El aborto universal

El aborto universal

Por Nònimo Lustre. LQSomos.

Para RdF

Mientras los obispos tiraban la piedra y escondían la mano, los neofranquistas –sus más dilectos catecúmenos-, seguían sus doctrinas al pie de la letra y tiraban descaradamente estridentes pedruscos. Los más recientes, una pedrea de barrio castellano en la que sobresalió una de sus chocarrerías, no la peor pero sí la más mediática: obligar a las preñadas a escuchar el “latido fetal”. No creemos que esta ocurrencia haya salido del obtuso caletre de sus paniaguados asesores; es más probable que, siempre pendientes de imitar lo peor de los EEUU, hayan sabido que el estado de Georgia ha estatuido por ley que la Persona existe desde que se detecta el susodicho latido (heartbeat) (cf. Brianna Muir. 2022. “An Archaeology of Personhood and Abortion”, en Sapiens, https://www.sapiens.org/archaeology/archaeology-personhood-abortion/)

En esta nota, sólo comentaremos el aborto voluntario y dejaremos para otra ocasión las numerosas variedades del aborto involuntario.

Prehistoria e Historia

Por ahora, no sabemos si las homininas y las homínidas practicaban abortos. Por ende, limitaremos nuestras observaciones a esos ‘tiempos prehistóricos’ que, temporal y convencionalmente, los situaremos hace 20.000 años. En aquella época ya se podrían encontrar evidencias de abortos pero… no está siendo nada fácil. Para poder demostrar la existencia de abortos –olvidemos una vez más si eran voluntarios o involuntarios-, a nuestro juicio necesitaríamos testimonios de la tradición oral y/o objetos materiales. Lamentablemente, la tradición oral no está registrada y, aunque lo semi-estuviera por haber sido rastreada por algún lingüista entre los arcanos de algún remoto idioma, no sería aceptada por los melifluos académicos que se empecinan en ignorar que ‘el papel lo aguanta todo’. En cuanto a los objetos, hay muchas venus gordas y/o preñadas pero ninguna representa un aborto.Una embarazada en la Unnamed Cave –ubicación secreta para preservarla- de Alabama septentrional. Pintura rupestre datada en ‘más de un milenio’

Por tanto, tenemos que investigar en otros predios. Y el esfuerzo podría ser fructífero si encontráramos dos tipos de pruebas que serían accesibles utilizando las actuales técnicas arqueológicas: a) los fetos y b) las plantas abortivas. La opción a) no sería concluyente y, además, en la práctica simplemente no existe. La opción b) nos ofrece alguna (tenue) esperanza… si aparecen las susodichas ‘plantas de Eva’ (PE) en algún contexto legible. Pero no sabemos si las que hoy conocemos como PE tienen las mismas propiedades que tuvieron antaño; los palinólogos y los paleobotánicos, presumiblemente nos dirán que no es el caso. Además, tampoco podemos saber si el útero de entonces reaccionaba ante las PE como reacciona el de hoy. Otra puerta cerrada.

Por todo ello, hemos de dejar la Prehistoria para centrarnos en la Historia y en las Etnografías. La Historia está plagada de evidencias de la universalidad del aborto; incluso en la Europa moderna y contemporánea, es común encontrar ilustraciones gráficas de la clandestinidad de los abortos.

En cuanto a la Etnografía, conocemos directamente el caso de los Baré de la Amazonia septentrional. Entre ellos, observamos que “los nacimientos eran regulados a través de pociones (casi siempre cocciones de la corteza interior de un árbol) abortivas… [como] podrían ser la piña verde y el aro tarraya”. Mientras, si se excedía en el tratamiento, el merecure (Couepia guianensis) podría ser un esterilizador permanente (ver foto infra) (cf. A.P. 1988., “Los Bale (Baré)”; en Los Aborígenes de Venezuela, vol. III; Caracas)

La indígena baré doña Laura Vida y Carmen Márquez, antropóloga que estudió su caso de esterilización.

Una breve y muy incompleta selección de la infinidad de plantas abortivas conocidas por la Humanidad –no incluye el perejil, comentado infra.

Las Yndias ‘españolas y europeas’

Los gringos, habituados a la lectura del Nuevo Testamento, están familiarizados con la matanza de los Santos Inocentes. Pero no es el caso de los terroristas misóginos de España quienes, sin embargo, repiten como loros que el aborto equivale a aquella herodiada. Imposible convencerles de que Herodes atacó a las mujeres mediante el asesinato de sus retoños –violencia vicaria diríamos hoy- mientras que el aborto es todo lo contrario: una defensa de la mujer en la que no deberían intervenir la política estatal ni, menos aún, la política vaticana.

Matanza según el método ‘herodiano’ de los llamados ‘santos inocentes’.

Si atendemos a la Invasión de Norteamérica, los feroces antiabortistas hispanos nos dirán que los otros europeos asesinaron sin cuenta ni cuento a los amerindios mientras que los probos españoles cuidaron a la cobriza grey. Pues no: en lo que respecta al aborto, ambas Invasiones fueron similares pues coincidieron en eliminar el maligno pecado del aborto por el infalible método de eliminar a las madres.

Los invasores europeos aplicando a los amerindios de Oregon una versión actualizada de los mitos bíblicos

América Latina“Damos gracias a Dios por el aborto”. Los irónicos hispanos de EEUU

Una pizca de sociología. Resumen de una investigación sobre Guatemala: “Se realizó un estudio descriptivo transversal desde agosto de 2006 hasta febrero de 2007 en dos cantones rurales de la República de Guatemala. Se entrevistaron 122 mujeres para determinar la incidencia de embarazos e hijos no deseados durante su período fértil, y analizar sus principales características etiopatogénicas y consecuencias en sus vidas. El 35,8 % de los embarazos fueron no deseados, así como 129 de los 384 infantes concebidos. El grupo de edad predominante en ambos eventos fue el de 15-19 años. La causa más importante fue la falta de anticoncepción (47,6 %), seguida del coito forzado. El principal motivo de los embarazos no deseados fue la insuficiente edad, y sus principales consecuencias, el abandono de los estudios (16,3 %) y el matrimonio apresurado (12,2 %). El 11, 6 % de los embarazos no deseados culminaron en abortos inducidos, producto de los cuales 6 pacientes sufrieron complicaciones médicas.” (cf. Yoandy López de la Cruz. 2010. “El arraigo del embarazo indeseado y sus fatídicas consecuencias en las culturas indígenas centroamericanas”; en Revista Cubana de Obstetricia y Ginecología. 2010; 36(2); http://scielo.sld.cu)

Bolivia: “Otro de los seres comunes en estos sitios son los q´arawawas, llamados también duendes o duendecillos, que no son más que el resultado de abortos, seres peligrosos que afectan a los espíritus más débiles, principalmente los niños.” (cf. Pablo Cruz. 2006. “Mundos permeables y espacios peligrosos. Consideraciones acerca de punkus y qaqas en el paisaje altoandino de Potosí, Bolivia”, en Boletín del Museo Chileno de Arte Precolombino, 11:2; http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=359933354003)

Un inciso quizá excesivamente meticuloso: “La guerra sin cuartel que desde las provincias españolas se lanzó contra los guaycurú del Chaco coadyuvó también a los desplazamientos y reacomodamientos de los distintos grupos indígenas en el área, acentuando su nomadismo” (cf. Beatriz Vitar.2014 . “Prácticas abortivas entre las indígenas chaqueñas en el siglo XVII”, en Etnohistoria; https://etnohistoria.equiponaya.com.ar/htm/05_articulo.htm) ‘Acentuar su nomadismo’ implica que los citados amerindios eran nómadas. Lo sentimos pero los chaqueños NO eran nómadas, como tampoco lo eran la inmensa mayoría de los indígenas dizque errantes de medio mundo. Los Guaycurú y todos los demás supuestos errabundos recorrían un territorio donde conocían las fuentes de sobrevivencia; cuando las agotaban en un rincón, se desplazaban al siguiente. Como ‘nómada’ ha terminado designando a pueblos inferiores, salvajes, ágrafos y sádicos, es urgente lavar esos epítetos aunque sólo sea porque, desde el siglo XX, muchos occidentales patológicamente sedentarios se han hecho nómadas. A éstos les cuadra el infame prejuicio contra los indígenas ‘inestables’ porque, éstos sí, suelen caer en unos territorios que no conocen.

En Chile, sostiene Latcham que “en una sociedad como la mapuche, donde se trataba de aumentar los hijos, el aborto o el infanticidio no era una práctica frecuente, sólo se ejercía en caso de incesto, que era muy mal mirado y severamente castigado. Los hijos nacidos de relaciones casuales no llamaban la atención de nadie.”

Cartel mapuche: “Nosotras abortamos desde tiempos ancestrales”

Cartel mapuche-chileno contra la prohibición del abortivo Misoprostol que perpetró en 2009 la presidenta dizque socialista M. Bachelet.

Península ibérica

Aunque el aborto sea universal, dentro de los “países de nuestro entorno”, es en España donde mejor se percibe que es un asunto de clase. Por encima de cualquier otra consideración, abortar en España es una tragedia para los oprimidos y un pasatiempo para los opresores. Es lógico que así lo sea en un país colonizado por el Vaticano. En esta península no se lee la Biblia pero se cumple a rajatabla el único y principal de sus preceptos: “Al que tiene se le dará más y tendrá de sobra; pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene” (Mateo 25, 14-30; y Lucas 19,11-28)

Un ejemplo de la lucha de clases: ¿quién no ha oído en España o, por ejemplo en Argentina, aquello de “la quinta del perejil”? Info para la juventud: aludía a las inexistentes quintas de los pueblos cuyas madres habían recurrido al perejil como técnica abortiva. Durante muchos años, en las aldeas no aparecía ningún mozo para ser secuestrado por el Estado hacia el matadero del servicio militar. El perejil, una planta de tallos largos pero tan débiles que rara vez perforaban el útero, había demostrado su ambigua utilidad a las no-tan-ignorantes preñadas que, criminalmente obligadas, se arriesgaban porque ‘a grandes peligros, grandes remedios’ -menores que los inherentes al alambre de la maldita Percha.Ramos de perejil ante el Congreso de Argentina para denunciar las muertes entre las desheredadas que causa una técnica siempre peligrosa

‘Menos mal que nos queda Portugal’: desde 1998, la enorme artista Paula Rego intervino en la polémica lusa sobre la hipotética legalización del aborto exponiendo una larga serie de dibujos y cuadros sobre la tragedia del aborto clandestino. Ver las siguientes dos obras:

Paula Rego. Sueño del Paraíso, 2015

Paula Rego. No tenemos palabras.

– Ilustración de portada: Eliminar el derecho al aborto que el Tribunal Supremo de EEUU había legalizado en 1973 en el caso Roe vs. Wade, ha conseguido en el año 2022 la miserable victoria de que, en los USA, vuelva la siniestra Percha, ‘logotipo’ del Callejón del aborto.

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