

I- La importancia del cacao

Hace más de 5000 años ya se utilizaba cacao en las tierras que, mucho tiempo después, conocemos con el nombre del Ecuador. En el siglo XVIII el cacao comenzó a producirse en ingentes cantidades en los latifundios ecuatorianos y, especialmente, en la provincia de Guayas. A fines del siglo XIX y principios del siglo XX el Ecuador se convertirá en el mayor productor y exportador mundial de cacao. Hoy es todavía una potencia cacaotera.

De la mano del cacao llegarán profundas transformaciones sociales y económicas al joven Estado, una vez ha logrado desembarazarse del dominio colonialista y expoliador español. Como vamos a ver, el cacao es la manera que encuentran las relaciones de producción capitalistas de abrirse paso en el país andino: los siervos van a dejar lugar a los agrícolas asalariados. El cacao va a ser, pues, la herramienta mediante la cual se impongan las relaciones sociales de producción capitalistas en el Ecuador y, a su vez, gracias a la enorme producción, la herramienta de las clases dominantes para insertarse en el mercado mundial y, simultáneamente, llevar a cabo un proceso de acumulación que les permita constituirse como clase dominante burguesa.

II- El antagonismo entre las clases dominantes ecuatorianas

En el Ecuador encontramos tres zonas bien diferenciadas. En el oriente, la Amazonía, zona indígena y aislada y menospreciada. La zona central, la zona serrana, donde encontramos la ciudad histórica de Quito. Y, por último, al oeste, bañada por el Pacífico, la zona costeña.

El antagonismo entre las zonas es, como ocurre habitualmente, fruto del combate entre las clases dominantes. En el caso del Ecuador estos combates se iniciaron en el mismo momento en el que se emanciparon de la metrópoli: rotas las trabas coloniales, a través del puerto de Guayaquil, capital de Guayas, las clases dominantes costeñas podían ofrecer su cacao al mundo, e importar productos baratos; sin embargo, las clases dominantes serranas necesitaban una economía cerrada y proteccionista, para tener un marco que les permitiese desarrollar su industria textil semi-doméstica.
La dualidad costa-sierra, Guayaquil-Quito, que hunde sus raíces en las últimas décadas del siglo XIX y comienzos del XX es una realidad todavía presente. En la actualidad basta ver los resultados de cualquier elección presidencial para observar cómo las tres zonas se encuentran divididas, como el país se haya fracturado. Tres zonas porque, al margen del combate entre las clases dominantes guayaquileñas y quiteñas por dirigir el proceso de acumulación en el Ecuador, la zona indígena se ha constituido, también, como sujeto político frente a una realidad que ha explotado la Amazonía sin tener en cuenta a sus habitantes.

Esta dinámica de fractura política y social, fruto, como señalamos, de la implantación del modo de producción capitalista, sólo pudo ser paliada por la Revolución Ciudadana temporalmente alrededor de siglo y medio más tarde, entre 2009 y 2017. Pero esta es otra historia.

III- Cacao, ferrocarril y clases dominantes

Lo explicado hasta este momento nos sirve para comprender la situación en el Ecuador a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Ahora, juntemos los elementos y démosles dinamismo: la economía costeña se impondrá. La actividad portuaria, unida al salario en el campo, son potentes palancas que no puede frenar la sierra, incapaz de impedir el desarrollo capitalista, al que no tiene nada que oponer salvo la tradición y el agonizante viejo mundo.

Pero nos falta todavía un elemento, símbolo por excelencía de la sociedad burguesa: el ferrocarril.
“La gran industria ha creado el mercado mundial previamente preparado por el descubrimiento de América. El mercado mundial ha permitido un ingente desarrollo del comercio, la navegación y las comunicaciones por tierra. Este desarrollo ha repercutido, a su vez, en la ampliación de la industria. Y en la misma medida en que se ampliaban la industria y el comercio, la navegación y los ferrocarriles, se desarrollaba también la burguesía, aumentando sus capitales y desplazando a un segundo plano a todas las clases originarias de la Edad Media” (el Manifiesto Comunista, Engels, Marx).

El ferrocarril va a jugar, no es ninguna sorpresa, un elemento vertebrador del Ecuador. A través del mismo las mercancías del puerto de Guayaquil podrán llegar hasta Quito, y aún más al norte. Además, la construcción del ferrocarril va a ser un elemento de surgimiento y constitución del proletariado, así como de organización y lucha: más de 4000 muertes va a costar la construcción del Ferrocarril Transandino.

“La empresa The Guayaquil & Quito Railways Co. mantiene en condiciones infrahumanas a sus obreros, llegando al extremo de hacer explotar montañas con los hombres adentro para no pagar sus salarios”. (15 de noviembre de 1922: el bautismo de sangre de la clase obrera ecuatoriana en la Izquierda Diario, Romero, Víctor).

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