Mater soviética

Por Nònimo Lustre. LQSomos.

Diez estampas femíneas, segunda parte o continuación de continuación de los collages de la serie «Mujer». Historia de la mujer occidental: de la mutilación a la esclavización pasando por los magnicidios…

Nunca sobra repetir lo que todos sabemos: nueve meses después del “pacto Ribbentrop-Molotov” o tratado de amistad nazi-soviético, el III Reich invadió la URSS mediante la Operación Barbarroja –junio 1940. De inmediato, 30.000 voluntarias soviéticas ocuparon la primera trinchera contra los panzers. “Participé en combates cuerpo a cuerpo… Las personas se machacan, hincan las bayonetas. Y ese crujido… ¡Ese crujido! No se olvida. El crujido de los huesos… Se oye cómo cruje el cráneo. Como se parte”, escribió Olga Yáklovlena. “Los alemanes no cogían prisioneras a las mujeres militares… las fusilaban. Siempre nos guardábamos dos cartuchos para nosotras, dos, por si el primero fallaba”. Y una particularidad biológica que suele olvidarse: “Durante la guerra no éramos mujeres. No teníamos eso de mujeres… Las menstruaciones… Después de la guerra no todas lograron dar a luz” (Alexandra Semiónovna Popova)

Se hicieron famosas francotiradoras como Liudmila Pavlichenko y Tania Chernova y, asimismo, como las hábiles aviadoras que los nazis motejaron de “brujas nocturnas”. Al terminar la IIWW, un millón de soviéticas habían luchado en el frente pero la estadística tropieza con un problema de género gramatical pues no todos los nombres eslavos –los ucranianos especialmente-, indican el género de su portador/portadora. En cualquier caso, huelga añadir que las soviéticas fueron las primeras víctimas y las peor libradas. Y en la Paz no les fue mejor pues las regresaron a su arcaico rol: “Demostrado de forma muy enérgica su valía como pilotos, francotiradoras y sirvientes de subfusil. Sin embargo, no olviden cuál es su deber fundamental ante la Nación y el Estado: el de la maternidad” (Pravda, marzo 1945)
Quedémonos con los días de gloria y luto: Llegué a Berlín. En la pared del Reichstag escribí: “Yo, Sofía Kuntsévich, he venido hasta aquí para matar la guerra”.

. Segunda parte: Diez estampas femíneas en sus collages
· Primera parte: Diez estampas femíneas en sus collages
· Otra serie de collages sobre la reproducción animal y humana

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