La cristianización de la Shoah: homenajes a los diplomáticos católicos y franquistas

Estamos asistiendo últimamente a una nueva puesta en valor de los diplomáticos franquistas que “salvaron judíos” durante la II Guerra Mundial, en el Holocausto.
Una de las instituciones más activas en este sentido es la Fundación Internacional Raoul Wallenberg, que tiene como miembro honorario al actual papa Francisco, junto a otras 200 distinguidas personalidades, entre ellas algún Jefe de Estado.
Quiero resaltar las palabras del creador y presidente de esa Fundación, Sr. Baruch Tenembaum, judío argentino:
“… Si el Holocausto pudiese ser conmemorado por una moneda, ésta tendría dos caras opuestas: de un lado estaría representado el exterminio industrial de seis millones de personas y, del otro, el heroísmo singular de los Justos Gentiles, aquellos que no siendo judíos, arriesgaron sus vidas para salvar las vidas de los judíos condenados a muerte por el régimen nazi…”
Personalmente, opino que esa equiparación lo que hace es minimizar las valientes acciones de rebelión de los judíos, su heroísmo, como ocurrió con el levantamiento del Guetto de Varsovia en 1943, y, en definitiva, darle a los católicos, en este caso a través de esos no judíos, el protagonismo. Esto es lo que llamo “cristianización de la Shoah”, la apropiación de un acontecimiento que la Iglesia católica propició y del que se benefició, a través del papa Pío XII.
En el caso concreto de España, nos encontramos últimamente con una revalorización de los diplomáticos franquistas “salvadores de judíos”. Todos ellos fueron franquistas, cesados por la II República de sus puestos a partir del golpe militar del 18 de julio de 1936, como podemos leer en el libro “Diplomáticos al Servicio de la República”, editado por el propio Ministerio de Asuntos Exteriores en el año 2010.
Conviene recordar que Franco había llegado al poder gracias a la ayuda de Hitler, por lo que todos estos diplomáticos pertenecían a la Europa franquista y, aunque siempre se ha dicho que actuaron “individualmente” al margen del Régimen franquista, lo cierto es que luego ninguno fue represaliado por Franco; incluso alguno, como José Rojas Moreno, Conde de Casas Rojas y bisabuelo del actual ministro de Justicia, Ruiz Gallardón, fue premiado y promocionado.
Entre las inmediatas acciones que se van a llevar a cabo para homenajear a estos franquistas, tenemos:
1) El anuncio del ministro de Asuntos Exteriores y miembro del Opus Dei, Manuel García Margallo, con motivo del Día Oficial de la Memoria del Holocausto, que tuvo lugar el pasado 22 de enero en el Senado, donde nos dijo en tono amenazante:
” Voy a ordenar una investigación sobre la labor de los diplomáticos españoles de aquella época, para sacar a la luz a los justos que aún no han sido reconocidos…”
2) En esta misma línea va la información que aparece en la página principal de la Fundación Roul Wallengberg donde se dice que se van a presentar propuestas a Yad Vashem, Israel, tras la entrega de tres volúmenes de estudios sobre los diplomáticos Julio Palencia, Sebastián de Romero Radigales y Bernardo Rolland de Miota, con recomendación de que sean nombrados “Justos entre las Naciones”.
Este galardón ya lo tienen otros diplomáticos españoles, como José Ruiz Santaella, y su mujer, la alemana Carmen Schrader, así como Ángel Sanz Briz y, en el año 2008, se lo dieron a Eduardo Propper de Callejón.
3) La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, anunció con motivo del dia en recuerdo del levantamiento del Guetto de Varsovia, que antes del verano habrá una escultura –monumento a los diplomáticos españoles en el Centro Sefarad-Israel. Dicho edificio, Palacio de Cañete, que pertenece al Ayuntamiento de Madrid, se encuentra en pleno centro histórico, en la calle Mayor.
Ante esta oleada de revisionismo histórico franquista y antijudío, que banaliza la Shoah, y como siempre en solitario, he formulado dos quejas por entender que me ofenden esos homenajes, tanto como nieta e hija de republicanos españoles por la rama paterna, como por descendiente de judíos por la rama materna, y porque la España franquista fue cómplice del Holocausto a través de al menos dos normas antisemitas, la de paso de fronteras y la de depuración de médicos, ambas de 1939, en las que participa el ministro Ramón Serrano Suñer, conocido por su antisemitismo. Además dichas normas todavía no han sido declaradas nulas.
•  Primera queja a Yad Vashem, Israel, solicitando la impugnación de la condición de “justo de las naciones” del diplomático Ruiz Santaella, por entender que este señor estuvo de agregado en la embajada de España en Berlín (1942-44) durante los años en que se recibieron unas tarjetas desde el Guetto de Varsovia de mi tía abuela Cesia a mi abuela Rosa en Madrid, y que tuvieron que pasar por dicha embajada, al estar Polonia ocupada por la Alemania nazi. Dichas tarjetas del Holocausto, únicas, pueden ya verse en la página web del Instituto Masshua.
Cesia fue una héroe dentista del Hospital del guetto, mientras el Sr. Santaella estaba cómodamente instalado en Berlín.
Segunda queja al Centro Sefarad-Israel sobre el futuro monumento a los diplomáticos españoles, en Madrid, por entender que al menos dos de ellos no pueden ser objeto de ese homenaje: Ruiz Santaella, por lo anteriormente expuesto, y José Rojas Moreno, por haber participado, desde su puesto en el Servicio Nacional de Políticas y Tratados, Ministerio de Asuntos Exteriores,  en la elaboración y aplicaciónde la normativa antisemita de mayo de 1939, sobre paso de fronteras, aplicada a mi abuela Rosa Hoenigsfeld, en agosto de 1939, y a cientos de judíos que querían entrar en España huyendo del nazismo.
Yad Vashem, desde su departamento de “righteous nations”, me contestó que, como ese nombramiento se basa en valorar la acción como individuo, no pueden impugnarlo. Parece que mis explicaciones no les han convencido, y por eso van a nombrar a otros 3 diplomáticos franquistas.
Ahora queda esperar la contestación de Centro Sefarad–Israel, pero siendo un consorcio formado por el Ayuntamiento de Madrid, Comunidad de Madrid y Ministerio de Asuntos Exteriores, todos ellos en manos del Partido Popular, dudo mucho que den marcha atrás.
Nunca los judíos, salvo excepciones, acusan del exterminio judío a la religión cristiana, quizás por el recuerdo aterrorizado de los pogromos, los guetos y el Holocausto, pero no debemos olvidar que los culpables del genocidio judío fueron esos europeos, entre los que se encontraba España, y estar constantemente homenajeándoles, a través de sus diplomáticos, me parece una traición por parte de los judíos a su trágica historia y una inmoralidad por parte de los católicos apostólicos y romanos que se apropian de lo que no es suyo, de la Shoah, para cristianizarla, dándole la vuelta a la Historia, para quedar siempre bien.
Notas:
Imagen:
El diario ABC publicó en portada el 20 de abril de 1939 un dibujo a toda plana del dictador nazi Adolfo Hitler, con motivo de su cincuenta cumpleaños. En el pie de este dibujo, obra de Solís Ávila, el periódico ultraderechista español expresa: “Hoy, 20 de abril, cumple el canciller del Reich cincuenta años, y con este motivo Alemania celebra grandes fiestas, a las que asiste una Comisión española, presidida por el glorioso general Moscardó, el héroe del Alcázar de Toledo. ABC se honra en esta fecha publicando en su primera página el retrato del jefe del Estado alemán”.

 

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