Macri y la inflación

econo155Roberto Briscioli*. LQSomos. Marzo 2016

Se denomina inflación a la acción intencional para provocar un aumento permanente y generalizado de los precios de bienes y servicios, que satisfacen necesidades y necesariamente debe consumir la población.

Por obvio que parezca, debemos insistir que los precios de los bienes y servicios en última instancia los imponen los empresarios productores de los mismos, salvo casos particulares de estacionalidad que influye en la movilidad de los mismos.

Los gobiernos tienen incidencia indirecta en la determinación de los precios, cuando por ejemplo devalúan la moneda nacional, incrementan las tarifas de los servicios, etc., como es la situación actual creada por el gobierno de Macri.

Sin embargo, la responsabilidad directa de los incrementos de precios es exclusiva de los empresarios -productores y comerciantes-, “formadores de precios”. Estos últimos generan inflación como un mecanismo para valorizar en términos de dólar los bienes y servicios producidos y comercializados y así mantener la rentabilidad empresarial, en moneda extranjera. Todo incremento de la tasa de ganancias empresarial como consecuencia de la inflación, siempre será a costa de los ingresos de las grandes mayorías nacionales y principalmente de los perceptores de ingresos fijos como son los asalariados, jubilados, pensionados, sectores subsidiados, etc.

La inflación siempre tendrá un incremento igual o superior al porcentaje de la devaluación, operando por tanto como una acción exclusiva de transferencia de los sectores del trabajo a los sectores del capital.

Los bancos en Argentina -en su mayoría transnacionales y representativos de la parasitaria especulación financiera-, obtuvieron una ganancia adicional en horas, de 4.800 millones de pesos por su tenencia en dólares, derivado de la propalada intencionalmente devaluación por el gobierno de M.Macri. Los sectores agropecuarios, agro exportadores y mineros recibieron “alegremente” una transferencia de ingresos que supera los 100.000 millones de pesos. A lo que se sumó la quita de retenciones que implica miles de millones de dólares, que dejaron de pertenecer a la órbita social y pasaron a manos del poder económico concentrado y particularmente empresas transnacionales.

Un argumento utilizado por el gobierno de M. Macri para desvalorizar el peso argentino y provocar esta fenomenal transferencia de ingresos, es que devaluando se generarán productos mas competitivos para su exportación.

Lo anterior no es más que una falacia que trata de justificar el saqueo al pueblo argentino, ya que las exportaciones de Argentina como país periférico, se basan en productos primarios y por tanto, tienen la característica de tener una oferta muy rígida” en el corto plazo y/o tienen una demanda “inelástica” a nivel del mercado internacional…

La oferta rígida de los productos primarios significa que en el corto plazo no es posible aumentar la producción de productos primarios exportables, por las características propias de la naturaleza que determina su producción. Y además porque el precio de los mismos estará fijado en mercados internacionales que contemplan la realidad global, con independencia de la situación productiva local.

La demanda inelástica implica que aún disminuyendo los precios de lo bienes exportables primarios derivado de reducir salarios por medio de la devaluación, la demanda internacional no se incrementará dado las características de sustitución y límites naturales en el consumo de dichos bienes.

Contrariamente en los países “desarrollados” -productores y exportadores de bienes industrializados-, la devaluación provocará una disminución en dólares del salario como costos de producción y esto generará mayor competitividad, -por menores costos- y como consecuencia de que los mencionados productos en el plano internacional, poseen una oferta flexible y demanda elástica. Es decir, pueden incrementarse la oferta rápidamente y el consumo se aumentará significativamente ante la baja del precio, por ser productos difíciles de sustituir por cuestiones tecnológicas y/o exclusividad de marca.

Por consiguiente, la brutal devaluación producida por el gobierno neo liberal de M. Macri tiene como único objetivo provocar superganancias para los sectores agro exportadores -reducido número de empresas transnacionales- y subsidiariamente para los grandes productores agropecuarios, rentistas financieros (bancos en su mayoría transnacionales), mineros transnacionales. Todo en detrimento de los salarios, como así mismo en perjuicio de las PYMES que deberán pagar importaciones de insumos imprescindibles con precios muy superiores, a lo que se le suma la cancelación de los permisos de importación que determinará una competencia con productos importados en la cual, son seguras perdedores por competencia desleal, dumping, etc.

No debemos olvidar que perjudicar las PYMES provocan un perjuicio a la población y al país incalculable, ya que representan el 90% de las empresas locales y de las cuales, depende el empleo del 75% de las personas que trabajan en relación de dependencia y por ende, son asalariados que verán peligrar rápidamente sus puestos de trabajo.

Sin olvidar que la economía es una variable dependiente de la política, la inflación surge como un mecanismo de sostener e incrementar la tasa de ganancia empresarial a costa de los consumidores y dentro de estos últimos, fundamentalmente de aquellos que perciben ingresos fijos, es decir, salarios, jubilaciones, pensiones, programas sociales, etc. Esto ocurre sistemáticamente, ya que los consumidores finales y en particular los perceptores de ingresos nacionales fijos, no pueden trasladar los efectos negativos de la inflación. En otras palabras, no pueden valorizar sus ingresos en dólares.

Como hemos mencionado entre los sectores representativos del trabajo encontramos a todos los perceptores de ingresos fijos, pero también debemos incluir en este sector a las PYMES, microempresarios, pequeños comerciantes, etc. que poseen ingresos variables.

Este agrupamiento de ninguna manera resulta arbitrario. Es así, por que responde al hecho social y económico contundente, que tanto las PYMES, los micro-emprendimientos, pequeños comerciantes, etc., orientan necesariamente su producción y actividad al mercado interno. Por lo anterior, sus niveles de rentabilidad y permanencia en el mismo como oferentes, dependerá del poder adquisitivo de los perceptores de ingresos fijos que tienen la mayor propensión a consumir. Es decir, dependerá del mayor poder adquisitivo de los sectores asalariados, jubilados, pensionados, subvencionados, etc.

Hemos deducido que la devaluación genera inevitablemente inflación. Esta última, a su vez, determinará también inevitablemente una transferencia de ingresos de las amplias mayorías sociales a los minoritarios sectores concentrados de la economía Por último, esta depredación violenta de ingresos de los sectores de ingresos fijos, producirá sin lugar a dudas una contracción en el crecimiento económico (caída del PBI) derivado de la caída del consumo, que arrastrará en su caída a la inversión productiva y el empleo, dando comienzo así a un proceso simultáneo de inflación y recesión (estanflación).

Sintetizando. La secuencia que se deriva de la devaluación creciente implica necesariamente inflación creciente que al quitar poder adquisitivo a los sectores de ingresos fijos, provocará necesariamente recesión o estancamiento económico también creciente. Esta situación combinada de inflación y recesión económica (caída del PBI) generará una situación negativamente peculiar denominada estanflación.

En términos sociales la estanflación es el peor de los escenarios. Implicará necesariamente desempleo, caída del salario, incremento de los índices de pobreza e indigencia.

Sintetizando. Creciente exclusión social, que perdurará hasta el límite que determinará el nivel de conciencia y organización política de la población.

Como consecuencia del desarrollo anterior podemos decir, que la determinación de imponer incrementos de precios es un derivado del poder que tienen reducido números de empresas por cada sector de la economía.

Poder que se corporiza en la propiedad cada vez más concentrada y centralizada de los medios de producción o de los también denominados bienes de inversión y el “blindaje” indisimulado a los sectores del capital que brindan los gobierno neo liberales, como es el caso actual del gobierno de M. Macri.

Por último, la devaluación y el blindaje a las empresas generadora de la inflación requieren además, un requisito esencial. Este será que el incremento de salarios sea siempre menor que la inflación, como mecanismo de generar a costa del hambre de la población mayor “rentabilidad” empresarial.

Sin embargo, la hipótesis de máxima para el neo liberalismo siempre será la de cancelar definitivamente las paritarias, de igual manera que hicieron los gobiernos de igual signo ideológicos y políticos anteriores, como la dictadura de 1976 y los gobiernos de la “convertibilidad” Menem y De la Rúa.

Por todo lo dicho, la inflación debe encuadrarse en el marco de la política. Entendiendo como política, -entre diversas acepciones-, la de la lucha por el poder de los intereses antagónicos entre los sectores sociales que representan el capital y los sectores sociales representativos del trabajo.

En síntesis. El incremento intencional de los precios por parte del poder económico concentrado denominado eufemísticamente “formadores de precios” no es la causa única de la generación de inflación. Pero si es la inflación generada indirectamente por los gobiernos neo liberales y directamente por el poder económico, la que tiene como objetivo determinante y exclusivo, la de transferir ingresos. Transferencia que se opera sistemáticamente desde los sectores del trabajo a los sectores representativos del capital (empresarios, rentistas agropecuarios, rentistas financieros, etc.) y así sostener e incrementar la tasa de ganancia empresarial

La política económica emergente de los gobiernos neo liberales -como la dictadura militar de 1976, los gobiernos de la “convertibilidad (Menem, De La Rúa) o el actual de M.Macri-, potencia ganancias empresariales con devaluaciones y simultáneamente “libera” el accionar de los empresarios. Es decir, no ejerce control alguno sobre los mismos bajo el concepto falaz de que el “mercado” debe equilibrar la economía y no el Estado. En función de ese supuesto, el incremento de precios y el saqueo a la población será una constante.

El límite a esta rapiña social, será cuando la demanda global (necesidades de la población) no pueda dar respuesta por falta de poder adquisitivo de los mencionados ingresos fijos. En ese momento se concretará una profunda recesión de la economía, con graves consecuencias sociales y políticas.

Bajo un gobierno de estructura ideológica distinta al neo liberal, -con intervención permanente en la economía en defensa de los sectores sociales más débiles-, la política económica generará controles sobre el accionar empresarial, sobre las importaciones, las divisas, fuga de capitales, etc.

Estas medidas podrán determinar resultados positivos con crecimiento económico, creación de empleo, altos salarios y precios a la baja siempre y cuando, exista un respaldo de leyes pertinentes sancionadas y ecuanimidad del Poder Judicial dentro del accionar jurídico, en un marco democrático.

Por otra parte, un gobierno que defiende los intereses de las grandes mayorías nacionales puede verse impelido a provocar devaluaciones. Esto ha ocurrido sin embargo como una medida extrema y como antídoto a una situación tan grave como la mencionada devaluación, que es el agotamiento de las reservas depositadas en el banco central (BCRA). La pérdida de reservas y su posible agotamiento se deriva de la denominadas “corridas financieras” destituyentes, provocadas por los bancos (en su mayoría transnacionales) que integran el poder económico concentrado, que presionando sobre el dólar obligan a devaluar ante la inminencia de la destitución.

De cualquier manera, una devaluación impuesta por el poder económico concentrado puede siempre compensarse con paritarias que restituyan el valor del salario deteriorado por la inflación generada, al no imponer límites al desarrollo de las mismas.

Sintetizando. El objetivo político determinante -para lograr “la felicidad del pueblo y la grandeza de la patria”-, es que el incremento de los salarios sea superior al incremento de la inflación, sin olvidar los graves y negativos efectos de la inflación y por ende combatirla.

En cuanto a la magnitud de la inflación a escala internacional se considera razonable si la misma no supera un dígito (menor al 10%).

Por ejemplo, variaciones intermensuales de 0%, 0,1% hasta 0,4%, que equivale a tasas interanuales de 1,2 o 4,8%. Si la inflación es de dos dígitos se la considera alta o muy alta y severa cuando supera el 100%.

Cuando las tasas de variación son altas durante un período de años se origina una espiral, es decir, un círculo vicioso donde la inflación genera más inflación y en donde las tasas superan los tres dígitos que coloca a la sociedad en situación de hiperinflación.

* Docente, integrante del Club Argentino Arturo Jauretche, publica habitualmente en el diario Página/12. Profesor Roberto Briscioli

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