La mafia boxística argentina

Por Arturo Seeber Bonorino. LQSomos.

A los argentinos se les hace miel la boca diciendo que su país es el mejor del mundo, pero a la hora de demostrarlo parece que se empeñan en demostrar lo contrario. Cuando en el extranjero se nombra a la Argentina, en seguida se piensa en Borges. Y sí, nadie duda del genio de Borges como escritor, pero Borges no es toda la Argentina. La literatura y el arte son cultura, pero el deporte también. Es un fenómeno cultural tan grande en el boxeo Carlos Monzón como Borges en literatura.

En el boxeo, que es mi gran afición junto a la literatura, Monzón no ha sido nuestro único campeón mundial. Desde Pascualito Pérez tenemos hasta el presente la friolera de 58 campeones mundiales, 58. Y un campeón mundial del deporte hace más por la gloria del país que la boquita de los tertulianos de los bares. Tenemos en muy alta alcurnia a nuestro país que no les brindamos el más mínimo respeto a los que lo han hecho grande de verdad.

Veía hace poco por Internet, en una emisión del programa “Animales sueltos” (a muchos habría que tenerlos bien atados, pero eso es otra historia), en la emisión del 26/5/2017, al periodista Nico Distacio que relataba el injusto final de muchos de nuestros campeones mundiales del “noble arte de los puños”. En una nota fílmica aparecen Raúl Horacio “Pepe” Balbi, quien fuera campeón mundial del peso liviano y Héctor Javier “el Artillero” Velazco, campeón mundial del peso medio denunciando el estado de indefensión, es decir, desinterés, que rodea el final de los campeones.

Hay todo un movimiento de boxeadores, entre ellos campeones mundiales como los nombrados, como el recientemente fallecido Sergio Víctor Palma y Marcelo Domínguez entre otros solicitando una ley que regule la vida profesional del boxeador, asesoramiento para impedir que la mafia de los promotores les haga firmar contratos en los que los únicos ganadores sean ellos (Osvaldo Rivero, Mario Margossian, Mario Arano y Sebastián Contursi, los Don Carleones de la mafia boxística argentina),(*) que tengan un sindicato que los apoye, una obra social y una jubilación, pero no una jubilación a los sesenta y cinco años, que no conozco boxeador en activo hasta esa edad, que no sea Rocky Balboa.

El proyecto de ley está, un proyecto del cual se escuchan a diario sus ronquidos porque duerme apaciblemente en el Congreso y acaso, como Rip van Winkle, despierte varios siglos después.

¿Y al argentino goloso, que tanto amor desperdiga a su patria, no le interesa que aquellos que han llevado la gloria de su país al extranjero sean considerados como los héroes nacionales que son?

Eso no es desprecio, eso es falta de amor a la Patria. ¿Cómo esperamos ser un gran país grande si a sus grandezas las barremos y las escondemos debajo de la alfombra?

(*) El “Artillero” Velazco demandó al promotor Osvaldo Rivero una gran cantidad de dinero adeudado por sus peleas, ganó el juicio en primera y segunda instancia, y aun así, no ha visto un mango todavía.

Visionar desde el minuto 1:06:06

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– Imagen de portada: Raúl Horacio «Pepe» Balbi (izquierda) y Héctor Javier «el Artillero» Velazco (derecha)

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