¿Para ser una democracia basta con votar?

¿Para ser una democracia basta con votar?

Por Iñaki AlRui*

Nueve años de Ley Mordaza, la ley que criticaríamos en cualquier otro país

¿España es una democracia? El hecho de que yo esté ahora mismo escribiendo esta nota deja claro que no somos otra cosa que un “sistema democrático”, sí, pero con más goteras que la chabola de Carpanta. Pues aparte de lo de votar, esto deja mucho que desear, y desde luego andamos lejos de eso que llaman democracia plena.

Y sí, votamos, pero votamos sabiendo y aceptando de antemano que el gobierno que salga de las urnas no ejecutará el programa electoral por el que supuestamente hemos votado. ¡Es el sistema, amigo! En los programas electorales jamás figuran los recortes económicos o la pérdida de derechos que se ejecutan después, lo que figura en cambio son promesas que nunca se cumplirán. Lo sabemos y lo aceptamos.

Nadie nos habló en las elecciones legislativas de 2011 del drástico recorte en derechos y libertades que sería la Ley Orgánica 4/2015 de Protección Ciudadana (hasta el nombre es una pura ironía), conocida popularmente como Ley Mordaza, pero así fue. Es parte de nuestra democracia que los gobernantes no atiendan a los intereses del pueblo y legislen en cambio para proteger y beneficiar a una selecta minoría con sus particulares intereses, como ocurre con esta norma ideada en el Ministerio del Interior que dirigía por entonces Jorge Fernández Díaz, por cierto, el mismo personaje que está siendo procesado en la Audiencia Nacional en el marco de la operación Kitchen.

La Ley Mordaza vino a sustituir —¡agravándola!— a la anterior Ley Orgánica 1/1992, conocida popularmente como Ley de la patada en la puerta o Ley Corcuera, otro despropósito impulsado por el PsoE del cambio, cuando ya no necesitaba disimular y actuaba sin careta, y cuya disposición de la patada, precisamente, fue anulada por el Tribunal Constitucional.

Y así estamos, nueve años después, con una Ley Mordaza a la que se pronosticó una corta vida, dado su carácter restrictivo en derechos y cercenador de libertades, que ha sido criticada jurídicamente sin ambages por diversos informes nacionales e internacionales, además de haber sido denunciada por una amplia movilización social. Nueve años con la oposición prometiendo derogarla en cuanto tocaran poder, pero tampoco. La moción de censura de 2018 trajo nombres nuevos y más promesas. Promesas que duran hasta hoy.

En sus nueve años de recorrido esta ley ha hecho mucho daño: devoluciones en caliente (“Los extranjeros que sean detectados en la línea fronteriza de la demarcación territorial de Ceuta o Melilla mientras intentan superar los elementos de contención fronterizos para cruzar irregularmente la frontera podrán ser rechazados a fin de impedir su entrada ilegal en España”), abusos policiales (“En los procedimientos sancionadores que se instruyan en las materias objeto de esta ley, las denuncias, atestados o actas formulados por los agentes de la autoridad en ejercicio de sus funciones que hubiesen presenciado los hechos, previa ratificación en el caso de haber sido negados por los denunciados, constituirán base suficiente para adoptar la resolución que proceda, salvo prueba en contrario y sin perjuicio de que aquellos deban aportar al expediente todos los elementos probatorios disponibles”), libertad de expresión custodiada y el derecho a la reunión y manifestación vigilado (multas por concentraciones en lugares públicos sin autorización para “impedir que se perturbe la seguridad ciudadana”).

En una reciente jornada en el Congreso de los Diputados “SIN MORDAZAS: 9 años, ni uno más”, nuestra compañera nos narraba los testimonios del impacto de la Ley Mordaza y la rotundidad de escucharlo en boca de las afectadas en directo…  “Multas de 20.000 euros por protestar por tala de árboles, 44.000 euros al Sindicato de Viviendas de Carabanchel, 21.000 a estudiantes de Solidaridad con Palestina, 20.000 a Desarma Madrid, 54.000 a prostitutas del Polígono de Villaverde. O las acusaciones de terrorismo a Extinction Rebellion por lanzar agua teñida con remolacha a las escaleras del Congreso, la pérdida de un ojo de Carles, de Stop Balas de Goma, a las que se añade la ristra interminable de detenciones, abusos de poder, racismo, infiltrados en las asociaciones, juicios en los que prima la presunción de veracidad de las fuerzas de seguridad que, como dijo el representante de Yayoflautas, ‘criminaliza la protesta y jibariza la democracia. Sin olvidar las 600.000 sanciones por desobediencia en la época del estado de alarma de la pandemia Covid y las multas de 600 euros por llevar un cogollo de marihuana o un porro en el bolsillo, que representan el 70% de las sanciones’.”

Dicen que ya han empezado el camino para derogarla, veremos. De momento seguimos sin saber qué es “provocar una grave altercado de seguridad ciudadana”… La ambigüedad en la redacción de la ley es uno de los puntos más cuestionados por las organizaciones internacionales de defensa de los Derechos Humanos. La redacción ambigua permite que cada frase se pueda aplicar a mil cosas, lo cual va rotundamente contra los principios del Derecho en sociedades democráticas.

Muchos años de multas, días de calabozos y miedos, porque si algo buscan estas leyes es sembrar el miedo para desmovilizar y vaciar las calles de protesta, parte de ese miedo también es castigar por el consumo de hachís o marihuana, que podría ser también (según los gobernantes de turno) por fumar tabaco o consumir cerveza ¡Qué quede claro quien manda! Nada de cuestionar entre lo ilícito y lo legal ¡Bien hallados en el reino de los súbditos! Y siguen hablándonos de paciencia…

Lo que afortunadamente se ha mantenido, a pesar del brutal acoso económico y punitivo, es la RESISTENCIA, más grande o más pequeña pero ha estado viva todos estos años, y sigue, a través de colectivos y organizaciones sociales que se lanzan a defender los derechos, a ser parte activa en la organización social, a tejer redes solidarias, y todo ello a pesar de las multas, la prisión, las (ocultas) listas negras, los infiltrados y lo que ni si quiera sabemos, pero haylos.

Por último, no olvidemos que la Ley Mordaza no es lo único que necesita reforma. En el Código Penal español siguen figurando los delitos antediluvianos de “Injurias a la corona” y “Ofensa a los sentimientos religiosos”, tipificación que se usa una y otra vez para multar o condenar a prisión a personas que expresan sus puntos de vista en redes sociales, obras de teatro, canciones, performances, etc.

Nueve años, pero seguimos.

¡DEROGACIÓN LEY MORDAZA Y REFORMA DEL CÓDIGO PENAL!

#LeyesMordaza #LibertadDeExpresión #SinMordazas
#DerechoALaProtesta #ProtestarEsUnDerecho #9años

* Miembro del Colectivo LoQueSomos.
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One thought on “¿Para ser una democracia basta con votar?

  1. Como seguir?
    – El conjunto de las izquierdas con presencia institucional deben elaborar un borrador propuesta , abierto al debate social.
    – Organizar ese debate participado y redefinir el borrador sobre acuerdos sustanciales.
    -Hacer publica la propuesta en todos los foros cívicos posibles.
    -Simultanear iniciativa institucional y Social ( ILP + movilizaciones).
    -Ir a por todas y pasar de la denuncia a la acción global coordinada.
    ( Caso contrario, continuaremos lamentando, resistiendo aquí y allá… Y observando la ampliación de ” las goteras de la chabola de Carpanta”).
    Vamos a ello?

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