Navid Afkari, ejecución o asesinato del estado

Agencia Mp3*. LQS. Septiembre 2020

En la madrugada del día 12 de septiembre, el carismático deportista Navid Afkari, de 27 años, fue ejecutado en Teherán a pesar del llamamiento mundial para evitar su ejecución.

Navid fue detenido junto a sus dos hermanos Habib y Vahid en 2018 por participar en protestas civiles contra el Régimen. En la cárcel, sometido a torturas inhumanas (incluida la presión a su madre y su familia), fue obligado a confesar que había matado a un agente de seguridad del estado en una protesta en la calle. Pero, cuando tuvo ocasión, gritó al mundo exterior de la cárcel que él no había matado a nadie y le habían obligado a confesar bajo tortura.

Someter a torturas a encarcelados para la conseguir confesión de crímenes que no han cometido ha sido y es costumbre en el sistema jurídico de la República Islámica de Irán. Desde la Fundación del régimen teocrático hasta ahora se han producido 355 confesiones forzadas y televisadas.

Su juicio fue en un tribunal a puerta cerrada y sin la menor garantía procesal. Le condenaron por dos veces a pena de muerte y 74 latigazos. Sus dos hermanos fueron condenados a 54 y 27 años de cárcel cada uno.
La repentina ejecución de Navid Afkari es contrario incluso al ordenamiento jurídico del régimen Teocrático de Irán. No le autorizaron a ver por última vez a su familia, y su “abogado” no fue informado de la ejecución ni estuvo presente en la hora en que fue ahorcado.

Navid Afkari, en un mensaje que había enviado al exterior de la cárcel, había insistido en su inocencia y declarado “el Régimen necesita un cuello para la soga de su horca”.

El Régimen de la República Islámica, acorralado entre la corrupción estructural, problemas económicos y políticos, tanto internos como exteriores, está preocupado por una rebelión popular, por eso, mediante ejecuciones de activistas políticos y penas de largos años de cárcel, intenta crear un clima de terror en el país para que la gente no se atreva a salir a la calle.

La ejecución de Navid es una historia triste de las muchas que se repiten desde hace 40 años en la República Islámica de Irán. Y lamentablemente volverá a ocurrir. Cinco activistas políticos han sido ejecutados en los últimos meses por protestar en las calles contra el Régimen. Otros 39 condenadas a pena de muerte esperan su ejecución, y miles de presos políticos apenas sobreviven en las cárceles en condiciones inhumanas.

Nasrin Sotudeh, abogada y activista de derechos humanos, condenada a 38 años de prisión después de 40 días de estar en huelga de hambre se encuentra en el hospital y su estado de salud es crítico.

Mohammad Nurizad, condenado a 15 años de cárcel, se encuentra entre la vida y muerte en el hospital de la prisión.

Navid en una ocasión, por un mensaje a la opinión pública desde su celda dijo que a lo largo de su vida deportiva nunca tuvo un rival sin ética, pero ahora, él y su familia, llevaban dos años luchando contra un enemigo que no tiene ni ética ni piedad y este rival es la injusticia del poder judicial de la República Islámica de Irán.

* Asociación Iraní Pro Derechos humanos

Irán – LoQueSomos

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