Orgullosamente libres: María Teresa del Vigo

Iñaki AlRui. LQS. Septiembre 2019

No me pregunten quien soy
Ni si me habían conocido
Los sueños que había querido
Crecerán, aunque no estoy.
Ya no vivo, pero voy
En lo que andaba soñando.
Y otros que siguen peleando
Harán nacer otras rosas…
En el nombre de esas cosas
Todos me estarán nombrando…
(De la Milonga del fusilado)

Sobrecogido, triste, cuesta creer y siempre es un jarro de agua fría. Amiga, compañera, camarada, María Teresa de Vigo nos ha dejado. Así me lo han comunicado con una semana de retraso desde su fallecimiento. La misma compañera que me lo decía, está ya trabajando para escribir y contar cosas de nuestra Tere y de su desgraciado y no accidental fallecimiento.

Querría decir más cosas sobre ella, pero en este momento, descabalado, solo me sale contar batallitas y naufragar durante un tiempo en los recuerdos, que ahora mismo son muchos, mezclados, confusos, pero son.

Algo que siempre estará conmigo es la imagen que encabeza esta nota, su salida de la cárcel de Yeserías, yo fui el mozuelo que le entregué el ramo de flores justo en la puerta, a su salida de la cárcel, y yo fui quien se llevó su primer gran abrazo y sus besos. Lo anterior, que puede sonar cursi para la mayoría de leyentes, es algo muy distinto para el que ha estado en prisión, sentirte libre dispara los sentimientos.

De aquellos años ayer mismo me pasaban un articulo (Las escaleras de la D.G.S.) que apareció en prensa revolucionaria en junio del 78 y que reproducimos al final de esta breve nota. En esa publicación de junio del 78 se relata muy bien la realidad de lo que era ser detenido.

La otra parte que hoy ocupa mi cabeza es el compañero de Tere, Santiago Oset Arnau “Santi”. Pareja inseparable de vida y de combates. Libreros y editores ambulantes, entre los dos levantaron la editorial “Tiempo de Cerezas”, y ente los dos la trabajaron día a día, que es la única forma de sobrevivir en el mundo de los libros. En alguna ocasión le comenté a Tere que ellos dos eran como los feriantes, montando y desmontando el puesto, moviéndose, viajando. La Semana Negra de Gijón, los 5 de Agosto en la Tapia del cementerio del Este (Las trece rosas), fiestas de barrio, los domingos a pie de Rastro en la Plaza del Progreso (bautizada por otros como de Tirso de Molina) o en las jornadas de la guerrilla de Santa Cruz de Moya… Cuántas cenas en plena serranía del “maquis” en Cuenca después de recoger el puesto a la noche, cuántos menús de guerrillero.

Naufragar, navegar en los recuerdos, seguir y no olvidar.
Levantamos las mismas banderas, antes de que se convirtieran en trapos, banderas de resistencia y libertad, compartimos y defendimos las mismas barricadas llenas de esperanza y futuro, defendimos nuestras utopías que hoy lo siguen siendo. Fuimos parte de algo bonito, hermoso, lleno de momentos de dolor, pero todo aquello nos mantuvo orgullosamente libres. Lo seguimos siendo.

Mil besos Santi!!!

Las escaleras de la D.G.S.* (Junio de 1978)

De nuevo, lo que sigue siendo habitual y sistemático método de “investigación» de la policía monárquica, la tortura, ha saltado a conocimiento público, con todos sus aspectos de brutalidad, cobardía y cinismo.

Una muchacha, María Teresa del Vigo, detenida el 22 de mayo y acusada de robo de armas, fue cobardemente torturada por componentes de la Brigada de Información , durante más de una semana en las dependencias de la D.G.S.

Según consta en la denuncia que los familiares de la torturada presentaron ante el juzgado de guardia, María Teresa sufrió puñetazos y patadas en todo el cuerpo, le golpearon la cabeza con guías telefónicas, fue golpeada contra la pared, se le practicó la tortura denominada «quirófano», una de las más habituales en vida de Franco, y se le sumergió repetidas veces la cabeza en un lavabo, dejándola cada vez semi-inconsciente por la asfixia.

Al ser trasladada a la cárcel de Yeserías, el director del Centro, a la vista del estado en que los «valientes» policías entregaban a la joven, se negó a hacerse cargo de ella y mandó que la trasladaran al Hospital Penitenciario.

Según declaraciones de la propia torturada, uno de los policías que participó en las agresiones fue González Pacheco, alias «Billy el Niño», favorito del comisario Conesa y uno de los delincuentes más conocidos de los que componen la policía política.

Al día siguiente de haber saltado estos hechos a la prensa, la propia policía hacía publicar una nota, típica por su cinismo y de resonancias muy familiares para cualquier antifascista. La nota decía que María Teresa no había sido objeto de malos tratos y que las evidentes marcas de la tortura se las había producido al arrojarse por una escalera.

Las escaleras de la D.G.S. siguen teniendo las mismas extrañas virtudes que tenían en época de Franco: los detenidos se arrojan por ellas con alarmante frecuencia. ¿Qué sería de una D.G.S. sin escaleras? La policía fascista ha necesitado siempre escaleras. Las escaleras son una ayuda insustituible en los interrogatorios. Sin escaleras, las investigaciones policiales no pueden seguir adelante.

¿Cuántos detenidos por el franquismo se cayeron por las inevitables escaleras? Centenares, miles.

Si Franco necesitó de escaleras y de individuos como González Pacheco, la Monarquía no sabe tampoco qué hacer sin ellos. Pacheco, torturador con Franco, no ha quedado sin trabajo. Pese al aumento del paro, Pacheco no ha tenido la mas mínima dificultad para conservar su puesto: la monarquía le necesita porque necesita torturadores; los mismos que antes, ni siquiera cambia las caras. Y las escaleras, tampoco.

* Texto sin firma aparecido en Vanguardia Obrera n° 240 del 23 al 29 de junio de 1978 con motivo de la detención y tortura de nuestra camarada y amiga Teresa del Vigo.

Sit tibi terra levis

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Un comentario sobre “Orgullosamente libres: María Teresa del Vigo

  • el 20 septiembre, 2019 a las 16:32
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    Muy bonito artículo.
    Conocí Tiempo de Cerezas hace años, en una Feria de libros y libreros que se desarrollaba en Leganés (Madrid). Charlamos un rato, lo suficiente como para constatar que estábamos “entre compañeros” y compré algún libro.
    Os sugiero, amig@s de Lo que Somos, el rescate de esa valiente aventura editorial, mediante entrevista o artículo y darnos a conocer su fondo de libros además del modo de conexión y compra (supongo que siguen en internet… pero a veces no se da abasto y se pasa de largo de muchas iniciativas como la de Tiempo de… iniciativas que además, construyen nuestra memoria contemporánea, la de los antagonismos recientes y vivos)… Y claro que sí, añado también mis condolencias ante el fallecimiento de María Teresa.

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