En el laberinto ucraniano: Europa entre la amenaza nuclear y el hambre

Por Isabella Arria*. LQSomos.

La guerra está sirviendo de coartada a la Unión Europea (UE) para aumentar de forma obscena y sin precedentes el gasto militar a 3.900 millones de euros, un 123 por ciento más que en e sexenio anterior, tanto en los presupuestos individuales de cada Estado miembro, como en el presupuesto conjunto destinado al Fondo Europeo de Defensa

La guerra en Ucrania entró en una espiral internacional de consecuencias imprevisibles. La creciente agresividad rusa y la decisión del presidente estadounidense Joe Biden de plantarle cara, empujan a Europa al riesgo de ser escenario de un choque entre potencias nucleares

El portavoz del Pentágono, John Kirby, dijo que “Nadie quiere que esta guerra escale más de lo que ya lo ha hecho. Y desde luego, en ningún caso hasta el territorio nuclear”. Biden, por su parte, calificó de “irresponsables” los fantasmas atómicos agitados por Moscú. “No son ciertas [las amenazas]. Me preocupan porque muestran la desesperación que siente Rusia ante su abyecto fracaso”, señaló de cara a las cámaras.

William Hartung, experto en política internacional e investigador del Instituto Quincy, advirtió que los halcones de Washington están presionando para que haya un fuerte aumento del presupuesto militar, que ya alcanza el monto récord de 800 mil millones de dólares al año.

“Hay peligro de que esta guerra no quede solo en Ucrania, sino que Estados Unidos la use como excusa para una política más agresiva en todo el mundo, con el argumento de contrarrestar el poder de Rusia o China o Irán, o quienquiera que sea el enemigo del momento”.

Hartung también habló de la guerra liderada por Arabia Saudita en Yemen. El apoyo de Estados Unidos ha permitido que este conflicto esté activo hace años y haya dejado un saldo de cerca de 400.000 muertes. A diferencia de Ucrania, donde Estados Unidos tiene una influencia más limitada, el gobierno de Biden podría “terminar con esa matanza mañana”, dijo Hartung a Democracy Now.

Los aliados occidentales están entregando al Ejército ucraniano un armamento cada vez más abundante y sofisticado para que pueda defenderse de los bombardeos rusos, que requerirán una participación permanente de Occidente en el mantenimiento y gestión del material suministrado y una labor de formación a los militares ucranianos encargados de utilizarlo, que se realiza en las bases estadounidenses en Alemania y otros países europeos.

El secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, lo tiene claro y espera que la guerra sirva para “debilitar a Rusia”. De ser la batalla por defender una frágil democracia y evitar su desmembramiento ha pasado a una escalada que implica un enfrentamiento cada vez más directo entre Washington y Moscú. EU ha enviado 46.600 millones de dólares en los primeros cuatro meses de este año a Ucrania, más de lo que se gastó anualmente en su aventura en Afganistán (unos 40.800 millones de media, según el Pentágono).

Washington trabaja en el escenario de una guerra larga. Ese dinero, una cantidad histórica de ayuda a un país extranjero, garantiza al menos, ayuda para cinco meses más de conflicto, señalan altos funcionarios estadounidenses.

Pero el optimismo de Occidente, y de la administración Biden en particular, sobre la derrota de Rusia y su debilitamiento definitivo, inquieta a algunos analistas, que alertan que si el único mensaje que ve el Kremlin es que EU está listo para una larga guerra, es probable que Moscú redoble su apuesta y ese largo conflicto sea del todo inevitable.

“La agresión de Rusia es una amenaza directa contra nuestra seguridad, haremos que sea un fracaso estratégico”, afirmó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. “Este es un momento decisivo, nuestra respuesta decidirá el futuro tanto del sistema internacional como de la economía global”, pronosticó en su apoyo a la guerra. Pero es el gobierno estadounidense de Joe Biden el que marca el paso en la carrera de armamento a favor del Gobierno de Zelenski.

Desde Viena, el secretario general de la ONU, el portugués António Guterres, alertó que la hambruna podría expandirse «a diversas regiones del mundo» a causa de la guerra e instó al regreso de los alimentos y fertilizantes ucranianos y rusos. A decir de Guterres, las personas, países y economías más vulnerables son las que sienten los efectos devastadores de la guerra.

Mientras, los flujos de gas ruso a Europa a través de Ucrania cayeron una cuarta parte. El 11 de mayo Moscú interrumpió las exportaciones de gas ruso a través de Ucrania al resto del continente europeo.

PInchar sobre la imagen para ampliar

La guerra está sirviendo de coartada a la Unión Europea (UE) para aumentar de forma obscena y sin precedentes el gasto militar a 3.900 millones de euros, un 123 por ciento más que en e sexenio anterior, tanto en los presupuestos individuales de cada Estado miembro, como en el presupuesto conjunto destinado al Fondo Europeo de Defensa.

Según el Statewatch y The Transnational Institute, el objetivo de estos fondos es llevar adelante una política europea de rearme imperialista que sea más conjunta y coordinada, al estilo de la realizada durante la pandemia y la política con respecto a las vacunas, lo que se traduce en un incremento a partidas como la inversión en empresas de desarrollo de material bélico de alta tecnología, que ascienden nada más y nada menos que en un 1256%.

También los fondos destinados al control y externalización de fronteras: agencias europeas como Frontex (Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas) y Europol (para la Cooperación Policial) reciben un aumento presupuestario del 129%. Del mismo modo, países terceros van a recibir mayores fondos para realizar el control fronterizo y migratorio, el muro “sanitario” para impedir que ingresen migrantes empujados por la guerra que ellos financian.

El rearme es parte de la política europea de “Europa fortaleza”, consistente en enfrentar las crisis migratorias y de personas refugiadas militarizando y externalizando fronteras, con duras y represivas leyes de extranjería, con campos de refugiados y devoluciones masivas. Todo en nombre de la democracia y la libertad.

Hambre

Según QU Dongyu, Director General de la FAO, Ucrania es obviamente el país más afectado por la guerra, debido al sufrimiento humano y la destrucción de las cadenas de valor y suministro, pero también han sufrido las consecuencias, los países de bajos ingresos e importadores de alimentos que dependen de la Federación de Rusia y Ucrania para el suministro de alimentos, piensos, combustible y fertilizantes, así como los consumidores de todo el mundo, que se enfrentan a una subida sin precedentes del precio de los alimentos.

El trigo es el principal producto básico afectado por la guerra. Rusia es el mayor exportador de trigo, representando casi el 20 % de las exportaciones mundiales en 2021, y Ucrania representa otro 10 %. Ellos no son los dos mayores productores de trigo, sino India y China, pero son los mayores exportadores. Ya que para alrededor del 35 % de la población mundial el trigo es el principal producto básico en su dieta, es un impacto muy importante.

La escalada militarista de la OTAN y la UE con su injerencia imperialista en Ucrania, viene acompañada de políticas de rearme con aumentos de miles de millones en los presupuestos militares. El Fondo Europeo para la Paz, contrariamente a su nombre, está destinando ya dos mil millones de euros en material bélico enviado a Ucrania, mientras en los países europeos se detecta un crecimiento exponencial de la inseguridad alimentaria.

En el Reino Unido –que está en Europa pero no en la UE- en los últimos tres meses se registró un aumento del 57% en la cantidad de familias que reducen los alimentos o se saltean comidas por problemas económicos, debido al incremento del costo de vida, la inflación, la suba en los precios del gas y la electricidad y la falta de respuesta del gobierno conservador de Boris Johnson a la crisis.
La culpa la tienen los recortes del gobierno en el gasto social, de acuerdo con su modelo neoliberal, que han provocado que decenas de miles de familias pobres en Inglaterra se queden sin alimentos suficientes para comer. Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra advirtió sobre aumentos «apocalípticos» de los precios de los alimentos a nivel mundial y dijo que está «indefenso» ante el aumento de la inflación a medida que la economía se ve golpeada por la guerra en Ucrania.

Bayley añadió que Gran Bretaña enfrentará grandes conmociones con los costos desbocados de la energía y los alimentos impulsados por fuerzas del mercado global que escapan a su control. Los precios están subiendo al ritmo más rápido en 30 años, creando un «choque de ingresos muy grande» que se espera que se intensifique en los próximos meses con un riesgo de inflación de dos dígitos antes de fin de año.

Se mostró preocupado por un nuevo aumento en los costos de los alimentos si Ucrania, un importante productor de granos y cereales, no puede enviar trigo y aceites de cocina desde sus almacenes debido a la guerra. Esta evaluación sombría no impidió que Rishi Sunak, el canciller británico, decidiera aumentar los impuestos al mismo tiempo que se reducían los ingresos.

– imagen de cabecera: Colas del hambre en Italia.
* Periodista chilena residenciada en Europa, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)
Otras notas de la autora

Síguenos en redes sociales… Mastodon: @LQSomos@nobigtech.es Diaspora*: lqsomos@wk3.org Telegram: LoQueSomosWeb Twitter: @LQSomos Facebook: LoQueSomos Instagram: LoQueSomos

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Nos obligan a molestarte con las "galletitas informáticas". Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar