Las recompensas de falsear la historia

sánchez-ron-lain-entralgoCristina Calandre Hoenigsfeld. LQSomos. Octubre 2015

20.000 euros para José Manuel Sánchez Ron, por falsear la historia de la republicana Junta para Ampliación de Estudios

Tanto en la prensa como la televisión, se ha difundido ampliamente el nuevo Premio Nacional de Ensayo del 2015, dado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, al catedrático de la Historia de la Ciencia de la Universidad Autónoma y académico de la lengua (1), José Manuel Sánchez Ron, por su libro “El mundo después de la revolución: la física de la segunda mitad del siglo XX” (2). El premio lleva una dotación económica de 20.000 euros. Anteriormente también ganó el premio Jovellanos de ensayo en el 2011, con una dotación de 21.000 euros.

Sánchez Ron, a través de su dilatada carrera profesional, de “enchufado” de la Transición y de la mano de su amigo, el todopoderoso Javier Solana Madariaga, ha ido escalando puestos, hasta ser uno de los más reconocidos historiadores de la ciencia española.

Lo que nadie dice de dicho catedrático es que desde que en el año 1986, se dedicara a ser el investigador “oficial” designado por el CSIC, para la Junta para ampliación de Estudios (JAE), ha dejado fuera todo el periodo de la guerra civil española, la del Frente Popular, hasta ahora, dando por legal un decreto franquista, emitido por Franco desde Burgos, el 19 de mayo de 1938, disolviendo a la JAE republicana.

Tuve que ser yo, economista, y sin ninguna subvención, la que sacara a la luz ese periodo valiente de la JAE, que siguió funcionando entre las ciudades republicanas de Madrid, Valencia y Barcelona, bajo la legalidad de la Constitución republicana de 1931, hasta la derrota de la II República en abril de 1939.

Esta investigación la hice, con motivo de escribir un libro sobre la vida y obra de mi abuelo, el eminente cardiólogo, el Dr. Luis Calandre Ibáñez, nombrado por la República, subdelegado de la JAE en octubre de 1938. El libro “En el libro “Dr. Calandre, de la JAE al exilio interior”, de la Editorial Silente, año 2008, con prólogo de la profesora Mirta Núñez Díaz Balart (3), en donde además explico que mi abuelo dirigió un Hospital de Carabineros en la Residencia de Estudiantes, durante toda la guerra, y que hizo construir un refugio antiaéreo debajo (ahora medio destruido, a pesar de tener el lugar la protección como BIC), para proteger de las bombas nazi fascistas a los milicianos enfermos de una epidemia de malaria, contraída en los frentes de Madrid.

De toda esta impresionante historia de la “Colina de los Chopos” sobre la que tanto ha investigado escrito y presumido, el erudito, Sánchez Ron, organizando congresos, catálogos, libros, conferencias, con abundantes subvenciones, no se dice nada.

Y estoy totalmente segura que sabía todo esto, no solo por los documentos que se guardan en los archivos, como el de la Edad de Plata, a los que siempre tuvo un acceso privilegiado desde 1984, como director adjunto de la revista del CSIC “Arbor”, sino también por su estrecha amistad con el también catedrático de la ciencia y académico de la lengua (y de la medicina), el falangista Pedro Laín Entralgo, sobre el que coordino un libro, junto al catedrático de Historia de la Medicina Diego Gracia (del Opus Dei y académico de la Real Academia de Ciencias Morales y de la de Medicina), Gonzalo Anes (marqués de Castrillón y presidente de la Real Academia de la Historia) y Salustiano del Campo (presidente del Instituto de España): “Pedro Laín Entralgo en su centenario”, editado por el Instituto de España.

Este historiador de la medicina fue el director, nada más acabar la guerra, en 1940-43 de la Residencia de Estudiantes, y siempre dio un trato de ninguneo a mi abuelo Calandre en su historia de la medicina. Estoy totalmente segura que conoció lo que fue el Hospital de Carabineros, la malaria y el refugio. ¿Dónde fueron a parar los cientos de documentos de ese hospital, que no aparecen por ninguna parte?

Respecto al Instituto de España, en numerosas ocasiones he explicado que este Instituto de España, es una institución franquista, a la que supuestamente fue a parar el patrimonio de la JAE, cuando la disolvió Franco y su ministro de educación, Pedro Sainz Rodríguez (que había colaborado en el golpe de estado franquista del 18 de Julio, con la compra de aviones a los fascistas italianos, como investigó el prestigioso historiador, Ángel Viñas) el 19 mayo de 1938 y luego ese patrimonio fue a parar en noviembre de 1939 al recién creado e ilegal CSIC.

José Manuel Sánchez Ron ha sido un privilegiado del régimen del 78, esto es de la monarquía, y no ha tenido el mínimo reparo en ocultar toda esa historia republicana, que podía perjudicarle en su meteórica carrera.

Ahora hay que recordarle que mi abuelo, por defender la legalidad republicana, sigue olvidado en la cuneta, y él tiene mucha responsabilidad en ello.

El Ministerio de educación, Cultura y Deporte, presidido por un ministro aristócrata de familia franquista, parece que ve en la carrera de este profesor grandes méritos, y por ello le premia. Él es el “bueno” de la película y yo, que defiendo la verdad de la Junta Para Ampliación de Estudios, y de la II República, “la mala”.

¡Así se escribe la historia!… claro la de los poderosos, los vencedores de la guerra de España, que siguen mandando, y José Manuel Sánchez Ron, enriqueciéndose. Todo un ejemplo de inmoralidad de este régimen, que tanto se resiste a desaparecer.

Notas:
1.- Silla G
2.- José Manuel Sánchez Ron, Premio Nacional de Ensayo 2015
3.- El Dr. Luis Calandre Ibáñez, de la Junta para la Ampliación de Estudios al exilio interior

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