El submarino discapacitado

El nuevo submarino que sería la punta de lanza de la Armada Española deberá someterse a la estricta dieta del bikini. Demasiado michelín de acero galvanizado. Por culpa de su excesiva obesidad, una vez sumergido, tiene serias dificultades para emerger a la superficie. Un ligero defecto de diseño le impide regresar a la superficie. Se queda despatarrado en el lecho marino como un elefante amodorrado. Estos submarinos S-80 son el proyecto estrella de la Armada de guerra. Un prodigio de ingeniería naval. Se construyen, sin temor alguno al ridículo, en los astilleros públicos Navantia de El Ferrol.

En estos tiempos de aguda precariedad presupuestaria, donde el gobierno ordeña hasta las pensiones y la salud de la población, el coste de este engendro asciende a 2.135 millones de euros. Los S-80 son submarinos en la genuina tradición de la chapuza ibérica. No flotan. Tal vez poniéndoles una bola flotador de porexpan, como las que regulan la entrada del agua en los retretes domésticos…Es una idea. El caso es que el S-80 no sirve ni para batea de mejillones. Y, cosa extraña, no dimite nadie. Para qué. Esto es Ex-paña. La vida sigue y todo es de color… azul marino.

Vale reírse, pero a condición de llorar antes o después

Director del desaparecido semanario "La Realidad"

 

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