Homo Protesicus: de la pata de palo a la clonación

Por Nònimo Lustre. LQSomos.

Existen actualmente dos tipos básicos de prótesis: la mecánica (antigua; bastón, implante peniano, ojo de vidrio) y la genético-cibernética (moderna; hasta los ciborgs) De la primera conservamos abundantes evidencias físicas puesto que ‘patas de palo’ las ha habido desde hace milenios. De la segunda hay todavía más rastros pero, al estar en pleno desarrollo, se confunden con lo cotidiano.

“Diktor, tienes mucho estilo”
-“Oh!, Señora, es usted muy amable pero conozco mis limitaciones,
hay algo de mecánico en mis movimientos”.
Barbarella, año 1962.

LAS PRÓTESIS MECÁNICAS

Las mitologías abundan en dioses amputados que buscan y/o se lamentan de necesitar alguna clase de prótesis. Ejemplos: el dios ‘azteca’ Tezcatlipoca es retratado con un pie derecho de obsidiana –el natural lo había perdido en su pelea contra los enemigos de la Creación. Y el dios celta Nuada es más lujoso porque ostenta una mano izquierda de plata. En cuanto a las fuentes semi-escritas, con un pie en las Alturas y otro en las Bajuras, encontramos en el Rig Veda un primer registro de amputación+prótesis reparadora. En este poema en sánscrito se narra cómo, hace 9.000 años (aprox), la reina-diosa Vishpala perdió una pierna en la batalla de Jela (Khela) y, ella misma, se fabricó una pata de lata para volver a guerrear.

La reina-diosa Vishpala con su pata de hierro

Ca. 424 ane, Heródoto registra la peripecia de Hagesistrato, un soldado persa –espía, vidente- que se amputó su propio pié para salir del cepo que le mantenía preso, escapó, se construyó un pie de madera –quizá de fierro- y corrió casi 50 kms.… sólo para ser capturado y ejecutado. Plinio el Viejo (23-79) escribió sobre un general romano de la Segunda Guerra Púnica a quien le amputaron el brazo derecho, le colocaron una mano de fierro para que sostuviera el escudo y le mandaron de regreso a la guerra. Saltando siglos sin cuento, la plata que prefirió el dios celta Nuada, fue también el material protésico escogido para fabricar ex profeso el brazo de plata que perdió en batalla contra los españoles el gran Barbarroja (Baba Oruç, Padre Aruj), almirante al servicio del sultán turco. Desde esa funesta escaramuza, fue conocido como Gümüş Kol (=Brazo de Plata).

Barbarroja, también llamado Gümüş Kol, Brazo de Plata

Etcétera. Si damos por concluida esta atropellada mención a los incontables casos de prótesis comprobadas en Occidente –aquí sólo hemos citado las de extremidades-, podemos señalar que la Protésica avanzó con aires de experiencia y comparación –de ciencia, incluso- a partir de la obra del cirujano del ejército francés Ambroise Paré. Hacia 1529, popularizó nuevos métodos de amputación y, en 1536, los completó con innovaciones protésicas. Ejemplo: inventó un dispositivo por encima de la rodilla que consistía en una pata de palo que podía flexionarse en la rodilla y una prótesis de pie con una posición fija, un arnés ajustable y un control de bloqueo. Su colega, el cerrajero Lorrain, perfeccionó toda la Protésica de Paré simplemente cuando escogió usar cuero, papel y pegamento en lugar de hierro –i.e., materiales livianos en lugar de los pesados.

Cargando con su pata de palo: Henry Paget (1768-1854), Lord Paget y I marqués de Anglesey.
En la batalla de Waterloo, una bala de cañón le arrancó la pierna derecha.
Popularizó el uso de una prótesis de pantorrilla articulada inventada por James Pott.

Dejamos el modo enciclopédico y esquivamos el modo erudito para zambullirnos en la actualidad –también llamada ‘futuro inminente’- que nos llevará hasta los extremos de los ciborgs o, en general, de aquellos desquiciados esclavos de la técnica que aspiran a mutar en transhumanos –o como algunos dellos prefieren, post-humanos.

TRANSHUMANISMO Y CIBER-PRÓTESIS

“Épocas futuras traerán consigo nuevos progresos, acaso de magnitud inimaginable…
y no harán sino aumentar la semejanza con un dios…
no debemos olvidar que el ser humano de nuestros días no se siente feliz en su semejanza con un dios.”

(Freud, El porvenir de una ilusión, 1927)

Talmente pensaba Freud entre cigarros y prótesis añosas, narcosis y malestares, reposo y tarea intelectual. Manifiesta síntomas cardíacos y abdominales debido al exceso de nicotina. De médico en médico para paliar la cirugía de su cáncer, Freud se desgañita en la búsqueda de una prótesis que alivie su malestar. ¿Estaba pensando en una prótesis mecánica o, dada su condición de psicoanalista, en una prótesis ‘espiritual’? La opción materialmente física no es nada probable pero la espiritual, entonces intangible, estaba en mantillas pues se constreñía al uso de la palabra terapéutica. No obstante, especulamos que pocas décadas después, Freud habría cambiado de opción protésica si hubiera sabido que la Cibernética irrumpiría con fuerza en el panorama mundial.

El horizonte actual no sólo ha sobrepasado la ortopedia mecánica sino que ha alcanzado un estadio distinto –que, por supuesto, sus defensores creen superior al anterior. El Homo sapiens sapiens no está satisfecho consigo mismo. Ambiciona reproducirse evitando esas casualidades del azar que brotan en la descendencia y que no siempre son las planificadas -ni, desde luego, las bienvenidas. Solución: clonar. No importa que los hijos no sean exclusivamente producto de la herencia genética sino también del entorno: “en poco tiempo clonaremos el entorno” musitan los clonadores -dada la escalofriante homogeneidad social actual, llevan mucho camino andado.

En cuanto a la clonación individualizada, en 2018 supimos de un nudo hecho: He Jianku (profesor de la Universidad de Ciencia y Tecnología del Sur de China en Shenzhen) anunció a través de un video emitido por la agencia AP el nacimiento de Lula y Nana, dos personas modificadas genéticamente –luego se habló de una tercera ¿humanoide?; pero no sabemos qué fue della, ni siquiera si la noticia es cierta. El científico He se justificó con los mismos argumentos que han justificado todas las innovaciones farmacéutico-terapéuticas: que lo hizo para inmunizar a las almas de su probeta. El método consistió en alterar el patrimonio genético de las cobayas mediante la CRISPR (una técnica inventada en China pero auto-adjudicada por cuanta ingeniera genética que quiera ascender) Así, mutó el gen CCR5 que es una matriz que fortalece el sistema inmune contra el sida –según He, inmunizar ab ovo contra el sida fue el principal justificante del experimento. En efeto, ese macro-gen cierra la puerta al VIH pero… una investigación posterior demostró que, de paso, He incrustó a sus bebés una mutación que acorta significativamente su esperanza de vida. En todo caso, en 2019, He fue expulsado de los centros científicos chinos –y mundiales-, su experimento fue lapidado y el otrora luminaria de la Genética resultó condenado a varios años de cárcel. A esta fecha, desconocemos la suerte de Lula y Nana; tampoco sabemos si son inmunes al VIH ni menos aún si se les redujo la esperanza de vida. Realmente, lo poco que sabemos es que el patrimonio genético no se compone de piezas sueltas sino que es un conjunto con una homeostasis interna en la que sus elementos constitutivos están estrechamente articulados y no se pueden alterar sin alterar todo el conjunto –justo lo que el sentido común sospechaba antes del disparate He. La clonación perpetrada en Shenzhen (¿más espectacular que real?) fue un primer aviso de los desmanes que puede cometer la ingeniería genética pero, pocos años después, ha habido otro ‘hallazgo científico’ no menos grave que reseñaremos al final de estas notas (ver infra)

Volviendo a la pequeña historia de los mortales que ahora dizque encuentran modos inéditos para devenir post-mortales: sobre la paternidad/maternidad de los chips implantados dentro del cuerpo humano hay tantas versiones como autores. Un ejemplo entre docenas: en 1998, Warwick permitió que los médicos le implantaran en su brazo izquierdo un microprocesador de sílice largo de una pulgada con el que, automática e instantáneamente, se conectó a unas computadoras. En 2002, otros médicos le implantaron 100 electrodos –también en la muñeca izquierda-, que, durante tres meses, estuvieron conectados a su nervio mediano, uniendo su sistema nervioso a más computadoras. Warwick declaró: “Cuando hice mi experimento en Nueva York, que consistía en controlar desde allí, con mi sistema nervioso conectado directamente a Internet para controlar una mano en el Reino Unido, en otro continente, eso demuestra que el cuerpo no es sólo lo que ves sino cualquier cosa que puedas conectarte mediante cables. Es un concepto muy diferente. Es como ser Superman.”

Naturalmente, “ser Superman” es la frase más llamativa pero el meollo de esta noticia está en calificar y clasificar al cuerpo humano como “cualquier cosa” enchufada a cables –lo cual nos indica que, para llegar al trans y el post-humanismo primero hay que pasar por el no-humanismo. Hoy, hemos llegado a la clonación –chica o grande-, con la semi-secreta impaciencia de expandir el HP a otras especies. El horizonte se abrió cuando se supo que los grandes simios tenían un ADN casi igual al humano –la hueste mediática lo suele situar en la suprema majadería del “más del 90%”, como si todas las piezas del patrimonio genético de cualquier individuo estuvieran no sólo sueltas sino que fueran de la misma entidad igualitaria, grande o pequeña. Vuelve el loco sueño –pesadilla más bien- de cruzar Homo con algún póngido. Llegado tan hipotético caso, ¿escogeremos a los adorables bonobos o a sus agresivos primos, los chimpancés?

Desde hace milenios, hemos convivido con un Homo Protésico (HP) rudimentario. Ahora debemos añadir que el de hoy no sólo es homogéneo sino, mucho peor, está hipercontrolado. Ahora, los clones pre-clonación –y con mayor motivo los post-clonación, si los hubiere- pululan como ovejitas eléctrica pastando en unos embarazosos campos algorítmicos que refuerzan una sociedad escandalosamente uniforme compuesta por rutinarios monigotes fabricados en serie según el propósito de los mass media (ver supra) En principio, no tendríamos objeción alguna contra el HP –ya estábamos habituados a él- sino fuera por el ‘pequeño detalle’ de su lúgubre afición a tolerar el moderno control social tan mansa como inadvertidamente.

Finalmente, eso de implantar chips dentro del cuerpo humano nos obliga a tocar un tema aludido en esos párrafos dedicados a He Jianku donde nos preocupaba un “hallazgo científico no menos grave”. Nos referimos a la agobiante propaganda que –en España desde enero 2022- pretende encandilarnos con Neuralink, un proyecto empresarial de Tesla/Elon Musk, científicamente nada original, pero que citamos porque así lo requiere el poderío económico-político del que dicen que es el magnate más millonario del planeta (como lo observamos en A.P., Quimeras híbridas y mecánicas, 09.I.2022, hoy nos limitaremos a repetir sólo dos de sus enunciados)

Nuestra mayor objeción es que Neuralink pretende implantar dentro de nuestros cerebros unos chips que, con toda seguridad, nos arrastrarían a una alarmante distopía: “Habrá gente que estará aumentada y gente que no lo estará. Y eso cambiará la especie humana”. Y, añadimos, no precisamente por el camino igualitario sino, al revés, hacia una jerarquización estricta y absoluta –por lo demás, ya existente pues sabemos de sobra que la actual especie humana está dividida entre Poderosos –aumentados– e Incapacitados –desposeídos injustamente del aumento. Por ende, no hay cambio político alguno sino justificación electrónica de la desigualdad.

¿El futuro?: dicen los proletarios de Musk que el control externo de la mente sirve para “autocompletar la imaginación… [mediante unas] interfaces [que] serán posiblemente no invasivas [imposible] y que serán distribuidas de manera masiva a toda la población [posible] Y esto trasladará una parte cada vez mayor de nuestro procesamiento mental al exterior… Tener un sensor en la cabeza será de rigor en 10 años, igual que ahora todo el mundo tiene un teléfono inteligente”, declaró uno de los enchufados a Neuralink-Musk. Pero, por fortuna, no todos los humanos tienen teléfono ‘inteligente’ y, entre los ¿afortunados? que lo gozan o padecen esperamos que haya muchos que aborrezcan la imagen de implantarse Jefes, por muy disfrazados de Sabios Maestros que quieren controlar nuestras almas.

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