El Orgullo de la libertad

Redacción- LQSomos. Junio 2017

“A l’atzar agraeixo tres dons: haver nascut dona,
de classe baixa i nació oprimida.
I el tèrbol atzur de ser tres voltes rebel.”
Maria-Mercè Marçal (1)

La Mesa de Catalunya d’Entidats Memorialistes se manifiesta cada mes desde hace más de cinco años. Lo hacen para pedir Verdad, Justicia y Reparación para las víctimas del franquismo, así como para exigir la anulación de los juicios ilegales de la dictadura franquista. También piden estas justas reivindicaciones para los centenares de víctimas de la Transición.

En la concentración 82 de este mes de Junio, su reunión ha sido para manifestar el recuerdo y reivindicación de las personas que sufrieron represión física y psicológica por su condición sexual durante el franquismo y la Transición.

Desde la redacción de LoQueSomos reproducimos esta nota de las compañeras de la Mesa de Catalunya d’Entidats Memorialistes con el fin de aportar más datos a la importancia y necesidad de mantener un “Orgullo crítico”, un orgullo con memoria:

Vuitanta-dosena concentració Veritat, Justícia i Reparació. L’orgull de la llibertat *

Nos gustaría decir que en este junio de 2017 el estigma social o el rechazo a todo el que no ha nacido en la malentendida corrección del estándar de la heterosexualidad, sintiéndose totalmente compatible con su cuerpo, es pasado. Por desgracia es más bien al contrario. Está presente, y si no trabajamos juntos por un mundo inclusivo y respetuoso con los derechos humanos será una lacra para el futuro. Las denuncias por agresiones y vejaciones a aquellos que quieren conducirse con libertad y normalidad expresándose públicamente tal como se sienten, con subido. Los mensajes contra gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, transgénero, intersexuales tienen altavoz en púlpitos, tribunas y ondas, incluso tienen ruedas.

Durante la dictadura las opciones eran el silencio, la mentira o la persecución. El franquismo mantuvo dentro del armario a los disidentes políticos, a las mujeres que querían ser libres y a todos los colectivos que no cumplían religiosamente lo que imponía el nacional catolicismo, obligándolos a vivir en la clandestinidad. Pero existían grupos que sufrían no sólo por ser disidentes del Régimen sino por no ser aceptados socialmente, más allá de sus ideas políticas. Personas que se escondían a la luz, que debían fingir casándose y teniendo hijos para formar parte del rol de la familia católica que imponía el fascismo o que se arriesgaban a ser golpeados o detenidos si intentaban, aunque a oscuras, vivir en libertad.

En 1954 se reformó la ley de «vagos y maleantes» para incluir a los homosexuales. Así quedó redactado su artículo sexto:

A los homosexuales, rufianes y proxenetas, a los mendigos profesionales y los que vivan de la mendicidad ajena, exploten menores de edad, enfermos o lisiados, se las aplica para que las cumplan todas sucesivamente, las medidas siguientes:
a) Ser internado en un Establecimiento de trabajo o colonia agrícola. Los homosexuales sometidos a esta medida de seguridad deberían ser internados en instituciones especiales y, en todo caso, con absoluta separación de los demás.
b) Prohibición de residir en determinado lugar o territorio y obligación de declarar su domicilio.
c) Sumisión a la vigilancia de los DELEGADOS.

En 1970 esta ley fue sustituida por la ley «sobre peligrosidad y rehabilitación social» que incorporó prisión para los homosexuales de hasta 5 años e internamente en manicomios.

No sólo el nazismo confinó a los homosexuales en campos de concentración y experimentó con ellos. El Estado español también cerró en sus campos a los homosexuales, los vejó y torturó. Más tarde en las cárceles y en los hospitales psiquiátricos los sometió a electroshocks y otros tratamientos. Prisiones como la Modelo tenían un módulo para homosexuales y por las de Badajoz y Huelva pasaron miles. Los más afectados por estas detenciones y cierres eran básicamente de las clases populares y cuando ingresaban no tenían el colchón solidario como los presos políticos, y sufrían agresiones y violaciones.

También queremos recordar a las personas que por miedo reprimían su verdadera identidad sexual, negándose a sí mismas, una situación que las llevaba a depresiones y en algunos casos al suicidio.

La dictadura no reconocía la homosexualidad, sólo castigaba los actos homosexuales como si se tratara de un delito evitable, y aplicaba el castigo a los hombres, las mujeres no podían ser lesbianas, su homosexualidad era invisible. Pero aunque casi toda la represión iba dirigida a los hombres hubieron casos de cierres y de aplicación de medidas correctoras a mujeres, sobre todo jóvenes.

Con esta concentración queremos visualizar el sufrimiento sufrido durante generaciones de personas represaliadas política y socialmente por el fascismo español. No podemos permitir que se marque el colectivo LGTBI con un triángulo rosa invertido invisible y pensar que porque ha conquistado algunos derechos, por los que no debería haber tenido que luchar, no le queda otro camino para llegar a la total equiparación.

El orgullo de la libertad es que todas y todos lo que queremos ser libres trabajemos duro juntos cada día por los derechos humanos, levantando orgullosos nuestras justas voces sin acotar más la cabeza.

Si el hombre pudiera decir lo que ama (Luis Cernuda)

Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.
Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.
Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.

Notas:
1.- María Mercè Marçal
Crònica 82 concentració Mesa de Catalunya
* Mesa de Catalunya d’Entidats Memorialistes
Orgullo Crítico – LoQueSomos

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