La conciencia dormida

A todos esos críticos al servicio del sistema, de la democracia de la reconciliación sobre la sangre de los vencidos, de la monarquía constitucional asentada sobre los huesos de los asesinados por el dictador, impuesta por la fuerza de las armas, porque de los polvos del golpe de estado del 36 los lodos pestilentes que nos niega la justicia, la verdad y hasta las lágrimas de emoción cuando la vemos reflejada en la gran pantalla.

Estos críticos de conciencia dormida, otros de conciencia perdida e irrecuperable, que tanto alaban otros productos de dudosa calidad, pagados de si mismos, que viajan en cabina doble porque su ego les sobrepasa, deberían ser más sensibles al sufrimiento ajeno y no confundir la emotividad de un gran colectivo y sus aplausos como falta de criterio, de cultura cinematográfica o lo que es más grave, de sectarismo. Ahora resulta que el dolor de los vencidos es sectario, maniqueo, manipulador, a ver que pluma en su sano juicio, sin suicidarse pública y laboralmente, estaría dispuesto a aplicar esos términos envenenados a un film que retratara el dolor de los judíos en un campo de concentración nazi. Lo que tienen que hacer es hacer honor a su profesión de periodista, si es que lo son, y buscar la verdad antes de poner sus manos serviles en los teclados. Porque en ninguna película como en "La voz dormida" de Benito Zambrano, basada en el estupendo libro de Dulce Chacón, se ha retratado la represión carcelaria a mujeres y del fascismo español como en esta. Y si la verdad les parece tan descarnada e indigesta que no pueden asumirla más que como propaganda de los principios de los vencidos es que están al otro lado de la barricada, la que ellos levantan con sus mentiras.

Zambrano ha enseñado en la gran pantalla las torturas, la picana, que aquí ya se practicaba, no es un invento del Cono Sur, los golpes hasta destrozar los cuerpos tanto a hombres como a mujeres, las vejaciones y humillaciones. Y se ha quedado corto Benito, aún no ha mostrado todo el repertorio de los sádicos represores, las astillas en las uñas, las violaciones con diferentes accesorios y muchas más aberraciones que no vamos a detallar.

O puede ser que lo que les parezca ficción sean los consejos de guerra, farsas de juicio con las sentencias predeterminadas, por lo terrible de la imagen de personas indefensas, mujeres mayores, ancianas, algunas sin saber de política, analfabetas, condenadas sin contemplaciones a la pena de muerte sin que temblara el pulso de los ejecutores. Pues eso es realidad, que vayan a consultar los archivos militares y podrán comprobarlo.

Deben considerar estos críticos que pecó el director al mostrar a la iglesia vengativa, llena de odio, ponzoñosa y envenenada en su rencor y su fanatismo. La que era. Las monjas carceleras que apalean a las presas, les niegan hasta la palabra repartiendo hostias sin consagrar, les desean su exterminio, igual que el cura que disfruta con las sentencias de muerte de aquellas que no puede dominar, ni someter. Verdades que duelen a quienes no quieren admitirlas.

La película ha expuesto los fusilamientos sin fundidos en negro, hombres y mujeres ante el pelotón asesino, antifascistas que antes de morir gritaban sus “vivas la CNT”, sus “vivas la República”, sus “abajo el fascismo”. Eso no es propaganda, es verdad, cientos de testimonios así lo acreditan, si estos luchadores tuvieron valor para defender la legitimidad democrática también lo tuvieron para morir con dignidad y orgullo. Y si les pone nerviosos ver a un militar pistola en mano dando el tiro de gracia para rematar la faena o a guardias civiles mostrando los cuerpos de maquis asesinados por sus beneméritas armas expuestos sobre un muro que se tomen una valeriana.

Por fin se retratan todos aquellos personajes indeseables de los que hemos leído en testimonios de víctimas, de los que nuestros abuelos y padres nos han hablado, de esos que fueron los padres de los que ahora quieren cerrarnos la boca. Por fin se dice claramente que una cosa es la guerra y otra cosa la represión y el exterminio, pero poniendo la verdad negada sobre la mesa, que la guerra no hubiera existido si no se hubiera dado un golpe de estado. No es una guerra civil, es una agresión armada estudiada y premeditada y la respuesta legítima a esta.

Y si lo que les molesta a los críticos son las historias de amor, que sepan, que entre los muros de las cárceles se dieron, que son innumerables los casos de espera de años y años para poder encontrarse. No es ficción como en las películas de Hollywood, con las que sí es lícito sacar el pañuelo. Esas personas no sólo tenían corazón y valor para luchar por sus ideas, también les latía y lo compartían con hombres y mujeres que les correspondían y compartían su intentar cambiar el mundo.

Sinceramente creo que algunos con el visionado de los 10 primeros minutos ya se hicieron una composición de lugar y decidieron crucificar esta maravillosa película, que señores de la crítica, la gente no irá a ver para ver si en los próximos Goya le dan el premio a la mejor fotografía, el mejor vestuario o la mejor canción, que se la merecería la hermosa nana que canta Tensi a su hermana y a su niña. No señores críticos, el público irá a ver su propia historia, la de sus familias y amigos, la historia silenciada en una gran pantalla junto a gente que puede entender sus lágrimas y sus aplausos, un reconocimiento al sufrimiento de tantas y tantos que aún quema en muchos corazones elásticos hasta el infinito de tanta generosidad derramada y de tanto sacrificio, sangrando en silencio e incomprensión.

Y si la Internacional cantada a coro, como obertura de la cinta, por unas presas cuya dignidad pasaba sobre el miedo y la opresión es sectarismo, bienvenido sea, que vengan más productos como este, sesgados, manipuladores y de mala calidad, que tanta falta hacen en un estado que se niega a reconocer su verdadera historia y en dar reconocimiento a las víctimas que perdieron una guerra aunque toda la razón estuviera y siga estando de su lado.

Éramos siete personas en la sala y una señora mayor, sola, sentada en una fila vacía, aplaudió emocionada al finalizar la película. Eso es una crítica.

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