La revolución, desde el teatro y desde el barrio

La revolución, desde el teatro y desde el barrio

"La realidad es lo más entretenido y apasionante que existe". La aserción podría servir como versión de la ya tan manida "la realidad siempre supera a la ficción". Y así es. La realidad, señala el actor Alberto San Juan, es siempre "el material de cualquier obra de arte o cultural". Hablamos hoy en día de una realidad, sin embargo, que no solo supera lo ficticio, sino también la propia realidad de la mayor parte de la ciudadanía, de los nadie que decía el escritor Eduardo Galeano, del 99% que se clamó en las escaleras de Wall Street.

Esta realidad, que pisa para después pisotear, es la de un sistema envenenado contra el que, a partir del mes de diciembre, se luchará también desde una pequeña sala de teatro en el barrio de Lavapiés, en Madrid.

La afirmación que abre el texto es uno de sus lemas: "No hay mayor entretenimiento que la realidad". Inspirado en un movimiento ciudadano ya en marcha, el Teatro del Barrio nace con la finalidad de hacer política desde las tablas de un escenario. Lo hará a través no solo del teatro, sino también del baile, de la poesía, de la música, de la formación artística. Hará política mediante la promoción de la fiesta. ¿Por qué? Porque ante un sistema que golpea con "miseria, fealdad, depresión", hay que responder con "belleza, con alegría". Y también porque, básicamente, "una revolución sin sentido del humor es un coñazo".

Alberto San Juan es quien inicia el proyecto. Hace un tiempo, el actor recibió una llamada de Alfonso Peinado, que le anunció que dejaría de gestionar la Sala Triángulo y le preguntó si estaba interesado. San Juan respondió sí. "Vi la ocasión para cumplir un deseo, una necesidad que traía desde los últimos años, la de implicarme en el amplio y diverso movimiento ciudadano por un cambio social a través de mi trabajo", asegura el actor.

El teatro, para San Juan, cuyos pies llevan tiempo pisando escenas, es el "lugar idóneo para el debate político y para la difusión de información política útil para la transformación social". La política, en su opinión, es más que compatible con los espectáculos escénicos. De ahí esa idea de hacer la revolución a través de lo cómico. Todas las obras que se producirán desde el Teatro del Barrio, además de las invitadas, tendrán siempre un "sentido lúdico". "Así es como lo siento, como lo veo, así lo aprendí en Animalario durante estos últimos quince años", afirma San Juan. "La reflexión se potencia con el sentido del humor", apunta.

El Teatro del Barrio se organizará como una cooperativa de consumo. Cualquiera puede hacerse miembro. De hecho, dice San Juan, cuánta más personas lo hagan mejor. Ahora mismo están tramitando el alta de la cooperativa y en dos meses se podrá celebrar ya la primera asamblea, en la que se debatirá sobre la experiencia de esta primera etapa de teatro (la primera obra es el 4 de diciembre) y se elaborará un documento marco para seguir adelante.

Existe actualmente un consejo rector formado por ocho personas, pero será la asamblea la que acabará por definir el proyecto. Además de San Juan, el consejo lo completan: Vanessa Espín, actriz; Cocote Romero, coordinadora de la Plataforma por un nuevo modelo energético; Mario Sánchez Herrero y Gerardo Domínguez, economistas; Iñaki Alonso y Paloma Domínguez, arquitectos; y Jacinto Morante, abogado.

Para lograr lo deseado con el Teatro del Barrio, el actor que ahora representa Autorretrato de un joven capitalista se ha rodeado de personas que no provienen del mundo de la cultura. "Ellos aportan la experiencia y el trabajo necesario en el terreno de la construcción de una comunidad de consumo responsable -explica San Juan-. A mí me gusta explicarlo así: proponen un cambio social en el que os ciudadanos se hagan gestores y propietarios de los medios de producción, sin intermediarios". El modelo de dominación de los mercados sobre los medios de producción, así como el de las administraciones públicas, ha fracasado, según el actor: "Los ciudadanos tienen que construir un nuevo sentido de lo público".

¿Por qué ahora este modelo de teatro? "Es en los cambios de ciclo cuando la gente necesita hablar de lo que ocurre. Pasó en la proclamación de la II República, cuando murió Franco… Y ahora, momentos en los que el sistema estalla y el modelo conocido se termina".

Universidad sobre las tablas

"No hay cosa más idiota que esas exposiciones tipo: la España de Felipe II. ¿Dónde está la gente en esas exposiciones? Es una estupidez eso de que la historia de un país se presente siempre como la historia de los que mandaban. Nosotros queremos contar la historia de la gente, narrarla desde otra perspectiva".

Quien habla así es el profesor Juan Carlos Monedero, que, junto con Ariel Jerez, Noelia Adánez, Pablo Sánchez León y Emilio Silva, organizará la Universidad del Barrio, nacida en el marco del Teatro del Barrio. Su meta: contar la historia no escrita de España. Así lo explica Monedero: "Vamos a contar la historia escondida de España y desmontar muchos mitos. Por ejemplo, el de las dos Españas. Es mentira. Aquí ha habido una España mayoritaria, débil, y otra minoritaria, fuerte. Y qué curioso que en esta minoritaria siempre estuvieran la Monarquía, la Iglesia, la banca y el Ejército, esa alianza detrás de todos los retrocesos. Como siempre han vencido, han contado el relato como si hubiera habido dos Españas, y no es así. Probablemente solo son, como mucho, el 10%. El resto representa el 90%".

"Queremos conocer y no tenemos dónde. Los sitios tradicionales del saber no responden a las exigencias. ¿Por qué no llevamos la universidad a la calle? En lugar de dar clases en la Puerta del Sol, por qué no hacerla más permanente. Reflexiones más al hilo de la gente que quiere saber. En lugar de estar sometido al albur de que haya un espacio público, lo construimos nosotros. Hay un equipo donde está Ariel Jerez, Noelia Fernández, Pablo Sánchez León, Emilio Silva y yo, que somos los encargados de impulsar los primeros contenidos de esta universidad. Es una historia no escrita de España".

La Universidad del Barrio es la concreción, en cierta medida, de la Universidad en la calle. Si antes, como protesta, se ofrecían clases, por ejemplo, en la Puerta del Sol, ahora tendrán un sitio fijo. El que existía hasta ahora, la Universidad en sí misma, ha perdido su sentido inicial. "La Universidad debe estar al servicio de la gente y no al revés", asegura el profesor. "Ahora, esta Universidad se ha convertido en un lugar donde te gastas dinero para vender tu mano de obra un poquito mejor. Vas para que te exploten un poco menos. Solo eso. Ha dejado de ser un sitio de conocimiento y se ha convertido en la antesala del a oficina de empleo".

Las facultades del barrio serán el decorado académico de la Sala Triángulo, "un espacio para gente que quiere conocer y saber en profundidad, al margen de esas exigencias de la Universidad del lado público: una es el precio, pero también un mal entendido rigor que se ha convertido en intelectuales escribiendo para intelectuales y académicos reflexionando para académicos. Como si fueran panaderos que solo hacen pan para otros panaderos".

En esta escuela, cuenta Monedero, si has participado en el 15M, podrás descubrir otros momentos de la historia que te han contado mal y en los que también estaba el pueblo. La mayoría, ante la minoría, protestando o haciendo valer sus espacios.

* Publicado en el digital “Público”

Teatro de Barrio

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