Los equilibrios del Banco Central Europeo

econo123El Financiero de El Garaje. LQSomos. Enero 2015

Más valen dos vasos de vinagre y uno de vino,
que uno de vino con agua.
Gustave Flaubert a su amada/amiga Louise Colet (Correspondencia)

La decisión del Banco Central Europeo de pasar sus compras de deuda (soberana y privada) de 10 mil millones de euros al mes (actualmente) a 60 mil hasta finales de 2016 tiene un solo objetivo: ganar tiempo.

Sí, por supuesto: al crear los euros necesarios para esas compras (de ahí salen: de la nada), el euro (al aumentar su cantidad en circulación) baja frente a otras divisas, lo que, se supone, favorece a las exportaciones de las corporaciones europeas.

Lo de que lo que se persigue es inyectar esos fondos en la economía real ni siquiera merece un comentario.

Porque de lo que se trata sobre todo es de que los bancos puedan ir colocando la mayor parte posible de la deuda estatal que actualmente carga (y mucho) sus balances y que ha servido para financiar los déficits estatales y los negocios/corrupción de las élites.

Ahí está. Los bancos van a hacer otro negocio (no se extrañen pues de que suba la bolsa) al recomprarles ahora los bancos centrales la deuda que ellos, los bancos, habían comprado previamente a los gobiernos… Genial.

Se sigue pasando la pelota de la deuda (impagable, claro) de unas manos a otras. Y precisamente porque es impagable y nadie quiere quedarse con ella, conviene ahora que pase de manos privadas (bancos) a públicas, de todos, a través de los bancos centrales (que están avalados por los estados). Así, cuando llegue el default, la quiebra, que llegará, la pagaremos, una vez más, todos.

Draghi ha tenido que admitir que no ha existido unanimidad en esta decisión (es decir, que los alemanes no son partidarios de seguir aumentando el nivel global de deuda y de seguir así a estadounidenses y japoneses). No hacía falta. El hecho de que de esas compras, el 80%, serán efectuadas por el banco central de cada país y no por el BCE, habla por sí sólo.

Así que el Banco Central Europeo sólo asumirá el 20% de esas compras de bonos. Draghi y los que apoyan estas políticas dirán todo lo que quieran, pero esto es vino aguado… que el banco central griego compre la deuda griega, o el español la del Reino de España… que cada palo aguante su vela. Draghi ha conseguido seguir embarrando el terreno pero todavía no ha doblado la mano definitivamente a Alemania. El consenso ha sido pues, una vez más, el de seguir jugando la prórroga. Otra prórroga más.

Nos quieren convencer (unos y otros, políticos incluidos, claro) de que con medias tintas, vino con agua y “otras políticas” saldremos de la crisis, cuando lo único que las élites pretenden es ganar tiempo para golpear más fuerte. Quizás piensen que no valoramos nuestra libertad tanto como para beber el vinagre que haga falta. ¿Tendrán razón?

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