Machado en Soria

¡Primavera soriana, primavera
humilde, como el sueño de un bendito,
de un pobre caminante que durmiera
de cansancio en un páramo infinito!
Orillas del Duero

La asociación entre Machado y Soria surge en nosotros de forma natural; Machado es Soria, su poesía surge del espíritu castellano, recio y formal que tan bien ejemplifica la antigua Numancia. Y Soria es Machado, como si hubiera sido fundada para él, como si durante siglos hubiera estado esperando al poeta sevillano. Sin embargo, Machado no nació en Soria, sino en un Palacio sevillano construido entre los siglos XV y XVI, hoy propiedad de la Duquesa de Alba, el Palacio de las Dueñas. Tampoco vivió mucho tiempo en Soria, apenas unos años, entre 1907 y 1912 y además su llegada a Soria fue, de algún modo, casual.

“Cinco años en la tierra de Soria, hoy para mí sagrada –allí me casé; allí perdí a mi esposa, a quien adoraba—, orientaron mis ojos y mi corazón hacia lo esencial castellano…” (Prólogo a la tierra de Alvargonzález )

“Si la felicidad es algo posible y real —lo que a veces pienso— yo la identifico mentalmente con los años de mi vida en Soria y con el amor de mi mujer”, escribió Machado en 1918, ya lejos de Soria, en una carta a su amigo Pedro Chico.

Efectivamente, Machado había ganado su plaza como Catedrático de Francés el 5 de abril de 1907. Probablemente había sido el propio Ginerquien le había sugerido opositar a Catedrático de francés, sabedor del conocimiento de Machado de esta Lengua, adquirido durante su estancia en Paris. Cabe recordar que Machado no es aún titulado universitario, dispone tan sólo de su título de Bachiller, suficiente, por otra parte, para optar a la Cátedra de una asignatura de las habitualmente denominadas “marías”. Ocupa el quinto lugar entre 7 opositores que han alcanzado la fase final de los 125 que iniciaron esta oposición. Por ello ha de optar entre las tres últimas vacantes, Soria, Baeza y Mahón. Habían sido adjudicadas a otros opositores anteriormente las cátedras de Orense, Huesca, Cabra y Albacete. Descartada Mahón por su carácter insular y su lejanía de Madrid, donde reside su familia y donde se encuentra el ambiente literario en el que Machado comienza a hacerse un hueco, desestima probablemente por idénticas razones Baeza. Así pues, Machado encamina sus pies hacia Soria. Su nombramiento incluye un sueldo anual de 3.000 pesetas. Soria era entonces un ciudad de alrededor de 7000 habitantes; Nada extraño si pensamos que toda la provincia apenas acogía a 150.000 personas en sus 250 municipios.

Así pues, el 4 de mayo de 1907 llega a Soria. Sólo está unos días, pues pide permiso para que finalice el curso el profesor suplente; por ello se incorpora en octubre. Tanto en el primer viaje, como en el segundo Antonio ocupa una habitación en una modesta pensión regentada por Isidoro Martínez y Regina Cuevas, situada en la calle del Collado 50, muy cerca del Instituto en el que Machado estaba destinado. Sin embargo, poco tiempo después la pensión que también muda su ubicación hasta la actual calle Estudios, queda en manos de la hermana de Regina, Isabel junto con su marido, Ceferino Izquierdo. El matrimonio tiene tres hijos, Leonor de 13 años, Sinforiano de 10 y la recién nacida Antonia.

El ¡14 de abril! de 1908 Machado es nombrado vicedirector A propósito de su concepción profesional, Machado jamás suspende a nadie. Ciertamente no era su clase especialmente numerosa. Sólo estaban matriculados 7 alumnos en el primer curso y 8 en el segundo. Como discípulo de la Institución Libre de Enseñanza, ILE, desconfía de los exámenes y de las pruebas memorísticas, su interés es ejercitar la reflexión en sus alumnos.
Mientras tanto Antonio ya se ha enamorado de Leonor a la que sigue en numerosos paseos por Soria, aunque teme no ser correspondido por ella, e incluso recela de un joven barbero. Por ello, deja alguna nota discreta al alcance de la niña:

Ay, si la niña que yo quiero

preferirá casarse
con el mocito barbero

El 12 de junio de 1909 Leonor cumple 15 años, edad mínima para poder contraer matrimonio legalmente, si bien naturalmente era necesaria la autorización paterna. Así, el 30 de junio de 1909 se celebra la boda de Antonio (34 años) con Leonor. La ceremonia se celebra en la Iglesia de Santa María la Mayor, situada en la Plaza Mayor. Machado y Leonor recorren a pie los 300 metros que la separan de la residencia familiar, donde se halla la pensión que es también domicilio de Machado. Parece ser que durante el recorrido la comitiva es víctima de comentarios desagradables por parte de algunas personas, a causa de la diferencia de edad de los contrayentes. Machado pasa un mal momento que recordará durante mucho tiempo.

Entre agosto y septiembre de 1910 Antonio, deseoso de conocer el nacimiento del Duero inicia un viaje que dejará honda huella en la producción de Machado en Soria. Visita diversos pueblos de la Sierra de Urbión: Cidones, Vinuesa, Covaleda. Desde allí inician la subida hacia el Urbión y desde su cima contemplan la Laguna Negra donde Machado va a situar la leyenda de Las Tierras de Alvargonzález en la que se narra una historia brutal y tópica en la España de la época. El asesinato por herencia; pero junto a ello, la envida y el castigo, se podría decir de origen telúrico. La leyenda alude al crimen cometido en Duruelo el ¡18 de julio! de 1910. o, sea, poco antes de la vista de Antonio. Naturalmente, el topónimo Alvargonzález no corresponde a ninguna localidad soriana; más bien pudiera evocar el nombre de Álvar Fáñez, capitán de Alfonso VI a quien el Poema del Mío Cid presenta como su principal amigo y lugarteniente, datos éstos muy dudosos. Una primera versión de este relato fue publicado en prosa en enero de 1912. El romance se publicaría tres meses después en la revista La Lectura.

Al respecto, en 1917 Machado declaraba: «Y pensé que la misión de los poetas era inventar nuevas historias de lo eterno humano, historias animadas que, siendo suyas, viviesen no obstante por sí mismas. Me pareció el romance la suprema expresión de la poesía y quise escribir un nuevo Romancero. A este propósito responde La tierra de Alvargonzález. Muy lejos estaba yo de pretender resucitar el género en su sentido tradicional. La confección de nuevos romances viejos —caballerescos o moriscos— no fue nunca de mi agrado, y toda simulación de arcaísmo me parece ridícula. Cierto que yo aprendí a leer en el Romancero general que compiló mi buen tío don Agustín Durán; pero mis romances no emanan de las heroicas gestas, sino del pueblo que las compuso y de la tierra donde se cantaron; mis romances miran a lo elemental humano, al campo de Castilla y al libro primero de Moisés, llamado Génesis.»

Quizás movido por la actitud de los sectores más reacionarios de la sociedad que habían visto en la boda de Antonio y Leonor un motivo de escándalo y que habían acusado a Antonio de contraer este matrimonio de manera interesada, éste intenta salir de Soria, para lo que el 17 de marzo de 1910 solicita a la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas una beca para continuar su formación durante un curso en París. No obtendrá respuesta positiva hasta el 18 de diciembre, fecha en que la Gaceta de Madrid anuncia la concesión de una pensión durante un año por importe de 350 pesetas mensuales, 500 para viajes y 200 para matrícula, lo que será efectivo a partir del 1 de enero de 1911. En ausencia de Machado, el periódico Tierra Soriana, había recogido la publicación en La Lectura de «Por Tierras del Duero», poema en el que Antonio censura costumbres, maneras, modos de ser presentes en la sociedad soriana. Así dice:

Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,
capaz de insanos vicios y crímenes bestiales
que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,
esclava de los siete pecados capitales.
Los ojos siempre turbios de envida y de tristeza,
guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;
ni para su infortunio, ni goza su riqueza;
le hieren y acongojan ventura y malandanza

Del revuelo que suscitó el poema en los medios sorianos da cuenta la publicación de la siguiente parodia el 14 de enero en Noticiero de Soria:

No existe ese hombre malo, ni en campo ni en aldea,
capaz de insanos vicios y crímenes bestiales;
pues bajo el pardo sayo de su envoltura fea,
existe un alma exenta de vicios capitales.
Los ojos nunca acusan evidia ni tristeza;
contra sus infortunios siempre victoria alcanza,
que a falta de otros goces y bienes y riqueza
tiene lo de ser sobrio viviendo en la templanza

El 13 de enero de 1911 Antonio y Leonor se disponen a iniciar su viaje a París, pero antes deben hacer una parada en Madrid, para iniciar el proceso que culminará con la edición de Campos de Castilla en abril del año siguiente. Pero de momento el poeta comienza sus clases en el Collège de France mostrando especial interés en el curso de Filosofía Moderna de Henri Bergson. Al tiempo completa el relato en prosa de Las Tierras de Alvargonzález que publicará Rubén Darío en la revista Mundial Magazine en enero de 1912. Pero durante el mes de julio se manifiesta la tuberculosis de Leonor lo que obligará a la pareja a regresar a Soria durante el mes de septiembre. Incluso los preparativos del viaje son dolorosos para la pareja. Machado ha debido renunciar a su pensión y ha de pedir prestado dinero a Rubén para costear los gastos del viaje que les devolverá a Soria.

El regreso a Soria le permite trabajar en la revisión de Las Tierras de Alvargonzález que se incluirá en la edición de Campos de Castilla. Pero la salud de Leonor empeora tras una leve mejoría inicial, lo que anima a Antonio a buscar una nueva residencia cerca de la Iglesia de Nuestra Señora del Mirón. Por sus alrededores Machado empuja a menudo la silla de Leonor que ya es incapaz de caminar. Mientras la salud de Leonor sufre recaídas y algunas leves mejorías, Campos de Castilla es publicado. Se imprimen 2.300 ejemplares por los que Antonio percibe 300 pesetas, cifra con la que no está de acuerdo, pues estima que la cantidad correspondiente a los términos del acuerdo con su editor, Gregorio Martínez Sierra, ascendía a 800 pesetas. Al éxito de Campos de Castilla contribuyen las elogiosas críticas de, entre otros, Unamuno, Juan Ramón Jiménez, y hasta Ortega y Gasset o Azorín

Pero la enfermedad de su mujer avanza hacia un final ante el que Machado se encuentra en un estado de conformidad no exenta de esperanza. A esto alude uno de los poemas más conocidos de Antonio, fechado el 4 de mayo, esto es, unos días después de la publicación de Campos de Castilla, por lo que se incorporará en posteriores ediciones; se trata de el titulado «A un olmo viejo«. Pero la esperanza no halla confirmación y Leonor fallece el 1 de agosto de 1912 con poco más de 18 años. Al día siguiente se celebran los funerales en la misma Iglesia en la que había contraído matrimonio tres años antes, Santa María la Mayor. El 8 de agosto Antonio Machado abandona Soria. En el cajón de mesa de trabajo deja cientos de hojas manuscritas que serán encontradas cinco años después. En octubre es nombrado Catedrático del Instituto de Baeza y en noviembre se incorpora a su nuevo destino. No regresará a Soria hasta 1932.

Notas:

Biografía de Antonio Machado

Campos de Castilla, descarga libre

Poesías Completas, descarga libre

Galería fotográfica de Antonio Machado

Colliure, perla de la costa rocosa Francesa

Con motivo del 75º aniversario:

Colliure. Jornada homenaje a Antonio Machado

Segovia. Homenaje en 75º aniversario del fallecimiento de Antonio Machado

Soria rinde homenaje a Machado en el 25 aniversario de su nombramiento por la UNESCO como poeta universal

Baeza. VIII Semana Machadiana

Madrid. 75 aniversario de Antonio Machado

Cádiz. Homenaje a Antonio Machado

Alvargonzález saluda a Platero

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