En memoria de Cipriano Martos…

bandera-comunista-Angel-Escarpa- LoQueSomosÁngel Escarpa Sanz. LQSomos. Septiembre 2016

…y de todos aquellos que fueron precipitados en el más brutal de los olvidos por el poder estatal.

Con ser horrible esa muerte, no hay peor «líquido» que el del olvido; ese olvido que se instala en los pueblos, el olvido de las instituciones, el olvido de nuestras propias conciencias, mientras compramos cosas, nos amamos, hacemos deporte, aplaudimos aquí y allá; mientras sobrevivimos en mundo abiertamente hostil.

El olvido es ese «líquido» que invade nuestros organismos, como una especie de «alienígena», y nos hace olvidar al muchacho asesinado por la Guardia Civil, mientras hacía una pintada; y nos olvidamos de aquellas mujeres fusiladas por hostigar a las fuerzas represivas, al poco de acabar aquella brutal cacería de hace 80 años; y nos olvidamos del torturado en Intxaurrondo; los que fueran torturados y luego quemados sus restos -para que no quedase rastro de su paso por aquel cuartel de la Benemérita-, en Almería; aquel que bramada de dolor en los calabozos de la DGS, mientras Conesa, Yagüe o Billy El Niño se empleaban con extrema crueldad en extraerle información sobre aquella célula del PCE; la mujer que supo del “submarino”, en el cuartel de Guzmán el Bueno; los que fueron exterminados y luego sepultados bajo una capa de cal, haciendo así tristemente famoso al coronel Galindo; los muertos por la policía en la huelga de la construcción de Granada; el joven universitario muerto por la policía y los precipitados a los “pozos del olvido”, en estas tierras canarias; los 5 de Vitoria; los fusilados en el campo de tiro de Manzanares el Real y los de Castuera, los del Campo de la Rata y los del Campo de los Almedros; los de Badajoz, los de Segovia, Salamanca, Valladolid; los de los penales de Burgos, Ocaña, Santoña; Yolanda, Carlos, Arturo, Julián, Julia, Andrés, Carlos Palomino, Salvador, Juan, Enrique. Federico, El olvido es esa “planta intrusa” que coloniza los bosques de nuestra memoria y hace morir cuanto nos es propio; ese “aceite” que invade a su paso todo el territorio de nuestras conciencias y nos arroja a un limbo de desmemoria e insensibilidad.

Aún recuerdo las palabras de aquellos lejanos días -las mismas de éstos-, ante las tumbas de nuestros camaradas caídos, aquí y en la Argentina de Videla; aquí y en el Chile de Pinochet; aquí y en el Uruguay de los tupamaros, en la Nicaragua de Somoza, en el Portugal de Salazar, en el Paraguay de Stroessner, en el Brasil de Getulio Vargas y de los militares nazifascistas; en la Grecia de los coroneles; en la Palestina ocupada, en la Armenia brutalmente sacrificada por el ejército turco; aquí y en el Sáhara; aquí, en la España de Franco y en la España del señor Rajoy: ni olvido ni perdón.

Que la madre tierra nos niegue el consuelo del descanso eterno si no nos hacemos dignos de vuestro ejemplo.

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@LQSomos #CirpianoMartosNoOlvidamos

* Cipriano Martos ¡no olvidamos!

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