La hora bruja

La  hora  bruja

 

diana342El Financiero del Garaje. LQSomos. Octubre 2013

Cuatro fechas son especialmente importantes en los mercados financieros: una por trimestre; concretamente el tercer viernes del último mes de cada trimestre. Entonces vencen las opciones y futuros sobre índices y acciones:  se cierran las posiciones del trimestre, que habrá ido al alza o a la baja, según los intereses de los grandes bancos. Es la cúadruple hora bruja.

Ya sabemos que ese ente llamado mercados es un tinglado formado por los bancos centrales (especialmente la Fed estadounidense) y los principales bancos de Wall Street. Pero no hay que menospreciar su fuerza. Un solo dato la ilustra: si el PIB anual del mundo representa (redondeando) 70 billones de dólares, los mercados (de bonos, de divisas, de derivados y de opciones) negocian 4.000 billones al año, casi 60 veces el PIB mundial.

Veamos lo ocurrido en los vencimientos de este año.

El primero fue el 15 de marzo. El fin de semana del 16 y 17 se decidió (con los mercados cerrados) el “corralito” chipriota. A partir de esa fecha, quedó claro que, en caso de quiebra de un banco, los depósitos de los clientes podían ser expropiados.  Los que pensaban que el dinero que tenían en su cuenta era suyo comprendieron que estaban en un error. Esos euros que aparecen en su cuenta no son suyos, representan una deuda que el banco tiene con ellos. Y las deudas se pagan… si se pueden pagar. Un precedente y un aviso para todos los ahorradores europeos y estadounidenses… Habrá quitas sobre los depósitos, tanto en Europa como en Estados Unidos.

Naturalmente, los mercados bajaron fuertemente el lunes 18. Así que los “iniciados” que conocían la medida ganaron miles de millones porque, justamente, habían apostado a la baja durante la semana anterior.

El segundo se produjo el 21 de junio.  Justo dos días después del terremoto provocado por Ben Bernanke (presidente de la Fed), que, el día 19, declaró oficialmente que la Fed  iba a ralentizar la inyección de los 85.000 millones de dólares que realiza mensualmente comprando bonos del tesoro, hipotecas y todo lo que haga falta; es decir, que iba a frenar (con el objetivo de pararlo en 2014) ese mecanismo de creación de moneda.

Recordemos: el Tesoro americano emite bonos, que hasta ahora eran considerados una inversión segura (entre chinos y japoneses tienen casi 4 billones de dólares invertidos en esos bonos, que no valdrán nada si los Estados Unidos hacen un default) y la Fed, que es un organismo privado, pero que es el que tiene el poder de crear moneda, se los compra. Así, bajo el pretexto de relanzar la economía, se siguen creando dólares que no tienen ningún valor real, pero que van, vía los 15 principales bancos de Wall Street, a la compra de acciones y otros activos financieros. La economía sigue empobreciéndose, pero los ricos, vía valorización de su patrimonio, se enriquecen cada día más. Es lo que se llama reflación.

El anuncio de Benjamin Bernanke hizo caer las bolsas, porque se les anunciaba que la droga dura de los 85.000 millones mensuales se iba a acabar. Pero, sobre todo, provocó un aumento (el mayor en diez años) del tipo de interés de los Bonos del Tesoro americano, que de poco más de un 2%, pasaron a casi un 3%. Esto hizo caer el precio de los bonos en el mercado y, muy importante, constituyó un fuerte golpe a los países emergentes. Pongamos el caso de Brasil: con este anuncio, el valor de sus bonos bajó, pero es que, además, su moneda, el real, también lo hizo. Resulta lógico, porque tipos de interés más altos en USA, atraen capitales de todo el mundo. Al final, se puede decir que la economía brasileña se depreció de golpe algo así como un 20%.

Este es el gran dilema de los Estados Unidos, necesita seguir atrayendo capital de todo el mundo, para –endeudándose cada vez más- poder seguir viviendo muy por encima de sus posibilidades y mantener su hegemonía, pero una subida de los intereses del bono a 10 años por encima del 3%, le llevaría directamente a la quiebra por no poder pagarlos.

El tercer vencimiento ha sido muy sorprendente. Se esperaba una (anunciada) intervención USA en Siria y, en su reunión trimestral, una concreción por parte de la Fed de esa “retirada de estímulos”. Pero los magos de Wall Street han sorprendido haciendo todo lo contrario. Bernanke anunció contra todo pronóstico que no, que a pesar de lo anunciado no se iban a retirar los “estímulos”. Y ¿cuándo lo hizo?: el 18 de septiembre por la noche (con los mercados europeos cerrados, pero los americanos abiertos). A estas alturas ya saben que la hora bruja de ese trimestre se produjo el 20. Las bolsas se dispararon al alza y todavía  no han parado. Para que vean como se las gastan, aquí va una anécdota. La información de la no retirada de estímulos tardó de Nueva York a Chicago (principal mercado de futuros) 6 milisegundos. Pero, ¡oh maravilla!, 2 milisegundos después, es decir 4 milisegundos antes de que la información se conociese en Chicago, la JP Morgan (uno de las 15 “majors”, de los bancos más importantes) pasó una orden de compra por 600 millones de dólares. En unos minutos ganó decenas de millones de dólares. Así son los mercados hoy. Un par de milisegundos hacen la diferencia. Así es la mafia que los maneja.

Después de este vencimiento, los americanos se han dedicado a amenazar a todo el mundo con una quiebra (default). Al final se han dado tres meses (hasta el 7 de febrero) para llegar a un acuerdo. Lo que pasa es que el problema no tiene solución. Desde estas páginas hemos venido diciendo que el problema no era el euro, sino el dólar. El mundo entero ha podido comprender este octubre que si los americanos deciden no pagar su deuda (que va ya por los 17 billones de dólares) el hundimiento del sistema financiero va a ser brutal. Y la verdad es que esa deuda no se puede pagar.

En conclusión, podemos decir que, ante un problema sin solución (cómo retirar todos esos millones de dinero electrónico, de bits, de la economía), Bernanke y sus secuaces se han dedicado todo 2013 a acelerar su carrera loca, a seguir ganando miles de millones, sin importarles las consecuencias. La mafia de Wall Street hace y deshace.

Estados Unidos está en quiebra, el aumento de la deuda en estos seis años de Obama es igual a toda la deuda acumulada desde su creación en 1776 hasta 2008. Su hegemonía es cuestionada por Rusia (véase la no-intervención en Siria) y por China que ha firmado acuerdos con Londres y la Unión Europea para que, via swaps bancarios, el yuan se convierta en una moneda de referencia. China, además, está levantando la voz y clamando ya abiertamente por un mundo “desamericanizado”. Europa sigue plantándole cara, negándose a seguir el camino de la Fed y mostrando (ahora que lo ven debilitado) su exasperación por el espionaje y las escuchas masivas.

Estamos en una guerra de divisas y, más globalmente, en una guerra por la hegemonía. Estados Unidos se va centrando en sus verdaderos enemigos, China y Rusia, aunque dejando, eso sí, un Oriente Medio balcanizado y roto (para eso sirvieron también las mal llamadas “primaveras árabes”), porque un Oriente Medio balcanizado quedará aún más en las manos de Israel.

El corazón que centraliza todos esos planes se encuentra en Wall Street. De allí surgen a diario sus complots y campañas. Cada tres meses, coincidiendo con la hora bruja,  sus zarpazos son más evidentes.

La próxima, el viernes 20 de diciembre. Atentos.

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