La primera iglesia cristiana, matachina del Imperio Británico

Por Nònimo Lustre*. LQSomos.

Instruyendo a los árabes y/o asirios. Ca. 1919-1920. Foto en la tesis de Young

Hace un siglo, en el sufrido país que hoy llamamos ‘Irak’ por el capricho toponímico de un Imperio Británico que, munido de cartabón y de acuerdos secretos, quería hacerlo monarquía –antes era Mesopotamia-, tuvo lugar, exactamente en la ciudad de Kirkuk, una masacre perpetrada contra los turcos y kirkulíes por un cuerpo auxiliar del susodicho Empire: los assyrian levies o reclutas cristianos de la rama asirio/nestoriana (en adelante, AL) La carnicería del 4 y 5 de mayo de 1924, fue etiquetada como katliam (matanza) por las víctimas y como disturbance por los británicos.

De aquella Katliam, sólo conocemos las patrañas occidentales. Es de suponer que existen las versiones de las víctimas pero no hemos podido consultarlas porque desconocemos por completo el turco y el árabe. Y bien que lamentamos ésta nuestra abisal ignorancia porque la matanza de Kirkuk ha desaparecido de la Historia occidental aplastada por la propaganda imperialista que, en este caso, mejor llamaríamos ‘cristiana muy primitiva’ –primitiva en el sentido de inmisericorde.

Sólo hemos podido ojear las innumerables narrativas británicas de la Katliam en Kirkuk 1924 por lo que, mucho cuidado, recordemos que es la versión de los victimarios. Aun así, leyendo entre líneas y reduciendo el número de asesinados, calculamos que no bajaron de los 300 o 400 musulmanes, turcos y kirkulíes, fusilados por los matachines cristianos. Al parecer, todo comenzó en la mañana del día 4 de mayo cuando un recluta asirio del Segundo Batallón –bajo el mando del teniente P. Paulet King- resultó herido tras pelearse con un tendero del Bazar. Estalló la bronca donde –dícese- murieron cinco asirios y donde –dícese-, murieron 50 árabes armados. Los reclutas huyeron a su cuartel, se aprovisionaron de su arsenal y volvieron a Kirkuk. Lo que siguió fue una orgía de centenares de asesinatos indiscriminados. El teniente, añadió a su informa que los kirkulíes habían ‘insultado a la Cristiandad’. Nueve asirios fueron juzgados por murder (¿asesinato u homicidio?) pero sólo estuvieron unos meses en la cárcel.

Los assyrian levies domesticados en 1938

El batallón estaba conformado por “wild Assyrian tribesmen”, pero sus oficiales británicos confiaban totalmente en su buen comportamiento (Gertrude Bell, carta a su padre sir Hugh Bell, 28 mayo 1924) Citamos a la saqueadora de tumbas, intrépida viajera y arabista G. Bell porque hoy es una diva feminista. En realidad, era una conspiradora palaciega y una espía cuyo mayor crimen fue haber diseñado un Medio Oriente imposible pero a medida de los intereses británicos.

En Kirkuk, también había una unidad de caballería compuesta por levies Kurdos. Los asirios se empleaban exclusivamente en operaciones contra los kurdos rebeldes. Sus reclutas habían huido de los genocidios contra armenios y asirios cometidos en Anatolia durante la I Guerra Mundial. No estamos nada seguros de que la Katliam que citamos pesara mucho o poco en la orden británica de evacuar a los asirios pero el caso es que, desde Londres, planearon deportarlos a Persia, a Brasil, a la Guayana británica e incluso al Kurdistán. Hasta se pensó en regalarles un territorio para que fundaran un Estado Cristiano… A la postre, fueron enviados a Siria, entonces ocupada por Francia.

Escapularios asirio-cristianos en tierras musulmanas

Por su parte, los escritores turcos o turcomanos coinciden en que la Katliam de 1924 fue orquestada por el British Empire para vengarse de los kirkulíes que habían votado NO en el referéndum de 1921 que Londres había pergeñado para justificar su obsesión en que ‘Irak’ se convirtiera en una monarquía regida por el rey Faysal –asesorado de cerca por Lawrence de Arabia, uno de los militares más dañinos para el Oriente, próximo y lejano.
[Sobre los AL, han escrito: el libro de Solomon (Sawa) Solomon The Assyrian Levies (que no hemos podido consultar) y R.V.J. Young, una tesis que no deberíamos haber consultado: Robert Vernon Joseph Young. 1997. The History of the Iraq Levies, 1915-1932. Tesis doctoral, University of London, School of Oriental and African Studies. Su consulta fue una pérdida de tiempo porque es una tesis sin referencia alguna a la documentación de las víctimas. Young no debe conocer el turco ni el árabe ni el asirio puesto que todas sus fuentes son informes de las Offices de Guerra, Colonial y Foreing. Una tesis abusivamente destinada a la mayor gloria de las armas británicas no debería permitirse]

La Iglesia asirio-nestoriana

La primitive Cruz contra la Media Luna

Los matachines que asolaron Kirkuk en 1924 eran feligreses de la Iglesia asirio-nestoriana, según ella, la Primera Iglesia Cristiana. Aunque tal afirmación es bastante discutible, es cierto que el pueblo asirio se mantuvo fiel a su antiquísima religión asurita hasta el año 256. Pero con una importantísima excepción: una de sus ‘tribus’, concretamente la fracción asirio-arameo, fundó la primera y primigenia iglesia cristiana inmediatamente después de que ejecutaran al enésimo mesías jesucrístico. En efecto, en ese mismo año 33, los apóstoles ‘arameos’ Tomás, Bartolomé y Tadeo erigieron la primera iglesia cristiana en Edesa (hoy Urfa, en Turquía meridional, a 10 kms. de Gobleki Tepe, identificado prematuramente como el primer templo religioso del Planeta)

Curiosamente, esta secta cristiana –secta no es peyorativo- toma su actual nombre de Nestorius, el quinto obispo de Constantinopla, quien, además de ser muy posterior a los asirios-arameos, nunca aceptó semejante etiqueta en sus interminables luchas contra los demás cristianos que se peleaban, literalmente a muerte, en los concilios de entonces. Todavía hoy existe esta Iglesia y, lo que es aún más sorprendente, aún existe el pueblo asirio (ver Aubrey R. Vine. 1937. The Nestorian Churches. A concise history of Nestorian Christianity in Asia from the Persian Schism to the modern Assyrians. Londres)

Kirkuk

Kirkuk es la antigua Karkha de Garamaea, Beth Garmai o Beth Garme. In illo tempore, esta región fue tan próspera como su capital, la vieja Karkha D’Beth Slokh. Hasta el siglo XIV, sus habitantes eran mayoritariamente asirio-nestorianos… hasta que fue invadida por Tamerlán.

Pero la cultura kirkulí es muy antigua. Tanto que sus paisanos recuerdan poesías sumerias de hace 4.000 años. Ejemplo: “En el retiro de tu lecho, entre lienzos de miel / llámanos y nos gozaremos en tu belleza turbadora”. Quizá por ello, Mesopotamia (hoy, ‘Irak’) sobrevivió al Imperio Otomano, su penúltimo sátrapa desde 1534. Lo que no está tan claro es si sobrevivirá a su condición de ciudad del oro negro… (ver Arbella Bet-Shlimon. 2019. City of black gold: oil, ethnicity, and the making of modern Kirkuk; Stanford University Press, 2019. ISBN 9781503608122)

El petróleo

Baba Gurgur, 1927. Chorro de petróleo que ascendió incontrolado durante nueve días perdiendo unos 10.000 barriles de petróleo cada día

Como Occidente defiende con uñas y garras que el Mundo empieza con Herodoto, sigámosle la corriente. Hace 4.000 años, el Padre del Mundo –o de la Historia- registró que el bitumen (petróleo semisólido), abundaba en las orillas de un afluente del Eúfrates y que se utilizaba en la construcción de Babilonia.

Aunque difícilmente lo leeremos en los informas británicos de 1924, el petróleo estaba detrás tanto de la rebelión kirkulí como de la represión imperialista. Y es que, en 1908, se descubrió petróleo en Masjid-i Suleiman (Irán) y, a partir de esa fecha, todo cambió en Mesopotamia y aledaños.

En ‘Irak’, la exploración comenzó en 1902 –antes que en Irán-, apuntando al área de Mosul. En 1923, se encontró un poco de petróleo en Kirkuk pero fue en 1927 cuando la antigua Karkha pasó a primer plano gracias (o desgracias) a que la Iraq Petroleum Co. se adueñó del entonces llamado Baba Dome, también llamado Kirkuk Field. Setenta años después, los pozos de Baba Gurgur todavía producían más de 1 millón de barriles/día.

Baba Gurgur, hoy. La tierra irakí continúa ardiendo –en todos los sentidos. Al fondo, pozos de petróleo

Aunque el fabuloso hallazgo sucedió tres años después de la reseñada Katliam, nos resulta muy duro aceptar que nada sospechaban los oficiales británicos e incluso los reclutas asirio-nestorianos que limpiaron’ con sangre ajena aquel terreno para, seguramente, facilitar las explotaciones hidrocarburíferas.

– Imagen de cabecera: Arzobispo asirio-nestoriano y sus monaguillos.

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