El blues de la autodestrucción: Peter Green y Fleetwood Mac

Mariano Muniesa*. LQS. Junio 2020

A fines de marzo de 1970, Green tomó LSD en una fiesta en una comuna hippie en Munich, un episodio citado por el manager de Fleetwood Mac, Clifford Davis, como el punto crucial en su deterioro mental

A través de Fleetwood Mac, Peter Green se consagró como un guitarrista y compositor extraordinario

Peter Green es, posiblemente, el guitarrista más subestimado del boom del blues británico de mediados de los 60, relegado constantemente a una posición por debajo del triunvirato sagrado constituido por Eric Clapton, Jeff Beck y Jimmy Page.

Por su calidad y por lo que aportó a la evolución del british blues a finales de los años 70, se merece indudablemente algo mejor. Escribió algunas de las canciones más memorables basadas en el blues de los años 60, creó algunas de las melodías de guitarra más imaginativas del género y estableció una banda que a fines de la década estaba al nivel de unos Traffic, unos Cream o incluso de Beatles y Stones. Aunque también es cierto, que al igual que le pasó en cierta manera a Syd Barrett, no pudo o no supo encontrar la forma de desarrollar su gran talento musical, debido en gran parte a su gran inestabilidad mental –años más tarde se le diagnosticó un cuadro muy avanzado de esquizofrenia- que le convertía en un persona difícil de tratar. Y como en otros muchos casos, las drogas no fueron en modo alguno las mejores compañeras en ese viaje. Un viaje que terminó tal día como hoy hace 50 años, el 24 de mayo de 1970.

Nacido en 1946 en Bethnal Green, en el East End de Londres en una familia judía de clase baja y se inició en la guitarra a la edad de 11 años, en la era del skiffle de mediados de los años 50. Su hermano Len adquirió una guitarra española barata y le mostró al joven Peter algunos acordes. En poco tiempo, acabó siendo la guitarra de Peter.

Primero tocó el bajo en una banda que se dedicaba a hacer versiones de rock’n’roll standard -como verán ustedes, el fenómeno de los grupos tributo no es ninguna novedad- llamada Bobby Dennis & The Dominoes, pero pronto, quiso dedicarse al instrumento que realmente le gustaba, la guitarra, al tiempo que descubría el primigenio Rythm’n’Blues, entró en los Peter B’s Looners, donde conoció al batería Mick Fleetwood. A los tres meses de unirse a este grupo, se le presentó la oportunidad de reemplazar a Eric Clapton en John Mayall & The Bluesbreakers para tres conciertos. Poco después, cuando Clapton dejó los Bluesbreakers, Green se convirtió en miembro a tiempo completo de la banda de Mayall, con quienes debutó discográficamente en 1967 con el álbum «A Hard Road», en el que firmó sus dos primeras composiciones, “The Same Way” y “The Supernatural”.

Pero Peter Green, a pesar de que hasta entonces había sido un músico de banda, desde siempre tuvo en mente la idea de liderar un proyecto propio, una banda en la que no fuera un mero acompañante. Por tanto, cuando no llevaba ni un año con John Mayall & The Bluesbreakers, dejó el grupo y junto a Jeremy Spencer y a su viejo colega Mick Fleetwood, junto con Bob Bruning en el bajo, formó en 1967 Fleetwood Mac, otra de la bandas que junto a Cream, Chicken Shack, Traffic o los propios Yardbirds, se involucraron en darle una nueva orientación más rockera, con un sonido más voluminoso y más contundente al rythm’n’blues y crear ese nuevo estilo, ese “british blues” del que nacerá pocos años después con bandas como Led Zeppelin, Black Sabbath o el The Jeff Beck Group, el hard rock / heavy metal.

Tres años, entre 1967 y 1970, en los que a través de Fleetwood Mac, Peter Green se consagró como un guitarrista y compositor extraordinario, un fabuloso cultivador del blues al que gente como Mick Taylor, Jeff Beck o el propio Eric Clapton consideraban un genio. Canciones como el sublime instrumental «Albatross», «Black Magic Woman» –popularizada después en la versión de Santana- «Oh Well», «The Green Manalishi (With the Two Prong Crown)» y «Man of the World» fueron solo alguna de las más brillantes creaciones que Green hizo en esos tres maravillosos años con Fleetwood Mac. Amén de álbumes de la categoría de «Mr. Wonderful» o su histórico debut de 1968, «Fleetwood Mac». Sin embargo, su ruptura con Fleetwood Mac fue tan repentina como confusa.

En 1970, antes de la que fue su última gira con el grupo por Europa, mucha gente quiso ver en la letra de “Oh, Well” algunas de las claves que provocó la ruptura. «Ahora, cuando hablé para Dios / sabía que lo entendería / él dijo: «Quédate conmigo, seré tu mano guía / no me preguntes qué pienso de ti / podría no darte la respuesta que quieres». Parece que lo que sucedió después tuvo algo que ver con las drogas, con su estado mental preexistente y quizá provocado por todo ello, una especie de alucinación religiosa.

A fines de marzo de 1970, Green tomó LSD en una fiesta en una comuna hippie en Munich, un episodio citado por el manager de Fleetwood Mac, Clifford Davis, como el punto crucial en su deterioro mental. El ex guitarrista de Fleetwood Mac, Jeremy Spencer, recordaba a los nuevos amigos de Green, los hippies que le suministraban ácidos, que miraban al resto de la banda con desdén y a los que acusó siempre de darle drogas en mal estado para aprovecharse de él y sacarle el dinero. “Pero a partir de aquel día, no se qué clase de droga le dieron, pero Peter enloqueció. Nunca volvió a ser el mismo”, aseguraba Spencer.

La gira continuó después del incidente en Munich, pero todos los involucrados pudieron ver lo que le esperaba a Fleetwood Mac. En la víspera del último concierto de la gira, el 20 de mayo, Green dijo a su manager que tras ese último show, ya no seguiría en Fleetwood Mac. A pesar de que aceptó actuar por última vez con ellos para no tener que cancelar su participación en el Bath Blues & Progressive Music el 27 de junio, el 24 de mayo de 1970 la prensa musical confirmó la noticia: Peter Green abandonaba Fleetwood Mac.

La carrera y la vida de Peter Green tras su marcha del grupo fue inestable y errática. A pesar de que en aquel mismo año de 1970 editó un excelente álbum debut en solitario, ‘The End Of The Game’ que tuvo además una buena respuesta comercial, no logró cuajar una banda en solitario con la que pudiera salir de gira, lo cual mediatizó mucho sus futuras posibilidades de seguir desarrollando una carrera en solitario a un nivel profesional, las drogas siguieron destruyendo su ya de por sí atormentada y conflictiva psique e incluso hubo épocas en las que atravesó serias dificultades económicas. Hay más de una leyenda urbana que afirma que llegó a trabajar como enterrador en un cementerio para poder subsistir, o que durante años vivía durante largas temporadas en casas de amigos porque no tenía una casa propia ni dinero como para pagar un alquiler. A finales de los 90, con sus problemas estabilizados, retomó con cierto éxito su carrera a través del Splinter Group, una formación en la que contó entre otros con un batería del prestigio de Cozy Powell y con los que llegó a tocar en España en el verano de 1997.

En cualquier caso, y ante de aquel aciago día de mayo de 1970, quedan para la historia cuatro excelentes discos que les recomiendo sinceramente y que son todo un patrimonio de la historia del rock. Lástima que sean tan solo cuatro.

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* Nota original del diario “La Región”

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