Las listas-trampa más votadas: caciquismo y demagogia

Las listas-trampa más votadas: caciquismo y demagogia

Tras ponerse de acuerdo, uno por activa y el otro por pasiva, para el anticonstitucional aforamiento de Juan Carlos y Cía, PP y PSOE se han lanzado a sendas campañas de maquillaje político para mantener el statu quo. El gobierno conservador con una mal llamada Ley de Seguridad Ciudadana que busca blindarse ante las cada vez más contundentes respuestas del activismo ciudadano y el partido socialista con un sucedáneo de primarias para intentar reconquistar el fervor de su electorado que, como la juventud divino tesoro, ya nunca volverá de sus corruptos nidos a colgar.

La teórica separación de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) preconizada por Montesquieu para asegurar la pluralidad democrática en la realidad contante y sonante del sistema político español es una simple bandera de conveniencia. El jefe del Estado lo es por “derecho de sangre”, autoproclamado, de forma vitalicia y hereditaria. El legislativo se conforma a través de listas cerradas y bloqueadas ante las que los ciudadanos se limitan a discriminar unas de otras, elaboradas por las direcciones de unos partidos sin un mínimo quorum legitimador, como han demostrado las recientes “elecciones” (por usar la expresión-trampa) europeas. Y el judicial está compuesto en sus puestos decisivos (Tribunal Supremo, Tribunales Superiores y Audiencias) por personas nombradas por el aparato del Estado (Consejo General del Poder Judicial) o por el Gobierno (Fiscalía), aparte del régimen de cuotas con que se eligen a los miembros del propio CGPJ, el Constitucional y el Tribunal de Cuentas (una oficina de colocación para amigos y familiares de la casta política y sindical). Luego, las homilías mediáticas y los sortilegios de sus todólogos de cabecera hacen el resto.

Pues bien, a este modelo institucional de democracia sin demócratas, que hace posible la continuidad del atado y bien atado franquista, le quieren colocar ahora una enmienda a la totalidad con la elección del alcalde a través de la lista más votada. Temen que en las municipales de 2015 triunfen los colectivos que hasta ahora no han logrado romper el cerco normativo-electoral que les retiene como eternos pretendientes. Tan altruista propuesta la hace el PP en el gobierno ante la eventualidad de perder la mayoría absoluta de que goza en próximos comicios, de la misma forma que en 1988 lo sugirió el PSOE ante un escenario parecido de hegemonía menguante. Ambos, PP y PSOE, con la misma intención de resistir en el tejido institucional local las acometidas de la adversidad política. Lo llaman democracia y no lo es.

El duopolio dinástico gobernante se ha metido en su propio laberinto. El caos les domina y la amenaza de un big-bang que estalle en sus filas está a la orden del día. Las alarmas son continuas. Han perpetrado el aforamiento del anterior jefe de Estado y su mujer por el sindicato de las prisas, una chapuza según el presidente del Congreso; se han visto deslegitimados por las urnas del pasado 25M al no alcanzar ni el 50% de los votos entre PP y PSOE y ahora el primer partido de la oposición promueve unas primarias de aquella manera para designar a su secretario general haciendo malabarismos para conjurar que haya más votantes que el total de los avales recibidos por los tres candidatos (un tal Sánchez, el chico Madina y el suplente Pérez) . Para Génova y Ferraz, un escenario de auténtico “horror vacui”.

Nada de lo dicho arriba carece de trascendencia. Al contrario son los mimbres que indican la estafa de la democracia que cohabitamos. Primero nos colocan a un intruso y a su pareja en la cúspide institucional y en nómina de una sopa boba que pagan todos los ciudadanos por ser ellos quien son. Luego siguen manteniendo la ficción de contar con un respaldo popular ya inexistente y con ese baldón se lanzan a modificar la ley electoral, antes de que la realidad descubra sus imposturas con un nuevo descalabro a nivel de base en las elecciones municipales. Y para rematar, la formación política que se presenta como alternativa oficial sufre el espantoso ridículo al arañar casi los mismos votos directos que avales en la rebatiña para elegir a líder, evidenciando el flagrante “desahucio” que existe entre el aparato y la militancia.

La intifada del 15M de 2011 despertó una inteligencia colectiva que cuestionaba al sistema en su conjunto, sin hacer distinción sustantiva entre gobierno y oposición, y ha demostrado ser una auténtica fuerza transformadora de largo aliento. Por primera vez desde la transición se cuestiona el mito de una izquierda buena pero torpe y una derecha tan mala como reaccionaria, para afirmarse en los hechos de cada día más allá de la mística de una tradición amortizada por la realidad y los discursos adormidera. Ironías de la historia. Es cierto, gato negro, gato blanco, lo importante es que cace ratones. Pero no desde la óptica ideológica que utilizada por Felipe González como sinónimo de dominación y amnesia, sino todo lo contario. El duopolio dinástico gobernante PP-PSOE ya no tiene quien le crea y tampoco encontrará quien le llore. La gente, la sufrida gente que ha aguantado carros y carretas, la que iba del desencanto a las urnas y de las urnas a la frustración, harta de estar harta, ha empezado a decir adiós a todo eso.

No obstante un observador novato podría pensar que este esclarecimiento de la ciudadanía es debido a la posición de pensamiento único adoptada por derecha y la sedicente izquierda ante la crisis económica vigente. Pero lejos de ser coyuntural, como esa visión determinista podría indicar, en el caso español es estructural. Desde la transición las distancias políticas entre los partidos emblema del arco político ha ido estrechándose hasta quedar prácticamente reducida a simples gestos. Se inició con una mismo negacionismo sobre las responsabilidades del franquismo; avanzó con la monarquía designada por el dictador en la figura de Juan Carlos de Borbón; siguió con los Pactos de La Moncloa que diseñaron las señas de identidad del neoliberalismo y se afirmó en una hoja de ruta donde la antigua “razón de Estado” tomaba la forma de “pactos de Estado”. Acuerdos plenos en temas como Alianzas (adhesión a la OTAN), Confesionalidad (el Concordato con el Vaticano primando a la religión católica sobre otras creencias tuvo un suma y sigue sin importar quien gobernara), Seguridad (se mudó del Batallón Vasco-Español a los GAL), Territorialidad (rechazo del “derecho de autodeterminación”) o Educación Superior (el Plan Bolonia que pone a las universidades al servicio del mercado es patrimonio común de tándem), que se tradujeron al final en un mimetismo que canibalizaba el interés general. Por eso, el actual revés de la ciudadanía no es ideológico sino pragmático. Sabe que no vale lo que cuestan.

Esa endogamia ensimismada, con el paso de los años, ha preñado una corrupción institucional sin precedentes en otros países de la órbita capitalista. Mientras en Alemania un ministro dimite porque se descubre que en su juventud plagió la tesis doctoral o en Inglaterra por revelarse que mintió en la atribución de una infracción de tráfico, en la celtiberia del duopolio dinástico gobernante hasta los llamados sindicatos representativos CCOO y UGT meten mano en la caja y se llaman andana. La hemofilia de la corrupción y el aforamiento no dejan títere con cabeza. Forman parte de la excepción que hace a España estólidamente diferente. En la actualidad hay más de 10.000 aforados campando por sus respetos y casi 1.700 expedientes de corrupción política-institucional investigados judicialmente. Se desconoce si el número de casos de corrupción es debido a la abundancia de aforados o viceversa. Pero está claro que una cosa lleva a la otra, y todas a su vez acusan de esta deriva teletienda al formato de numerus clausus que inauguró la transición del 18 de julio. Es la lógica de un sistema que va a contabilizar en el PIB los dineros de la prostitución, el narcotráfico y el contrabando, y salga el sol por Antequera.

Del truco de las primarias a la estafa de la lista más votada. Como nuevo secretario general del PSOE ha resultado escogido (no elegido, ya que solo pudieron optar al cargo los que lograron el 5 % de avales y la ratificación definitiva corresponde al congreso) Pedro Sánchez, el mandado del aparato. Una profecía autocumplida gracias al rodillo de la federación andaluza, la más numerosa y con mucho también la más clientelar y corrupta. Atado y bien atado.

* Publicado en RádioKlara

 

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