Nuestras Izquierdas después de las Europeas: ¿Hegemonía o construir Apoyo Mutuo?

Nuestras Izquierdas después de las Europeas: ¿Hegemonía o construir Apoyo Mutuo?
EFE

Por Acacio Puig*

Las elecciones europeas de 2024 han tenido lugar en un contexto marcado por profundas crisis sociales, políticas y económicas. Las diferentes formaciones de izquierda en el estado español deben adaptarse a estos tiempos convulsos, dejando de lado la lucha por la hegemonía y enfocándose en construir un apoyo mutuo efectivo.

Tender puentes entre todos los actores de izquierda, generalizar experiencias, construir frentes comunes de acción y reflexión

Las elecciones europeas de 2019 se celebraron en un momento dulce: ajeno al más visible de los sucesivos genocidios de Israel en Palestina, anterior a las guerras OTAN-Rusia en Ucrania, previas a la crisis COVID y sus consecuencias en toda la UE… y con una población mucho menos golpeada por la inflación y aún entusiasmada por la herencia del movimiento 15 M: por eso la participación en el estado español ascendió al 61%.

Las celebradas el pasado 9 de junio de 2024, tuvieron lugar en un contexto muy diferente y agrio, el contexto que ha hecho visible la cara oculta de la UE. Junto al malestar generado por la acelerada eclosión de los elementos citados, se han hecho patentes los muy negativos efectos de atomización social, y la profundización de políticas neoliberales: pobreza, xenofobia, estafa del capitalismo “verde”, brutal deriva militarista… además de la específica fractura de la llamada izquierda confederal (Sumar/Podemos) y las amargas repercusiones -exógenas y endógenas- en el soberanismo de izquierdas en Catalunya: por eso la participación en el estado español no llegó al 50%.

Dos momentos diferentes (2019-2024) pero a tener en cuenta, so riesgo de entender mal el presente y aún peor los ejes de reorientación de las izquierdas para resistir el envite y recomponer resistencias institucionales y sociales.

Sobra pues cualquier simplificación porque los errores tienen duro coste. Aquí, en esta reflexión, en lugar de evaluar repercusiones y los usos perversos del caos sistémico por las derechas-extremas derechas y la socialdemocracia, nos interesa apuntar algo del posible quehacer de las formaciones de izquierda política que obtuvieron representación en la UE y están insertas en el estado español.

Tres bloques de izquierda con presencia institucional

Podemos, Sumar y Ahora Repúblicas. (Montaje de Público)

Tres y no dos, porque todos los análisis a mi alcance excluyen Ahora Repúblicas para detenerse en las cuitas entre Sumar y Podemos (lo mismo que encuentro en YouTube). Por el momento el soberanismo de izquierdas sigue formando parte de la izquierda existente en el actual estado español y hay que considerarlo como uno de sus activos. Y la coalición Ahora Repúblicas, la alianza formada por ERC, EH Bildu, el BNG y Ara Més ha obtenido 855.985 apoyos y el 4,93% del voto, subiendo desde la sexta hasta la cuarta posición en el mapa de fuerzas políticas del estado. De modo que su entidad no puede obviarse en ningún análisis.

A pesar de la pérdida de casi 400.000 votos respecto a las europeas de 2019, Ahora Repúblicas, ha obtenido apoyos en todo el país (sin “hacer campaña”) y se configura como la primera opción de izquierdas, seguida por Sumar (4,7%) y Podemos (3,3%). De modo que como señalaba Diana Riba, eurodiputada por ERC, esta coalición –desde el punto de vista institucional-social- “constituye la principal alternativa al régimen del 78”.

A las razones derivadas del “contexto agrio” señalado al inicio y que ilustran la pérdida de apoyos de esta coalición respecto a la anterior convocatoria europea, se añaden también, decíamos, las derivadas de la específica crisis de ERC (abstencionismo del independentismo radical, desgaste político de ERC en labores del Govern, inhabilitación del histórico Oriol Junqueras que no pudo ser cabeza de lista, etc. que explican la caída de votos en Catalunya. Pero en este contexto de 2024 creo que importa poner en valor el saldo positivo de Ahora Repúblicas y su entidad:

-Su republicanismo social, antifascista y pacifista respecto a la guerra en Ucrania, su antimilitarismo y rechazo a la OTAN y la solidaridad con Palestina denunciando el genocidio.

-Su defensa del derecho a la autodeterminación de las Naciones sin Estado y de los derechos de territorios a los que queda estrecha la actual autonomía (Andalucía y otros…)

-Su afán (y resultados) por construir simultáneamente lo institucional y lo social-organizativo.

-Su acierto unitario al construir una coalición de izquierdas soberanistas y levantar a escala estatal la alternativa Repúblicas.

-Su pragmatismo crítico-constructivo hacia el actual Gobierno y su nulo sectarismo respecto a las izquierdas confederales, Sumar y Podemos, extensible a las izquierdas sin presencia institucional.

-Su estructura de coalición democrática en cuanto a la horizontalidad de liderazgos (sin tentaciones presidencialistas).

En la actual situación, todo eso ha brindado muy positivos resultados para para la coalición y para todas las izquierdas que trabajan en el estado español, a pesar de los magros resultados electorales de algunos y de las dificultades en los procesos de redefinición política de muchos otros.

¿Conquistar la hegemonía o construir apoyo mutuo?

Conquistar la hegemonía ha sido un concepto arraigado en el lenguaje de la izquierda de origen marxista, sin embargo, la hegemonía no se conquista, la hegemonía la otorga (o no) el movimiento de masas en su acción. No es pues algo que “se conquista” si no algo que DONA, en determinadas circunstancias, el sujeto social en el curso de su acción transformadora. Perseguir la Hegemonía, es perseguir un fantasma que consuela pero no nutre.

El Apoyo Mutuo como concepto, se incorporó al lenguaje político en el siglo XIX, tras su elaboración escrita por el anarco-comunista ruso Piotr Kropotkin quien partiendo de su observación-estudio de comportamientos básicos en la vida animal y humana, se basó tanto en su carácter de herramienta útil, por estar basada en la necesidad de transcender situaciones difíciles, como en las posibilidades de su construcción consciente.

En esa situación “de necesidad” se ha ido encontrando la izquierda a lo largo de su historia, aunque fue definiendo soluciones políticas a la misma (desde las Alianzas Obreras frente al ascenso fascista en los años 30, a los mejores momentos de las políticas de Unidad Popular y Frentes Amplios, al actual Nuevo Frente Popular francés… hasta las expresiones más cotidianas y coyunturales de la unidad de acción).

Parece muy evidente que el momento revaloriza la necesidad del rechazo de la competitividad (la hegemonía) mediante la defensa y construcción del Apoyo Mutuo, un apoyo que sea capaz de integrar el debate plural dirigido hacia el esclarecimiento táctico-estratégico y para orientar acuerdos y objetivos de acción conjunta en lo pequeño y en lo grande, en los movimientos sociales y en la batalla institucional.

Tender puentes entre todos los actores de izquierda, generalizar experiencias, construir frentes comunes de acción y reflexión, ampliará los espacios de Resistencia y abrirá el camino de la transformación social mediante la acción combinada “por arriba” y “desde la base”. También es capaz de crear mejores instrumentos unitarios de comunicación de masas.

Y semejante perspectiva sirve tanto para las tareas de las izquierdas en la UE contra la Europa del capital, como aquí, contra la España del capital.

En este último caso, revalorizando conjuntamente y compartiendo, los derechos a decidir y la autodeterminación propios de un estado plurinacional, que son valores de ampliación de libertades. Y por supuesto, tejiendo denominadores comunes en la defensa de lo público, del derecho a la igualdad, la democratización de políticas de asilo y la defensa del conjunto de derechos sociales pendientes: al trabajo, a las pensiones dignas, contra la carestía devoradora, etc. y la defensa de una transición energética real, justa y globalizada. El mismo frente amplio preciso para la democratización-depuración de aparatos de estado, el fin de las políticas neocoloniales, de la dependencia respecto a instrumentos de dominio geoestratégico del complejo militar industrial como la OTAN.

No hay tiempo que perder. Construir Apoyo Mutuo es Urgente y debe ser el eje de rectificación de competitividades que han demostrado su fracaso (Sumar-Podemos) y también de “respetuosas-distancias no beligerantes” (entre las izquierdas soberanistas y las confederales) que no han fertilizado la actividad general ni el debate del conjunto de las izquierdas.

* Artista plástico. Militante de la izquierda revolucionaria, represaliado por el franquismo, activista memorialista de la Asociación “En Medio de Abril”. Miembro del Colectivo LoQueSomos
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