La modélica transición. Sangres de Agosto 1976-1981

Redacción. LQS. Agosto 2020

Para comprender bien el presente, es necesario conocer el contexto en el que se produjo la transición, y los límites que se impusieron a sangre y fuego. Porque esta transición, esta constitución, está teñida de sangre y no se fraguó en un clima de verdadera libertad

Esta nota es la continuación de una serie de publicaciones recopilatorias que recogemos en La transición ensangrentada, una introducción para el recuerdo de l@s asesinados y represaliados en esa época que nos han impuesto como ejemplo de democracia… a golpe de tortura, detenciones y 159 vidas segadas.

Ninguno de los crímenes aquí recordados han tenido su merecido castigo, ni siquiera han sido juzgados penal o políticamente como lo que son: asesinatos. Asesinatos de Estado o amparados por el Estado.

1976

14 DE AGOSTO. ALMERÍA

Francisco Javier Verdejo Lucas. 19 años. Estudiante, militante de la Joven Guardia Roja. Junto a otros tres compañeros pintaba en una pared una consigna del momento: “Pan, trabajo y libertad”. Sólo pudo escribir “Pan, T”. Mientras lo hacía, una pareja de la Guardia Civil les sorprende. Tratan de huir. Un disparo de subfusil mata en el acto a Francisco Javier.
La versión oficial dice “»sobre las 24 horas del día 13, cuando una pareja de la Guardia Civil de vigilancia del puesto del Zapillo estaba de servicio, sorprendió a cuatro individuos que, al observar su presencia, salieron corriendo. Ante esta actitud sospechosa, la pareja les persiguió y dio repetidas veces la voz de ‘alto a la Guardia Civil’. Durante la persecución, uno de los guardias tropezó y el arma, un Z-62, se le disparó causando la muerte de uno de los que huían que resultó ser el joven de 19 años Francisco Javier Verdejo Lucas, soltero, estudiante. Posteriormente se comprobó la existencia de unas pintadas en el punto en que se inició la huida, y en poder del fallecido spray de idénticas características de los letreros».
Uno de los acompañantes de Javier señaló que “el alto no se dio más que una vez y no se oyó más que un disparo”. El informe forense puso de manifiesto que el disparo había entrado por la garganta y había salido por la región occipital lo que evidenciaba que había sido realizado de frente, a una distancia de unos 7 metros. Quedaba desmentida así la versión oficial del “tropezón” sostenida por el Gobierno Civil de Almería, dirigido en ese momento por Roberto García Calvo, quien posteriormente fue elegido diputado por Alianza Popular y, más adelante, nombrado nada menos que magistrado del Tribunal Constitucional, cargo que ostentó hasta su muerte en 2008.
El padre de Francisco Javier había sido alcalde franquista de Almería y la familia no interpuso ninguna denuncia. Se abrió una investigación militar pero no compareció nadie.
El poeta granadino Juan de Loxa escribió: Pan y Trabajo, siempre se escapa el tiro pa los de abajo, que mala pata no les saliera el tiro por la culata.

1979

2 DE AGOSTO. BIARRIZ (FRANCIA)

Jon Lopategi Carrasco. 36 años. El 20 de enero de 1972 fue detenido por organizar una huelga en la empresa donde trabajaba, Tarabusi, y fue despedido de ella. Posteriormente se vio forzado a exiliarse en Iparralde. En enero de 1979 es confinado en Valensole por el gobierno francés y se le prohíbe permanecer en los departamentos fronterizos. Jon rompe esa prohibición. El 2 de agosto se dirigía en coche a la playa junto a dos compañeros. Observaron que estaban siendo seguidos por otro coche. No pudieron despistarlo y fueron ametrallados. Jon Lopategi murió en el acto por un disparo en la cabeza.

13 DE AGOSTO. MONFORTE DE LEMOS (LUGO)

Emilio Fernández Castro. 36 años. Durante las fiestas patronales de Monforte se producen unos incidentes entre unas docenas de jóvenes y miembros de la Policía Nacional. Según algunos testigos, Emilio fue golpeado por varios policías, pese a ser ajeno a los enfrentamientos. Según la madre del fallecido, su cuerpo presentaba fuertes hematomas en espalda, brazos y cabeza. La versión oficial, sostenida por el alcalde de UCD, al que se hacía responsable de los incidentes, fue que la causa de la muerte fue la rotura de una válvula artificial que Emilio Fernández tenía implantada en su corazón.

14 DE AGOSTO. EL ESCORIAL (MADRID)

Pedro Tabanera Pérez. 20 años. Militante del PCE(r). La Policía Nacional le tiende una emboscada en la estación de El Escorial. No se sabe con exactitud qué ocurrió allí, pero se produjo un tiroteo en el que Pedro Tabanera resultó muerto. Presentaba herida con orificio en el omoplato derecho y orificio en el pectoral del mismo lado. En el hospital de La Alcaldesa, de San Lorenzo del Escorial, donde fue ingresado, manifestaron que “no podían facilitar el parte facultativo” que aclarase cuál de los dos orificios era el de entrada, es decir, si le habían disparado de frente o por la espalda.

25 DE AGOSTO. GASTEIZ (ÁLAVA)

Justo López Zubirian. 43 años. Félix Minguela Sanz. El policía nacional Antonio Macías Benítez, de paisano y borracho, provoca una riña en el restaurante Las Vegas, situado en el barrio industrial de Zaramaga. El encargado del local, Justo López, echa del establecimiento al grupo de alborotadores. El policía vuelve pasados unos minutos y pide una copa de whisky. Justo se niega a servirle alcohol. Acaba sirviéndole una tónica, que Antonio Macías consume en un extremo de la barra. Le dice a un camarero: “vete de aquí porque a las ocho a ése y a ése les va a pasar algo gordo”, señalando a Justo y otro empleado del restaurante. A continuación, sale del local, toma un taxi, se dirige a recoger su pistola y vuelve a Las Vegas. Allí dispara sobre Justo López y un cliente habitual, Félix Minguela, repartidor de butano, matando a los dos.

31 DE AGOSTO. ARGANDA DEL REY (MADRID)

José Prudencio García. 44 años. El día 19 de agosto se produjo un enfrentamiento entre un grupo de jóvenes que lucían símbolos fascistas y algunos chicos del pueblo. Desde ese día, el grupo fascista volvía todas las noches al pueblo en actitud provocadora: conducir coches por la avenida central a toda velocidad y amagando con atropellar a los viandantes, insultar y agredir a vecinos, romper una botella de coca-cola en la boca a un joven… El día 31, un grupo de argandeños, decididos a acabar con esas provocaciones diarias, identifica a los fascistas en el centro del pueblo y comienza a perseguirles. Uno de los perseguidos saca una pistola y dispara. Más vecinos se suman a la persecución. El de la pistola y otro que le acompaña roban un coche. Unas 30 personas les rodean y logran detener a Francisco Molina. El otro sigue disparando y huye. José Prudencio García resulta alcanzado por los disparos y muere.

1980

28 DE AGOSTO. IRÚN (GUIPÚZCOA)

Jesús María Etxebeste Toledo. 46 años. Cuando se dirigía a su trabajo, unos encapuchados abrieron fuego contra él y se dieron a la fuga en un coche robado. Le alcanzaron tres disparos en la columna vertebral, el abdomen y un brazo. Los asesinos eran miembros del Batallón Vasco Español.

29 DE AGOSTO. MADRID

Abelardo Collazo Araújo. 34 años. Militante del GRAPO. Se había fugado hacía poco tiempo, junto con otros cuatro compañeros, de la cárcel de Zamora. La Brigada de Información de la Policía Nacional montó un dispositivo de seguimiento. Le localizaron en la zona de Cuatro Caminos. Iba en compañía de José Luis Fernández González. Según la versión oficial del Ministerio del Interior, les dieron repetidamente el alto, Abelardo Collazo sacó un revólver y entonces los policías dispararon. Collazo Araújo cayó muerto en el acto y José Luis Fernández resultó gravemente herido por un impacto de bala en la columna vertebral. Sin embargo, numerosos testigos presenciales afirmaron que los dos grapos entraron en la calle Coruña seguidos por cuatro policías de paisano que, desde el centro de la calzada, les dieron gritos de “¡Policía, policía!” y dispararon inmediatamente matando a uno e hiriendo a otro, sin que Abelardo Collazo Araújo hiciera uso de ninguna pistola.

30 DE AGOSTO. ONDARROA (VIZCAYA)

Ángel Etxaniz Olabarría. 43 años. Había sido detenido y torturado en repetidas veces por la Guardia Civil en pleno franquismo: 1964, 1968 y mayo de 1976. Presentó denuncia por torturas. Mientras estaba detenido, el Club 34, una sala de fiestas de la que era propietario, sufrió un atentado con explosivos, reivindicado por la Triple A. El 30 de agosto de 1980, un individuo entró en la sala, tomó una consumición, dio varias vueltas y salió. Al poco entró acompañado de otro individuo cubierto por un pasamontañas y, armado con una metralleta, se dirigió al punto donde se encontraba Ángel Etxaniz con su prima, Noelia Etxaniz, sobre los que disparó una ráfaga. Ocho balas alcanzaron a Ángel, dos de ellas en el corazón, por lo que resultó muerto en el acto. Su prima Noelia resultó herida muy grave, así como la taquillera del Club, Francisca Aurresti, con una bala alojada en la región lumbar. El crimen es atribuido al conglomerado de marcas de conveniencia de la primera fase de terrorismo paraestatal en Euskal Herria: BVE, Triple A, GAE… un General (Sáez de Santamaría) ya dijo que eso «sólo son siglas, nombres que van saliendo y se utilizan conforme se necesita». A los asesinos nunca se los detuvo.

Los únicos detenidos relacionados con el caso fueron tres vecinos acusados de participar en un grave altercado con la Guardia Civil el día del funeral…

El impacto en Ondarroa fue enorme y las movilizaciones de denuncia multitudinarias. El funeral se convirtió en una gran manifestación de respuesta en la que se respira rabia, indignación… y es entonces cuando un coche «camuflado» con guardias civiles en su interior aparece en la escena. Pretenden abrirse paso entre la multitud que acompaña el féretro. La gente se indigna, la tensión crece y un uniformado baja del vehículo empuñando su arma.
Así lo contó El País: https://elpais.com/diario/1980/09/02/espana/336693607_850215.html
– «Lo que queremos es que se vayan»
– El capitán respondió propinando un sopapo a su interpelante.
– Otra persona gritó: «¡A esto no hay derecho!».
– El capitán sacó en ese momento su pistola, golpeando con ella en el rostro al último en hablar.
La situación es caótica, los manifestantes se enfrentan al capitán, entonces llegan más refuerzos del cuartel, armados con metralletas, unos de uniforme otros de paisano. Dicen que ha desaparecido la pistola… La Guardia Civil registra la zona e incluso miran dentro del féretro…. Todo esto ocurre mientras se esta enterrando a la victima del terrorismo parapolicial.
La versión oficial se publica en una carta al director en el diario El País: en la carta versión Guardia Civil se arremete contra la crónica realizada por ese medio sobre los hechos y ¡recuerda! al periodista cómo debe contar las cosas sobre «los sucesos de Ondarroa», así denominan ellos a la genial idea de irrumpir con un coche y empuñar una pistola entre los asistentes a un funeral, dicen que «el capitán no tuvo más remedio que sacar su pistola reglamentaria con el solo propósito de intimidar pero le empujaron por la espalda, tirándole al suelo a patadas y golpes, le continuaron maltratando, haciendo lo mismo con el chófer, al cual, poniéndole una navaja en la garganta, le robaron su documentación, así como 5.000 pesetas que llevaba en su cartera… en esta brutal agresión, dirigida principalmente contra el capitán, al que le habían arrebatado el arma, el chófer pudo introducirse en el vehículo y, en un acertado acelerón, salir del tumulto, llegar al cuartel de la Guardia Civil y pedir refuerzo para auxiliar a su capitán… librándole así de una certera muerte pues cuando llegaron se encontraba tendido en el suelo, brutalmente pateado y con diversos cortes y sangraba abundantemente por el rostro y manos… Librándole de una certera muerte». Para cuadrar ese inverosímil relato patriótico-policiaco solo faltaban unos detenidos y arrestaron a tres vecinos de Ondarroa, que como es costumbre fueron brutalmente torturados, más información aquí:
https://eu.wikipedia.org/wiki/Angel_Etxaniz_Olabarria

Y sobre el asesinato de Ángel Etxaniz Olabarría, fue lo de siempre, el Juzgado Central de Instrucción nº 4 de la Audiencia Nacional dictó sobreseimiento a los 10 meses del crimen. (Con info de @Landerlandia)

La transición ensangrentada

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