El bisabuelo de Alberto Ruiz Gallardón, cómplice del Holocausto

El número de reconocidos como “justos sobre las naciones” sobrepasa los 22.000, en Yad Vashem, Israel. Entre los españoles está el embajador en Bucarest, José Rojas Moreno, durante los años 1941 a 1943.
 
Este reconocimiento se da por haber ayudado a salvar a los judíos del Holocausto, durante la II Guerra Mundial.
 
El diplomático franquista, José Rojas Moreno, bisabuelo del actual ministro de Justicia, Ruiz Gallardón, fue nombrado Jefe del Servicio Nacional de Política y Tratados por un Decreto, firmado por el Dictador Francisco Franco y su Ministro de Asuntos Exteriores, Gómez Jordana, el 15 de abril de 1939,  y publicado en el BOE franquista desde Burgos.
 
Solo unos días después, el 11 de mayo de 1939, y también desde Burgos, dicho Servicio Nacional de Política y Tratados publica una Orden sobre “normas para el paso de las fronteras españolas, modelo de solicitud de autorización para entrar en España”.
En el apartado 2º -a) de entrada de extranjeros en España, se dice textualmente:
 
“…Deberá negarse el pasaporte y en su caso el visado (…) a los que hayan mantenido una actitud contraria a la Causa Nacional; a los que hayan sostenido relaciones comerciales con los rojos; a los que hayan desempeñado puestos directivos en Empresas ó Sociedades establecidas en territorio rojo ó mantuvieran relaciones con los rojos, o tuvieran marcado carácter judío; a los judíos, excepto aquellos en los que concurran especiales circunstancias de amistad con España y adhesión probada al Movimiento Nacional, a los masones…”
 
Mi abuela judía polaca Rosa Hoenigsfeld, junto a mi madre Ruth, entraron en España por el puente de frontera de Hendaya-Irún, en Agosto de 1939, previa presentación en el Consulado de Hendaya de un aval del Marqués de Ibarra en el que se decía exactamente lo que dicha norma racial solicitaba:
 
“…El abajo firmante, mayor de edad, garantiza la bondad de conducta y plena adhesión al Movimiento Nacional de Dª Rozalía Hoenigsfeld… Madrid 10 de junio de 1939 año de la Victoria”.
 
El Marqués de Ibarra devolvía así el favor a mi abuelo Esteban Hoenigsfeld, que durante la Guerra de España le había salvado la vida, como a otros muchos, desde su puesto de Director de la Legación Polaca en Madrid, situada en el Palacio del Marqués de Ibarra en la Glorieta de Rubén Darío.
 
Pero cuántos judíos, por no haber tenido ese exigente requisito–aval, fueron rechazados en la frontera española y tuvieron un final en las cámaras de gas, es una investigación que esta aún pendiente de hacer.
 
Asombrosamente, el embajador en Bucarest, José Rojas Moreno, escribe al Ministerio de Exteriores: “…España no puede permitir que sean deportados a Polonia sus súbditos por unas leyes raciales inexistentes en nuestro país…”
 
Puede que el mismo que había sido el creador de la orden del 11 de mayo de 1939 (que estuvo vigente hasta 1942 por lo menos) no recordara que también hubo otra orden ministerial, la del 6 de octubre de 1939, sobre depuración de médicos en donde se incluyen a los judíos, firmada por el ministro de Gobernación antisemita y cuñado del dictador Franco, Ramón Serrano Súñer, que sí que seguía vigente.
 
Este mismo ministro también se apunta a decir que en España no había leyes raciales antijudías cuando escribe en 1940 al embajador en Francia, Lequerica: “…Aunque en España no existe ley de razas, el Gobierno español no puede poner dificultades aun en su súbditos de origen judío, para evitar que se sometan a medidas generales…”
 
Finalmente voy a añadir que en la exposición itinerante “Visados para la Libertad, diplomáticos españoles ante el Holocausto”, organizada en el año 2009 por Casa Sefarad–Israel, y que fue llevada a muchas ciudades españolas y extranjeras, incluso al Consejo de Europa en Estrasburgo con motivo del día de la memoria del Holocausto, se dice de José Rojas Moreno:
 
“… logra eximir a 27 familias con ciudadanía española (sefarditas) de la mayoría de las disposiciones legales discriminatorias relativas a las confiscaciones de impuestos…”
 
Y también: “…Aunque en España no existían leyes raciales antijudías (…) a la hora de conceder visados no estableció una discriminación entre refugiados judíos y no judíos…”
 
Esto último es totalmente falso, como ya hemos expuesto al principio, dado que existían, al menos, dos leyes raciales antijudías, la de paso de fronteras y la de depuración de médicos.
 
Lo que más me preocupa es que se vaya tergiversando la historia del Holocausto y el franquismo, y que ésta sea transmitida a las generaciones futuras, primando los intereses políticos y económicos, por encima y en detrimento de la verdad histórica.
 
 
 

Deja un comentario

Nos obligan a molestarte con las "galletitas informáticas". Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar